jueves, 9 de abril de 2009

Producción de estiércol

Habitualmente, las vacas lecheras se crían en pastos, excepto en áreas restringidas antes y después del ordeño y durante los extremos estacionales. El agua que se emplea en limpieza durante las operaciones de ordeño puede variar entre 20 a 40 litros por día y por vaca, allí donde no se practica el lavado a chorro y hasta 570 litros por día y por vaca, allí donde sí se practique. Por consiguiente, el método utilizado para limpiar influye mucho sobre el método elegido para el transporte, almacenamiento y utilización del estiércol. Debido a que la gestión de los animales para carne requiere menos agua, el estiércol de las terneras suele tratarse como sólido o semisólido. El compostaje es un método habitual de almacenamiento y tratamiento de dichos residuos secos. El patrón local de precipitaciones también afecta fuertemente al esquema elegido de gestión de residuos. Las estabulaciones excesivamente secas tienden a producir corrientes de polvo a favor del viento y problemas de olores.
Los principales problemas del porcino criado en pastos tradicionales son el control de los vertidos y de la erosión del suelo debidos a la naturaleza gregaria de estos animales. Una alterna- tiva es la construcción de instalaciones de semiconfinamiento para cerdos con suelos pavimentados, que además facilitan la separación de los excrementos sólidos de los líquidos; los sólidos requieren algunas operaciones manuales de transferencia, pero para los líquidos basta con la acción de la gravedad. Los sistemas de gestión de residuos para instalaciones de producción en confinamiento total están diseñadas para recoger y alma- cenar residuos automáticamente en forma casi siempre líquida. Al jugar con las instalaciones de suministro de agua, los animales pueden hacer que aumente el volumen de excrementos porcinos. El estiércol suele almacenarse en zanjas o estanques anaerobios.
Las instalaciones para aves de corral suelen estar divididas, unas para las productoras de carne (pavos y pollos) y otras para huevos (gallinas ponedoras). Los primeros son criados directa- mente sobre lechos preparados, que mantienen el estiércol es un estado relativamente seco (humedad de 25 al 35 %); la única operación de transferencia es la retirada mecánica, general- mente sólo una vez al año, y el transporte directamente al campo. Las ponedoras se alojan en jaulas amontonadas sin lecho; puede dejarse que su estiércol se acumule en depósitos situados en el fondo para ser eliminados no muy a menudo, o se puede rascar o regar automáticamente en forma líquida, muy parecido a lo que se hace con el estiércol porcino.
La consistencia de los residuos de casi todos los demás animales, como ovejas, cabras y caballos, es fundamentalmente sólida; la principal excepción es la de las terneras, debido a su dieta líquida. El excremento de caballo contiene una alta proporción del lecho y puede llevar parásitos internos, lo cual limita su utilización para pastos. Los excrementos de pequeños animales, roedores y pájaros pueden contener microorganismos de enfermedades que pueden ser transmitidas al ser humano. Sin embargo, hay estudios que han demostrado que las bacterias
fecales no sobreviven en el forraje (Bell, Wilson y Dew 1976).

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