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jueves, 28 de julio de 2011

Tratamiento de sólidos

La composició n de los só lidos (lodos) separados por los sistemas de tratamiento del residuo líquido varían con la fuente. Los sólidos del tratamiento primario constan principalmente de fibras de celulosa. El principal componente de los só lidos del tratamiento secundario son cé lulas microbianas. Si la fá brica emplea agentes blanqueantes clorados, los só lidos tanto primarios como secundarios pueden contener tambié n compuestos orgá nicos clorados, un factor importante al determinar la amplitud del tratamiento requerido.
Antes de la eliminació n, los lodos se espesan en unidades de sedimentació n por gravedad y se secan en centrifugadoras, filtros de vacío o prensas de banda o de tornillo. Los lodos del tratamiento primario son relativamente fá ciles de secar. Los del tratamiento secundario contienen una gran cantidad de agua
intracelular y en la sustancia intercelular del lé gamo; por consi- guiente, requieren la adició n de floculantes químicos. Una vez suficientemente secado, el lodo se prepara para aplicaciones basadas en la tierra (p. ej., esparcido en tierra de labor o forestal, como compost o como acondicionador del suelo) o se incinera. Aunque la incineració n es má s costosa, y puede contribuir a los problemas de contaminació n del aire, puede ser ventajosa porque destruye o reduce materiales tó xicos (p. ej., organoclorados) que podrían crear serios problemas ambientales si se filtraran en las aguas subterrá neas como consecuencia de aplicaciones en la tierra.
En otras operaciones fabriles se pueden tambié n generar residuos só lidos. Las cenizas de las calderas de vapor se pueden utilizar como lecho en la construcció n de carreteras, como material de construcció n y para eliminar el polvo. Residuos de los hornos de cal se utilizan para modificar la acidez del suelo y para mejorar su composició n química.

miércoles, 27 de julio de 2011

Industria del papel Cuestiones sobre la contaminación del agua (III)

Una estrategia relativamente reciente para la eliminación completa de la contaminación del agua es la conocida como “fábrica cerrada”. Tales fábricas son una alternativa atractiva en localidades con falta de grandes fuentes de agua que actú en como suministradoras en el proceso o como caudal receptor de residuos. Se han aplicado con é xito sistemas cerrados en fábricas de pasta termomecano-química y al sulfito con base sódica. Lo que diferencia a las fá bricas cerradas es que el líquido residual se evapora y el condensado se trata, filtra, y entonces se reutiliza. Otras características son las salas de cribado cerradas, el lavado en contracorriente en la planta de blanqueo, y los sistemas de control salino. Aunque este avance es eficaz para reducir al mínimo la contaminación del agua, no está claro có mo las exposiciones de los trabajadores se verá n afectadas por la concentració n de todas las corrientes contaminantes dentro de la fá brica. La corrosió n, un aspecto fundamental a tener en cuenta en las fá bricas que usan sistemas cerrados, y las concen traciones de bacterias y de endotoxinas aumentan en los procesos de reciclaje del agua.

sábado, 2 de abril de 2011

Industria del papel Cuestiones sobre la contaminación del agua (II)

Los derivados de la madera disueltos en los licores de la preparación de la pasta, como oligosacá ridos, azú cares simples, derivados de la lignina de bajo peso molecular, ácido acético y fibras de celulosa solubilizadas, son los principales contribuyentes tanto a la demanda bioló gica de oxígeno (DBO) como a la demanda de oxígeno químico (DQO). Los compuestos que son tó xicos para los organismos acuá ticos son los organoclorados (AOX; separación del blanqueo, especialmente de pasta kraft); á cidos de resina; á cidos grasos insaturados; alcoholes diterpé nicos (especialmente del descortezado y pasta mecá nica); productos de la degradació n de la lignina (especiales de la pasta de sulfito); orgá nicos sinté ticos, como los limicidas, aceites y grasas; y productos químicos de los procesos, aditivos de la fabricación del papel y metales oxidados. Los organoclorados tienen una especial incidencia, porque son muy tó xicos para los microorganismos marinos y pueden bioacumularse. Este grupo de compuestos, como las dibenzo-p-dioxinas policloradas, han sido los principales motivos para disminuir al máximo el uso del cloro en el blanqueo de la pasta.
La cantidad y las fuentes de sólidos en suspensión, la demanda de oxígeno y el vertido de tó xicos dependen del proceso (Tabla 72.7). Debido a la solubilizació n de los extractermomecano-química producen residuos altamente tó xicos con
alta DBO. Las fá bricas de pasta kraft usaban má s cloro para el blanqueo, y sus residuos eran má s tó xicos; sin embargo, los residuos de las fá bricas kraft que han eliminado el Cl2 en el blanqueo y utilizan el tratamiento secundario suelen presentar poca o ninguna toxicidad aguda, y la toxicidad sub-aguda ha sido enormemente reducida.
Los só lidos en suspensió n han dejado de ser un problema porque muchas fá bricas utilizan la clasificació n primaria (p. ej., sedimentació n por gravedad o flotació n por aire disuelto), que elimina del 80 al 95 % de los só lidos sedimentables. Se utilizan tecnologías del tratamiento secundario de las aguas residuales, tales como lagunas de aireació n, sistemas de lodos activados y filtració n bioló gica, para reducir la DBO, la DQO y la presencia de organoclorados en el vertido.
Las modificaciones de los procesos en planta para reducir los sólidos sedimentables, la DQO y la toxicidad incluyen el descortezado en seco y la conducció n de troncos, la mejora del cribado de astillas para permitir una cocció n uniforme, la deslignificación prolongada durante la producción de pasta, la introducción de cambios en las operaciones de recuperación química de la digestión, el empleo de tecnologías alternativas de blanqueo, el lavado de la pasta de alta eficacia, la recuperación de fibra del agua de vertido y la mejora de la contención de astillas. Sin embargo, fallos en el proceso (particularmente si de ellos resulta un vertido intencionado de licores) y cambios operativos (particularmente el empleo de madera sin esperar a su total desarrollo, con alto porcentaje de extraíbles) todavía pueden causar rupturas de toxicidad perió dicas.

viernes, 1 de abril de 2011

Industria del papel Cuestiones sobre la contaminación del agua (I)

El agua residual contaminada de las fá bricas de pasta y de papel puede causar la muerte de organismos acuá ticos, permite la bioacumulación de compuestos toxicos en los peces y afecta al sabor del agua potable corriente abajo. Los vertidos de las aguas resi- duales de pasta y papel se caracterizan, segú n criterios físicos, químicos o bioló gicos, por ser los más importantes en contenido en só lidos, demanda de oxígeno y toxicidad.
El contenido en só lidos se clasifica típicamente sobre las bases de la fracción en suspensió n (no disuelta), la fracción de sólidos en suspensión que es sedimentable y las fracciones respectivas que son volá tiles. La fracción sedimentable es la má s nociva, porque puede formar una densa capa de cieno junto al punto de desagüe, que rá pidamente reduce el oxígeno del agua recibida y permite la proliferación de bacterias anaerobias que generan metano y gases de azufre reducido. Aunque los só lidos no sedimentables generalmente se diluyen en las aguas circulantes y son, por consiguiente, de menos relevancia, pueden transportar compuestos orgá nicos tóxicos para los organismos acuá ticos. Los só lidos en suspensió n vertidos por las fá bricas de pasta y de papel contienen partículas de corteza, fibras de madera, arena, granos de los molinos de pasta mecá nica, aditivos de la fabricación de papel, sedimentos del licor, subproductos de los procesos de tratamiento de aguas y cé lulas microbianas de las operaciones del tratamiento secundario.

jueves, 31 de marzo de 2011

Industrial del Papel Cuestiones sobre la contaminación del aire (II)

Se producen partículas principalmente en las operaciones de combustión, aunque los tanques de disolución del fundido también pueden ser una fuente menor. Más del 50 % de las partículas de una fá brica de pasta son muy finas (menos de 1 m de diá metro). Este fino material consta de sulfato sódico (Na2SO4) y carbonato só dico (Na2CO3) de los hornos de recuperación, hornos de cal y tanques de disolució n del fundido, y NaCl de la combustió n de subproductos de los troncos que han estado almacenados en agua salada. Las emisiones del horno de cal incluyen una cantidad significativa de partículas gruesas debido al arrastre de sales de calcio y a la sublimació n de compuestos de sodio. Las partículas gruesas pueden incluir cenizas en suspensió n y productos de la combustión de sustancias orgánicas, sobre todo de las calderas de vapor. La reducción de las concentraciones de partículas puede lograrse haciendo pasar un flujo de gases a travé s de precipitadores electrostá ticos o de lavadores de gases. Recientes innovaciones en la tecnología de las calderas de vapor incluyen un incinerador de lecho fluido que quema a muy alta temperatura, permitiendo una má s eficaz conversió n de la energía y la combustió n de la madera residual menos uniforme.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Industrial del Papel Cuestiones sobre la contaminación del aire (I)

Las emisiones al aire de compuestos de azufre oxidado por las fá bricas de pasta y de papel han causado dañ os a la vegetació n, y las de compuestos de azufre reducido suscitan quejas por el olor a “huevos podridos”. Estudios entre habitantes de comunidades cercanas a estas fá bricas, en particular niñ os, han mostrado problemas respiratorios relacionados con emisiones concretas, e irritación de la mucosa y cefaleas, se cree que vinculados a los compuestos de azufre reducido. De los procesos de producción de pasta, los que potencialmente má s contaminació n pueden producir son los mé todos químicos, en particular los de producción de pasta kraft.
Las má ximas tasas de emisió n de ó xidos de azufre provienen de las operaciones al sulfito, especialmente las que emplean bases de calcio o de magnesio. Las mayores fuentes son los vapores de los digestores, evaporadores y la preparació n del licor; las operaciones de lavado, cribado y recuperación contribuyen en menor medida. Los hornos de recuperació n kraft tambié n son una fuente de dió xido de azufre, al igual que las calderas de vapor que utilizan como combustible carbó n con alto contenido de azufre o petró leo.
Los compuestos de azufre reducido, como el sulfuro de hidró - geno, el metil mercaptano, el dimetil sulfuro y el dimetil disul- furo, está n relacionados casi exclusivamente con la producció n de pasta kraft, y confieren a estas fá bricas su característico olor. Las fuentes principales son el horno de recuperación, los vapores del digestor, las vá lvulas de seguridad del digestor y los respiraderos de los lavaderos, aunque también contribuyen los evaporadores, tanques de fundido, apagadores de cal, el horno de cal y el agua residual. Algunas operaciones al sulfitoemplean ambientes reductores en sus hornos de recuperación y pueden generar problemas con el olor del azufre reducido.
La mejor manera de controlar los gases sulfurosos emitidos por la caldera de recuperación es reducir las emisiones en su origen. Los controles implican la oxidación del licor negro, la reducción del licor sulfuroso y el empleo de calderas de recuperación de bajo olor y de operaciones adecuadas del horno de recuperación. Los gases sulfurosos del vapor del digestor, de las vá lvulas de seguridad del digestor y de la evaporación del licor se pueden recoger e incinerar, por ejemplo, en el horno de cal. Los gases de combustió n del carburante se pueden recoger utilizando lavadores de gases.
Se producen ó xidos de nitró geno como consecuencia de la combustió n a altas temperaturas, y pueden producirse en cualquier fábrica con caldera de recuperación, caldera de vapor u horno de cal, dependiendo de las condiciones de la operació n. La formación de óxidos de nitró geno puede controlarse regu- lando la temperatura, la relació n aire/combustible y el tiempo de permanencia en la zona de combustió n. Otros compuestos gaseosos contribuyen menos a la contaminació n de la atmó sfera de la fá brica (p. ej., el monóxido de carbono de la combustió n incompleta, el cloroformo de las operaciones de blanqueo, y los compuestos orgá nicos volá tiles de la descompresió n del digestor y de la evaporación del licor).

miércoles, 16 de febrero de 2011

INDUSTRIA DE PAPEL CUESTIONES DE SALUD PUBLICA Y AMBIENTAL

Como la industria del papel y la pasta de papel consume grandes cantidades de recursos naturales (p. ej., madera, agua y energía), puede ser un gran contribuyente a los problemas de contaminacion del agua, del aire y del suelo, por lo que está siendo sometida a una estrecha vigilancia en los ú ltimos añ os. Esta preocupación es legítima considerando la cantidad de contaminantes del agua generados por tonelada de pasta (p. ej., demanda de DBO, 55 kg de oxígeno biológico, 70 kg de só lidos en suspensión , y hasta 8 kg de compuestos organoclorados) y la cantidad total de pasta producida mundialmente (180 millones de toneladas en 1994). Ademá s, tan só lo alrededor del 35 % del papel utilizado es reciclado, por lo que el papel residual es un contribuyente fundamental a los desperdicios só lidos mundiales (alrededor de 150 millones de un total de 500 millones de toneladas anuales). Histó ricamente, el control de la contaminació n no se tenía en cuenta al proyectar las fá bricas de pasta y de papel. Muchos de los procesos empleados en la industria fueron desarrollados con muy poca atenció n para minimizar el volumen de residuos y la concentració n de contaminantes. Desde el decenio de 1970, las tecnologías de reducció n de la contaminació n son un compo- nente integrante del proyecto de las fá bricas en Europa, Norteamerica y otras partes del mundo. La Figura 72.12 ilustra las tendencias en el período 1980 a 1994 en las fabricas canadienses en respuesta a algunos de estos aspectos ambientales: incremento del empleo de productos residuales de la madera y del papel reciclable como fuente de fibra, y disminució n de la demanda de oxígeno y de compuestos organoclorados en las aguas residuales.
En este artículo se abordan los principales aspectos ambientales relacionados con los procesos de fabricació n de pasta y de papel, se identifican las fuentes de contaminació n en cada proceso y se describen brevemente las tecnologías de control, incluidos los tratamientos externos y las modificaciones en la planta. Los aspectos inherentes a los residuos de la madera y a los fungicidas se tratan má s detalladamente en el capítulo Industria de la madera

martes, 15 de febrero de 2011

Otros cánceres

Entre los trabajadores de las fá bricas de papel de Estados Unidos con presunta exposició n al formaldehído, se encontraron cuatro casos de cá ncer de vías urinarias, despué s de 30 añ os de estado latente, cuando solamente se esperaba uno (Robinson, Waxweiller y Fowler, 1986). Todas estas personas habían trabajado en las áreas de secado de papel de diversas papeleras.
En un estudio de casos-controles de Massachusetts, los tumores del sistema nervioso central en la infancia se relacionaron con la ocupació n del padre, sin especificar, en una fá brica de pasta o de papel (Kwa y Fine 1980). Los autores consideran esta observació n como un caso fortuito. Sin embargo, tambié n se han encontrado incrementos del riesgo en tres estudios posteriores (Johnson y cols. 1987; Nasca y cols. 1988; Kuijten, Bunin y Nass 1992). En estudios de Suecia y Finlandia, se han observado incrementos de dos a tres veces del riesgo de tumores cere- brales entre los trabajadores de fá bricas de pasta y de papel.

lunes, 14 de febrero de 2011

Cánceres hematológicos

La cuestió n de la presencia de linfomas entre los trabajadores de las fá bricas de pasta y de papel fue planteada inicialmente en un estudio realizado en Estados Unidos en el decenio de 1960, en el que se halló un incremento del javascript:void(0)cuádruplo de la enfermedad de Hodgkin (Milham y Hesser 1967). En un estudio posterior, se estudió la mortalidad entre los trabajadores de las fá bricas de pasta y de papel del estado de Washington entre 1950 y 1971, observá ndose un aumento al doble del riesgo tanto de la enfermedad de Hodgkin como de mieloma mú ltiple (Milham 1976). Este estudio fue seguido de otro en el que se analizó la mortalidad entre miembros de sindicatos de la pasta y el papel de Estados Unidos y Canadá (Milham y Demers, 1984). Se apreció un incre- mento al triple del riesgo de linfosarcoma y sarcoma reticular entre los trabajadores ocupados en operaciones al sulfito, mientras que en los trabajadores al sulfato había un riesgo cuatro veces mayor de enfermedad de Hodgkin. En un estudio de cohortes, se observó que los trabajadores al sulfato tenían un riesgo del doble de linfosarcoma y retículosarcoma (Robinson, Waxweiller y Fowler 1986).
En muchos de los estudios en los que se pudo investigar la existencia de linfomas malignos, se observó un incremento del riesgo (Wingren y col., 1991; Persson y cols. 1993). Puesto que este incremento del riesgo sucede tanto entre los trabajadores de fá bricas que utilizan el procedimiento al sulfito, como el procedi- miento al sulfato, todo apunta a una fuente de exposició n comú n. En los departamentos de clasificació n y astillado, las exposiciones son bastante similares. El personal está expuesto al polvo de la madera, terpenos y otros compuestos extraíbles de la madera. Ademá s, ambos procesos blanquean con cloro, que puede generar subproductos orgá nicos clorados, incluidas pequeñ as cantidades de dioxinas.
Comparados con los estudios sobre linfomas, los estudios sobre leucemias presentan pautas menos consistentes, y los riesgos estimados son menores.

jueves, 20 de enero de 2011

Cánceres gastrointestinales

Se ha indicado un incremento del riesgo de cá ncer de estó mago en muchos estudios, pero sin asociarlo con ningú n á rea concreta; por consiguiente, se desconoce cuá l es la exposició n má s rele- vante. El nivel socio-econó mico y los há bitos dieté ticos son tambié n factores de riesgo del cá ncer de estó mago, y podrían confundir los resultados. Estos factores no se han tenido en cuenta en ninguno de los estudios reseñ ados.
La relació n entre el cá ncer de estó mago y el trabajo en las fá bricas de pasta y de papel fue señ alado por primera vez en un estudio realizado en Estados Unidos en el decenio de los 1970 (Milham y Demers 1984). Se encontró que el riesgo era aú n má s alto, casi el doble, cuando se examinó por separado a los traba- jadores ocupados en operaciones al sulfito. Tambié n aparecen los trabajadores ocupados en tareas al sulfito y de pasta papelera en un estudio posterior en el que se registró un incremento del riesgo de cá ncer de estó mago (Robinson, Waxweiller y Fowler 1986). Un riesgo de la misma magnitud se halló en un estudio sueco realizado entre trabajadores de las fá bricas de pasta y papel de un á rea en la que ú nicamente se utilizaba el procedimiento al sulfito (Wingren y cols. 1991). Trabajadores norteamericanos de fá bricas de pasta, papel y cartó n de New Hampshire y del estado de Washington presentaron un incremento de la mortalidad por cá ncer de estó mago (Schwartz 1988; Milham 1976). Los individuos de la muestra eran probablemente una mezcla de trabajadores ocupados en fá bricas al sulfito, al sulfato y papeleras. En un estudio sueco, se observó un aumento al triple de la mortalidad por cá ncer de estó mago en un grupo de trabajadores de fá bricas al sulfito y papeleras (Wingren, Kling y Axelson 1985). La mayoría de los estudios, aunque no todos, indican una mayor incidencia del cá ncer de estó mago en esta industria.
Debido al pequeño número de casos considerados, muchos estudios de otros cá nceres gastrointestinales no son concluyentes. Se observa un incremento del riesgo de cá ncer de colon entre los trabajadores en el procedimiento al sulfato y en la producción de cartón en un estudio finlandés (Jä ppinen y col., 1987), así como entre trabajadores de Estados Unidos del sector de la pasta y el papel (Solet y cols. 1989). La incidencia de cá ncer de vesícula en Suecia entre 1961 y 1979 se puso en relación con los datos profesionales del Censo Nacional de 1960 (Malker y col., 1986). Se constató un incremento de dicha incidencia entre los trabajadores masculinos de las fábricas de papel. Se han observado incrementos del riesgo de cá ncer de páncreas en algunos estudios de trabajadores de fá bricas de papel y al sulfito (Milham y Demers 1984; Henneberger, Ferris y Monson 1989), así como en un amplio grupo de trabajadores de la pasta y el papel (Pickle y Gottlieb, 1980; Wingren y cols. 1991). Estos hallazgos no se han verificado en otros estudios.

martes, 18 de enero de 2011

Cánceres del sistema respiratorio

Los trabajadores de mantenimiento de las fá bricas de pasta y de papel experimentan un creciente riesgo de cá ncer de pulmó n y de mesotelioma maligno debido probablemente a su exposició n al amianto. Un estudio sueco revela un incremento del triple del riesgo del mesotelioma de pleura entre los trabajadores de la pasta y el papel (Malker y cols. 1985). Cuando se analizaron despué s las exposiciones, el 71 % de los casos habían estado expuestos al amianto, la mayoría en el sector de mantenimiento de la fá brica. Se han registrado tambié n aumentos en el riesgo de cá ncer de pulmó n entre los trabajadores de mantenimiento en fábricas de Suecia y de Finlandia (Toré n, Sä llsten y Jä rvholm 1991; Jä ppinen y cols. 1987). En el mismo estudio finlandé s, se observó un incremento del doble del cá ncer de pulmó n entre trabajadores de fá bricas de papel y de cartó n. Los investigadores realizaron un estudio posterior, restringido a los trabajadores de fá bricas de pasta expuestos a compuestos de cloro, y hallaron un incremento del triple del riesgo de cá ncer de pulmón.
Otros pocos estudios sobre los trabajadores de la pasta y el papel han mostrado incrementos de riesgo de cá ncer de pulmó n. Un estudio canadiense muestra un aumento del riesgo entre los operarios expuestos al polvo de papel (Siemiatycki y col. 1986), y estudios suecos y estadounidenses muestran incrementos del riesgo entre los trabajadores de las papeleras (Milham y Demers 1984; Toré n, Jä rvholm y Morgan 1989).

lunes, 17 de enero de 2011

CANCER en la Fabricacion del Papel

En la fabricació n de pasta y de papel pueden producirse exposiciones a numerosas sustancias citadas por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cá ncer (IARC) como conocidos, probables y posibles agentes cancerígenos. El amianto, del que se sabe que causa el cá ncer de pulmón y el mesotelioma, se utiliza para aislar conducciones y calderas. El talco, que se utiliza ampliamente como aditivo del papel, puede estar contaminado por amianto. Otros aditivos del papel, como las colas con bencidina, formaldehído y epiclorhidrina, se consideran probables cancerígenos para el hombre. Los compuestos de cromo hexavalente y de níquel generados por la soldadura del acero inoxidable son conocidos cancerígenos pulmonares y nasales. Recientemente, la IARC ha catalogado como cancerígeno el polvo de madera, basá ndose fundamentalmente en la evidencia de cá ncer nasal entre los trabajadores expuestos al polvo de maderas duras (IARC, 1995). Los gases de escape de los motores diesel, la hidracina, el estireno, los aceites minerales, los fenoles clorados y las dioxinas, y las radiaciones ionizantes son otros de los posibles y probables cancerígenos.
Se han realizado pocos estudios epidemioló gicos específicos sobre las operaciones de fabricació n de pasta y de papel, y de ellos se desprenden pocos resultados só lidos. En la clasificación de las exposiciones utilizadas en estos estudios se emplea con frecuencia la amplia categoría industrial “pasta y papel”, y aun las clasificaciones má s específicas agrupan a los trabajadores por tipos de producció n de pasta o por grandes á reas industriales. Los tres estudios de cohortes que se pueden localizar en la literatura abarcan menos de 4.000 trabajadores cada uno. Está n actualmente en marcha varios estudios de grandes cohortes y la IARC está coordinando un estudio multicéntrico internacional que probablemente incluirá datos de más de
150.000 trabajadores de la pasta y el papel, y que permitirá hacer aná lisis con exposiciones mucho má s específicas. En este artículo se revisan los conocimientos disponibles de los estudios publicados hasta la fecha. Se puede obtener informació n má s detallada en las anteriores reseñ as publicadas por la IARC (1980, 1987, y 1995) y por Toré n, Persson y Wingren (1996). Los resultados de las enfermedades malignas de pulmó n, estó mago y hematoló gicas se resumen en la Tabla 72.6.



jueves, 6 de mayo de 2010

Enfermedades no malignas (II)

Los compuestos de azufre reducido (como el sulfuro de hidró geno, dimetil bisulfuros y mercaptanos) son fuertes irritantes oculares y pueden producir dolores de cabeza y ná useas en algunos trabajadores. Estos compuestos presentan muy bajo umbral olfativo (a niveles de parte por mil millones) para quienes no han estado expuestos previamente; en cambio, entre los rabajadores más antiguos, los umbrales olfativos son considerablemente más altos. Concentraciones del orden de 50 a 200 ppm producen fatiga olfativa e impiden percibir el característico olor
a “huevos podridos”. La exposició n a concentraciones má s altas puede producir pé rdida del conocimiento, pará lisis respiratoria y muerte. En las fá bricas de pasta se han producido accidentes mortales relacionados con la exposició n a compuestos de azufre reducido.
Se informa que la mortalidad cardiovascular ha aumentado entre los trabajadores de esta industria con indicios de una posible relació n con la exposició n a compuestos de azufre redu- cido (Jä ppinen, 1987; Jä ppinen y Tola, 1990). Sin embargo, otras causas de tal incremento de la mortalidad pueden ser la exposición al ruido y el trabajo por turnos, habié ndose relacionado
ambos con el aumento del riesgo de cardiopatía isqué mica en otras industrias.
Entre las alteraciones cutá neas observadas en los trabajadores de las fá bricas de pasta y papel figuran las quemaduras graves, químicas y té rmicas, y la dermatitis de contacto (ambas irri- tantes y alé rgicas). Los trabajadores de las fá bricas de pasta kraft sufren frecuentemente quemaduras con á lcalis como conse- cuencia del contacto con los licores calientes de la producció n y con las lechadas de hidró xido cá lcico del proceso de recuperación. La dermatitis de contacto es má s frecuente entre los traba- jadores de las fá bricas de transformados de papel, porque muchos de los aditivos, desespumantes, biocidas, tintas y colas utilizados en la fabricació n del papel y productos de papel son irritantes y sensibilizantes cutá neos. La dermatitis puede produ- cirse por el contacto directo con los propios aditivos o por el manejo del papel o productos del papel recién tratados.
El ruido es un peligro significativo en la totalidad de la industria de pasta y papel. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos estima que hay niveles de ruido superiores a 85 dBA en má s del 75 % de las fá bricas de papel e industrias de productos afines, en comparació n con el 49 % del sector manufacturero en general, y que má s del 40 % de los trabajadores está n regularmente expuestos a niveles de ruido superiores a 85 dBA (Depar- tamento de Comercio 1993). Los niveles de ruido en las inmediaciones de las má quinas de papel, astilladoras y calderas de recuperació n tienden a superar sobradamente los 90 dBA. Las operaciones de transformació n tambié n tienden a generar niveles altos de ruido. El empleo de cabinas de control cerradas permite reducir la exposició n cerca de las má quinas de papel. En la transformació n, donde el operador ha de situarse habitualmente cerca de la má quina, se utiliza rara vez este tipo de medidas. Sin embargo, donde se han aislado las má quinas transformadoras, ha decrecido la exposició n tanto al polvo del papel como al ruido.
Se observa una excesiva exposició n al calor en los trabajadores adscritos a las zonas de las má quinas de papel, donde se registran temperaturas de 60 C, aunque en la literatura científica publicada no hay estudios sobre los efectos de esta exposición al calor.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Enfermedades no malignas

Los trastornos respiratorios agudos y cró nicos son los problemas sanitarios mejor documentados entre los trabajadores de las fá bricas de pasta y de papel (Toré n, Hagberg y Westberg 1996). La exposició n a concentraciones extremadamente altas de cloro, dió xido de cloro o dió xido de azufre pueden deberse a escapes de gas o a fallos en otros procesos. En los trabajadores expuestos se desarrollan lesiones agudas de pulmó n producidas por los productos químicos, con inflamación de las vías respiratorias y encharcamiento de los pulmones, que requieren hospitalizació n. La gravedad del dañ o depende de la duració n y de la intensidad de la exposició n y del gas implicado. Si el trabajador supera el episodio agudo, puede recuperarse totalmente. Sin embargo, en
incidentes de exposició n menos intensa (tambié n como resultado de una serie de escapes o de fugas), la exposició n aguda al cloro o al dió xido de cloro puede producir el desarrollo ulterior de asma. Este asma causada por la irritació n, segú n se ha informado en numerosos casos y en recientes estudios epidemioló gicos, y tal como la evidencia actual indica, persiste muchos añ os despué s de la exposició n. Trabajadores igualmente expuestos en incidentes de menor intensidad, que no han desarrollado asma, pueden sufrir de forma persistentemente irritació n nasal creciente, tos, sibilancias y disminució n de la capacidad pulmonar. Los trabaja- dores que má s riesgo corren con estos incidentes de exposició n son los de mantenimiento, plantas de blanqueo y construcció n de las propias fá bricas de pulpa. La exposició n a altos niveles de dió xido de cloro causa tambié n irritació n ocular y sensació n de halo alrededor de las luces.
Algunos estudios de mortalidad indican que ha aumentado el riesgo de muerte por enfermedades respiratorias entre los traba- jadores de las fá bricas de pasta expuestos al dió xido de azufre
y al polvo de papel (Jä ppinen y Tola 1990; Torén, Jä rvholm y Morgan 1989). Tambié n se informa del aumento de los síntomas respiratorios en trabajadores de fá bricas de sulfito, permanentemente expuestos a niveles bajos de dió xido de azufre (Skalpe 1964), aunque normalmente no se informa de obstrucció n de las vías respiratorias entre los colectivos de trabajadores de fá bricas de pasta en general. Se registran asimismo síntomas de irritació n respiratoria en los trabajadores expuestos a altas concentraciones de terpenos en el aire en los procesos de recu- peració n de trementina, frecuentes en las fá bricas de pasta. El polvo de papel blando, segú n se informa, está asociado con el aumento del asma y de las enfermedades obstructivas pulmonares crónicas (Toré n, Hagberg y Westberg 1996).
La exposició n a los microorganismos, sobre todo en las inme- diaciones de pilas de astillas de madera, descortezados y lodos prensados, aumenta el riesgo de hipersensibilidad pulmonar. Parece que la evidencia se limita a casos aislados de neumonitis por hipersensibilidad, que puede derivar en cicatrices pulmonares. La bagazosis, o neumonitis por hipersensibilidad, relacio- nada con la exposició n a microorganismos termofílicos y al bagazo (un subproducto de la cañ a de azú car), se observa todavía en fá bricas que utilizan bagazo para obtener fibra.
Otros peligros respiratorios típicos de esta industria son los relacionados con humos de la soldadura del acero inoxidable y del amianto (vé anse “Amianto”, Níquel” y “Cromo” y otros en esta misma Enciclopedia). Los trabajadores de mantenimiento son el grupo má s proclive al riesgo de estas exposiciones.

martes, 4 de mayo de 2010

LESIONES Y ENFERMEDADES NO MALIGNAS

Lesiones
En general, en esta industria se dispone de estadísticas limitadas sobre las tasas de accidentes. En Finlandia, esta tasa fue en 1990 inferior a la media; en Canadá , las tasas de 1990 a 1994 fueron semejantes a las de otras industrias; en Estados Unidos, la tasa de 1988 fue ligeramente superior a la media; en Suecia y Alemania las tasas fueron del 25 % y del 70 % por encima de la media (OIT 1992; Worker’s Compensation Board of British Columbia 1995).
Los factores de riesgo má s corrientemente encontrados en accidentes graves o mortales de la industria del papel y la pasta de papel son el propio equipo de fabricació n utilizado, y el tamañ o y peso extremadamente elevados de las balas o bobinas de pasta y de papel. Seguía un estudio oficial realizado en Estados Unidos, en 1993, sobre accidentes de trabajo mortales desde 1979 a 1984 en fá bricas de pasta, papel y cartó n (Depar- tamento de Comercio 1993), el 28 % correspondieron a operarios atrapados entre los rodillos giratorios o en otro equipo (“puntos de atrapamiento”) y el 18 % a trabajadores arrollados por objetos en caída o rodantes, especialmente balas y bobinas. Otras causas son la electrocució n, la inhalació n de sulfuro de hidró geno y de otros gases tó xicos, las quemaduras masivas té rmicas/químicas y, en un caso, un golpe de calor. Se observa que el nú mero de accidentes graves relacionados con las má quinas ha disminuido con la instalació n de equipo nuevo en algunos países. En el sector de transformació n, el trabajo monó - tono y repetitivo y el empleo de equipo mecanizado, con velo- cidad y fuerza má s elevadas, es cada vez má s corriente. Aunque no se dispone de datos específicos del sector, se espera que aumentará n las tasas de lesiones por sobreesfuerzos relacionados con el trabajo repetitivo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

RIESGOS PROFESIONALES Y • CONTROLES (IV)

La producció n de papel en fá bricas de papel reciclado produce generalmente má s polvo que en las de papel convencional que utilizan pasta recié n producida. La exposició n a los microorganismos tiene lugar desde el comienzo(recogida y clasificación del papel) hasta el final (producció n de papel) de la cadena de producción, pero, en cambio, la exposició n a los agentes químicos no es tan importante.
Las fá bricas de pasta y de papel emplean un numeroso personal de mantenimiento al servicio de su equipo de fabricación: carpinteros, mecá nicos de instrumentos, electricistas, aisladores, maquinistas, instrumentistas, albañ iles, mecá nicos, reparadores de má quinas, pintores, especialistas en tuberías, mecá nicos de refri- geració n, estañ adores, soldadores, etc. Ademá s de las exposi-
ciones específicas de sus tareas (vé anse los capítulos Metalurgia
y metalistería y Guía de profesiones), estos profesionales está n expuestos
a cualquiera de los peligros relacionados con las operaciones antes descritas. Como los procedimientos se han automatizado y compartimentado má s, las operaciones de mantenimiento, limpieza y control de calidad se han convertido en las má s expuestas. Las paradas totales de la fá brica, para limpiar los reac- tores y las má quinas, son tema de una gran relevancia. Depen- diendo de la organizació n establecida, estas operaciones se llevan
a cabo por el personal de mantenimiento o de producció n, aunque es normal la subcontratació n de personal ajeno a la fá brica, que es comú n que tengan menos servicios de apoyo de salud y seguridad en el trabajo.
Ademá s de las exposiciones propias del proceso, las opera- ciones de las fá bricas de pasta y de papel implican algunos riesgos notables para el personal de mantenimiento. Como las operaciones de producció n de elaboració n de la pasta, las de recuperació n y de las calderas, implican la generació n de un alto grado de calor, se utiliza ampliamente el amianto para aislar conducciones y reactores. El acero inoxidable es de uso comú n en los reactores y conducciones de las operaciones de producció n de pasta, recuperació n y blanqueo, extendiéndose en algunas a la fabricació n de papel. Sabido es que la soldadura de este metal genera humos de cromo y níquel.
En las paradas de mantenimiento, se aplican pulverizaciones con componentes de cromo para proteger contra la corrosió n el fondo y las paredes de las calderas de recuperació n durante las operaciones de arranque. A menudo se han realizado medidas de control de calidad en la línea de producció n, utilizando medi- dores de infrarrojos y de radioisó topos. Aunque los medidores está n normalmente bien protegidos, los instrumentistas que los manejan pueden estar expuestos a radiaciones.
También pueden darse ciertas exposiciones especiales entre los operarios en otras operaciones de apoyo de la fá brica. Los operarios de las calderas de vapor manejan cortezas, residuos de madera y lodos, todo ello procedente de los sistemas de trata- miento de los residuos.
En fá bricas má s antiguas, los operarios sacan la ceniza del fondo de las calderas y vuelven a precintarlas aplicando una mezcla de cemento y amianto alrededor de la parrilla. En las calderas modernas, este proceso está automatizado. Cuando la caldera se alimenta de material a un nivel demasiado elevado de humedad, los trabajadores está n expuestos a bocanadas de productos parcialmente quemados. Los trabajadores responsa- bles del tratamiento de aguas pueden quedar expuestos a productos químicos como el cloro, la hidracina y resinas varias. A causa de la reactividad del ClO2, el generador de ClO2 se sitúa habitualmente en un á rea restringida y el operario se coloca en una sala de control remoto, desplazá ndose para recoger muestras y dar servicio al filtro. El clorato só dico (un oxidante fuerte) utilizado para generar ClO2 se puede volver peligrosamente inflamable si se derrama sobre cualquier material orgá nico o inflamable y se seca. Cualquier vertido debe ser humedecido antes de proceder a la labor de mantenimiento, y todo el equipo debe ser limpiado a fondo con posterioridad. Las ropas mojadas deben mantenerse así, y separadas de la ropa de calle, hasta su lavado.

martes, 16 de febrero de 2010

RIESGOS PROFESIONALES Y • CONTROLES (III)

Las operaciones de preparació n de la pasta química dan lugar a la exposición a los productos químicos de la digestión, así como a los subproductos gaseosos del proceso de cocción, entre ellos compuestos de azufre reducido (pasta kraft) y oxidado (pasta al sulfito), y compuestos orgá nicos volá tiles. La formació n de gases depende de determinadas condiciones de la operació n: la especie de la madera utilizada; la cantidad de madera transformada en pasta; la cantidad y la concentració n del licor blanco aplicado; el tiempo requerido para la formació n de la pasta; y la temperatura má xima alcanzada. Ademá s del cierre automático de las vá lvulas del digestor y de las salas de control para los operarios, otras precauciones para estas zonas son la ventilación localizada de los escapes en la batería de digestores discontinuos y en los tanques de soplado, capaces de ventilar a la misma velocidad a la que los reactores liberan los gases; la aplicación de presión negativa, para evitar los escapes en las calderas de recuperación y en las torres á cidas de sulfito-SO2, la ventilación total o parcial de los lavaderos despué s de la digestión; la instalación de detectores continuos con alarmas en los lugares donde pueden producirse escapes, y los planes de formación de respuesta para emergencias. Los trabajadores que recogen muestras y realizan pruebas deben tomar precauciones ante las potenciales exposiciones a los ácidos y cá usticos reaccionantes y a los vapores residuales, y ante la posibilidad de reacciones secunda- rias debidas a la producció n de sulfuro de hidró geno(H2S)
gaseoso si el licor negro de la pasta kraft entra en contacto con
los á cidos (por ejemplo, en las aguas de alcantarillado).
En las zonas de recuperación de reactivos químicos, por encima de 800 C, puede haber productos y subproductos
químicos resultantes de reacciones á cidas y bá sicas. Las obliga- ciones del puesto de trabajo pueden requerir que los trabaja- dores entren en contacto directo con estos agentes químicos, lo cual exige llevar la ropa de trabajo adecuada. Por ejemplo, hay que recoger la mezcla fundida que queda en la base de las calderas, y que, al salpicar entrañ a el consiguiente riesgo de quemaduras, té rmicas y químicas. Asimismo se produce polvo cuando se añ ade sulfato só dico al licor negro concentrado, y cualquier fisura o abertura libera gases sulfurosos muy nocivos (y potencialmente letales). La posibilidad de una explo- sió n de la solució n acuosa siempre existe en las inmediaciones de la caldera de recuperació n. Escapes de agua en las paredes de la caldera han dado lugar a muchas explosiones fatales. Los calderas de recuperació n deben pararse al menor síntoma de escape, y es preciso tener previstos procedimientos para el tras- lado del material fundido. La carga de cal y otras sustancias cá usticas se debe hacer con transportadores cerrados y venti- lados, elevadores y arcones de almacenaje.
En las plantas de blanqueo, los trabajadores está n expuestos a los agentes blanqueantes y a las sustancias organocloradas y otros subproductos. Las variables del proceso, como la fuerza de los productos blanqueantes, el contenido de lignina, la tempera- tura y la consistencia de la pasta, se vigilan constantemente, y es preciso recoger muestras y hacer pruebas de laboratorio. A causa del peligro que encierran muchos de los agentes blanqueantes utilizados, los detectores continuos con alarma deben estar siempre dispuestos y hay que dotar de má scaras de emer- gencia a todos los trabajadores, que deben ensayar los procedi- mientos de respuesta en caso de emergencia. La instalació n de campanas cerradas con salida de gases propia es una medida de control normal en la zona superior de cada torre de blanqueo y en cada fase de lavado.
La exposició n a los agentes químicos en la sala de má quinas de una fá brica de pasta o de papel incluye el transporte de los productos de la planta de blanqueo, de los aditivos utilizados en la fabricació n de papel y de la mezcla química a las aguas resi- duales. Hay polvos (celulosa, aprestos, revestimientos) y gases de escape del equipo mó vil en el “extremo seco” y en la operaciones finales. La limpieza entre series sucesivas de producció n debe realizarse con disolventes, á cidos y á lcalis. Los controles en esta zona deben incluir el cerramiento total del á rea de secado de hojas, el cerramiento ventilado de las zonas donde los aditivos se descargan, pesan y mezclan; el empleo de los aditivos en solución líquida, mejor que en forma de polvo; la utilización de tintas y colorantes disueltos en agua, mejor que en disolventes, y la eliminació n del uso de aire comprimido para barrer los recortes de papel y el papel de desecho.

lunes, 15 de febrero de 2010

RIESGOS PROFESIONALES Y • CONTROLES (II)

Los riesgos vinculados a los puntos de atrapamiento, las superficies mojadas, la maquinaria en movimiento y los puntos elevados son normales en las operaciones de una fá brica de pasta y de papel. Son esenciales las defensas de las cintas transportadoras y de las partes mó viles de las má quinas, la rá pida limpieza de los derrames, la disponibilidad de superficies de paso que permitan un rá pido drenaje y la dotació n de barandillas en los pasillos adyacentes a las líneas de producció n y en las alturas. Deben establecerse mecanismos de bloqueo para el mantenimiento de las cintas transportadoras de astillas y de los rodillos de las má quinas de papel y de cualquier maquinaria con partes mó viles. En relació n con el equipo mó vil utilizado en el almacenamiento de astillas, así como en los muelles y zonas de embarque, durante el almacenamiento y en otras operaciones debe haber una protecció n contra vuelcos, una buena visibilidad y señ ales acú sticas; las zonas de paso para vehículos y peatones deben estar claramente marcadas y señ alizadas.
El ruido y el calor son tambié n riesgos ubicuos. Como se ha descrito, el mayor avance té cnico es el aislamiento del trabajador, normalmente posible en las zonas de preparació n de la madera, de preparació n de la pasta, de blanqueo y de producció n de papel. Tambié n existen cabinas aisladas con aire acondicionado para el equipo mó vil utilizado en el apilamiento de astillas y en otras operaciones al aire libre. Fuera de estos lugares, los trabaja- dores han de utilizar equipo de protecció n auditiva. En el trabajo en los procesos de elevadas temperaturas o en zonas al aire libre y en las operaciones de mantenimiento de reactores, los trabaja- dores deben tener la formació n precisa para reconocer los síntomas del estré s ocasionado por el calor; en estas zonas, la planificació n del trabajo debe contemplar períodos de aclimata- ció n y de descanso. El tiempo frío provoca riesgos de congelación en tareas al aire libre, aparte de producir neblina cerca de los apilamientos de astillas, que se mantienen templadas.
En los primeros pasos de la preparació n de la pasta y en las operaciones de preparació n de la madera hay que contar con los riesgos vinculados a la madera, a sus extractos y a los microorganismos asociados. La prevenció n dependerá de cada operació n concreta y puede consistir en la instalació n de cabinas para los operarios, el cerramiento y ventilación de las sierras y las cintas transportadoras, y de los depó sitos de astillas así como un stock bajo de astillas. El empleo de aire comprimido para eliminar el polvo de la madera propicia exposiciones considerables que deben evitarse.

jueves, 10 de diciembre de 2009

RIESGOS PROFESIONALES Y • CONTROLES (I)

La Tabla 72.5 ofrece una visió n general de los tipos de riesgos que cabe esperar en cada zona de las fá bricas de pasta y de papel. Aunque hay riesgos que se pueden considerar específicos de ciertos procesos de producció n, los que afectan a trabajadores de las demá s á reas pueden tener lugar dependiendo de las condi- ciones meteoroló gicas, la proximidad a las fuentes del riesgo, o el hecho de trabajar en má s de un á rea de proceso (p. ej., control de calidad, servicios de personal generales, personal de manteni- miento).
La exposició n a los riesgos relacionados en la Tabla 72.5 puede depender del nivel de automatizació n de la planta. Antes, la producció n industrial de pasta y de papel era un proceso semiautomá tico que requería una parte importante de interven- ció n manual. En tales instalaciones, los trabajadores permane- cían en paneles situados junto a los procesos para observar el efecto de sus acciones. Las vá lvulas en las partes superior e inferior del digestor de cocció n se abrían manualmente, y durante las etapas de llenado, los gases en el digestor podían ser desplazados por las astillas introducidas (Figura 72.11). La adició n de productos químicos se establecía de acuerdo con la experiencia, en vez de muestrear, y en el proceso dependían de la destreza y los conocimientos del trabajador, quien a veces es el que causaba el trastorno. Por ejemplo, la sobrecloració n de la pasta puede exponer a los operarios de la zona inferior a elevados niveles de agentes blanqueantes. En las fá bricas má s modernas,que se recondensa, se recoge y se envía al decantador. La fracción superior del decantador se extrae y se envía al almacenamiento la sustitución de las válvulas y bombas controladas manualmente por otras dotadas de control electró nico permite los procesos con control remoto. La necesidad de un control de los procesos dentro de tolerancias mínimas ha requerido el empleo de la informá tica y de avanzadas estrategias de ingeniería. Se establecen salas de control independientes para aislar los equipos electró nicos del entorno ambiental de la producció n de pasta y de papel. Consecuentemente, los operarios trabajan habitualmente en salas de control con aire acondicionado que ofrecen refugio contra el ruido, las vibraciones, la temperatura, la humedad y la exposició n a los agentes químicos inherentes a las operaciones fabriles. Otros controles que han mejorado el entorno laboral se describen seguidamente.


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Recuperación de la trementina

Los gases de los digestores y los condensados de los evaporadores de licor negro se recogen para recuperar la trementina. Los gases se condensan, se combinan, y entonces se recupera la trementina, mientras que la fracció n inferior se recicla en el recuperador.
La trementina cruda se almacena separadamente del resto del sistema de recogida porque es nociva e inflamable, y se suele procesar fuera. Todos los gases no condensables se recogen y se incineran bien en las calderas de vapor, en el horno de cal o en un horno dedicado a este fin. La trementina se procesa para su empleo en alcanfor, resinas sinté ticas, disolventes, agentes de flotación e insecticidas.