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lunes, 30 de junio de 2014

Conclusión Industria del Caucho

Tal vez la mejor solució n para los problemas ambientales y de salud relacionados con la fabricació n de productos de caucho sería disponer de un buen control de ingeniería para producir y mezclar los productos químicos en polvo utilizados en los compuestos del caucho, así como de programas de reciclado para todos los desechos y productos de caucho vulcanizados y sin vulcanizar. Los productos químicos en polvo recogidos mediante sistemas adecuados podrían añ adirse de nuevo a los compuestos de caucho, con los controles de ingeniería adecuados, lo que suprimiría el vertedero de estos productos.
El control de los problemas ambientales y de salud en la industria del caucho aunque es viable, no resulta fá cil ni económico y habría que sumar su coste al de los propios productos de caucho.

FINAL INDUSTRIA DEL CAUCHO


domingo, 29 de junio de 2014

Incineración de los residuos de caucho

Una de las opciones para eliminar los desechos de caucho y los residuos del proceso de fabricació n es la incineració n. En principio, parece tambié n la mejor solució n para deshacerse de los numerosos productos de caucho “obsoletos” que existen actualmente en el mundo. Algunas empresas de fabricació n de caucho utilizan la incineració n para eliminar los desechos de caucho y los residuos de caucho vulcanizado y no vulcani- zado. En teoría, el caucho, al quemarse, genera un vapor que podría reutilizarse en la fá brica. Pero, por desgracia, esto no resulta tan sencillo en la prá ctica. El incinerador debe disponer de un control de las emisiones de aire y probablemente necesi- taría depuradores para eliminar las sustancias contaminantes como el cloro. Las emisiones de cloro, por lo general, proceden de los productos y residuos en combustió n que contienen polí- meros de cloropreno. Los depuradores generan una descarga á cida que tal vez debería neutralizarse antes de proceder a la descarga.
Casi todos los compuestos de caucho contienen algú n tipo de agentes de relleno, como negro de humo, arcillas, carbonatos cá lcicos o compuestos hidratados de sílice. La combustió n de estos compuestos produce cenizas equivalentes a la cantidad de agentes de relleno presentes en el compuesto de caucho. Las cenizas se recogen en depuradores hú medos o secos. En ambos casos, es necesario analizar el contenido en metales pesados antes de su eliminació n. Los depuradores hú medos probablemente generará n unas aguas residuales con un conte- nido de 10 a 50 ppm de zinc, que al ser vertidas a un sistema de alcantarillado dará n problemas en la planta de tratamiento y obligará n a instalar un sistema de eliminació n del zinc. Este sistema de tratamiento produce un lodo de zinc que debe trans- portarse a un lugar adecuado para su eliminació n.
Los depuradores secos generan unas cenizas que deben reco- gerse para su eliminació n. Tanto las cenizas hú medas como las secas son difíciles de manejar, y su eliminació n puede ser proble- má tica dado que la mayoría de los vertederos controlados no aceptan este tipo de residuos. Ambos tipos de cenizas pueden ser muy alcalinas si los compuestos de caucho que entran en combustió n presentan un alto contenido de carbonato cá lcico. Finalmente, la cantidad de vapor generada sería inferior a la necesaria para el funcionamiento de una fá brica de caucho. En la actualidad, la cantidad total de desechos de caucho es exce- siva y se está n realizando esfuerzos para reducirla, lo que a su vez disminuiría el suministro necesario de combustible. El coste de mantenimiento de un incinerador diseñ ado para quemar desechos y productos de caucho es tambié n muy alto.
Si se optimizaran todos estos costes, la incineració n de los residuos de caucho podría ser un mé todo rentable de eliminació n.

sábado, 24 de mayo de 2014

Caucho residual

En todos los procesos de fabricació n se producen desechos, tanto durante el proceso como en el acabado del producto. Parte de esos desechos pueden ser reciclados para el mismo proceso o para otros procesos diferentes. Sin embargo, una vez que el caucho está vulcanizado, ya no puede ser reciclado y todos los desechos del proceso de vulcanizació n y de acabado se convierten en mate- rial residual. La eliminació n de los productos residuales del caucho se ha convertido en un problema mundial.
En todos los hogares y empresas del mundo se utiliza algú n tipo de producto de caucho. La mayor parte de estos productos está n clasificados como material no peligroso y, por lo tanto, sus residuos tampoco son peligrosos. Sin embargo, la eliminació n despué s de su vida ú til de productos de caucho como los neumá - ticos, las mangueras y otros productos tubulares ocasiona un problema ambiental. En efecto, no pueden ser enterrados en un vertedero controlado porque sus zonas huecas atrapan aire y hacen que el producto emerja a la superficie al cabo de cierto tiempo. La trituració n de estos productos resuelve este problema, pero requiere equipos especiales y resulta muy costosa.
La combustió n sin llama de los neumá ticos puede generar una gran cantidad de humo irritante que contiene numerosas sustan- cias químicas y partículas tó xicas.

viernes, 23 de mayo de 2014

Contaminación del suelo y del agua

El almacenamiento y el manejo de los COV debe realizarse con extremo cuidado. Antes, los COV se almacenaban en tanques subterrá neos, donde a veces se producían fugas y derrama- mientos que contaminaban el suelo y las aguas subterrá neas, lo que obligaba a costosas reparaciones. La mejor opció n de alma- cenamiento son los tanques sobre el nivel del suelo con un buen confinamiento secundario para prevenir los derramamientos

jueves, 22 de mayo de 2014

Contaminación atmosférica

Durante el proceso de fabricació n, algunos productos de caucho requieren la aplicació n de adhesivo de caucho. Los adhesivos de caucho se fabrican mezclando el compuesto de caucho sin vulca- nizar con un disolvente. Los disolventes utilizados para este proceso se clasifican normalmente como compuestos orgá nicos volá tiles (COV). Los procesos que utilizan COV deben disponer de algú n tipo de equipo de control de emisiones, como un sistema de recuperació n de disolventes o un oxidante té rmico, que es un sistema de incineració n que destruye los COV mediante combus- tió n y que requiere normalmente un combustible adicional, como el gas natural. Si no se dispone de este tipo de control de emisiones, los COV pueden llegar a causar problemas de salud en la fá brica y en la comunidad. Si los COV son fotoquímicamente reactivos, afectará n a la capa de ozono.
Al vulcanizar piezas de caucho y abrir el depó sito, se escapan emisiones en forma de humo, vapor o ambos. Los vapores del proceso de vulcanizació n pueden arrastrar a la atmó sfera sustan- cias químicas sin reaccionar, plastificantes, lubrificantes y otros materiales, lo que obliga a realizar controles de emisiones.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Residuos peligrosos

Los sistemas de ventilació n y los colectores de polvo son indispen- sables para los trabajadores que manipulan y pesan los productos químicos y para los encargados de mezclar y procesar el compuesto de caucho sin vulcanizar. En ocasiones, deben llevar ademá s equipos de protecció n. El material recogido en los colec- tores de polvo debe ser examinado para determinar si se trata de un residuo peligroso, es decir reactivo, corrosivo o inflamable, o si contiene sustancias químicas consideradas peligrosas.
Los residuos peligrosos, despué s de quedar registrados en un informe, deben ser enviados para su eliminació n a un vertedero adecuado. Los residuos no peligrosos pueden enviarse a un vertedero controlado local o a uno industrial, segú n la norma- tiva ambiental vigente.

jueves, 17 de abril de 2014

CUESTIONES AMBIENTALES Y DE SALUD PUBLICA

Todos los productos del caucho se fabrican a partir de un “compuesto de caucho”, que, a su vez, está formado por un polí- mero de caucho (natural o sinté tico) y otras sustancias como material de relleno, plastificantes, antioxidantes, agentes adyu- vantes, activadores aceleradores o agentes de vulcanización. Muchos de los ingredientes químicos está n clasificados como sustancias peligrosas o tó xicas e incluso algunos como cancerígenos. La manipulació n y procesamiento de estos productos químicos presentan problemas ambientales y de seguridad

miércoles, 16 de abril de 2014

ERGONOMIA (II)

Algunos factores de riesgo relacionados con el puesto de trabajo parecen ser responsables de estos problemas a nivel de sistema ó seo y muscular en la industria del caucho, como posturas está ticas e incó modas de espalda, hombros y muñ ecas, movimientos rá pidos de muñ ecas y espalda, manejo de grandes pesos y grandes tensiones del tronco al manejar piezas volumi- nosas de caucho. Un estudio de los factores asociados a los problemas de la parte inferior de la espalda indica que en la industria del neumá tico los trabajadores mueven pesos supe- riores a otros sectores y, ademá s, esas cargas se manejan a distancias del cuerpo superiores a la media. A esto hay que sumar que esas tensiones y pesos se imponen al cuerpo durante movimientos asimé tricos del tronco, por ejemplo, en posició n curvada. La duració n de la aplicació n de la fuerza en este tipo de trabajo tambié n es problemá tica. A menudo, en una opera- ció n de fabricació n de neumá ticos se requieren aplicaciones de fuerza prolongadas en las que la fuerza del trabajador va dismi- nuyendo con el tiempo. Finalmente, la temperatura en los puestos de trabajo de la industria del caucho suele ser alta y, ademá s, los puestos de trabajo está n expuestos a la suciedad y al polvo. El calor tiende a aumentar la demanda calorífica de la tarea, incrementando así la demanda de energía. Las resinas y el polvo del puesto de trabajo aumentan la probabilidad de que los trabajadores tengan que llevar guantes para realizar su trabajo, lo que incrementa la tensió n de los mú sculos del antebrazo que
controlan los dedos. Ademá s, cuando los trabajadores llevan guantes, realizan un mayor esfuerzo para sujetar las piezas, pues no perciben fá cilmente cuá ndo un objeto está a punto de resbalarse de las manos. Entre las soluciones a estos problemas ergo- nó micos se encuentra la reorganizació n del puesto de trabajo (p. ej., levantando o bajando el objeto o desplazando el puesto de trabajo para suprimir grandes torsiones o curvaturas laterales del tronco, lo que puede conseguirse reorientando el origen y destino de las tareas de elevació n, pasando de giros de 180 a giros de 90 ). A menudo es necesario realizar cambios má s importantes, que pueden ir desde la instalació n de puestos de trabajo ajustables, por ejemplo con mesas de altura variable, hasta la incorporació n de mecanismos elevadores, como ascen- sores o grú as, o incluso la automatizació n total del puesto. Ló gi- camente, algunas de estas soluciones conllevan un alto coste. Por tanto, la clave para un diseñ o ergonó mico adecuado es hacer exclusivamente los cambios necesarios y determinar el efecto del cambio en té rminos de modificació n del riesgo a nivel del sistema ó seo y muscular. Afortunadamente, existen en el mercado nuevos mé todos que permiten cuantificar la dimensió n del riesgo asociado con un determinado diseñ o del puesto de trabajo. Así, por ejemplo, existe un modelo que estudia el riesgo de trastornos ocupacionales de la parte inferior de la espalda en funció n de las exigencias del trabajo (Marras y cols. 1993; 1995). Se han desarrollado asimismo modelos que analizan la carga sobre la columna vertebral debida a actividades diná micas del tronco (Marras y Sommerich 1991; Granata y Marras 1993). Cada vez existen má s modelos en el mercado para estudiar el diseñ o del puesto de trabajo en la industria y el nivel de exposició n.

martes, 15 de abril de 2014

ERGONOMIA (I)

La ergonomía es la ciencia que estudia la relació n entre el traba- jador y su entorno de trabajo. Esta ciencia no só lo comprende el estudio del riesgo para el sistema ó seo y muscular debido al tipo de trabajo, sino tambié n una consideració n de los procesos cogni- tivos del trabajo que pueden ser causa de errores humanos.
En la industria del caucho y los neumá ticos se han identifi cado las tareas que provocan un riesgo mayor de sufrir determi- nados tipos de trastornos en el sistema ó seo y muscular, observá ndose un predominio de las lesiones de espalda. Un muestreo realizado en la industria del caucho y los neumá ticos sobre las tareas de manipulació n de materiales ha demostrado que las tareas de alto riesgo presentan un índice de lesiones en la parte inferior de la espalda que es aproximadamente un 50 % má s alto que el observado en la industria en general. Un estudio de esas tareas revela que los problemas suelen surgir en los trabajos que requieren el transporte manual de los productos de caucho, como en las operaciones de procesamiento del caucho (malaxadores Banbury), de montaje, de acabado y de transporte de los neumá ticos, tanto en la fá brica como en el almacé n. Las lesiones de muñ eca, como el síndrome del tú nel carpiano y la tenosinovitis parecen ser tambié n un problema comú n en las fá bricas de neumá ticos. Un estudio de las operaciones de fabri- cació n de neumá ticos sugiere que deberían observarse tambié n problemas en los hombros. Sin embargo, los registros de lesiones tienden a subestimar el riesgo de las lesiones de hombro debido a una falta de sensibilizació n hacia este problema. Finalmente, parecen existir algunos problemas del proceso cognitivo dentro de la industria del neumá tico, que resultan má s evidentes en las tareas de inspecció n y que a menudo se ven agravados por una escasa iluminació n.

jueves, 6 de marzo de 2014

Alergia al látex del caucho natural (LCN) (II)

El diagnó stico de la alergia LCN está especialmente recomen- dado si existen antecedentes de angioedema de labios al soplar globos y/o de picor, quemazó n, urticaria o anafilaxis cuando la persona lleva guantes, se somete a procesos quirú rgicos, sanita- rios u odontoló gicos o despué s de una exposició n a preservativos o a otros productos LCN. El diagnó stico puede confirmarse con una prueba positiva de uso de guantes LCN, una prueba positiva intracutá nea al LCN o un aná lisis de sangre positivo RAST (prueba radioalergosorbente) de alergia al lá tex. Se han obser- vado reacciones alé rgicas graves durante estas pruebas, por lo que al realizarlas debe tenerse disponible epinefrina y un equipo de reanimació n que no contenga LCN.
La alergia al LCN puede estar relacionada con reacciones alé rgicas a la fruta, especialmente plá tanos, castañ as y aguacates. Todavía no es posible realizar una hiposensibilizació n al LCN, por lo que de momento resulta fundamental evitar y sustituir el LCN. Para la prevenció n y el control de la alergia al LCN los trabajadores y pacientes afectados evitará n utilizar lá tex en centros sanitarios. Debería disponerse de guantes sinté ticos sin LCN y en muchos casos los demá s colaboradores deberían llevar guantes con bajo contenido en alé rgenos LCN que no afecten a los que tengan alergia al LCN, con el fin de minimizar los síntomas y reducir la inducció n de alergias LCN. Es necesaria una continua cooperació n entre gobiernos, industrias y profesio- nales sanitarios para controlar la alergia al lá tex, como se describe en el capítulo Instalaciones sanitarias .


miércoles, 5 de marzo de 2014

Alergia al látex del caucho natural (LCN) (I)

La alergia LCN es una reacció n alé rgica inmediata del tipo I con mediació n de inmunoglobulina E, causada, en la mayoría de los casos, por proteínas LCN presentes en el material sanitario y no sanitario a base de lá tex. La gama de síntomas clínicos va desde la urticaria por contacto, la urticaria generalizada, la rinitis alé r- gica (inflamació n de la mucosa nasal), la conjuntivitis alé rgica, el angioedema (hinchamiento grave) y el asma hasta la anafilaxis
(reacció n alé rgica grave que puede poner en peligro la vida del paciente). Los individuos con mayor riesgo son los pacientes con espina bífida, los trabajadores del sector sanitario y otros trabaja- dores con exposició n LCN significativa. Los factores que favo- recen esta reacció n son los eczemas en las manos, la rinitis alé rgica, la conjuntivitis alé rgica o el asma en personas que llevan guantes con frecuencia, cuyas mucosas está n expuestas al LCN o que han sufrido procesos quirú rgicos mú ltiples. En la US Food and Drug Administration se han registrado quince fallecimientos debidos a la exposició n a LCN durante los reconocimientos con enemas de bario. Así la ruta de la exposició n a las proteínas LCN es importante e incluye el contacto directo de la piel intacta o inflamada y la exposició n de las mucosas, incluida la inhalació n,
a polvos de guantes que contengan LCN, especialmente en insta- laciones sanitarias y quiró fanos. Puede decirse que en todo el mundo la alergia LCN constituye un problema grave en los á mbitos sanitario, de salud laboral, de salud pú blica y normativo, con una incidencia que sigue aumentando de forma clara desde mediados del decenio de 1980.

sábado, 24 de agosto de 2013

DERMATITIS POR CONTACTO CON CAUCHO Y ALERGIA AL LATEX

Dermatitis por contacto Entre los trabajadores que está n en contacto directo con el caucho y con los cientos de productos químicos utilizados en esta industria se han registrado frecuentes reacciones adversas en la piel. Entre estas reacciones se encuentran dermatitis irritativa de contacto, dermatitis alé rgica de contacto, urticaria de contacto
(erupciones), agravamiento de enfermedades preexistentes de la piel y otros trastornos menos habituales de la piel como folicu- litis, xerosis (piel seca), miliaria y despigmentación debidos a ciertos derivados del fenol.
La dermatitis irritativa de contacto es la reacción má s frecuente y está causada por una exposició n intensa a productos químicos fuertes o por una exposició n acumulada a productos irritantes má s dé biles, como los utilizados en trabajos con líquidos o disolventes. La dermatitis alé rgica de contacto es un tipo de reacció n alé rgica retardada causada por productos químicos como aceleradores, vulcanizadores, antioxidantes y antiozonizantes que se añ aden durante la fabricación del caucho. Estos productos suelen estar presentes en el producto final y pueden causar dermatitis de contacto tanto a los usuarios de los productos finales como a los trabajadores del caucho, y en
especial en los operarios de malaxadores Banbury, calandrias y extrusores, así como en los montadores.
Algunos trabajadores sufren dermatitis de contacto por realizar tareas que no permiten el empleo de ropa de protecció n frente a los productos químicos (PPQ). Algunos trabajadores desarrollan alergia a la propia ropa PPQ , y en especial a los guantes de goma. Una prueba de parche vá lida para detectar el alé rgeno es la que se utiliza para diferenciar la dermatitis alérgica por contacto de la irritativa. Es importante recordar que el primer tipo de dermatitis puede coexistir con el segundo así como con otros trastornos de la piel.
La dermatitis puede evitarse realizando el mezclado de los productos químicos de forma automá tica, instalando sistemas de aspiración, sustituyendo los alé rgenos de contacto conocidos por productos químicos alternativos y optimizando la manipulació n de los materiales para reducir el contacto con la piel.


viernes, 23 de agosto de 2013

ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS (IV)

Este resultado se vio confirmado por algunos estudios en Estados Unidos (Monson y Nakano 1976a; Monson y Fine 1978), aunque no por otros (Delzell, Andjelkovich y Tyroler 1982; Andjelkovich y cols. 1988).
En Alemania se estudió una cohorte de trabajadores de la industria alemana del caucho (Weiland y cols. 1996) que presen- taba una mortalidad debida a todo tipo de causas y a cualquier tipo de cá ncer muy elevada. Se identificó una tasa estadística- mente significativa de mortalidad por cá ncer de pulmó n y pleura. Sin embargo, la mortalidad por leucemia entre los traba- jadores alemanes de la industria del caucho era estadísticamente poco significativa.
En un estudio de caso de cá ncer linfá tico y de cá ncer hematopoyé tico en ocho fá bricas de caucho de estireno-butadieno
(SBR) se observó una importante relació n entre la mortalidad por leucemia y la exposició n al butadieno. El IARC ha incluido el 1,3-butadieno entre las posibles sustancias cancerígenas para el hombre (IARC 1992). En un estudio epidemioló gico má s reciente se han obtenido datos que confirman una mayor tasa de mortalidad por leucemia entre los trabajadores SBR expuestos al butadieno (Delzell y cols. 1996).
Con el paso de los añ os, los estudios epidemioló gicos entre los trabajadores de la industria del caucho han permitido identificar los riesgos en el puesto de trabajo y mejorar así su control. Se está n realizando notables progresos tanto en las té cnicas de investigació n como en las bases de datos. El á rea de investiga- ció n epidemioló gica profesional que actualmente requiere má s atenció n es el de la valoració n de las exposiciones pasadas de los sujetos en estudio. Aunque todavía quedan sin resolver cuestiones de relaciones causales, el continuo progreso epidemioló - gico conducirá seguramente a una mejora continua del control de las exposiciones en la industria del caucho y, por tanto, a una mejora continua de la salud de los trabajadores de esta industria.

Reconocimiento: me gustaría reconocer aquí los esfuerzos del pionero Peter Bommarito, ex presidente de la United Rubber Workers Union, primer responsable de la investigació n causal sobre la salud de los trabajadores del caucho realizada en EE.UU. en los decenios de 1970 y 1980.


jueves, 22 de agosto de 2013

ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS (III)

Estudios realizados por la Universidad de Carolina del Norte sobre trabajadores del caucho jubilados por incapacidad demostró que los que tenían un historial de trabajo en tareas de vulcanizació n, preparació n de la vulcanizació n, acabado e inspecció n tenían má s tendencia a padecer enfermedades pulmonares invalidantes, como el enfisema, que los trabajadores de otras á reas (Lednar y cols. 1977). Las á reas de trabajo mencionadas presentan una exposició n a polvos y humos que pueden ser inhalados. En estos estudios se encontró que en las personas fumadoras se duplicaba, por lo general, el riesgo de invalidació n por enfermedad pulmonar, incluso en las tareas con polvo que ya de por sí estaban relacionadas con la invalidez.
Por esta é poca se realizaron asimismo estudios epidemioló - gicos en la industria del caucho en Europa y Asia (Fox, Lindars y Owen 1974; Fox y Collier 1976; Nutt 1976; Parkes y cols. 1982; Sorahan y cols. 1986; Sorahan y cols. 1989; Kilpikari y cols.
1982; Kilpikari 1982; Bernardinelli, Marco y Tinelli 1987; Negri y cols. 1989; Norseth, Anderson y Giltvedt 1983; Szesze- nia-Daborowaska y cols. 1991; Solionova y Smulevich 1991; Gustavsson, Hogstedt y Holmberg 1986; Wang y cols. 1984; Zhang y cols. 1989), que se prolongaron despué s de haberse concluido los de las Universidades de Harvard y Carolina del Norte (Estados Unidos) y que pusieron de manifiesto un incremento de la mortalidad por cá ncer en distintos puntos y algunos de ellos específicamente por cá ncer de pulmó n (Fox, Lindars y Owen 1974; Fox y Collier 1976; Sorahan y cols. 1989; Szesze- nia-Daborowaska y cols. 1991; Solionova y Smulevich 1991; Gustavsson, Hogstedt y Holmberg 1986; Wang y cols. 1984), relacionados en algunos casos con trabajos de vulcanizació n.

miércoles, 21 de agosto de 2013

ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS (II)

La exposició n al benceno, disolvente antiguamente habitual en la industria del caucho, fue reconocida rá pidamente como causa de la leucemia. Sin embargo, un aná lisis má s detallado demostró que los casos de leucemia eran, por lo general, de tipo linfocítico, mientras que la exposició n al benceno se había relacionado normalmente con la de tipo mieloblá stico (Wolf y cols. 1981). Se sospechó entonces que en este proceso podía intervenir tal vez otro agente distinto del benceno. Una investigació n detallada del empleo de los disolventes y de las fuentes de suministro en una conocida empresa demostró que los disolventes extraídos del carbó n, incluido el benceno y el xileno, estaban mucho má s relacionados con la leucemia linfocítica que los extraídos del petró leo
(Arp, Wolf y Checkoway 1983). Los disolventes extraídos del carbó n está n, por lo general, contaminados con hidrocarburos aromá ticos polinucleares, incluidos los compuestos que se ha demostrado que causan leucemia linfocítica en animales de experimentació n. Otros aná lisis de este estudio pusieron de manifiesto que la leucemia linfocítica estaba mucho má s rela- cionada con la exposició n al disulfuro de carbono y al tetraclo- ruro de carbono que con la exposició n del benceno (Checkoway
y cols. 1984). La exposició n al benceno es peligrosa y debe ser eliminada o minimizada al má ximo en el puesto de trabajo. Sin embargo, concluir que suprimiendo el uso del benceno en los procesos del caucho se eliminará el exceso de leucemia, especial- mente la de tipo linfocítico, entre los trabajadores de esta indus- tria quizá no sea correcto.

martes, 20 de agosto de 2013

ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS (I)

En los decenios de 1920 y 1930, algunos estudios realizados en el Reino Unido demostraron que los trabajadores del caucho presentaban unas tasas de mortalidad má s altas que la població n general, y que ese incremento de la mortalidad era producido por el cá ncer. Dado que en la fabricación de los productos del caucho se utilizan miles de materiales diferentes era difícil saber cuá les podían estar relacionados con el aumento de la mortalidad. Una seria preocupació n por la salud de los trabajadores de la industria del caucho llevó al establecimiento de programas conjuntos entre empresas y sindicatos con el fin de investigar la salud laboral en la industria norteamericana del caucho. Dichos programas fueron puestos en prá ctica por las Universidades de Harvard y Carolina del Norte. Los programas de investigació n se prolon- garon durante el decenio de 1970 para, a continuació n, ser sustituidos por programas, patrocinados conjuntamente por empresas y sindicatos, de mantenimiento y supervisió n de la salud, basados, al menos en parte, en los resultados obtenidos en estas investigaciones.
El trabajo de investigación realizado por la Universidad de Harvard se centró bá sicamente en la mortalidad en la indus- tria del caucho (Monson y Nakano 1976a, 1976b; Delzell
y Monson 1981a, 1981b; Monson y Fine 1978) y en la morbilidad respiratoria entre los trabajadores de esta industria (Fine y Peters 1976a, 1976b, 1976c; Fine y cols. 1976). Los resultados de los trabajos de investigació n fueron publicados por Peters y cols. en 1976.
El grupo de la Universidad de Carolina del Norte se centró en una investigació n de tipo epidemioló gico y medioambiental. Los estudios iniciales fueron bá sicamente de cará cter descriptivo sobre la mortalidad y las condiciones de trabajo de los trabaja- dores del caucho (McMichael, Spirtas y Kupper 1974; McMi- chael y cols. 1975; Andjelkovich, Taulbee y Symons 1976; Gamble y Spirtas 1976; Williams y cols. 1980; Van Ert y cols.
1980). Sin embargo, el centro de la investigación lo constituyeron los estudios analíticos sobre la relació n entre riesgo laboral y enfermedad (McMichael y cols. 1976a; McMichael y cols.
1976b; McMichael, Andjelkovich y Tyroler 1976; Lednar y cols.
1977; Blum y cols. 1979; Goldsmith, Smith y McMichael 1980; Wolf y cols. 1981; Checkoway y cols. 1981; Symons y cols. 1982; Delzell, Andjelkovich y Tyroler 1982; Arp, Wolf y Checkoway 1983; Checkoway y cols. 1984; Andjelkovich y cols. 1988). Espe- cialmente interesantes fueron los resultados obtenidos al estudiar la relació n entre la exposició n a vapores de disolventes de hidro-
carburos y el cá ncer (McMichael y cols. 1975; McMichael y cols. 1976b; Wolf y cols. 1981; Arp, Wolf y Checkoway 1983; Checkoway y cols. 1984) y la relació n entre la exposició n a partí- culas transportadas por el aire y las enfermedades pulmonares
(McMichael, Andjelkovich y Tyroler 1976; Lednar y cols. 1977). En la Universidad de Carolina del Norte, los estudios analí- ticos iniciales sobre la leucemia entre los trabajadores del caucho pusieron de manifiesto la existencia de una tasa má s elevada de presencia entre los trabajadores con un historial de trabajo con disolventes (McMichael y cols. 1975).

domingo, 23 de junio de 2013

Sistema de interrupción de las máquinas (II)

La prensa de moldeo de neumá ticos es un ejemplo de falta de consenso sobre el momento y el mé todo de interrupció n. Si bien se admite la interrupció n completa de una prensa para una reparació n importante, no hay consenso, en cambio, sobre la interrupción de su funcionamiento en caso de cambio y limpieza de moldes, cambio de cá maras de aire o eliminació n de atascos.
La má quina de fabricació n de neumá ticos es otro ejemplo. Muchos de los accidentes en esta á rea de trabajo no son sufridos por el personal de mantenimiento, sino por operarios y té cnicos que realizan operaciones de ajuste, cambio de tambores, carga o descarga de mezclas, eliminació n de atascos o limpieza de los equipos.
Es difícil disponer de un programa de interrupció n adecuado cuando se trata de una operación compleja y tiene un alto coste en tiempo. Siempre que sea posible, los dispositivos de descone- xió n deben estar situados en el mismo equipo, lo que facilita su identificació n y elimina o reduce la posibilidad de que algú n operario se encuentre en la zona de peligro cuando se vuelve a conectar la energía del equipo. Aun cuando se hayan realizado cambios para facilitar su identificació n, no puede considerarse nunca una interrupció n como completa hasta que no se ha comprobado que se han utilizado los dispositivos de aisla- miento de energía correctos. Cuando se utilicen cables elé ctricos, debería comprobarse despué s de la desconexió n que
realmente toda la energía ha sido desconectada.
En un programa efectivo de interrupció n se deben cumplir las premisas siguientes:
• el diseñ o del equipo ha de facilitar una interrupció n de todas las fuentes de energía;
• las fuentes de interrupció n deben ser fá cilmente identificables;
• deben identificarse las prá cticas operativas que requieren una
interrupción;
• todos los trabajadores afectados por una interrupción deben
recibir formación en esta prá ctica;
• los trabajadores encargados de realizar la interrupción deben
disponer de la formación adecuada y ser avisados cuando se va
a producir la interrupción. El incumplimiento de estas medidas es inaceptable bajo cualquier circunstancia;
• el programa debe ser auditado de forma regular para garantizar su efectividad.

sábado, 22 de junio de 2013

Sistema de interrupción de las máquinas (I)

El concepto de interrupció n del funcionamiento de las má quinas no es nuevo. Aunque está generalmente aceptado en los programas de mantenimiento, poco se ha hecho para mejorar su introducción en el á rea operativa. Un primer paso es reconocer que hay riesgo. Una norma típica de interrupción de funcionamiento exige que “cuando se sospeche que un movimiento del equipo o una liberació n de energía imprevistos pueden ocasionar una lesió n a un trabajador, se interrumpirá el funcionamiento del equipo”. El concepto de interrupción no se refiere exclusivamente a la energía elé ctrica, y tampoco es posible a veces cortar toda la energía; en algunos casos, basta con bloquear la posició n de algunas piezas y, en otros, con desconectar y cerrar las tube- rías, liberando la presión acumulada. Aunque en algunas industrias el concepto de interrupció n está considerado como algo normal, en otras no ha sido aceptado a causa de su alto coste.
En las interrupciones resulta bá sico el control. Cuando una persona corre un peligro al realizar un movimiento, deben desactivarse las fuentes de energía y socorrer a la persona en cuestión. No es fá cil identificar las situaciones que requieren una interrupció n e, incluso una vez identificadas, no es sencillo modificar las prá cticas operativas.
Otra de las claves, a menudo olvidada, de un programa de interrupción es la facilidad con que puede interrumpirse una má quina, una línea o toda la energía. Los equipos antiguos no se diseñ aron o instalaron teniendo en cuenta esta posibilidad. Algunas má quinas instaladas disponen de un solo freno para un grupo de ellas. Otras disponen de varias fuentes de energía, lo que complica la interrupció n de su funcionamiento. A esto hay que añ adir que a menudo se modifican los frenos de los cuartos de control de má quinas o se añaden equipos nuevos, y la documentación de estos cambios no siempre se mantiene actualizada. En la industria del caucho está generalmente aceptada la prá ctica de la interrupció n del funcionamiento. Aunque el concepto de protecció n ante los peligros de un movimiento imprevisto no es nuevo, el uso generalizado de la interrupció n sí lo es. En el pasado, el personal de mantenimiento aplicaba formas de protecció n diferentes, que debido a presiones de producció n no siempre resultaban coherentes y, por tanto, eficaces. En algunos equipos industriales la prá ctica de un programa de interrupció n es compleja y no siempre resulta fá cil- mente comprensible.

viernes, 21 de junio de 2013

Seguridad en las calandrias (II)

El National Joint Industrial Council ha identificado otros puntos importantes que siguen siendo causa de accidentes:

• eliminació n de atascos y ajustes de material;
• atrapamiento en el estrechamiento entre cilindros, especialmente al despegar las planchas de caucho;
• introducció n del tocho,
• comunicació n.

Un programa efectivo de interrupció n (vé ase má s adelante) ayuda mucho a reducir o eliminar los accidentes que se producen al eliminar atascos o ajustar el material mientras la má quina está en funcionamiento. Los sensores que reducen la velocidad de los cilindros cuando el operario se acerca a ellos pueden disuadirle de intentar ajustar el material.
Los accidentes por atrapamiento en el estrechamiento siguen siendo un problema, especialmente al despegar las planchas de caucho. La velocidad de despegue de las planchas de caucho debe poder ajustarse para permitir una puesta en marcha progresiva del cilindro y han de existir mecanismos de seguridad para casos de emergencia. Un mecanismo que reduzca la velocidad del cilindro cuando alguien se aproxima a é l tenderá a disuadir al operario en su intento de ajustar un calce de separació n o un tejido durante el despegue de las planchas de caucho. Los cilindros telescó picos constituyen una tentació n especial, incluso para operarios con experiencia.
Los accidentes durante la introducción del tocho han aumen- tado al aumentar también la velocidad y la complejidad del tren de las calandrias y la cantidad de equipo auxiliar. Aquí resulta fundamental la existencia de un control de línea y una buena comunicación. El operario puede no estar en situación de ver a todo el equipo. Sin embargo, hay que tener en cuenta a todas las personas, y la comunicació n entre ellas debe ser fluida.
La necesidad de una buena comunicació n entre los miembros de un equipo es fundamental para un funcionamiento seguro. Los momentos críticos tienen lugar cuando se realizan los ajustes y cuando se pone en marcha la má quina al comienzo de un proceso o despué s de una interrupció n debida a un problema.
Para resolver estos problemas son necesarios: un buen trabajo en equipo, cuyos miembros sean conscientes de los problemas operativos de las calandrias; un sistema de mantenimiento de los mecanismos de seguridad en condiciones operativas; y un sistema de supervisió n de ambos.

jueves, 20 de junio de 2013

Seguridad en las calandrias (I)

Las calandrias y el equipo auxiliar presentan diseñ os muy dife- rentes, lo que dificulta los estudios específicos de seguridad. Para un estudio má s detallado se recomienda consultar el National Joint Industrial Council for the Rubber Manufacturing Industry (1959, 1967).

Por desgracia, cuando se traslada una calandria o cualquier otro equipo de una empresa a otra o de un país a otro no suele incluirse un registro de los accidentes ocurridos con el mismo. Esto da lugar a la supresió n de mecanismos de protecció n y a la adopció n de prá cticas operativas que habían sido modificadas a causa de un accidente anterior, por lo que vuelven a repetirse accidentes que ya habían tenido lugar anteriormente. Otro problema es el idioma. Las má quinas con controles e instruc- ciones en un idioma extranjero hacen má s difícil una prá ctica de seguridad.
Ha aumentado la velocidad de funcionamiento de las calandrias, pero su capacidad de frenado no siempre ha seguido el mismo ritmo de avance, lo que resulta especialmente cierto por lo que se refiere a los cilindros de estos equipos. Cuando é stos no puedan detenerse a la distancia recomendada, será necesario utilizar un mecanismo adicional para proteger al operario. En caso necesario, las calandrias deben disponer de un sensor que reduzca la velocidad de la má quina cuando una persona se acerque a los cilindros. Este mecanismo ha resultado muy efectivo para mantener a los empleados a cierta distancia de los cilindros durante el funcionamiento de la má quina.