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domingo, 10 de mayo de 2026

AGRICULTURA Y SECTORES BASADOS EN RECURSOS NATURALES

  Melvin L. Myers

Introducción

Hace doce mil años, la humanidad entró en la era del Neolítico y descubrió que podía obtener alimentos, forraje y fibra con el cultivo de las plantas. Ese descubrimiento ha permitido el suministro de alimentos y tejidos gracias al cual hoy en día se alimentan y visten 5.000 millones de personas.

Esta perspectiva general de la agricultura abarca su evolución y estructura, la importancia económica de los diferentes tipos de cultivos y las características del sector y de los trabajadores. Los sistemas de trabajo agrícola se dividen en tres tipos de actividades principales:

1. operaciones manuales

2. mecanización

3. tracción, proporcionada por quienes se dedican a la cría de animales de tiro y que se describe en el capítulo Ganadería y cría de animales.

El sistema agrícola abarca cuatro grandes procesos

El sistema agrícola abarca cuatro grandes procesos que representan fases secuenciales de la producción. El sistema agrícola produce alimentos, forraje y fibra, y tiene consecuencias para la salud de los agricultores y, de forma más general, para la salud pública y el medio ambiente.

Las principales materias primas, como el trigo y el azúcar, son productos de la agricultura que se utilizan como alimento,

forraje o fibra. Están representadas en este capítulo por una serie de artículos que describen los procesos, los riesgos en el trabajo y las medidas preventivas específicas para cada una de ellas. Los piensos y forrajes se describen en la Categoria Ganadería y cría de animales.

 

AGRICULTURA Y SECTORES BASADOS EN RECURSOS NATURALES

lunes, 3 de abril de 2017

La seta de cardo - Riesgos para la salud

Los riesgos asociados al cultivo de setas de cardo son similares a los ya descritos para Agaricus, con una sola excepció n. Todas las especies Pleurotus poseen laminillas desnudas (es decir, no cubiertas por un velo), que en seguida liberan un gran nú mero de esporas. Sonnenberg, Van Loon y Van Griensven (1996) han realizado el recuento de la producció n de esporas en especies Pleurotus y han observado que se producen miles de millones de esporas por gramos de tejido al día, dependiendo de las especies y la fase de desarrollo. Las variedades llamadas sin esporas de Pleu- rotus ostreatus producen hasta 100 millones de esporas. Muchos informes han descrito la aparició n de síntomas de AAE después de la exposició n a esporas de Pleurotus (Hausen, Schulz y Noster 1974; Horner y cols. 1988; Olson 1987). Cox, Folgering y Van Griensven (1988) han demostrado la relació n causal entre la exposició n a esporas de Pleurotus y la aparició n de los síntomas de AAE causados por su inhalació n. Debido a la naturaleza grave de la enfermedad y a la elevada sensibilidad del ser humano, todos los trabajadores deben protegerse con respiradores provistos de filtros contra el polvo. Las esporas presentes en las naves de crecimiento deben ser parcialmente eliminadas antes de que los trabajadores accedan a su interior. Esto puede lograrse dirigiendo una corriente de aire a travé s de un filtro hú medo o haciendo funcionar un ventilador a plena potencia 10 minutos antes de que los trabajadores entren en la nave. El pesado y enva- sado de los champiñ ones puede realizarse bajo una campana y durante su almacenamiento las bandejas deben cubrirse con una lá mina que evite la liberació n de esporas al ambiente de trabajo

domingo, 2 de abril de 2017

SETAS - La seta de cardo

Las setas de cardo, de la especie Pleurotus pueden cultivarse sobre una serie de substratos diferentes que contengan lignocelulosa o incluso celulosa. El substrato se humedece y generalmente se pasteuriza y acondiciona. Despué s de la siembra, el crecimiento de los micelios tiene lugar en bandejas, estanterías, contenedores especiales o bolsas de plá stico. La fructificació n se produce cuando la concentració n ambiente de dió xido de carbono se reduce por ventilació n o abriendo el contenedor o bolsa.

sábado, 1 de abril de 2017

SETAS - Riesgos para la salud - Estrés

El cultivo de champiñ ones tiene un ciclo de crecimiento corto y complicado. Por ello, la gestión de un negocio de producció n de champiñ ones plantea problemas y tensiones que pueden reper- cutir en los trabajadores. El estré s y su control se tratan en otros capítulos de esta Enciclopedia.

viernes, 31 de marzo de 2017

SETAS - Riesgos para la salud - Factores biológicos

Los agentes bioló gicos pueden causar enfermedades infecciosas, así como reacciones alé rgicas severas (Pepys 1967). No se ha declarado ningú n caso de enfermedad infecciosa causada por la presencia de pató genos humanos en el compost. Sin embargo, el pulmó n del cultivador de champiñ ones es una enfermedad respi- ratoria grave que se asocia a la manipulació n del compost utilizado para Agaricus (Bringhurst, Byrne y Gershon-Cohen 1959).
Esta enfermedad, que pertenece al grupo de las llamadas alveolitis alérgicas extrínsecas (AAE), se produce por la exposició n a esporas de los actinomicetos termofílicos Excellospora flexuosa, Thermomonospora alba, T. curvata y T. fusca que crecen durante la fase de acondicionamiento en el compost. Pueden estar presentes en altas concentraciones durante la siembra del compost de la fase 2 (es decir, má s de 109 unidades formadoras de colonias (UFC) por metro cúbico de aire) (Van den Bogart y cols. 1993); para causar los síntomas de la AAE basta con 10 esporas por metro cú bico de aire (Rylander 1986). Los síntomas de la AAE y por tanto del
pulmó n del cultivador del champiñ ó n son fiebre, dificultad respi- ratoria, tos, malestar, aumento del recuento leucocitario y cambios restrictivos en la funció n pulmonar, comenzando ya a las 3 ó 6 horas despué s de la exposició n (Sakula 1967; Stolz, Arger y Benson 1976). Despué s de un período prolongado de exposi- ció n, se producen dañ os irreparables en el pulmó n por inflamación y fibrosis reactiva. En un estudio realizado en los Países Bajos, se identificaron 19 casos de pulmó n del cultivador de champiñ ó n en un grupo de 1.122 trabajadores (Van den Bogart 1990). Todos los pacientes mostraron una respuesta positiva a la provocació n por inhalació n y poseían anticuerpos circu- lantes contra los antígenos de las esporas de uno o má s de los actinomicetos mencionados antes. No se ha observado ninguna reacció n alé rgica a las esporas de Agaricus (Stewart 1974), lo que podría indicar una baja antigenicidad al propio champiñ ó n o una baja exposició n. El pulmó n del cultivador de champiñ ó n puede evitarse fá cilmente proporcionando a los trabajadores respiradores potentes para purificar el aire inhalado equipados de un filtro para polvo fino como parte de su equipo habitual de trabajo durante la siembra del compost.
Algunos recolectores han sufrido lesiones cutá neas en las yemas de los dedos por contacto con las glucanasas y proteasas exó genas de Agaricus. El uso de guantes durante la recolección evita este problema.

jueves, 30 de marzo de 2017

SETAS - Riesgos para la salud - Factores químicos


Los factores químicos, como la exposició n a sustancias peligrosas, crean posibles riesgos para la salud. La preparació n a gran escala de compost consta de una serie de procesos que pueden entrañ ar riesgos mortales. Las fosas sé pticas que recogen el agua recirculada y el drenaje del compost suelen crear atmó sferas sin oxígeno y el agua contiene grandes concentraciones de á cidos sulfhídrico y amoniaco. Un cambio en la acidez (pH) del agua puede causar una concentración letal de á cido sulfhídrico en las zonas que rodean la fosa. El amontonamiento de excrementos hú medos de aves o caballo en un recinto cerrado puede crear en é l una atmó s- fera letal por la alta concentració n de dió xido de carbono, á cido sulfhídrico y amoniaco que se genera. El á cido sulfhídrico, aunque produce un intenso olor a pequeñ as concentraciones, es muy peligroso a elevadas concentraciones, ya que se vuelve inodoro al inactivar los nervios olfativos del ser humano. Los tú neles cerrados con compost no tienen oxígeno suficiente para soportar la vida humana. Son espacios confinados y siempre es esencial determinar la concentració n de oxígeno y gases tó xicos, utilizar los equipos adecuados de protecció n personal, disponer de un vigilante en el exterior e instruir debidamente al personal que acceda a su interior.
Los lavadores á cidos utilizados para eliminar el amoniaco del aire de los tú neles con compost exigen un cuidado especial por las grandes cantidades de á cido sulfú rico y fosfó rico que está n presentes. Siempre debe existir un sistema de ventilació n aspirante local.
La exposició n a desinfectantes, fungicidas y plaguicidas puede tener lugar a travé s de la piel por contacto, a travé s de los pulmones por inhalació n y a travé s de la boca por ingestió n. Normalmente los fungicidas se aplican a gran escala utilizando camiones cisterna, pistolas pulverizadoras y remojado. Los plaguicidas se aplican con té cnicas de bajo volumen como vapo- rizadores, dinanebulizadores, turbonebulizadores y por fumigació n. Las pequeñ as partículas que se crean permanecen en el aire durante horas. Es imprescindible utilizar unas prendas protectoras adecuadas y un respirador que haya sido certificado para las sustancias químicas aplicadas. Aunque los efectos de la intoxicació n aguda son muy espectaculares, no debe olvidarse que los efectos de la exposició n cró nica, aunque menos especta- culares a primera vista, exigen tambié n siempre la vigilancia mé dica en el lugar de trabajo.

sábado, 18 de junio de 2016

SETAS - Riesgos para la salud - Factores físicos (II)

Los esfuerzos musculares y la postura determinan en gran medida la carga de trabajo. Las tareas manuales de cultivo y recolección suelen exigir posturas incó modas debido al reducido espacio de muchas naves de crecimiento. Esas posturas pueden dañ ar la articulaciones y producir sobrecarga muscular está tica, causando con el tiempo la pé rdida parcial o total de su función.
Este riesgo puede prevenirse con descansos perió dicos, ejercicios físicos y medidas ergonó micas (adaptació n de las actividades a las dimensiones y posibilidades del cuerpo humano).

viernes, 17 de junio de 2016

SETAS - Riesgos para la salud - Factores físicos (I)

Factores físicos como el clima, la iluminació n, el ruido, el esfuerzo muscular y la postura tienen un gran efecto en la salud de los trabajadores. La diferencia entre la temperatura ambiente exte- rior y la de las naves de crecimiento puede ser considerable, sobre todo en invierno. Los trabajadores deben dejar siempre que su cuerpo se adapte a la nueva temperatura cuando cambien de lugar; de no hacerlo pueden contraer enfermedades de las vías respiratorias y, con el tiempo, aumentar su vulnerabilidad a infecciones bacterianas y víricas. Ademá s, la exposició n a cambios excesivos de temperatura puede hacer que los mú sculos y las arti- culaciones se vuelvan má s rígidos y se inflamen, causando rigidez de cuello y espalda, un trastorno doloroso que puede incapacitar al trabajador.
Una iluminación insuficiente de las naves donde crecen los champiñ ones no só lo causa unas condiciones peligrosas de trabajo, sino que disminuye la velocidad de la recolecció n e impide a los recolectores detectar posibles síntomas de enfer- medad en el cultivo. La intensidad de la luz debe ser como mínimo de 500 lux.

jueves, 16 de junio de 2016

SETAS - Riesgos para la salud - Equipos eléctricos y mecánicos

Uno de los grandes riesgos en la producció n de champiñ ones es la exposición accidental a la electricidad. Con frecuencia se utilizan elevados voltajes y amperajes en ambientes hú medos. Los interruptores de circuitos con pé rdida a tierra y otras precauciones elé ctricas son siempre necesarios. La legislació n laboral de cada país suele establecer normas para la protecció n de los traba- jadores que deben seguirse estrictamente.
Los equipos mecá nicos pueden entrañ ar algunos riesgos relacionados con su peso o su función. Las má quinas utilizadas para preparar el compost, con sus grandes piezas mó viles, exigen cuidado y atenció n para prevenir accidentes. Los equipos utilizados para el cultivo y la recolección suelen estar provistos de partes giratorias utilizadas como palas excavadoras o cuchillas cosechadoras, cuyo uso y transporte exigen un gran cuidado. Lo mismo puede decirse de todas las má quinas que se mueven, ya sea autopropulsadas o remolcadas por encima de los lechos, estanterías o filas de bandejas. Todos estos equipos deben estar provistos de las defensas adecuadas. Todo los trabajadores que normas de seguridad. Las disposiciones relativas al mantenimiento de los equipos y las má quinas deben tomarse con gran seriedad. Un programa adecuado de bloqueo y puesta fuera de servicio es también necesario. Un mantenimiento defectuoso hace que los equipos mecá nicos sean extremadamente peli- grosos. Por ejemplo, la rotura de unas cadenas de transmisió n han causado ya varias muertes entre los cultivadores de champiñón.

miércoles, 15 de junio de 2016

SETAS - El champiñón (II)

Seguidamente, se siembra el abono libre de amoniaco (es decir, se inocula con un cultivo puro de Agaricus que ha crecido en grano esterilizado). El crecimiento de los micelios se produce durante un período de incubació n de 2 semanas a 25 °C en una nave especial o en un tú nel, después del cual el compost enriquecido se traslada a naves de crecimiento en bandejas o estanterías (es decir, una estructura con 4 ó 6 lechos o niveles superpuestos a una distancia de entre 25 y 40 cm) rellenas de una mezcla de turba y carbonato calcio. Despué s de otro período de incubación, la producció n de champiñ ones se induce mediante un cambio de temperatura combinado con una intensa ventilació n. Los champiñ ones aparecen en brotes a intervalos de semanas. Se recolectan manual o mecá nicamente. Al cabo de 3 ó 6 brotes, la sala de crecimiento se esteriliza (es decir, se pasteuriza con vapor) y se vacía, limpia y desinfecta para poder iniciar el siguiente ciclo de crecimiento.
El é xito del cultivo de champiñ ones depende en gran medida de la higiene y la prevención de plagas y enfermedades. Aunque la gestió n y la higiene son factores clave para la prevenció n de enfermedades, siguen utilizá ndose algunos desinfectantes y un nú mero reducido de plaguicidas y fungicidas.

martes, 14 de junio de 2016

SETAS - El champiñón (I)

El champiñ ó n, Agaricus bisporus, se cultiva sobre compost formado por una mezcla fermentada de estié rcol de caballo, paja de trigo, estié rcol de ave y yeso. Estos materiales se humedecen, mezclan y colocan en grandes montones que se fermentan al aire libre, o se introducen en naves especiales de fermentació n, llamadas tú neles.
El compost suele prepararse en cantidades de hasta varios cientos de toneladas por lote, y se utiliza equipos grandes y pesados para mezclar los montones y llenar y vaciar los túneles. La preparació n del compost es un proceso bioló gico que depende del ré gimen de temperaturas y que exige una mezcla a fondo de los ingredientes. Antes de ser utilizado como substrato para el crecimiento, el compost debe pasteurizarse mediante tratamiento té rmico y acondicionarse para eliminar el amoniaco. En este proceso se evapora una cantidad considerable de compuestos orgá nicos volá tiles azufrados que pueden causar problemas de mal olor en los alrededores. Cuando se utilizan túneles, el amoniaco liberado a la atmó sfera puede eliminarse mediante lavado ácido y el escape de olores puede impedirse mediante oxidación biológica o química del aire (Gerrits y Van Griensven 1990).

miércoles, 9 de septiembre de 2015

SETAS

Los hongos comestibles má s frecuentemente cultivados son: el champiñ ó n, Agaricus bisporus, con una producció n anual en 1991 de casi 1,6 millones de toneladas; la seta de cardo, especies Pleu- rotus (casi un milló n de toneladas); y el shiitake, Lentinus edodes (unos 0,6 millones de toneladas) (Chang 1993). Agaricus se cultiva principalmente en el hemisferio occidental, mientras que la seta de cardo, el shiitake y algunos otros hongos de menor producció n se producen principalmente en el este de Asia.
La producció n de Agaricus y la preparació n de su sustrato, el compost, está n en gran parte mecanizadas. Este no suele ser el caso de otros hongos comestibles, con algunas excepciones.

martes, 8 de septiembre de 2015

Menta y otras hierbas culinarias y medicinales - Transformación


La transformació n de las hierbas y especias conllevan la exposi- ció n a mayores riesgos que su cultivo. Por ejemplo, el molido, la trituració n y el mezclado de hojas, semillas y otros materiales de las plantas pueden exponer a los trabajadores a ambientes ruidosos y extremadamente polvorientos. Los riesgos en las operaciones de transformació n son pé rdida auditiva, lesiones traumá ticas por un apantallamiento inadecuado de las partes mó viles de la maquinaria, exposició n a polvo en el aire que se respira y explosiones de polvo. Los sistemas cerrados de transfor- mació n o las salas de má quinas cerradas pueden reducir el ruido. Las tolvas de entrada de las má quinas trituradoras no deben permitir la entrada de manos y dedos.
Los problemas de salud, como las enfermedades dermatoló - gicas, la irritació n de ojos, boca y tracto gastrointestinal, y los trastornos respiratorios e inmunoló gicos se han relacionado con polvo, hongos y otros contaminantes presentes en la atmó sfera. Normalmente, durante las dos primeras semanas de trabajo se realiza una autoselecció n de los trabajadores que trituran estas especias, basada en la capacidad para tolerar sus efectos en la salud. La segregació n del proceso, una ventilació n aspirante local eficaz, una mejor recogida del polvo, la limpieza por aspi- ració n de las zonas de trabajo cada cierto tiempo y el uso de equipos de protecció n personal pueden ayudar a reducir los riesgos de explosiones de polvo y contaminantes en el aire inhalado.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Menta y otras hierbas culinarias y medicinales (III)

La extracció n de aceites volá tiles de los productos cosechados es habitual en el caso de ciertas hierbas (por ejemplo, destilerías de menta). El material cortado y triturado se carga en un vagó n cerrado u otro tipo de estructura. Existen unas calderas que producen vapor vivo, el cual se introduce en la estructura sellada
a travé s de una tubería a baja presió n. El aceite pasa al vapor y se extrae.
Los posibles riesgos asociados al proceso son quemaduras producidas por el vapor y, con menos frecuencia, explosiones de las calderas. Las medidas preventivas consisten en realizar inspecciones perió dicas de las calderas y las tuberías de vapor para garantizar su integridad estructural.
La producció n de hierbas con bajos niveles de mecanizació n puede exigir un contacto prolongado con la superficie de las plantas, los aceites y, con menos frecuencia, los polvos asociados.
En la literatura mé dica se han publicado algunos casos de reac- ciones de sensibilizació n, dermatitis profesional, asma profesional y otros problemas respiratorios e inmunoló gicos asociados a una serie de hierbas y especias. No obstante, la literatura
publicada es escasa y puede reflejar una notificació n insuficiente, má s que una menor probabilidad de problemas de salud.
La dermatitis profesional se ha asociado a hierbas como la menta, laurel, perejil, romero y tomillo, así como a la canela, achicoria, clavo, ajo, nuez moscada y vainilla. El asma profe- sional o los síntomas respiratorios se han asociado al polvo del ginseng brasileñ o y perejil, así como a la pimienta negra, canela, clavo, cilantro, ajo, jengibre, paprika y chile rojo (capsaicina), ademá s de bacterias y endotoxinas presentes en los granos y las hierbas. Sin embargo, la mayoría de los casos se han producido en la industria de transformació n, y só lo en algunos informes se alude a problemas derivados de exposiciones durante el cultivo de hierbas (por ejemplo, dermatitis despué s de la recogida de perejil, asma despué s de tocar las raíces de achicoria, reactividad inmunoló gica despué s del trabajo en invernaderos con plantas de la paprika). En la mayoría de los informes publicados, una parte de los trabajadores desarrollan problemas, mientras que otros se ven menos afectados o son asintomá ticos.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Menta y otras hierbas culinarias y medicinales (II)

Ademá s de la escarda, los mé todos de preparació n del suelo intensivos en mano de obra, la siembra, la construcció n de las estructuras que dan sombra o sirven de apoyo, la recolecció n y otras operaciones pueden imponer tambié n grandes demandas musculosquelé ticas durante períodos prolongados de tiempo. La modificació n de los mé todos de producció n, el uso de té cnicas manuales y herramientas especiales y la mecanizació n son posi- bles medidas que pueden adoptarse para reducir las demandas musculosquelé ticas y laborales.
El riesgo de quemaduras e intoxicaciones por plaguicidas y otros productos fitosanitarios puede ser un problema en las operaciones intensivas en mano de obra, puesto que la aplica- ció n con fumigadores cargados a la espalda y otros mé todos no siempre previenen las exposiciones nocivas a travé s de la piel, las membranas de las mucosas o el aire que se respira. El trabajo en los invernaderos entrañ a un riesgo especial debido a la atmó s- fera confinada que se respira. El uso de productos químicos menos tó xicos y estrategias alternativas para el control de las plagas, la mejora de los equipos y prá cticas de aplicació n y el uso de equipos de protecció n personal pueden reducir los riesgos.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Menta y otras hierbas culinarias y medicinales (I)

Existe una diversidad considerable en los mé todos de producció n de las hierbas culinarias y medicinales, su emplazamiento geográ - fico, los mé todos de trabajo y los riesgos. Estas plantas pueden recogerse en zonas donde crecen espontá neamente o cultivarse. La producció n de plantas cultivadas ofrece como ventajas una mayor eficiencia, una calidad y un suministro má s constantes y la posibilidad de la mecanizació n. Gran parte de la producció n de menta y otras hierbas en Estados Unidos está altamente mecani- zada. La preparació n del suelo, la plantació n, el cultivo, el control de plagas y la recolecció n se realizan desde el asiento de un tractor que remolca la maquinaria necesaria en cada caso.

Los riesgos potenciales son similares a los de la producción mecanizada de otros cultivos, como las colisiones entre vehículos motorizados, los accidentes relacionados con tractores y maqui- naria y las intoxicaciones y quemaduras producidas por productos fitosanitarios.
Los mé todos de cultivo má s intensivos en mano de obra son típicos de Asia, Africa del Norte, el Mediterrá neo y otras regiones (por ejemplo, la producció n de menta en China, India, Filipinas y Egipto). Las parcelas se aran, normalmente con la ayuda de animales de tiro, y seguidamente los lechos se preparan y fertilizan manualmente. Dependiendo del clima, se excava una red de zanjas de riego. Segú n la especie de que se trate, se plantan semillas, esquejes, plantas de semillero o rizomas. La escarda perió dica es especialmente intensiva en mano de obra y las largas jornadas de un trabajo que exige encorvarse, agacharse y tirar imponen grandes demandas al sistema musculosquelé tico. A pesar del uso intensivo de mano de obra, el control de las malas hierbas es en ocasiones inadecuado. En algunos casos se recurre a la escarda química con herbicidas, seguido de la escarda manual, pero el uso de herbicidas no está generalizado, puesto que las hierbas cultivadas suelen ser tambié n sensibles a los herbicidas. El acolchado puede reducir la necesidad de mano de obra para la escarda, ademá s de contri- buir a proteger el suelo y conservar su humedad. Este acolchado suele contribuir tambié n al crecimiento y la productividad de la planta, puesto que añ ade materia orgá nica al suelo cuando se descompone.

martes, 23 de junio de 2015

Transformación

La transformació n de las hierbas y especias conllevan la exposi- ció n a mayores riesgos que su cultivo. Por ejemplo, el molido, la trituració n y el mezclado de hojas, semillas y otros materiales de las plantas pueden exponer a los trabajadores a ambientes ruidosos y extremadamente polvorientos. Los riesgos en las operaciones de transformació n son pé rdida auditiva, lesiones traumá ticas por un apantallamiento inadecuado de las partes mó viles de la maquinaria, exposició n a polvo en el aire que se respira y explosiones de polvo. Los sistemas cerrados de transfor- mació n o las salas de má quinas cerradas pueden reducir el ruido. Las tolvas de entrada de las má quinas trituradoras no deben permitir la entrada de manos y dedos.
Los problemas de salud, como las enfermedades dermatoló - gicas, la irritació n de ojos, boca y tracto gastrointestinal, y los trastornos respiratorios e inmunoló gicos se han relacionado con polvo, hongos y otros contaminantes presentes en la atmó sfera. Normalmente, durante las dos primeras semanas de trabajo se realiza una autoselecció n de los trabajadores que trituran estas especias, basada en la capacidad para tolerar sus efectos en la salud. La segregació n del proceso, una ventilació n aspirante local eficaz, una mejor recogida del polvo, la limpieza por aspi- ració n de las zonas de trabajo cada cierto tiempo y el uso de equipos de protecció n personal pueden ayudar a reducir los riesgos de explosiones de polvo y contaminantes en el aire inhalado.

lunes, 22 de junio de 2015

Menta y otras hierbas culinarias y medicinales (III)

Los posibles riesgos asociados al proceso son quemaduras producidas por el vapor y, con menos frecuencia, explosiones de las calderas. Las medidas preventivas consisten en realizar inspecciones perió dicas de las calderas y las tuberías de vapor para garantizar su integridad estructural.
La producció n de hierbas con bajos niveles de mecanizació n puede exigir un contacto prolongado con la superficie de las plantas, los aceites y, con menos frecuencia, los polvos asociados. En la literatura mé dica se han publicado algunos casos de reac- ciones de sensibilizació n, dermatitis profesional, asma profe- sional y otros problemas respiratorios e inmunoló gicos asociados a una serie de hierbas y especias. No obstante, la literatura publicada es escasa y puede reflejar una notificació n insuficiente, má s que una menor probabilidad de problemas de salud.
La dermatitis profesional se ha asociado a hierbas como la menta, laurel, perejil, romero y tomillo, así como a la canela, achicoria, clavo, ajo, nuez moscada y vainilla. El asma profe- sional o los síntomas respiratorios se han asociado al polvo del ginseng brasileñ o y perejil, así como a la pimienta negra, canela, clavo, cilantro, ajo, jengibre, paprika y chile rojo (capsaicina), ademá s de bacterias y endotoxinas presentes en los granos y las hierbas. Sin embargo, la mayoría de los casos se han producido en la industria de transformació n, y só lo en algunos informes se alude a problemas derivados de exposiciones durante el cultivo de hierbas (por ejemplo, dermatitis despué s de la recogida de perejil, asma despué s de tocar las raíces de achicoria, reactividad inmunoló gica despué s del trabajo en invernaderos con plantas de la paprika). En la mayoría de los informes publicados, una parte de los trabajadores desarrollan problemas, mientras que otros se ven menos afectados o son asintomá ticos.


domingo, 21 de junio de 2015

Menta y otras hierbas culinarias y medicinales (II)

Ademá s de la escarda, los mé todos de preparació n del suelo intensivos en mano de obra, la siembra, la construcció n de las estructuras que dan sombra o sirven de apoyo, la recolecció n y otras operaciones pueden imponer tambié n grandes demandas musculosquelé ticas durante períodos prolongados de tiempo. La modificació n de los mé todos de producció n, el uso de té cnicas manuales y herramientas especiales y la mecanizació n son posibles medidas que pueden adoptarse para reducir las demandas musculosquelé ticas y laborales.
El riesgo de quemaduras e intoxicaciones por plaguicidas y otros productos fitosanitarios puede ser un problema en las operaciones intensivas en mano de obra, puesto que la aplica- ció n con fumigadores cargados a la espalda y otros mé todos no siempre previenen las exposiciones nocivas a travé s de la piel, las membranas de las mucosas o el aire que se respira. El trabajo en los invernaderos entrañ a un riesgo especial debido a la atmósfera confinada que se respira. El uso de productos químicos menos tó xicos y estrategias alternativas para el control de las plagas, la mejora de los equipos y prá cticas de aplicació n y el uso de equipos de protecció n personal pueden reducir los riesgos.
La extracció n de aceites volá tiles de los productos cosechados es habitual en el caso de ciertas hierbas (por ejemplo, destilerías de menta). El material cortado y triturado se carga en un vagó n cerrado u otro tipo de estructura. Existen unas calderas que producen vapor vivo, el cual se introduce en la estructura sellada
a travé s de una tubería a baja presió n. El aceite pasa al vapor y se extrae.

sábado, 20 de junio de 2015

Menta y otras hierbas culinarias y medicinales (I)

Existe una diversidad considerable en los mé todos de producció n de las hierbas culinarias y medicinales, su emplazamiento geográfico, los mé todos de trabajo y los riesgos. Estas plantas pueden recogerse en zonas donde crecen espontá neamente o cultivarse. La producció n de plantas cultivadas ofrece como ventajas una mayor eficiencia, una calidad y un suministro má s constantes y la posibilidad de la mecanizació n. Gran parte de la producció n de menta y otras hierbas en Estados Unidos está altamente mecani- zada. La preparació n del suelo, la plantació n, el cultivo, el control de plagas y la recolecció n se realizan desde el asiento de un tractor que remolca la maquinaria necesaria en cada caso.

Los riesgos potenciales son similares a los de la producció n mecanizada de otros cultivos, como las colisiones entre vehículos motorizados, los accidentes relacionados con tractores y maqui- naria y las intoxicaciones y quemaduras producidas por productos fitosanitarios.
Los mé todos de cultivo má s intensivos en mano de obra son típicos de Asia, Africa del Norte, el Mediterrá neo y otras regiones (por ejemplo, la producció n de menta en China, India, Filipinas y Egipto). Las parcelas se aran, normalmente con la ayuda de animales de tiro, y seguidamente los lechos se preparan y fertilizan manualmente. Dependiendo del clima, se excava una red de zanjas de riego. Segú n la especie de que se trate, se plantan semillas, esquejes, plantas de semillero o rizomas. La escarda perió dica es especialmente intensiva en mano de obra y las largas jornadas de un trabajo que exige encorvarse, agacharse y tirar imponen grandes demandas al sistema musculosquelé tico. A pesar del uso intensivo de mano de obra, el control de las malas hierbas es en ocasiones inadecuado. En algunos casos se recurre a la escarda química con herbicidas, seguido de la escarda manual, pero el uso de herbicidas no está generalizado, puesto que las hierbas cultivadas suelen ser tambié n sensibles a los herbicidas. El acolchado puede reducir la necesidad de mano de obra para la escarda, ademá s de contri- buir a proteger el suelo y conservar su humedad. Este acolchado suele contribuir tambié n al crecimiento y la productividad de la planta, puesto que añ ade materia orgá nica al suelo cuando se descompone.