Todo sobre las Industrias y como realizar la Seguridad Industrial
jueves, 31 de marzo de 2011
Industrial del Papel Cuestiones sobre la contaminación del aire (II)
Se producen partículas principalmente en las operaciones de combustión, aunque los tanques de disolución del fundido también pueden ser una fuente menor. Más del 50 % de las partículas de una fá brica de pasta son muy finas (menos de 1 m de diá metro). Este fino material consta de sulfato sódico (Na2SO4) y carbonato só dico (Na2CO3) de los hornos de recuperación, hornos de cal y tanques de disolució n del fundido, y NaCl de la combustió n de subproductos de los troncos que han estado almacenados en agua salada. Las emisiones del horno de cal incluyen una cantidad significativa de partículas gruesas debido al arrastre de sales de calcio y a la sublimació n de compuestos de sodio. Las partículas gruesas pueden incluir cenizas en suspensió n y productos de la combustión de sustancias orgánicas, sobre todo de las calderas de vapor. La reducción de las concentraciones de partículas puede lograrse haciendo pasar un flujo de gases a travé s de precipitadores electrostá ticos o de lavadores de gases. Recientes innovaciones en la tecnología de las calderas de vapor incluyen un incinerador de lecho fluido que quema a muy alta temperatura, permitiendo una má s eficaz conversió n de la energía y la combustió n de la madera residual menos uniforme.
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miércoles, 30 de marzo de 2011
Industrial del Papel Cuestiones sobre la contaminación del aire (I)
Las emisiones al aire de compuestos de azufre oxidado por las fá bricas de pasta y de papel han causado dañ os a la vegetació n, y las de compuestos de azufre reducido suscitan quejas por el olor a “huevos podridos”. Estudios entre habitantes de comunidades cercanas a estas fá bricas, en particular niñ os, han mostrado problemas respiratorios relacionados con emisiones concretas, e irritación de la mucosa y cefaleas, se cree que vinculados a los compuestos de azufre reducido. De los procesos de producción de pasta, los que potencialmente má s contaminació n pueden producir son los mé todos químicos, en particular los de producción de pasta kraft.
Las má ximas tasas de emisió n de ó xidos de azufre provienen de las operaciones al sulfito, especialmente las que emplean bases de calcio o de magnesio. Las mayores fuentes son los vapores de los digestores, evaporadores y la preparació n del licor; las operaciones de lavado, cribado y recuperación contribuyen en menor medida. Los hornos de recuperació n kraft tambié n son una fuente de dió xido de azufre, al igual que las calderas de vapor que utilizan como combustible carbó n con alto contenido de azufre o petró leo.
Los compuestos de azufre reducido, como el sulfuro de hidró - geno, el metil mercaptano, el dimetil sulfuro y el dimetil disul- furo, está n relacionados casi exclusivamente con la producció n de pasta kraft, y confieren a estas fá bricas su característico olor. Las fuentes principales son el horno de recuperación, los vapores del digestor, las vá lvulas de seguridad del digestor y los respiraderos de los lavaderos, aunque también contribuyen los evaporadores, tanques de fundido, apagadores de cal, el horno de cal y el agua residual. Algunas operaciones al sulfitoemplean ambientes reductores en sus hornos de recuperación y pueden generar problemas con el olor del azufre reducido.
La mejor manera de controlar los gases sulfurosos emitidos por la caldera de recuperación es reducir las emisiones en su origen. Los controles implican la oxidación del licor negro, la reducción del licor sulfuroso y el empleo de calderas de recuperación de bajo olor y de operaciones adecuadas del horno de recuperación. Los gases sulfurosos del vapor del digestor, de las vá lvulas de seguridad del digestor y de la evaporación del licor se pueden recoger e incinerar, por ejemplo, en el horno de cal. Los gases de combustió n del carburante se pueden recoger utilizando lavadores de gases.
Se producen ó xidos de nitró geno como consecuencia de la combustió n a altas temperaturas, y pueden producirse en cualquier fábrica con caldera de recuperación, caldera de vapor u horno de cal, dependiendo de las condiciones de la operació n. La formación de óxidos de nitró geno puede controlarse regu- lando la temperatura, la relació n aire/combustible y el tiempo de permanencia en la zona de combustió n. Otros compuestos gaseosos contribuyen menos a la contaminació n de la atmó sfera de la fá brica (p. ej., el monóxido de carbono de la combustió n incompleta, el cloroformo de las operaciones de blanqueo, y los compuestos orgá nicos volá tiles de la descompresió n del digestor y de la evaporación del licor).
Las má ximas tasas de emisió n de ó xidos de azufre provienen de las operaciones al sulfito, especialmente las que emplean bases de calcio o de magnesio. Las mayores fuentes son los vapores de los digestores, evaporadores y la preparació n del licor; las operaciones de lavado, cribado y recuperación contribuyen en menor medida. Los hornos de recuperació n kraft tambié n son una fuente de dió xido de azufre, al igual que las calderas de vapor que utilizan como combustible carbó n con alto contenido de azufre o petró leo.
Los compuestos de azufre reducido, como el sulfuro de hidró - geno, el metil mercaptano, el dimetil sulfuro y el dimetil disul- furo, está n relacionados casi exclusivamente con la producció n de pasta kraft, y confieren a estas fá bricas su característico olor. Las fuentes principales son el horno de recuperación, los vapores del digestor, las vá lvulas de seguridad del digestor y los respiraderos de los lavaderos, aunque también contribuyen los evaporadores, tanques de fundido, apagadores de cal, el horno de cal y el agua residual. Algunas operaciones al sulfitoemplean ambientes reductores en sus hornos de recuperación y pueden generar problemas con el olor del azufre reducido.
La mejor manera de controlar los gases sulfurosos emitidos por la caldera de recuperación es reducir las emisiones en su origen. Los controles implican la oxidación del licor negro, la reducción del licor sulfuroso y el empleo de calderas de recuperación de bajo olor y de operaciones adecuadas del horno de recuperación. Los gases sulfurosos del vapor del digestor, de las vá lvulas de seguridad del digestor y de la evaporación del licor se pueden recoger e incinerar, por ejemplo, en el horno de cal. Los gases de combustió n del carburante se pueden recoger utilizando lavadores de gases.
Se producen ó xidos de nitró geno como consecuencia de la combustió n a altas temperaturas, y pueden producirse en cualquier fábrica con caldera de recuperación, caldera de vapor u horno de cal, dependiendo de las condiciones de la operació n. La formación de óxidos de nitró geno puede controlarse regu- lando la temperatura, la relació n aire/combustible y el tiempo de permanencia en la zona de combustió n. Otros compuestos gaseosos contribuyen menos a la contaminació n de la atmó sfera de la fá brica (p. ej., el monóxido de carbono de la combustió n incompleta, el cloroformo de las operaciones de blanqueo, y los compuestos orgá nicos volá tiles de la descompresió n del digestor y de la evaporación del licor).
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martes, 29 de marzo de 2011
Riesgos para la salud
La salud y la seguridad de los avicultores, sus familiares (incluidos los niños) y otros trabajadores en explotaciones avícolas han mejorado al crecer la industria avícola. La cría de aves obliga al granjero a trabajar 7 días a la semana. En consecuencia, al contrario que la mayor parte de los trabajos, la exposición a los contaminantes se produce durante varios días consecutivos, siendo el periodo entre camadas (de sólo 2 días) el único en el que se libran de la exposición a los contaminantes del corral. El aire del corral puede contener agentes gaseosos como amoníaco de la basura, monóxido de carbono procedente de la calefacciones de gas mal ventiladas, y ácido sulfhídrico procedente del estiércol líquido. Además, el corral produce partículas de polvo orgánico o agrícola, que pasan al aire como aerosoles. La basura de los corrales contiene una selección de contaminantes como los excre- mentos de las aves, las plumas y la caspa; insectos (escarabajos y moscas), ácaros y partes de estos; microorganismos (virales, bacte- rianos y fúngicos); endotoxinas bacterianas; e histamina. El aire del corral puede tener mucho polvo, y para un visitante ocasional el olor del estiércol y del amoníaco puede llegar a ser insopor- table. Sin embargo, aparentemente los granjeros desarrollan una tolerancia a los olores.
Debido a la inhalación, los trabajadores avícolas que no lleven protección corren el riesgo de padecer enfermedades respirato- rias como rinitis alérgica, bronquitis, asma, neumonitis por hipersensibilidad o alveolitis alérgicas y síndrome tóxico por polvo orgánico. Los síntomas respiratorios agudos y crónicos que experimentan los trabajadores avícolas son tos, sibilancias, excesiva secreción de moco, disnea y dolor y sensación de opresión en el pecho. Las pruebas de función pulmonar realizadas a trabajadores avícolas han dado pruebas que sugieren no sólo el riesgo de padecer enfermedades obstructivas crónicas y asma, sino también enfermedades restrictivas como neumonitis crónicas por hipersensiblidad. Los síntomas no respiratorios más habituales son irritación ocular, náuseas, cefalea y fiebre. De las aproximadamente 40 zoonosis de importancia agrícola, seis
(infección por Mycobacterium avium, erisipeloide, listeriosis, infec- ción conjuntival de Newcastle, psitacosis y dermatofitosis) son importantes para los trabajadores avícolas, aunque sólo se producen raramente. Las enfermedades infecciosas no zoonó- sicas importantes son candidiasis, estafilococosis, salmonelosis, aspergilosis, histoplasmosis y criptococosis.
También hay cuestiones sanitarias que afectan a los trabaja- dores avícolas y que aún no han sido estudiadas o lo han sido poco. Por ejemplo, los granjeros avícolas y quienes se encargan de atrapar a los pollos padecen una afección cutánea a la que llaman galding. Esta afección tiene el aspecto de un exantema o de una dermatitis y afecta fundamentalmente a las manos, los antebrazos y la cara interna de los muslos de las personas. Tampoco se ha estudiado la ergonomía de los atrapadores. Para inclinarse para atrapar a varios miles de aves en cada turno de trabajo y transportar entre ocho y quince pollos de 1,8 a 2,3 de peso casa uno hace falta buena preparación física, pero se ignora cómo afecta esta tarea a la espalda y las extremidades superiores de los que la practican. También se ignora hasta qué grado afectan a la vida de los trabajadores avícolas y a la de sus familias los muchos factores psicosociales que se asocian con el trabajo de granja, pero muchos de ellos perciben que se produce un estrés problemático. Otro aspecto importante pero que no se ha estudiado es cómo afecta a los salud de los hijos de los traba- jadores el hecho de trabajar en corrales.
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lunes, 28 de marzo de 2011
Captura, enjaulado y sacrificio de las aves de corral
La posibilidad de padecer lesiones de espalda y trastornos respiratorios es elevada para los operarios encargados de la captura de las aves de corral. Muchas empresas que se dedican a ello en Estados Unidos subcontratan la captura. Debido al carácter provisional de la relación de trabajo del personal dedicado a estas tareas, no hay datos sobre lesiones o pérdidas. Habitual- mente se selecciona al personal y se le transporta al criadero en camiones de la empresa. Los trabajadores reciben o han de adquirir mascarillas individuales de un solo uso y guantes de algodón desechables para protegerse las manos. Las empresas deben asegurarse de que la protección respiratoria es llevada adecuadamente y de que el personal ha recibido la formación y la evaluación médica correspondientes.
Cada trabajador debe agacharse y agarrar varias aves combativas una tras otra, y quizá tenga que ocuparse de varias a la vez. Los pollos se colocan en una bandeja o cajón de un módulo de varios pisos. El módulo aloja varias bandejas, que se cargan mediante una excavadora en un camión de la empresa. El operador de la excavadora puede ser el mismo conductor de este camión o el jefe de la peonada contratada. En cualquier caso, deben garantizarse la adecuada formación y el desarrollo adecuado del trabajo. La velocidad y la coordinación son esen- ciales para el personal atrapador.
En Estados Unidos se han experimentado nuevos métodos de atrapamiento y carga. Uno de ellos se basa en la utilización de un recolector guiado con brazos que barren hacia adentro, guiando a los pollos hacia un sistema de vacío. Los intentos de automatización para reducir el estrés físico y la posibilidad de exposición respiratoria distan de alcanzar el éxito. Sólo los grandes empresas dedicadas a la cría de aves de corral, que son más eficaces, pueden permitirse los capitales necesarios para adquirir y mantener tales equipos.
La temperatura corporal normal de un pollo es de 42,2 °C. En consecuencia, la tasa de mortalidad aumenta en invierno y en zonas en las que los veranos son cálidos y húmedos. Tanto en verano como en invierno, las aves deben ser transportadas cuanto antes al matadero. En verano, antes del sacrificio, los camiones con los módulos en los que van las aves deben ser apartados del sol y enfriados con grandes ventiladores. El resultado es que se levantan polvo, materia fecal seca y plumas de pollo.
En todas las fases del trabajo de un matadero, han de satisfacerse elevadas exigencias sanitarias. Esto significa que se deben fregar periódicamente y a menudo los suelos, y retirar las basuras, despojos y grasa. Las cintas sin fin y los equipos utili- zados deben estar accesibles, y también deben ser lavados y sometidos a medidas sanitarias. No se debe permitir que la condensación se acumule en los techos y en el equipo situado por encima de los pollos. Deben ser limpiados con fregonas de mango largo.
En la mayor parte de la zonas de producción del matadero, la exposición al ruido es elevada. Hay ventiladores radiales en el techo que no se vigilan y que hacen circular el aire. Debido a las medidas sanitarias, no es posible silenciar el equipo de ventila- ción rotatoria para reducir el ruido. Es necesario implantar un programa apropiado de conservación de la audición, y ponerlo en práctica convenientemente. Para documentar la exposición deben practicarse audiometrías iniciales y anuales, así como sonometrías periódicas. Los equipos industriales adquiridos deben tener el más bajo nivel de ruido posible cuando están en funcionamiento.
Hay que prestar particular atención a las necesidades de la formación y educación de los trabajadores. Estos deben entender todas las implicaciones de la exposición al ruido y cómo llevar correctamente las protecciones auditivas.
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domingo, 27 de marzo de 2011
Corrales de confinamiento para aves de corral (II)
Cuando las aves alcanzan la edad de ser procesadas los sistemas de alimentación y de bebida se suben a 2,5 a 3 metros del suelo para que sea más cómodo para el personal encargado de tomar a las aves para transportarlas a una planta de proce- sado avícola. Esta recogida suele hacerse a mano. Cada trabajador debe agacharse o encorvarse para tomar varias aves de una vez y ponerlas en canastas, jaulas o banastas. Cada trabajador repetirá este proceso varios cientos de veces por turno de trabajo (véase la Figura 70.8). Para otros tipos de aves (p. ej., patos y pavos), los trabajadores conducen a los rebaños a una zona de recolección. El personal que separa a los pavos lleva palos con bolsas rojas atadas al extremo para separar a varios de ellos a la vez, y conducirlos a un depósito a la entrada del corral (véase la Figura 70.9).
Los corrales de confinamiento varían con respecto a esta descripción general dependiendo sobre todo del tipo de aves alojadas. Por ejemplo, en la producción comercial de huevos, tradicionalmente se guarda a las gallinas adultas o ponedoras en jaulas dispuestas en estantes paralelos. Los sistemas de enjaulado de gallinas serán prohibidos en Suecia en 1999, serán sustituidos por sistemas en los que las gallinas vaguen en libertad. (En la Figura 70.10 puede verse uno de estos sistemas). Otra diferencia entre los corrales de confinamiento es que algunos no tienen el suelo cubierto por un lecho, sino que son acanalados o de plástico con sistemas de recogida del estiércol o de los excrementos líquidos situados bajo ellos. En Europa occidental, los corrales de confinamiento suelen ser más pequeños que en Estados Unidos, y se hacen con bloques de cemento para limpiar mejor la basura. Además, en Europa occidental se descontaminan y se limpian de basura los corrales después de cada camada.
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sábado, 26 de marzo de 2011
Corrales de confinamiento para aves de corral (I)
En los Estados Unidos, un confinamiento típico es un corral largo (60 a 150 m), estrecho (9 a 15 m) de una sola planta con el suelo cubierto por un lecho (a base de una capa de viruta de madera, turba de musgo o serrín). Los dos extremos de la instalación tienen grandes puertas, y a los dos lados corren cortinas hasta media pared, cubriendo toda la longitud de la estructura. Los sistemas de aporte de agua (llamados bebederos) y los sistemas automáticos de alimentación se sitúan cerca del suelo y ocupan toda la longitud del corral. También hay grandes ventiladores de 1,2 m de diámetro para que las aves estén cómodas. Una de las faenas cotidianas del avicultor consiste en mantener condiciones ambientales aceptables para las aves, garantizando el continuo flujo de alimento y agua, y recogiendo y eliminando los animales muertos.
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viernes, 25 de marzo de 2011
Gases de escape
El principal componente de los gases de escape de las motosierras es gasolina sin quemar. Por lo común, alrededor de un 30 % de la gasolina consumida por el motor de una motosierra se emite sin quemar. Los principales componentes de las emisiones de escape son hidrocarburos, que son componentes típicos de la gasolina. Entre ellos suelen identificarse hidrocarburos aromáticos, en espe- cial el tolueno, pero se encuentra hasta benceno. Algunos de los gases de escape se forman durante la combustión y el principal producto tóxico de entre ellos es el monóxido de carbono. A consecuencia de la combustión también hay aldehídos, principalmente formaldehído, y óxidos de nitrógeno.
En Suecia se ha estudiado la exposición de los trabajadores a los gases de escape de las motosierras. Se evaluó la exposición del operario a los escapes de la motosierra en varias situaciones de saca. Las mediciones no revelaron diferencias en los niveles medios de exposición en operaciones de saca con o sin nieve. Con todo, la operación de apeo produce altos niveles de exposi- ción de corta duración, sobre todo si se realiza con una gruesa capa de nieve en el suelo. Se cree que ésta es la principal causa de la incomodidad experimentada por los leñadores. Los niveles medios de exposición de los leñadores que sólo realizaban operaciones de apeo eran el doble de altos que los de quienes también realizaban operaciones de desramaje, tronzado y arrastre manual de troncos. Estas últimas operaciones comportaban una exposición bastante menor. Los niveles medios típicos de exposición son los siguientes: hidrocarburos, 20 mg/m3; benceno, 0,6 mg/m3; formaldehído, 0,1 mg/m3; monóxido de carbono, 20 mg/m3.
Son valores muy inferiores a los límites de exposición profesional de 8 horas en los países industrializados. En cambio, los leñadores suelen quejarse de irritación de los ojos y de las vías respiratorias superiores, dolor de cabeza, náuseas y fatiga, lo cual puede explicarse al menos en parte por estos niveles de exposición.
En Suecia se ha estudiado la exposición de los trabajadores a los gases de escape de las motosierras. Se evaluó la exposición del operario a los escapes de la motosierra en varias situaciones de saca. Las mediciones no revelaron diferencias en los niveles medios de exposición en operaciones de saca con o sin nieve. Con todo, la operación de apeo produce altos niveles de exposi- ción de corta duración, sobre todo si se realiza con una gruesa capa de nieve en el suelo. Se cree que ésta es la principal causa de la incomodidad experimentada por los leñadores. Los niveles medios de exposición de los leñadores que sólo realizaban operaciones de apeo eran el doble de altos que los de quienes también realizaban operaciones de desramaje, tronzado y arrastre manual de troncos. Estas últimas operaciones comportaban una exposición bastante menor. Los niveles medios típicos de exposición son los siguientes: hidrocarburos, 20 mg/m3; benceno, 0,6 mg/m3; formaldehído, 0,1 mg/m3; monóxido de carbono, 20 mg/m3.
Son valores muy inferiores a los límites de exposición profesional de 8 horas en los países industrializados. En cambio, los leñadores suelen quejarse de irritación de los ojos y de las vías respiratorias superiores, dolor de cabeza, náuseas y fatiga, lo cual puede explicarse al menos en parte por estos niveles de exposición.
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