Para la producció n de bolsas de té , se mezclan varias hojas de té cortadas y secas procedentes de numerosas regiones del mundo. Normalmente, el té se recibe en cajones de madera o bolsas grandes. Se mezcla y se transfiere a las má quinas envasadoras, donde se empaqueta como bolsas de té individuales o envases a granel. El té en polvo instantá neo se produce mezclando hojas cortadas y dejá ndolas fermentar en agua caliente. El concentrado de té líquido se seca entonces mediante pulverización pasando a ser un fino polvo que se introduce en barriles. El polvo de té se puede enviar a las cadenas de envasado en latas o tarros, o combinarlo con otros ingredientes como azú car o sustitutos del azú car. Durante la etapa de mezclado, antes de envasarlo, pueden añ adirse sabores, de limó n u otras frutas.
Todo sobre las Industrias y como realizar la Seguridad Industrial
viernes, 30 de noviembre de 2007
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Operaciones en Madera (III)
También merece la pena analizar si las operaciones se realizan de manera independiente en el tiempo y el espacio o si están relacionadas estrechamente y son interdependientes. Esto último es lo que suele ocurrir en los métodos de aprovechamiento, donde todos los pasos están sincronizados y cualquier trastorno afecta a toda la cadena, desde el apeo hasta el transporte. Tales sistemas, llamados métodos de saca acelerada, pueden crear mayor presión y tensión si no se equilibran con cuidado.
La etapa del ciclo vital de un bosque durante la que se produce el aprovechamiento maderero, y la pauta de aprovechamiento, afectará tanto al proceso técnico como a los riesgos asociados. El aprovechamiento se realiza en forma de clareo o de corta final. El clareo es la eliminación de algunos árboles, por lo común inútiles, de un rodal joven para mejorar el desarrollo y la calidad de los árboles restantes. Suele ser selectivo (es decir, se eliminan árboles individuales sin crear calveros importantes). El patrón espacial generado es parecido al de la corta final selectiva. Ahora bien, en este último caso los árboles son maduros y, a menudo, de gran tamaño. Aun así, sólo se eliminan algunos de los árboles y permanece una cubierta forestal importante. En ambas circunstancias resulta difícil orientarse en el lugar de trabajo, porque el resto de los árboles y la vegetación bloquean la vista. Puede ser muy difícil derribar árboles, ya que las copas chocan con las de otros árboles. También existe un alto riesgo de que caigan despojos de las copas. En ambas situaciones la mecanización es difícil. Por consiguiente, el clareo y la corta selectiva requieren más planificación y cualificación para reali- zarse de manera segura.
La alternativa al apeo selectivo para el aprovechamiento final es la tala de todos los árboles de una zona, lo que se llama “corta a hecho”. Pueden ser pequeñas, digamos de 1 a 5 hectáreas, o muy grandes, que abarquen varios kilómetros cuadrados. En muchos países se critican las grandes cortas a hecho por motivos ecológicos y paisajísticos. Cualquiera que sea el patrón de corta, el aprovechamiento de monte virgen y bosques naturales suele comportar mayor riesgo que el aprovechamiento de jóvenes rodales o bosques artificiales, porque los árboles son grandes y tienen una tremenda inercia al caer. Sus ramas pueden enredarse con las copas de otros árboles y hiedras, provocando la rotura de ramas de otros árboles. Muchos árboles están muertos o podridos en su interior, aunque esto no se aprecia hasta más adelante en el proceso de apeo; y durante esta fase su comportamiento suele ser imprevisible: pueden romperse
y caer en direcciones inesperadas. A diferencia de los árboles verdes, los árboles muertos y secos caen con toda rapidez.
La etapa del ciclo vital de un bosque durante la que se produce el aprovechamiento maderero, y la pauta de aprovechamiento, afectará tanto al proceso técnico como a los riesgos asociados. El aprovechamiento se realiza en forma de clareo o de corta final. El clareo es la eliminación de algunos árboles, por lo común inútiles, de un rodal joven para mejorar el desarrollo y la calidad de los árboles restantes. Suele ser selectivo (es decir, se eliminan árboles individuales sin crear calveros importantes). El patrón espacial generado es parecido al de la corta final selectiva. Ahora bien, en este último caso los árboles son maduros y, a menudo, de gran tamaño. Aun así, sólo se eliminan algunos de los árboles y permanece una cubierta forestal importante. En ambas circunstancias resulta difícil orientarse en el lugar de trabajo, porque el resto de los árboles y la vegetación bloquean la vista. Puede ser muy difícil derribar árboles, ya que las copas chocan con las de otros árboles. También existe un alto riesgo de que caigan despojos de las copas. En ambas situaciones la mecanización es difícil. Por consiguiente, el clareo y la corta selectiva requieren más planificación y cualificación para reali- zarse de manera segura.
La alternativa al apeo selectivo para el aprovechamiento final es la tala de todos los árboles de una zona, lo que se llama “corta a hecho”. Pueden ser pequeñas, digamos de 1 a 5 hectáreas, o muy grandes, que abarquen varios kilómetros cuadrados. En muchos países se critican las grandes cortas a hecho por motivos ecológicos y paisajísticos. Cualquiera que sea el patrón de corta, el aprovechamiento de monte virgen y bosques naturales suele comportar mayor riesgo que el aprovechamiento de jóvenes rodales o bosques artificiales, porque los árboles son grandes y tienen una tremenda inercia al caer. Sus ramas pueden enredarse con las copas de otros árboles y hiedras, provocando la rotura de ramas de otros árboles. Muchos árboles están muertos o podridos en su interior, aunque esto no se aprecia hasta más adelante en el proceso de apeo; y durante esta fase su comportamiento suele ser imprevisible: pueden romperse
y caer en direcciones inesperadas. A diferencia de los árboles verdes, los árboles muertos y secos caen con toda rapidez.
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INDUSTRIA FORESTAL
martes, 27 de noviembre de 2007
AGRICULTURA URBANA
Melvin L. Myers
La agricultura urbana realiza una importante contribución a la producción mundial de alimentos, combustibles y fibras, y sirve principalmente para atender las necesidades diarias de los consumidores que habitan en las ciudades y los pueblos. La agricultura urbana utiliza y recicla recursos naturales y residuos urbanos para la producción agrícola y ganadera.
En la Tabla 64.3 se resumen los distintos sistemas agrícolas que existen en las zonas urbanas. Se estima que la agricultura urbana constituye una fuente de ingresos para casi 100 millones de personas y una fuente de alimentos para otros 500 millones. Está orientada a los mercados urbanos má s que a los mercados nacionales o mundiales y se basa en una multiplicidad de explotaciones de pequeñ o tamañ o y algunas agroindustrias a gran escala. Los agricultores urbanos poseen desde un jardín o huerto en sus viviendas de 20 m2 o menos hasta parcelas de 200 m2 , o incluso son propietarios a gran escala que arriendan 10 hectáreas en una zona industrial (PNUD 1996).
El paisajismo, una rama de la arquitectura, se ha convertido en una nueva disciplina de la agricultura urbana. La jardinería paisajística consiste en el cuidado de las plantas para su funció n ornamental en parques y jardines públicos, jardines y patios privados y alrededores de los edificios industriales y comerciales. La jardinería paisajística incluye el cuidado del cé sped, la plantacion de especies anuales (plantas de jardín) y la plantació n y el cuidado de arbustos y á rboles perennes. Otra actividad relacionada con la jardinería paisajística es el mantenimiento de terrenos de juego, como campos de golf, parques municipales, etc. (Franck y Brownstone 1987).
La agricultura urbana realiza una importante contribución a la producción mundial de alimentos, combustibles y fibras, y sirve principalmente para atender las necesidades diarias de los consumidores que habitan en las ciudades y los pueblos. La agricultura urbana utiliza y recicla recursos naturales y residuos urbanos para la producción agrícola y ganadera.
En la Tabla 64.3 se resumen los distintos sistemas agrícolas que existen en las zonas urbanas. Se estima que la agricultura urbana constituye una fuente de ingresos para casi 100 millones de personas y una fuente de alimentos para otros 500 millones. Está orientada a los mercados urbanos má s que a los mercados nacionales o mundiales y se basa en una multiplicidad de explotaciones de pequeñ o tamañ o y algunas agroindustrias a gran escala. Los agricultores urbanos poseen desde un jardín o huerto en sus viviendas de 20 m2 o menos hasta parcelas de 200 m2 , o incluso son propietarios a gran escala que arriendan 10 hectáreas en una zona industrial (PNUD 1996).
El paisajismo, una rama de la arquitectura, se ha convertido en una nueva disciplina de la agricultura urbana. La jardinería paisajística consiste en el cuidado de las plantas para su funció n ornamental en parques y jardines públicos, jardines y patios privados y alrededores de los edificios industriales y comerciales. La jardinería paisajística incluye el cuidado del cé sped, la plantacion de especies anuales (plantas de jardín) y la plantació n y el cuidado de arbustos y á rboles perennes. Otra actividad relacionada con la jardinería paisajística es el mantenimiento de terrenos de juego, como campos de golf, parques municipales, etc. (Franck y Brownstone 1987).
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AGRICULTURA
sábado, 24 de noviembre de 2007
ENFERMEDADES ASOCIADAS CON LA CAZA Y LA CAZA CON CEPO: Enfermedades La tularemia
La tularemia, también conocida como fiebre de ciervos volantes y fiebre de los conejos, es una enfermedad bacteriana que puede transmitirse de forma indirecta (por garrapatas, ciervos volantes y otras moscas picadoras) o directa (por mordeduras de los animales infectados). También puede infectar las fuentes de suministro de agua y contaminar la carne. Sus síntomas, semejantes a los de la fiebre de Malta y la peste, son fiebre, escalo- fríos, cansancio e hinchazón de los ganglios linfáticos. En las zonas en las que se sospeche la enfermedad, deben desinfectarse los suministros de agua. La caza debe cocinarse a conciencia antes de comerla. Los brazos y las manos han de mantenerse limpios y desinfectados. Deben utilizarse guantes de goma si existen cortes o arañazos. La zona en la que se manipulen canales, cueros y pieles de animales ha de mantenerse limpia y desinfectada.
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CAZA
jueves, 22 de noviembre de 2007
Sistema respiratorio (I)
En general, los problemas respiratorios pueden dividirse en rinitis, que afecta a los conductos nasales; broncoconstricción de las vías respiratorias principales y la neumonitis, que consiste en el deterioro de las estructuras delicadas de los pulmones. La exposición al polvo en suspensión en el aire generado por diversas materias alimenticias, así como por productos químicos, puede provocar enfisemas y asma. En un estudio finlandés se observó que la rinitis crónica es habitual entre los trabajadores de mata- deros y de centros de producción de alimentos precocinados
(30 %), de fábricas de cereales y panaderías (26 %) y de centros de elaboración de alimentos (23 %). Asimismo, los miembros del primer y el último grupo (11 % y 14 %, respectivamente) sufren de toses crónicas. En las panaderías, el agente causante es el polvo de harina, mientras que, en otras ramas, se cree que diversos tipos de polvo (especias) producen las enfermedades.
En dos estudios realizados en la antigua Yugoslavia se detectó una prevalencia de síntomas respiratorios crónicos muy superior a la de un grupo de control. En un estudio de los trabajadores que deben utilizar especias, la dolencia más común (57,6 %) era la disnea o dificultad respiratoria, seguida por el catarro nasal
(37,0 %), la sinusitis (27,2 %), la tos crónica (22,8 %) y la flema crónica y la bronquitis (19,6 %). Un estudio de los trabajadores dedicados a la elaboración de alimentos de origen animal puso de relieve que, además de a los ingredientes de los productos fabricados, estos trabajadores se veían expuestos al contacto con polvo de coriandro, ajo, canela, pimiento rojo y otras especias. Los no fumadores analizados mostraron una prevalencia significativamente superior de flema crónica y opresión torácica. En el caso de los fumadores, la prevalencia de toses, flemas y bronquitis crónicas y opresión torácica era superior a la del resto del grupo. La frecuencia de síntomas respiratorios agudos asociados a la jornada laboral era alta en el grupo expuesto y la capacidad
de ventilación respiratoria de los fumadores era muy inferior a lo previsto. Por tanto, en el estudio se concluía que existe una relación entre la exposición al polvo procedente de alimentos de origen animal y el desarrollo de trastornos respiratorios.
(30 %), de fábricas de cereales y panaderías (26 %) y de centros de elaboración de alimentos (23 %). Asimismo, los miembros del primer y el último grupo (11 % y 14 %, respectivamente) sufren de toses crónicas. En las panaderías, el agente causante es el polvo de harina, mientras que, en otras ramas, se cree que diversos tipos de polvo (especias) producen las enfermedades.
En dos estudios realizados en la antigua Yugoslavia se detectó una prevalencia de síntomas respiratorios crónicos muy superior a la de un grupo de control. En un estudio de los trabajadores que deben utilizar especias, la dolencia más común (57,6 %) era la disnea o dificultad respiratoria, seguida por el catarro nasal
(37,0 %), la sinusitis (27,2 %), la tos crónica (22,8 %) y la flema crónica y la bronquitis (19,6 %). Un estudio de los trabajadores dedicados a la elaboración de alimentos de origen animal puso de relieve que, además de a los ingredientes de los productos fabricados, estos trabajadores se veían expuestos al contacto con polvo de coriandro, ajo, canela, pimiento rojo y otras especias. Los no fumadores analizados mostraron una prevalencia significativamente superior de flema crónica y opresión torácica. En el caso de los fumadores, la prevalencia de toses, flemas y bronquitis crónicas y opresión torácica era superior a la del resto del grupo. La frecuencia de síntomas respiratorios agudos asociados a la jornada laboral era alta en el grupo expuesto y la capacidad
de ventilación respiratoria de los fumadores era muy inferior a lo previsto. Por tanto, en el estudio se concluía que existe una relación entre la exposición al polvo procedente de alimentos de origen animal y el desarrollo de trastornos respiratorios.
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INDUSTRIA ALIMENTARIA
lunes, 19 de noviembre de 2007
TRABAJADORES AGRICOLAS MIGRANTES Y TEMPOREROS III
La exposició n a polvo y a sustancias químicas impone un mayor riesgo de síntomas y enfermedades respiratorias, dependiente en cada caso de las condiciones locales y de los productos cultivados. Por ejemplo, en los climas secos, la exposició n a polvo inorgá nico puede ocasionar bronquitis y enfermedades pulmonares.
La enfermedades dermatoló gicas constituyen el problema de salud má s comú n en los trabajadores agrícolas. Existen numerosos casos de enfermedades y lesiones cutá neas en esta población, entre ellas las producidas por el uso de herramientas manuales como las tijeras de podar, los irritantes y alergenos presentes en los productos fitosanitarios, los materiales alergénicos de origen animal y vegetal (como la hiedra venenosas), las ortigas y otras plantas irritantes, el calor o el contacto prolongado con el agua, que pueden causar o agravar infecciones de la piel, y la exposició n al sol, que puede causar cá ncer de piel.
Muchas otras enfermedades cró nicas son también más frecuentes en estos trabajadores, aunque se dispone de información limitada sobre los riesgos reales. Entre ellas se encuentran el cá ncer, los problemas reproductivos, como abortos, esterilidado malformaciones congé nitas, y los trastornos neuroló gicos cró nicos. Todas ellas se han observado en otras poblaciones agrícolas, o en poblaciones con altos niveles de exposició n a distintas toxinas agrícolas, pero se sabe poco sobre el verdadero riesgo al que está n expuestos los trabajadores agrícolas.
La enfermedades dermatoló gicas constituyen el problema de salud má s comú n en los trabajadores agrícolas. Existen numerosos casos de enfermedades y lesiones cutá neas en esta población, entre ellas las producidas por el uso de herramientas manuales como las tijeras de podar, los irritantes y alergenos presentes en los productos fitosanitarios, los materiales alergénicos de origen animal y vegetal (como la hiedra venenosas), las ortigas y otras plantas irritantes, el calor o el contacto prolongado con el agua, que pueden causar o agravar infecciones de la piel, y la exposició n al sol, que puede causar cá ncer de piel.
Muchas otras enfermedades cró nicas son también más frecuentes en estos trabajadores, aunque se dispone de información limitada sobre los riesgos reales. Entre ellas se encuentran el cá ncer, los problemas reproductivos, como abortos, esterilidado malformaciones congé nitas, y los trastornos neuroló gicos cró nicos. Todas ellas se han observado en otras poblaciones agrícolas, o en poblaciones con altos niveles de exposició n a distintas toxinas agrícolas, pero se sabe poco sobre el verdadero riesgo al que está n expuestos los trabajadores agrícolas.
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AGRICULTURA
domingo, 18 de noviembre de 2007
Seguridad de los alimentos
Muchas enfermedades que se contagian al ser humano a través de los alimentos son el resultado de bacterias patógenas de origen animal. Son ejemplos la listeria y la salmonela, que se encuentran en los productos lácteos, y la salmonela y campylo- bacter, que se encuentran en la carne y en las aves de corral. Los Centers for Disease Control and Prevention calculan que el
53 % de los brotes de intoxicación alimentaria en Estados Unidos fueron causados por la contaminación bacteriana de productos de origen animal. Calculan que se produjeron 33 millones de intoxicaciones alimentarias al año, que produjeron 9.000 fallecimientos.
La adición de antibióticos en dosis subterapéuticas al alimento
y el tratamiento con antibióticos de los animales enfermos son prácticas de salud animal actualmente en vigor. La posible disminución de la eficacia de estos medicamentos en el trata- miento de las enfermedades está suscitando preocupación debido a la frecuente aparición de resistencia a los antibióticos en los patógenos zoonóticos. Muchos antibióticos que se añaden al alimento de los animales se emplean también en medicina humana, y pueden aparecer resistencia en bacterias que causan infecciones a los animales y a los seres humanos.
Los residuos de fármacos procedentes de la medicación del ganado también presentan riesgos. En animales productores de alimento, como las vacas lecheras, se han encontrado residuos de los antibióticos utilizados para tratar sus enfermedades o como adición al alimento. Entre estos fármacos están el cloramfenicol y la sulfametazina. Las alternativas al empleo profiláctico de antibióticos en el alimento implican la modificación de los sistemas de producción. Consisten en reducir el confinamiento de los animales, mejorar la ventilación y mejorar los sistemas de tratamiento de los desechos.
La dieta se ha asociado con enfermedades crónicas. La evidencia de la relación existente entre el consumo de grasa y las cardiopatías ha estimulado los esfuerzos por producir deri- vados de los animales con un menor contenido graso. En estos esfuerzos se incluyen la selección de animales, la alimentación de machos intactos en lugar de castrados, y la ingeniería genética. También se considera el empleo de hormonas como forma de reducir el contenido graso de la carne. Las hormonas de crecimiento de porcino aumentan la tasa de crecimiento, la eficacia de la alimentación y la proporción entre músculo y grasa. La creciente popularidad de las especies con escasa grasa y colesterol, como los avestruces, constituye otra solución
(NRC 1989).
53 % de los brotes de intoxicación alimentaria en Estados Unidos fueron causados por la contaminación bacteriana de productos de origen animal. Calculan que se produjeron 33 millones de intoxicaciones alimentarias al año, que produjeron 9.000 fallecimientos.
La adición de antibióticos en dosis subterapéuticas al alimento
y el tratamiento con antibióticos de los animales enfermos son prácticas de salud animal actualmente en vigor. La posible disminución de la eficacia de estos medicamentos en el trata- miento de las enfermedades está suscitando preocupación debido a la frecuente aparición de resistencia a los antibióticos en los patógenos zoonóticos. Muchos antibióticos que se añaden al alimento de los animales se emplean también en medicina humana, y pueden aparecer resistencia en bacterias que causan infecciones a los animales y a los seres humanos.
Los residuos de fármacos procedentes de la medicación del ganado también presentan riesgos. En animales productores de alimento, como las vacas lecheras, se han encontrado residuos de los antibióticos utilizados para tratar sus enfermedades o como adición al alimento. Entre estos fármacos están el cloramfenicol y la sulfametazina. Las alternativas al empleo profiláctico de antibióticos en el alimento implican la modificación de los sistemas de producción. Consisten en reducir el confinamiento de los animales, mejorar la ventilación y mejorar los sistemas de tratamiento de los desechos.
La dieta se ha asociado con enfermedades crónicas. La evidencia de la relación existente entre el consumo de grasa y las cardiopatías ha estimulado los esfuerzos por producir deri- vados de los animales con un menor contenido graso. En estos esfuerzos se incluyen la selección de animales, la alimentación de machos intactos en lugar de castrados, y la ingeniería genética. También se considera el empleo de hormonas como forma de reducir el contenido graso de la carne. Las hormonas de crecimiento de porcino aumentan la tasa de crecimiento, la eficacia de la alimentación y la proporción entre músculo y grasa. La creciente popularidad de las especies con escasa grasa y colesterol, como los avestruces, constituye otra solución
(NRC 1989).
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GANADERIA Y CRIA DE ANIMALES
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