jueves, 15 de enero de 2015

Percepción negativa de la industria forestal por parte de la opinión pública

La percepción y aceptación de la práctica forestal por parte de la opinión pública son dos cuestiones importantes para la industria forestal. Muchas áreas forestales constituyen un valor considerable en términos de ocio y recreo para los residentes y los visi- tantes. La opinión pública suele asociar las experiencias placenteras al aire libre, con paisajes forestales naturales y orde- nados en su madurez. Si el aprovechamiento no se hace con cuidado, sobre todo si se trata de grandes cortas a hecho, la industria forestal puede modificar drásticamente el paisaje, y sus efectos son patentes durante muchos años, al contrario de lo que sucede con otros usos de la tierra, como la agricultura o la horti- cultura, donde los ciclos de cambio son menos evidentes.
Parte de la respuesta pública negativa a tales actividades procede de una escasa comprensión de los regímenes, prácticas y efectos de la ordenación forestal. Es evidente que la industria forestal tiene la responsabilidad de educar a la opinión pública, modificando al mismo tiempo sus propias prácticas para aumentar su aceptación. Las grandes cortas a hecho y la reten- ción de los residuos de saca (ramas y árboles muertos en pie) son dos problemas que suelen provocar la reacción del público, debido a la asociación de estas prácticas con la percepción de una disminución de la sostenibilidad del ecosistema. Sin embargo, esta asociación puede no basarse en hechos, ya que lo que se valora en términos de calidad visual no implica beneficios para el medio ambiente. La retención de residuos, aunque parezca antiestética, sí proporciona hábitat y alimento a la fauna
y permite que funcionen ciertos ciclos de nutrientes y materia orgánica.

miércoles, 14 de enero de 2015

Repercusiones sobre la biodiversidad

La biodiversidad de plantas y animales en áreas forestales se ha convertido en una cuestión importante para la industria forestal de todo el mundo. La diversidad es un concepto complejo, que no se limita exclusivamente a las diferentes especies de plantas y animales. La biodiversidad también se refiere a la diversidad funcional (la función de una especie determinada en el ecosis- tema), la diversidad estructural (acodadura dentro de la cubierta forestal) y diversidad genética (Kimmins 1992). Las operaciones forestales pueden afectar a la diversidad de las especies así como
a la diversidad estructural y funcional.
Identificar la combinación óptima de especies, edades, estruc- turas y funciones es una cuestión subjetiva. La opinión más extendida es que un nivel bajo de diversidad estructural y de especies predispone a un bosque a un mayor riesgo de perturba- ción por el ataque de un patógeno o plaga. Hasta cierto punto es cierto; sin embargo, cada una de las especies de un bosque natural mixto puede sufrir exclusivamente una determinada plaga. Un bajo nivel de biodiversidad no implica que una diver- sidad escasa sea un efecto antinatural e indeseable de la ordena- ción forestal. Por ejemplo, muchos bosques naturales con mezcla de especies que están sujetos de manera natural a fuegos incon- trolados y plagas pasan por fases de baja diversidad estructural y de especies.

martes, 13 de enero de 2015

CULTIVO DE TABACO (I)

El tabaco (Nicotiana tabacum) es una planta singular que contiene en las hojas su componente comercial característico, la nicotina. Aunque el algodó n ocupa una mayor superficie, el tabaco es el producto no alimenticio que má s en cultiva en el mundo; se produce en aproximadamente 100 países y en todos los conti- nentes. Se consume en todo el mundo en forma de cigarrillos, cigarros, tabaco de pipa y rapé . Sin embargo, má s del 80 % de la producció n mundial, estimada actualmente en casi 5,6 billones anuales, se consume en forma de cigarrillos. China, Estados Unidos, Brasil y la India generaron en 1995 má s del 60 % de la producció n mundial total, estimada en unos 6,8 millones de toneladas.
Los usos específicos del tabaco vienen determinados por las propiedades químicas y físicas de las hojas curadas, que a su vez dependen de interacciones entre factores gené ticos, del suelo, climá ticos y culturales. Por consiguiente, en el mundo se cultivan muchos tipos diferentes de tabaco, algunos con usos comerciales locales muy específicos. Só lo en Estados Unidos, el tabaco se clasifica en siete grandes clases que contienen un total de  25 tipos de tabaco. Las té cnicas utilizadas para producir tabaco varían dentro y entre las distintas clases de tabaco segú n el país, pero la fertilizació n con nitró geno, la densidad, la edad y la altura de las plantas, la recolecció n y la curació n se manipulan para influir favorablemente para poder utilizar las hojas curadas con fines específicos. No obstante, la calidad de las hojas depende mucho de las condiciones climá ticas de cada zona.

Los tabacos curados al humo, Burley y Oriental son los principales componentes del cada vez má s popular tabaco rubio que actualmente se consume en todo el mundo, representando en 1995 el 57, el 11 y el 12 %, respectivamente, de la producció n mundial. El comercio internacional de estos tabacos es muy intenso. Estados Unidos y Brasil son los principales exportadores de tabaco curado al humo y Burley, mientras que Turquía y Grecia son los grandes productores mundiales de tabaco Oriental. El mayor productor de tabaco y fabricante de cigarri- llos de todo el mundo, China, consume actualmente la mayor parte de su producció n internamente. Debido a la demanda cada vez mayor del tabaco rubio “americano”, Estados Unidos se convirtió en el principal exportador de cigarrillos a principios del decenio de 1990.

lunes, 12 de enero de 2015

Bambu y Caña: Riesgos y su prevención

Las serpientes venenosas constituyen un peligro en los bosques. Existe tambié n el riesgo de caídas causadas por tropiezos con los tocones y cortes que pueden ocasionar té tanos. Los excrementos de aves y gallinas en las plantaciones de bambú pueden estar
contaminados por Histoplasma capsulatum (Storch y cols. 1980).
Cuando se trabaja con los tallos de bambú pueden producirse cortes con cuchillos, especialmente cuando se parten los tallos por la mitad. Los bordes afilados de la propia planta pueden tambié n causar cortes o pinchazos. En los trabajadores que construyen cajas de bambú se ha observado hiperqueratosis de las palmas
y los dedos de la mano. La exposición a plaguicidas es otro peligro má s. Las mordeduras de serpiente exigen primeros auxi- lios y tratamiento mé dico. Asimismo, conviene utilizar vacunas y vacunas de recuerdo para prevenir el té tanos.
Todos los cuchillos y sierras con filos cortantes deben mantenerse en buen estado y utilizarse con cuidado. Cuando existen excrementos de aves, el trabajo debe realizarse en condiciones de humedad para prevenir la exposició n a polvo o utilizar protecció n respiratoria.
En la recolecció n de la cañ a de palma, los trabajadores está n expuestos a los peligros de los bosques alejados, entre ellos las serpientes y los insectos venenosos. La corteza del á rbol tiene espinas que pueden desgarrar la piel y los trabajadores pueden cortarse con los cuchillos. Siempre que manejen los tallos deben utilizar guantes. Los cortes constituyen tambié n un peligro durante la transformació n y los trabajadores pueden desarrollar hiperqueratosis en las palmas y los dedos de la mano, probable- mente por fricció n con el material.

domingo, 11 de enero de 2015

Bambu y Caña: Procesos de cultivo (II)

El bambú se recolecta para utilizarse como alimento o por su madera o pulpa. Los tallos sirven como alimento. Se arrancan del suelo y se cortan con un cuchillo o con un hacha. El corte se hace cuando tienen entre 3 y 5 añ os de edad. La recolección debe realizarse en el momento oportuno, cuando los tallos no están ni demasiado blandos ni demasiado duros. Se cortan con hacha, con un cuchillo bien afilado o con una sierra, y la planta cortada puede calentarse para doblarla o cortarla con un cuchillo o mazo, dependiendo del uso al que se destine.
La recolecció n de la cañ a de palma de roten se realiza generalmente de los á rboles salvajes que crecen en muchas zonas montañ osas sin cultivar. Los tallos de la planta se cortan casi a nivel de la raíz, se limpian de maleza y se secan al sol. Se les quitan las hojas y la corteza, quedando los tallos listos para su transformación.

sábado, 10 de enero de 2015

Bambu y Caña: Procesos de cultivo (I)

Los procesos del cultivo de bambú abarcan la multiplicación, plantación, riego y abono, poda y recolecció n. El bambú se multiplica de dos formas: plantando semillas o secciones del rizoma (el tallo que se encuentra bajo tierra). Algunas planta- ciones dependen del resembrado natural. Puesto que hay especies de bambú que florecen con muy poca frecuencia y las semillas son viables só lo durante un par de semanas, la mayor parte de la multiplicació n se realiza dividiendo una gran planta en trozos que incluyan rizoma y tallo. Para dividir la planta se utilizan palas, cuchillos, hachas o sierras.
El bambú se cultiva en plantaciones. Su plantación y replantación exigen cavar un agujero, introducir la planta en él y volverlo a cubrirlo de tierra tapando los rizomas y las raíces. Se necesitan unos 10 años para conseguir una buena plantación de bambú . Aunque el riego no es necesario en su há bitat natural, donde llueve con frecuencia, lo es cuando la planta se cultiva en regiones más secas. Requiere el uso abun-
dante de fertilizantes, particularmente nitró geno. Se utilizan abonos tanto animales como comerciales. El sílice (SiO2) es tan importante como el nitró geno. Cuando crece en condi- ciones salvajes, el bambú consigue sílice suficiente reciclá ndolo
naturalmente de las hojas caídas. En los viveros comerciales, las hojas caídas se dejan alrededor y en ocasiones se añ aden minerales arcillosos ricos en sílice, como la bentonita. El bambú se poda para eliminar los tallos viejos o muertos y dejar espacio para que crezcan nuevos tallos. En las planta- ciones asiá ticas, los tallos muertos pueden cortarse en los campos para acelerar su descomposició n y contribuir al humus del suelo.

viernes, 9 de enero de 2015

BAMBU Y CAÑA

El bambú , pertenece a una subfamilia de las herbaceas, engloba má s de mil especies diferentes, de las que sólo algunas se cultivan en plantaciones comerciales o viveros. Se trata de plantas con aspecto de á rbol o arbusto de tallos leñosos. Las especies van desde pequeñas plantas con tallos de varios centímetros de grueso hasta especies subtropicales gigantes que alcanzan una altura de 30 m y un grosor de unos 30 cm. Algunas especies de bambú crecen a una velocidad prodigiosa, hasta 16 cm al día. El bambú rara vez florece (y cuando lo hace quizá sea a intervalos de
120 añ os), pero puede cultivarse plantando sus tallos. La mayoría de las especies proceden de Asia, donde crecen en estado salvaje en á reas tropicales y subtropicales. Algunas se han exportado a climas templados, donde necesitan riego y cuidados especiales durante el invierno.
Varias especies de bambú se utilizan como alimento y pueden conservarse en salmuera. El bambú se ha utilizado como medicamento oral contra las intoxicaciones, puesto que contiene
á cido silícico que absorbe el veneno en el estó mago. (En la actualidad, el á cido silícico se produce sintticamente.)
La cañ a del bambú se utiliza para sustituir a la madera con los má s diversos fines. En algunos sitios, se emplea en construcción: las casas está n construidas por completo con este material, los pilares con cañ as y las paredes y el tejado con tallos en tiras o trenzados. Tambié n se pueden construir con bambú barcas, remos y balsas, vallas, muebles, contenedores y obras de arte- sanía, en especial mangos de paraguas y bastones. Otros usos son: tuberías de agua, ejes de carretillas de ruedas, flautas, cañ as de pescar, andamios, persianas enrollables, cuerdas, rastrillos, escobas y armas como arcos y flechas. En algunos sitios se fabrica con la pulpa del bambú un papel de excelente calidad. El bambú se cultiva también en viveros y se planta en jardines con fines ornamentales, para cortar el viento y como seto (Recht
y Wetterwald 1992).
A veces se confunde la cañ a con el bambú , pero botá nica- mente son diferentes, ya que aqué lla proviene de algunas variedades de la palma de roten, que crece en estado salvaje en las regiones tropicales y subtropicales, especialmente en el sudeste de Asia. La caña se utiliza con fines decorativos, especialmente para fabricar sillas, canastas, cajones y otros productos de artesanía. Es muy popular por su vistosidad y por su elasticidad, para trabajarla es necesario hendir los tallos.