Las operaciones de elaboració n de compuestos de plá stico y de caucho presentan riesgos específicos que deben controlarse adecuadamente (vé ase el capítulo titulado La industria del caucho).
Aunque en la industria del cable se utilizan compuestos distintos a los de otros sectores, las té cnicas de control son las mismas. Cuando se calientan, los compuestos de plá stico desprenden una compleja mezcla de productos procedentes de la degrada- ció n té rmica, cuya composició n depende del compuesto plástico original y de la temperatura a la que se someta. A la temperatura normal de proceso de los extrusores de plá stico, los contaminantes atmosfé ricos suelen constituir un problema relati- vamente pequeñ o, pero es prudente instalar un sistema de ventilación sobre la zona de separació n entre el cabezal extrusor y la artesa de agua utilizada para enfriar el producto, sobre todo para controlar la exposició n a los ftalatos plastificantes que suelen emplearse en el PVC. La fase de la operació n que tal vez precise nuevas investigaciones es el cambio de material. El operario ha de subirse al cabezal extrusor para retirar el compuesto plá stico todavía caliente e introducir el nuevo compuesto hasta que só lo salga el nuevo color y el cable quede centrado en el cabezal extrusor. El diseñ o de sistemas de VAL eficaces para esta fase del trabajo en la que el operario está tan cerca del cabezal extrusor, tal vez resulte difícil.
El politetrafluoretileno (PTFE) entrañ a un riesgo específico: puede provocar la fiebre de los humos polimé ricos, cuyos síntomas son parecidos a los de la gripe. Es una afecció n temporal, pero debe evitarse controlando adecuadamente la exposició n al compuesto caliente.
El uso de caucho en la fabricació n de cables ha presentado un menor nivel de riesgo que otros usos del mismo, como en la industria del neumá tico. En ambas industrias, el empleo de un antioxidante (Nonox S) que contenía -naftilamina, hasta su
Todo sobre las Industrias y como realizar la Seguridad Industrial
jueves, 27 de junio de 2013
miércoles, 26 de junio de 2013
Conductores (II)
La fabricació n de aleaciones de cobre-cadmio o de cobre-be- rilio puede presentar graves riesgos para los trabajadores que intervienen. Como el cadmio hierve muy por debajo del punto de fusió n del cobre, se generan humos de ó xido de cadmio siempre que se agrega cadmio al cobre fundido (como debe hacerse para fabricar la aleació n). Esta operació n só lo resulta segura con una cuidada ventilació n aspirante local. De manera similar, la fabricació n de la aleació n de cobre-berilio requiere prestar una gran atenció n, ya que el berilio es el má s tó xico de todos los metales tó xicos y los límites de exposició n al mismo son los má s estrictos.
La fabricació n de fibras ó pticas es una operació n de alta tecnología, muy especializada. Los productos químicos utili- zados tienen sus propios riesgos específicos y el control del ambiente de trabajo requiere el diseñ o, la instalació n y el mante- nimiento de complejos sistemas de VAL y de ventilació n de proceso. Estos sistemas se controlan por medio de humidifica- dores de control supervisados por ordenador. Los principales riesgos químicos proceden del cloro, del cloruro de hidró geno y del ozono. Ademá s, los disolventes utilizados para limpiar los troqueles deben manipularse en cabinas con extracció n de humos y ha de evitarse el contacto de la piel con las resinas a base de acrilatos que se utilizan para revestir las fibras.
La fabricació n de fibras ó pticas es una operació n de alta tecnología, muy especializada. Los productos químicos utili- zados tienen sus propios riesgos específicos y el control del ambiente de trabajo requiere el diseñ o, la instalació n y el mante- nimiento de complejos sistemas de VAL y de ventilació n de proceso. Estos sistemas se controlan por medio de humidifica- dores de control supervisados por ordenador. Los principales riesgos químicos proceden del cloro, del cloruro de hidró geno y del ozono. Ademá s, los disolventes utilizados para limpiar los troqueles deben manipularse en cabinas con extracció n de humos y ha de evitarse el contacto de la piel con las resinas a base de acrilatos que se utilizan para revestir las fibras.
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APARATOS Y EQUIPOS ELECTRICOS
martes, 25 de junio de 2013
Conductores (I)
En cualquier proceso de metal caliente, como el refinado de cobre al fuego o el moldeo de barras de cobre, debe impedirse que el agua entre en contacto con el metal fundido para evitar una explosió n. Al cargar el horno es posible que se produzcan escapes de humos de óxido metá lico en el lugar de trabajo, por lo que es preciso contar con un sistema de ventilació n aspirante local eficaz sobre la puerta de carga. De manera similar, conviene controlar adecuadamente los canales por los que pasa el metal fundido desde el horno hasta la má quina de colada, así como la propia má quina de colada.
El principal riesgo existente en la refinería electrolítica es la niebla de á cido sulfú rico que emanan las pilas. Las concentra- ciones atmosfé ricas deben mantenerse por debajo de 1 mg/m3 por medio de una ventilació n adecuada, a fin de evitar irritaciones.
El moldeo de barras de cobre entrañ a un riesgo adicional por el uso de mantas o planchas aislantes para conservar el calor alrededor de la rueda de colada. Los materiales cerá micos pueden haber reemplazado al asbesto en estas aplicaciones, pero las propias fibras cerá micas deben manipularse con gran cuidado para evitar la exposició n a ellas. Estos materiales resultan má s friables (es decir, se rompen con má s facilidad) tras su uso, cuando han sido afectados por el calor, y su manipulación ha provocado exposició n a fibras respirables en suspensión.
Un riesgo inusual es el que presenta la fabricació n de cables eléctricos de aluminio. Se aplica al é mbolo de la prensa de extrusió n una suspensión de grafito en un aceite pesado para evitar que la palanquilla de aluminio se quede pegada al é mbolo. Cuando é ste está caliente, parte del material se quema y se eleva hasta el techo. Siempre que no haya operarios de puentes-grú a en las proximidades y que haya ventiladores en funcio- namiento en el techo, no ha de constituir un riesgo para la salud de los trabajadores.
El principal riesgo existente en la refinería electrolítica es la niebla de á cido sulfú rico que emanan las pilas. Las concentra- ciones atmosfé ricas deben mantenerse por debajo de 1 mg/m3 por medio de una ventilació n adecuada, a fin de evitar irritaciones.
El moldeo de barras de cobre entrañ a un riesgo adicional por el uso de mantas o planchas aislantes para conservar el calor alrededor de la rueda de colada. Los materiales cerá micos pueden haber reemplazado al asbesto en estas aplicaciones, pero las propias fibras cerá micas deben manipularse con gran cuidado para evitar la exposició n a ellas. Estos materiales resultan má s friables (es decir, se rompen con má s facilidad) tras su uso, cuando han sido afectados por el calor, y su manipulación ha provocado exposició n a fibras respirables en suspensión.
Un riesgo inusual es el que presenta la fabricació n de cables eléctricos de aluminio. Se aplica al é mbolo de la prensa de extrusió n una suspensión de grafito en un aceite pesado para evitar que la palanquilla de aluminio se quede pegada al é mbolo. Cuando é ste está caliente, parte del material se quema y se eleva hasta el techo. Siempre que no haya operarios de puentes-grú a en las proximidades y que haya ventiladores en funcio- namiento en el techo, no ha de constituir un riesgo para la salud de los trabajadores.
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APARATOS Y EQUIPOS ELECTRICOS
lunes, 24 de junio de 2013
Riesgos y su prevención (II)
Muchos de los riesgos para la seguridad y su prevención son iguales que en otras industrias de fabricación. Sin embargo, algunas má quinas de fabricación de cables presentan riesgos especiales, ya que cuentan con numerosos carretes de conduc- tores girando alrededor de dos ejes al mismo tiempo. Es esencial asegurarse de que las defensas de las má quinas tengan disposi- tivos de enclavamiento que impidan que la má quina funcione si no está n colocadas, para evitar el acceso a cilindros en marcha y otras piezas giratorias, como los grandes tambores de cable. Durante el enhebrado inicial de la máquina, cuando puede ser preciso que el operario pase al interior de la defensa de la má quina, es obligado que é sta só lo pueda moverse algunos centímetros cada vez. Los dispositivos de enclavamiento pueden instalarse de modo que con una sola llave se abra la defensa o bien se inserte en la consola de control para que pueda funcionar.
Deberá realizarse una evaluación del riesgo que presentan las partículas que puedan salir proyectadas: por ejemplo, si un hilo se rompe y da un latigazo.
Es esencial que el diseño de las defensas impida físicamente que dichas partículas alcancen al operario. Cuando esto no sea posible, los trabajadores recibirá n y llevará n protecciones oculares adecuadas. En las operaciones de trefilado suele ser necesaria la utilizació n de protectores oculares.
Deberá realizarse una evaluación del riesgo que presentan las partículas que puedan salir proyectadas: por ejemplo, si un hilo se rompe y da un latigazo.
Es esencial que el diseño de las defensas impida físicamente que dichas partículas alcancen al operario. Cuando esto no sea posible, los trabajadores recibirá n y llevará n protecciones oculares adecuadas. En las operaciones de trefilado suele ser necesaria la utilizació n de protectores oculares.
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APARATOS Y EQUIPOS ELECTRICOS
domingo, 23 de junio de 2013
Sistema de interrupción de las máquinas (II)
La prensa de moldeo de neumá ticos es un ejemplo de falta de consenso sobre el momento y el mé todo de interrupció n. Si bien se admite la interrupció n completa de una prensa para una reparació n importante, no hay consenso, en cambio, sobre la interrupción de su funcionamiento en caso de cambio y limpieza de moldes, cambio de cá maras de aire o eliminació n de atascos.
La má quina de fabricació n de neumá ticos es otro ejemplo. Muchos de los accidentes en esta á rea de trabajo no son sufridos por el personal de mantenimiento, sino por operarios y té cnicos que realizan operaciones de ajuste, cambio de tambores, carga o descarga de mezclas, eliminació n de atascos o limpieza de los equipos.
Es difícil disponer de un programa de interrupció n adecuado cuando se trata de una operación compleja y tiene un alto coste en tiempo. Siempre que sea posible, los dispositivos de descone- xió n deben estar situados en el mismo equipo, lo que facilita su identificació n y elimina o reduce la posibilidad de que algú n operario se encuentre en la zona de peligro cuando se vuelve a conectar la energía del equipo. Aun cuando se hayan realizado cambios para facilitar su identificació n, no puede considerarse nunca una interrupció n como completa hasta que no se ha comprobado que se han utilizado los dispositivos de aisla- miento de energía correctos. Cuando se utilicen cables elé ctricos, debería comprobarse despué s de la desconexió n que
realmente toda la energía ha sido desconectada.
En un programa efectivo de interrupció n se deben cumplir las premisas siguientes:
• el diseñ o del equipo ha de facilitar una interrupció n de todas las fuentes de energía;
• las fuentes de interrupció n deben ser fá cilmente identificables;
• deben identificarse las prá cticas operativas que requieren una
interrupción;
• todos los trabajadores afectados por una interrupción deben
recibir formación en esta prá ctica;
• los trabajadores encargados de realizar la interrupción deben
disponer de la formación adecuada y ser avisados cuando se va
a producir la interrupción. El incumplimiento de estas medidas es inaceptable bajo cualquier circunstancia;
• el programa debe ser auditado de forma regular para garantizar su efectividad.
La má quina de fabricació n de neumá ticos es otro ejemplo. Muchos de los accidentes en esta á rea de trabajo no son sufridos por el personal de mantenimiento, sino por operarios y té cnicos que realizan operaciones de ajuste, cambio de tambores, carga o descarga de mezclas, eliminació n de atascos o limpieza de los equipos.
Es difícil disponer de un programa de interrupció n adecuado cuando se trata de una operación compleja y tiene un alto coste en tiempo. Siempre que sea posible, los dispositivos de descone- xió n deben estar situados en el mismo equipo, lo que facilita su identificació n y elimina o reduce la posibilidad de que algú n operario se encuentre en la zona de peligro cuando se vuelve a conectar la energía del equipo. Aun cuando se hayan realizado cambios para facilitar su identificació n, no puede considerarse nunca una interrupció n como completa hasta que no se ha comprobado que se han utilizado los dispositivos de aisla- miento de energía correctos. Cuando se utilicen cables elé ctricos, debería comprobarse despué s de la desconexió n que
realmente toda la energía ha sido desconectada.
En un programa efectivo de interrupció n se deben cumplir las premisas siguientes:
• el diseñ o del equipo ha de facilitar una interrupció n de todas las fuentes de energía;
• las fuentes de interrupció n deben ser fá cilmente identificables;
• deben identificarse las prá cticas operativas que requieren una
interrupción;
• todos los trabajadores afectados por una interrupción deben
recibir formación en esta prá ctica;
• los trabajadores encargados de realizar la interrupción deben
disponer de la formación adecuada y ser avisados cuando se va
a producir la interrupción. El incumplimiento de estas medidas es inaceptable bajo cualquier circunstancia;
• el programa debe ser auditado de forma regular para garantizar su efectividad.
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INDUSTRIA DEL CAUCHO
sábado, 22 de junio de 2013
Sistema de interrupción de las máquinas (I)
El concepto de interrupció n del funcionamiento de las má quinas no es nuevo. Aunque está generalmente aceptado en los programas de mantenimiento, poco se ha hecho para mejorar su introducción en el á rea operativa. Un primer paso es reconocer que hay riesgo. Una norma típica de interrupción de funcionamiento exige que “cuando se sospeche que un movimiento del equipo o una liberació n de energía imprevistos pueden ocasionar una lesió n a un trabajador, se interrumpirá el funcionamiento del equipo”. El concepto de interrupción no se refiere exclusivamente a la energía elé ctrica, y tampoco es posible a veces cortar toda la energía; en algunos casos, basta con bloquear la posició n de algunas piezas y, en otros, con desconectar y cerrar las tube- rías, liberando la presión acumulada. Aunque en algunas industrias el concepto de interrupció n está considerado como algo normal, en otras no ha sido aceptado a causa de su alto coste.
En las interrupciones resulta bá sico el control. Cuando una persona corre un peligro al realizar un movimiento, deben desactivarse las fuentes de energía y socorrer a la persona en cuestión. No es fá cil identificar las situaciones que requieren una interrupció n e, incluso una vez identificadas, no es sencillo modificar las prá cticas operativas.
Otra de las claves, a menudo olvidada, de un programa de interrupción es la facilidad con que puede interrumpirse una má quina, una línea o toda la energía. Los equipos antiguos no se diseñ aron o instalaron teniendo en cuenta esta posibilidad. Algunas má quinas instaladas disponen de un solo freno para un grupo de ellas. Otras disponen de varias fuentes de energía, lo que complica la interrupció n de su funcionamiento. A esto hay que añ adir que a menudo se modifican los frenos de los cuartos de control de má quinas o se añaden equipos nuevos, y la documentación de estos cambios no siempre se mantiene actualizada. En la industria del caucho está generalmente aceptada la prá ctica de la interrupció n del funcionamiento. Aunque el concepto de protecció n ante los peligros de un movimiento imprevisto no es nuevo, el uso generalizado de la interrupció n sí lo es. En el pasado, el personal de mantenimiento aplicaba formas de protecció n diferentes, que debido a presiones de producció n no siempre resultaban coherentes y, por tanto, eficaces. En algunos equipos industriales la prá ctica de un programa de interrupció n es compleja y no siempre resulta fá cil- mente comprensible.
En las interrupciones resulta bá sico el control. Cuando una persona corre un peligro al realizar un movimiento, deben desactivarse las fuentes de energía y socorrer a la persona en cuestión. No es fá cil identificar las situaciones que requieren una interrupció n e, incluso una vez identificadas, no es sencillo modificar las prá cticas operativas.
Otra de las claves, a menudo olvidada, de un programa de interrupción es la facilidad con que puede interrumpirse una má quina, una línea o toda la energía. Los equipos antiguos no se diseñ aron o instalaron teniendo en cuenta esta posibilidad. Algunas má quinas instaladas disponen de un solo freno para un grupo de ellas. Otras disponen de varias fuentes de energía, lo que complica la interrupció n de su funcionamiento. A esto hay que añ adir que a menudo se modifican los frenos de los cuartos de control de má quinas o se añaden equipos nuevos, y la documentación de estos cambios no siempre se mantiene actualizada. En la industria del caucho está generalmente aceptada la prá ctica de la interrupció n del funcionamiento. Aunque el concepto de protecció n ante los peligros de un movimiento imprevisto no es nuevo, el uso generalizado de la interrupció n sí lo es. En el pasado, el personal de mantenimiento aplicaba formas de protecció n diferentes, que debido a presiones de producció n no siempre resultaban coherentes y, por tanto, eficaces. En algunos equipos industriales la prá ctica de un programa de interrupció n es compleja y no siempre resulta fá cil- mente comprensible.
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INDUSTRIA DEL CAUCHO
viernes, 21 de junio de 2013
Seguridad en las calandrias (II)
El National Joint Industrial Council ha identificado otros puntos importantes que siguen siendo causa de accidentes:
• eliminació n de atascos y ajustes de material;
• atrapamiento en el estrechamiento entre cilindros, especialmente al despegar las planchas de caucho;
• introducció n del tocho,
• comunicació n.
Un programa efectivo de interrupció n (vé ase má s adelante) ayuda mucho a reducir o eliminar los accidentes que se producen al eliminar atascos o ajustar el material mientras la má quina está en funcionamiento. Los sensores que reducen la velocidad de los cilindros cuando el operario se acerca a ellos pueden disuadirle de intentar ajustar el material.
Los accidentes por atrapamiento en el estrechamiento siguen siendo un problema, especialmente al despegar las planchas de caucho. La velocidad de despegue de las planchas de caucho debe poder ajustarse para permitir una puesta en marcha progresiva del cilindro y han de existir mecanismos de seguridad para casos de emergencia. Un mecanismo que reduzca la velocidad del cilindro cuando alguien se aproxima a é l tenderá a disuadir al operario en su intento de ajustar un calce de separació n o un tejido durante el despegue de las planchas de caucho. Los cilindros telescó picos constituyen una tentació n especial, incluso para operarios con experiencia.
Los accidentes durante la introducción del tocho han aumen- tado al aumentar también la velocidad y la complejidad del tren de las calandrias y la cantidad de equipo auxiliar. Aquí resulta fundamental la existencia de un control de línea y una buena comunicación. El operario puede no estar en situación de ver a todo el equipo. Sin embargo, hay que tener en cuenta a todas las personas, y la comunicació n entre ellas debe ser fluida.
La necesidad de una buena comunicació n entre los miembros de un equipo es fundamental para un funcionamiento seguro. Los momentos críticos tienen lugar cuando se realizan los ajustes y cuando se pone en marcha la má quina al comienzo de un proceso o despué s de una interrupció n debida a un problema.
Para resolver estos problemas son necesarios: un buen trabajo en equipo, cuyos miembros sean conscientes de los problemas operativos de las calandrias; un sistema de mantenimiento de los mecanismos de seguridad en condiciones operativas; y un sistema de supervisió n de ambos.
• eliminació n de atascos y ajustes de material;
• atrapamiento en el estrechamiento entre cilindros, especialmente al despegar las planchas de caucho;
• introducció n del tocho,
• comunicació n.
Un programa efectivo de interrupció n (vé ase má s adelante) ayuda mucho a reducir o eliminar los accidentes que se producen al eliminar atascos o ajustar el material mientras la má quina está en funcionamiento. Los sensores que reducen la velocidad de los cilindros cuando el operario se acerca a ellos pueden disuadirle de intentar ajustar el material.
Los accidentes por atrapamiento en el estrechamiento siguen siendo un problema, especialmente al despegar las planchas de caucho. La velocidad de despegue de las planchas de caucho debe poder ajustarse para permitir una puesta en marcha progresiva del cilindro y han de existir mecanismos de seguridad para casos de emergencia. Un mecanismo que reduzca la velocidad del cilindro cuando alguien se aproxima a é l tenderá a disuadir al operario en su intento de ajustar un calce de separació n o un tejido durante el despegue de las planchas de caucho. Los cilindros telescó picos constituyen una tentació n especial, incluso para operarios con experiencia.
Los accidentes durante la introducción del tocho han aumen- tado al aumentar también la velocidad y la complejidad del tren de las calandrias y la cantidad de equipo auxiliar. Aquí resulta fundamental la existencia de un control de línea y una buena comunicación. El operario puede no estar en situación de ver a todo el equipo. Sin embargo, hay que tener en cuenta a todas las personas, y la comunicació n entre ellas debe ser fluida.
La necesidad de una buena comunicació n entre los miembros de un equipo es fundamental para un funcionamiento seguro. Los momentos críticos tienen lugar cuando se realizan los ajustes y cuando se pone en marcha la má quina al comienzo de un proceso o despué s de una interrupció n debida a un problema.
Para resolver estos problemas son necesarios: un buen trabajo en equipo, cuyos miembros sean conscientes de los problemas operativos de las calandrias; un sistema de mantenimiento de los mecanismos de seguridad en condiciones operativas; y un sistema de supervisió n de ambos.
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