jueves, 24 de abril de 2014

Otros riesgos Infecciones

Entre los accidentes má s comunes en los cultivadores de uvas y bayas destacan los cortes o pinchazos, ya sea por las espinas de las plantas, las herramientas o las espalderas o estructuras de apoyo. Este tipo de heridas abiertas pueden siempre ser infectadas por la gran cantidad de bacterias, virus o agentes pató genos presentes en los campos que en ocasiones causan graves complicaciones que pueden llevar a la amputación de una extremidad o incluso la muerte. Todos los trabajadores de los campos deben ser prote- gidos con una vacuna de recuerdo del té tanos. Los cortes deben lavarse y limpiarse, aplicando despué s un agente bacteri- cida; cualquier infecció n que aparezca debe recibir tratamiento mé dico inmediato.

miércoles, 23 de abril de 2014

Exposición a la maquinaria (II)

La poda mecá nica de las vides está generalizá ndose en todo el mundo. Suele exigir el uso de cuchillas giratorias o dedos que agarran las vides y las hacen pasar por cuchillas fijas. Este tipo de má quinas pueden ser peligrosas para cualquiera que se encuentre cerca del punto de entrada de las cuchillas y só lo deben ser manejadas por un operario debidamente instruido.
Para la recolecció n suelen utilizarse varias má quinas a la vez, siendo necesaria la coordinació n y cooperació n de los conduc- tores de todas ellas. Estas operaciones, por su naturaleza, exigen la acumulació n y transporte de la cosecha, lo que habitualmente se realiza utilizando rodillos o palas vibrá tiles, dedos arrancadores, ventiladores, má quinas de corte o rebanado y rastrillo. Todas estas má quinas pueden causar grandes dañ os físicos a las personas que quedan atrapadas. Siempre debe evitarse la presencia de personas cerca del punto de entrada de esas má quinas cuando está n en marcha. Las carcasas protectoras deben mantenerse siempre en su lugar y someterse al manteni- miento adecuado. Si se retiran para su lubricació n, ajuste o limpieza, han de volverse a colocar en su sitio antes de volver a utilizar la má quina. Nunca deben abrirse o retirarse las carcasas de seguridad de una má quina en funcionamiento.

martes, 22 de abril de 2014

Exposición a la maquinaria (I)

En la producció n de estos cultivos suele utilizarse maquinaria para la preparació n de la tierra, la plantació n, la escarda, el cultivo y la recolecció n. Muchos de estos cultivos crecen en las laderas o en terrenos desiguales, aumentando el peligro de vuelco de tractores u otras má quinas. Siempre deben respetarse las normas generales de seguridad para evitar el vuelco de tractores y otras má quinas, al igual que la norma de no llevar pasajeros en esas má quinas salvo que sea necesaria la presencia de personal adicional para su correcto manejo y dispongan de una plataforma segura. En el artículo “Mecanizació n” de este mismo capítulo y en otros capítulos de esta Enciclopedia puede encontrarse má s informació n sobre el uso correcto de la maquinaria.
Muchos de estos productos se cultivan en terrenos desiguales, como cauces u orillas de ríos o barrancos, lo que aumenta el peligro, sobre todo cuando se tornan fangosos y resbaladizos o se cubren de maleza. Las caídas delante de una má quina son muy peligrosas, como lo son tambié n otras caídas que pueden causar distensiones y dislocaciones. Siempre deben tomarse precauciones especiales cuando los campos está n hú medos o en la
é poca de la recolecció n, cuando el suelo puede estar cubierto de restos de fruta.
La poda mecá nica de las vides está generalizá ndose en todo el mundo. Suele exigir el uso de cuchillas giratorias o dedos que agarran las vides y las hacen pasar por cuchillas fijas. Este tipo de má quinas pueden ser peligrosas para cualquiera que se encuentre cerca del punto de entrada de las cuchillas y só lo deben ser manejadas por un operario debidamente instruido.

lunes, 21 de abril de 2014

Plaguicidas y fertilizantes

Las uvas y las bayas tienen que someterse a la aplicació n frecuente de plaguicidas para el control de insectos y agentes pató genos. Los aplicadores, mezcladores, cargadores y demás personas presentes en los campos o que ayuden a la aplicació n deben adoptar las precauciones que se indiquen en la etiqueta
o los requisitos de las autoridades locales. La aplicació n de plaguicidas en estos cultivos puede ser especialmente peligrosa por la naturaleza del depó sito necesario para controlar las plagas. Con frecuencia deben rociarse todas las partes de la planta, incluido el envé s de las hojas y todas las superficies de los frutos o bayas. Eso exige a menudo la aplicació n de gotas muy pequeñ as y la utilizació n de aire para facilitar la penetració n entre las hojas y el depó sito del plaguicida. Por ello se utilizan muchos aerosoles, que pueden ser peligrosos por inhalación y exposición ocular o dé rmica.
Los fungicidas suelen aplicarse en forma de polvo a las uvas y muchos tipos de bayas. El má s comú n de ellos es el azufre, que puede utilizarse en la agricultura orgá nica. El azufre puede ser irritante para la persona que lo aplica y para otras presentes en los campos. Tambié n se sabe que alcanza concentraciones atmosfé ricas suficientes para causar explosiones e incendios. Deben tomarse precauciones para evitar que se disperse en forma de una nube de polvo de azufre y alcance una posible fuente de ignició n, como una má quina, un motor elé ctrico u otro aparato que produzca chispas.
Muchos campos son fumigados con materiales muy tó xicos antes de plantar los cultivos para así reducir la població n de plagas de nematodos, bacterias, hongos y virus que pueden atacar a las plantas jó venes. La fumigació n suele consistir en la inyecció n de un gas o líquido en el suelo, cubrié ndolo luego con una lá mina de plá stico para evitar que el plaguicida se escape demasiado pronto. La fumigació n es una prá ctica especializada que só lo debe ser realizada por personas debidamente formadas. En los campos fumigados debe colocarse un cartel de advertencia para que nadie entre hasta que se haya retirado la cubierta y disipado el fumigante.
La aplicació n de fertilizantes conlleva ciertos riesgos. Puede producirse inhalació n de polvo, dermatitis por contacto con la piel e irritació n de los pulmones, la garganta y las vías respiratorias. El uso de una má scara con filtro de polvo puede ser ú til para reducir la exposició n hasta niveles no irritantes.
Los trabajadores pueden verse obligados a entrar en los campos para realizar operaciones de riego, poda o recolecció n poco despué s de la aplicació n de plaguicidas. Cuando no pueda esperarse el tiempo indicado en la etiqueta del plaguicida o la normativa local, deberá n utilizar prendas protectoras para evitar la exposició n. La protecció n mínima consiste en una camisa de manga larga, pantalones largos, guantes, sombrero, zapatos y protecció n de los ojos. Dependiendo del plaguicida utilizado, el tiempo transcurrido desde su aplicació n y la normativa local, es posible que se exija un mayor nivel de protecció n, con un respirador, un traje impermeable y botas de goma. Para determinar el nivel correcto de protecció n conviene consultar con las autoridades locales en materia de plaguicidas.

jueves, 17 de abril de 2014

CUESTIONES AMBIENTALES Y DE SALUD PUBLICA

Todos los productos del caucho se fabrican a partir de un “compuesto de caucho”, que, a su vez, está formado por un polí- mero de caucho (natural o sinté tico) y otras sustancias como material de relleno, plastificantes, antioxidantes, agentes adyu- vantes, activadores aceleradores o agentes de vulcanización. Muchos de los ingredientes químicos está n clasificados como sustancias peligrosas o tó xicas e incluso algunos como cancerígenos. La manipulació n y procesamiento de estos productos químicos presentan problemas ambientales y de seguridad

miércoles, 16 de abril de 2014

ERGONOMIA (II)

Algunos factores de riesgo relacionados con el puesto de trabajo parecen ser responsables de estos problemas a nivel de sistema ó seo y muscular en la industria del caucho, como posturas está ticas e incó modas de espalda, hombros y muñ ecas, movimientos rá pidos de muñ ecas y espalda, manejo de grandes pesos y grandes tensiones del tronco al manejar piezas volumi- nosas de caucho. Un estudio de los factores asociados a los problemas de la parte inferior de la espalda indica que en la industria del neumá tico los trabajadores mueven pesos supe- riores a otros sectores y, ademá s, esas cargas se manejan a distancias del cuerpo superiores a la media. A esto hay que sumar que esas tensiones y pesos se imponen al cuerpo durante movimientos asimé tricos del tronco, por ejemplo, en posició n curvada. La duració n de la aplicació n de la fuerza en este tipo de trabajo tambié n es problemá tica. A menudo, en una opera- ció n de fabricació n de neumá ticos se requieren aplicaciones de fuerza prolongadas en las que la fuerza del trabajador va dismi- nuyendo con el tiempo. Finalmente, la temperatura en los puestos de trabajo de la industria del caucho suele ser alta y, ademá s, los puestos de trabajo está n expuestos a la suciedad y al polvo. El calor tiende a aumentar la demanda calorífica de la tarea, incrementando así la demanda de energía. Las resinas y el polvo del puesto de trabajo aumentan la probabilidad de que los trabajadores tengan que llevar guantes para realizar su trabajo, lo que incrementa la tensió n de los mú sculos del antebrazo que
controlan los dedos. Ademá s, cuando los trabajadores llevan guantes, realizan un mayor esfuerzo para sujetar las piezas, pues no perciben fá cilmente cuá ndo un objeto está a punto de resbalarse de las manos. Entre las soluciones a estos problemas ergo- nó micos se encuentra la reorganizació n del puesto de trabajo (p. ej., levantando o bajando el objeto o desplazando el puesto de trabajo para suprimir grandes torsiones o curvaturas laterales del tronco, lo que puede conseguirse reorientando el origen y destino de las tareas de elevació n, pasando de giros de 180 a giros de 90 ). A menudo es necesario realizar cambios má s importantes, que pueden ir desde la instalació n de puestos de trabajo ajustables, por ejemplo con mesas de altura variable, hasta la incorporació n de mecanismos elevadores, como ascen- sores o grú as, o incluso la automatizació n total del puesto. Ló gi- camente, algunas de estas soluciones conllevan un alto coste. Por tanto, la clave para un diseñ o ergonó mico adecuado es hacer exclusivamente los cambios necesarios y determinar el efecto del cambio en té rminos de modificació n del riesgo a nivel del sistema ó seo y muscular. Afortunadamente, existen en el mercado nuevos mé todos que permiten cuantificar la dimensió n del riesgo asociado con un determinado diseñ o del puesto de trabajo. Así, por ejemplo, existe un modelo que estudia el riesgo de trastornos ocupacionales de la parte inferior de la espalda en funció n de las exigencias del trabajo (Marras y cols. 1993; 1995). Se han desarrollado asimismo modelos que analizan la carga sobre la columna vertebral debida a actividades diná micas del tronco (Marras y Sommerich 1991; Granata y Marras 1993). Cada vez existen má s modelos en el mercado para estudiar el diseñ o del puesto de trabajo en la industria y el nivel de exposició n.

martes, 15 de abril de 2014

ERGONOMIA (I)

La ergonomía es la ciencia que estudia la relació n entre el traba- jador y su entorno de trabajo. Esta ciencia no só lo comprende el estudio del riesgo para el sistema ó seo y muscular debido al tipo de trabajo, sino tambié n una consideració n de los procesos cogni- tivos del trabajo que pueden ser causa de errores humanos.
En la industria del caucho y los neumá ticos se han identifi cado las tareas que provocan un riesgo mayor de sufrir determi- nados tipos de trastornos en el sistema ó seo y muscular, observá ndose un predominio de las lesiones de espalda. Un muestreo realizado en la industria del caucho y los neumá ticos sobre las tareas de manipulació n de materiales ha demostrado que las tareas de alto riesgo presentan un índice de lesiones en la parte inferior de la espalda que es aproximadamente un 50 % má s alto que el observado en la industria en general. Un estudio de esas tareas revela que los problemas suelen surgir en los trabajos que requieren el transporte manual de los productos de caucho, como en las operaciones de procesamiento del caucho (malaxadores Banbury), de montaje, de acabado y de transporte de los neumá ticos, tanto en la fá brica como en el almacé n. Las lesiones de muñ eca, como el síndrome del tú nel carpiano y la tenosinovitis parecen ser tambié n un problema comú n en las fá bricas de neumá ticos. Un estudio de las operaciones de fabri- cació n de neumá ticos sugiere que deberían observarse tambié n problemas en los hombros. Sin embargo, los registros de lesiones tienden a subestimar el riesgo de las lesiones de hombro debido a una falta de sensibilizació n hacia este problema. Finalmente, parecen existir algunos problemas del proceso cognitivo dentro de la industria del neumá tico, que resultan má s evidentes en las tareas de inspecció n y que a menudo se ven agravados por una escasa iluminació n.