miércoles, 11 de marzo de 2015

Cerca del pozo

Cerca del pozo, los trenes con mineral pasan por una estación de volcado donde puede descargarse el material en un depósito. Un cribón en la estació n de volcado impide que caigan en el depósito rocas grandes. Estas ú ltimas se parten mediante volado o con martillos hidrá ulicos; tambié n puede instalarse una machacadora debajo del cribó n para un control posterior de tamañ o. Debajo del depó sito se encuentra un calibrador que comprueba automá ticamente que el volumen y el peso de la carga no exceden de las capacidades del eskip y del elevador. Cuando un eskip vacío, que es un contenedor para desplazamiento vertical, llega a la estación de llenado, se abre una canaleta en el fondo del calibrador que lo llena con la carga adecuada. Cuando el elevador levanta el eskip cargado hasta el marco de superficie, se abre una canaleta para descargar material en el depó sito de superficie. La elevació n del eskip puede realizarse de forma automá tica utilizando un circuito cerrado de televisió n para supervisar el proceso.


lunes, 9 de marzo de 2015

La canaleta

La canaleta es la trampilla situada en el fondo del rumbadero.
Los rumbaderos normalmente finalizan cerca de la galería de arrastre de forma que, cuando se abre la canaleta, el mineral cae llenando los camiones situados debajo de la misma.

domingo, 8 de marzo de 2015

CULTIVO DE TABACO (VI)

El curado de la mayoría de los distintos tipos de tabaco exige el control de la temperatura y el contenido de humedad en el interior del secadero para regular la velocidad de deshidratación sofisticados, puesto que el control de la temperatura y la humedad siguen unos programas bastante específicos y las temperaturas alcanzan má s de 70 C en las ú ltimas etapas del proceso, que en total dura só lo de 5 a 8 días. En Amé rica del Norte y Europa Occidental, el curado al humo se realiza principalmente en trojes metá licos calentados con gas o petró leo y equipados con dispositivos automá ticos o semiautomá ticos para controlar la temperatura y la humedad. En la mayoría de los otros países, la atmó sfera del troje se controla manualmente; los trojes se construyen de madera o ladrillo y suelen calen- tarse manualmente con madera (Brasil) o carbó n (Zimbabwe). La etapa inicial y má s importante del curado al humo se denomina amarilleado, durante la cual la clorofila se degrada y la
mayoría de los hidratos de carbono se convierten en azú cares sencillos, dá ndoles a las hojas curadas un aroma dulce característico. A continuació n, las cé lulas de las hojas se destruyen con aire caliente y seco para detener la pé rdida respiratoria de azú cares. Los productos de la combustió n no entran en contacto con las hojas. Muchos otros tipos de tabaco se curan al aire en trojes o naves sin calentamiento, aunque normalmente con algú n tipo de control manual de la ventilació n. El proceso de curado al aire tarda entre 4 y 8 semanas, dependiendo de las condiciones ambientales existentes y la capacidad de controlar la humedad dentro del troje. Con este proceso má s largo y gradual de curado se obtienen unas hojas con bajo contenido de azú car. El tabaco curado al fuego, utilizado principalmente con productos para mascar o inhalar, se cura bá sicamente al aire, aunque tambié n se utilizan pequeñ as fogatas abiertas con madera de roble o nogal americano para “ahumar” perió dica- mente las hojas, dá ndoles un característico olor a madera y mejorando sus propiedades de conservación.





sábado, 7 de marzo de 2015

CULTIVO DE TABACO (V)

Las té cnicas de recolecció n varían considerablemente segú n el tipo de tabaco. El tabaco curado al humo, el tabaco oriental y el tabaco para envolver cigarros son los ú nicos tipos cuyas hojas se recolectan siempre en secuencia a medida que maduran (senes- cencia) desde la parte inferior hasta la superior de la planta. Conforme maduran las hojas, se vuelven quebradizas y amari- llentas al degradarse la clorofila. Durante un período que oscila entre 6 y 12 semanas despué s del desbotonado, se arrancan algunas hojas de cada planta cada vez que se visitan los campos, con una frecuencia que depende de la pluviometría, la tempera- tura, la fertilidad del suelo y la variedad. Otros tipos de tabaco, como el tabaco Burley, el tabaco Maryland, el tabaco para envolver y rellenar cigarros y los tabacos para mascar curados al fuego requieren un “corte del tallo”, lo que significa que la planta entera se corta cerca del suelo cuando se considera que la mayoría de las hojas han madurado. Para algunos tipos de tabacos curados al aire, se seleccionan las hojas inferiores y el resto de la planta se corta por el tallo. Con independencia del tipo de tabaco, la recolecció n y la preparació n de las hojas para su curado y comercializació n son las tareas que má s mano de obra requieren en la producció n de tabaco (vé ase la Figura 64.30). La recolecció n suele realizarse manualmente, sobre todo cuando se cortan los tallos, una operació n que todavía no ha podido mecanizarse del todo (vé ase la Figura 64.31). La recolecció n del tabaco curado al humo está ahora altamente mecanizada en la mayoría de los países desa- rrollados, donde la mano de obra es escasa y cara. En Estados Unidos, aproximadamente la mitad del tabaco curado al humo se recolecta con má quinas, lo que exige un control casi completo de las malas hierbas y las hijuelas para reducir al mínimo el contenido de estos materiales en las hojas curadas.

viernes, 6 de marzo de 2015

CULTIVO DE TABACO (IV)

Dependiendo del tipo de tabaco, los campos reciben cantidades moderadas o altas de fertilizantes, que suelen aplicarse manualmente en los países en desarrollo. Para una buena maduració n y curado del tabaco curado al humo, es necesario que la absorció n de nitró geno se reduzca rá pidamente justo despué s de finalizar el crecimiento vegetativo. Por ello no se utilizan abonos naturales de forma rutinaria con estos cultivos y só lo se aplican entre 35 y 70 kg por hectá rea de nitró geno inorgá nico presente en fertilizantes comerciales, dependiendo de las características del suelo y la pluviometría. El tabaco Burley y la mayor parte de los tabacos para mascar o para cigarro suelen cultivarse en suelos má s fé rtiles que los utilizados para el tabaco curado al humo y reciben entre 3 y 4 veces má s de nitró geno para mejorar ciertas características deseables de estos tabacos.
El tabaco es un planta floreciente con un meristemo central que suprime el crecimiento de las yemas axilares (hijuelas) por acció n hormonal hasta que el meristemo empieza a producir flores. En casi todos los tipos de tabaco, la eliminació n de las flores (desbotonado) antes de la maduració n de la semilla y el control del crecimiento posterior de las hijuelas son prá cticas habituales para aumentar la producció n desviando una mayor parte de los recursos del crecimiento a la producció n de hojas. Las flores se arrancan manual o mecá nicamente (principalmente en Estados Unidos) y el crecimiento de las hijuelas se retrasa en la mayoría de los países mediante la aplicació n de reguladores del crecimiento por contacto y/o sisté micos. En Estados Unidos se recurre a la aplicació n mecá nica de sustancias químicas para suprimir las hijuelas del tabaco curado al humo, que tiene la temporada de recolecció n má s larga de todos los tipos de tabaco producidos en ese país. En los países en desarrollo, estas sustan- cias suelen aplicarse manualmente. Sin embargo, con indepen- dencia de las sustancias químicas y los mé todos de aplicació n utilizados, rara vez se consigue un control completo y casi siempre se necesita una cierta mano de obra para eliminar las hijuelas que a pesar de todo han crecido.

jueves, 5 de marzo de 2015

CULTIVO DE TABACO (III)

Dependiendo de la disponibilidad y el coste de la mano de obra y los equipos, los semilleros se trasplantan mecánicamente a campos debidamente preparados y previamente tratados con uno o má s plaguicidas para el control de los organismos patógenos del suelo y/o las hierbas (vé ase la Figura 64.29). Para proteger a los trabajadores de la exposició n a plaguicidas, éstos rara vez se aplican durante la operació n del trasplante, aunque con frecuencia se necesita un control adicional de las malas hierbas y las plagas foliares durante el crecimiento posterior y la recolecció n del tabaco. En muchos países se recurre con frecuencia a distintas variedades y a rotación cada 2-4 años entre el tabaco y otros cultivos (cuando se dispone de tierra sufi- ciente) para reducir la necesidad de plaguicidas. En Zimbabwe, el gobierno exige la destrucció n cada cierto tiempo de los lechos de siembra y de los tallos y raíces en los campos recolectados para reducir la incidencia y propagació n de virus transmitidos por insectos.


miércoles, 4 de marzo de 2015

CULTIVO DE TABACO (II)

El tabaco es un cultivo de trasplante. En la mayoría de los países, los semilleros se inician a partir de diminutas semillas (unas 12.000 por gramo) que se siembran manualmente en lechos debidamente preparados y, cuando las plantas alcanzan una altura de 15 ó 20 cm, se retiran manualmente para trasplan- tarlas en los campos. En los climas tropicales, los semilleros suelen cubrirse con material vegetal seco para conservar su humedad y reducir los dañ os que las fuertes lluvias producen en las semillas o semilleros. En climas más frescos los semilleros se protegen contra las heladas cubrié ndolos con uno o varios mate- riales sinté ticos o con tela de algodó n durante varios días antes del trasplante. Los semilleros suelen tratarse antes del sembrado con metil bromuro o dazomet para eliminar la mayor parte de las malas hierbas, así como las enfermedades e insectos trasmitidos por la tierra. En algunos países se utilizan tambié n herbi- cidas para ayudar a controlar las malas hierbas, pero en zonas donde la mano de obra es abundante y barata, la escarda suele
realizarse manualmente. Los insectos y las enfermedades foliares se controlan mediante la aplicació n perió dica de los plaguicidas adecuados. En Estados Unidos y Canadá , los semilleros se producen principalmente en invernaderos cubiertos con plá stico
y cristal, respectivamente. Los semilleros suelen crecer en un medio de turba o mantillo, que en Canadá se esteriliza al vapor antes de sembrar las semillas. En Estados Unidos se utilizan principalmente bandejas de poliestireno que contienen el medio
y que suelen tratarse con metil bromuro y/o solució n de hipo- clorito cá lcico entre las sucesivas temporadas de producció n y trasplante para conferir protecció n contra enfermedades fú ngicas. Sin embargo, só lo unos cuantos plaguicidas está autori- zados en Estados Unidos para su uso en los semilleros de tabaco, de manera que los agricultores dependen en gran medida de una ventilació n adecuada, las corrientes de aire horizontales y la higiene para controlar la mayor parte de las enfermedades foliares.
Con independencia del mé todo de producció n y trasplante que se utilice, los semilleros se cortan o siegan perió dicamente por encima de los meristemos apicales varias semanas antes del trasplantando para aumentar la uniformidad y la supervivencia en el campo. El corte se realiza mecá nicamente en algunos países desarrollados, pero manualmente allí donde la mano de obra es abundante (vé ase la Figura 64.28).