domingo, 19 de julio de 2009

GENERACION DE ENERGIA A PARTIR • DE COMBUSTIBLES FOSILES

El funcionamiento de las centrales termoeléctricas alimentadas con carbón comprende una serie de operaciones que pueden exponer a los trabajadores a lesiones traumáticas y a peligrosos agentes físicos y químicos. Es posible controlar estos riesgos con un buen diseño, una buena información de los trabajadores y la planificación del trabajo. Un buen diseño es la garantía de que todos los componentes cumplen las normativas pertinentes de integridad y seguridad de funcionamiento. También de que la distribución de los equipos permite un manejo y mantenimiento de los mismos con seguridad gracias a un fácil acceso. Unos trabajadores bien informados son conscientes de los riesgos que pueden correr en el lugar de trabajo, lo que les permite elaborar planes para atajar los riesgos efectivamente encontrados. Dichos planes comprenden la identificación de los riesgos y la aplicación de los controles convenientes, que pueden consistir en una combi- nación de cortes de corriente, barreras físicas y equipos de protec- ción personal. El análisis de la experiencia adquirida en materia de accidentes demuestra que las centrales modernas tienen un funcionamiento seguro en comparación con otras industrias mecánicas pesadas. Del personal que trabaja en las centrales, los empleados que sufren el mayor número de accidentes con baja laboral son los operarios de mantenimiento. Entre las lesiones más frecuentes se encuentran los esguinces y torceduras de los tejidos blandos del cuerpo, siendo las lesiones de espalda las más corrientes. También se observan enfermedades laborales asociadas a la exposición crónica al ruido y, ocasionalmente, al amianto.
El funcionamiento de una central eléctrica moderna puede dividirse en una serie de operaciones.

sábado, 18 de julio de 2009

Efectos medioambientales

La generación de energía hidroeléctrica está considerada respe- tuosa con el medio ambiente. Por supuesto, las ventajas que ofrece a la sociedad en términos de suministro de energía y estabilización de los caudales de agua son muy importantes. Pero no deja de tener un coste ecológico, que en los últimos años ha sido objeto de un reconocimiento y una atención cada vez mayores por parte de la opinión pública. Por ejemplo, ahora se sabe que la inundación de grandes áreas de tierra y roca con agua ácida produce la lixiviación de los metales contenidos en las mismas. Se ha observado bioacumulación de mercurio en los peces captu- rados en aguas de estas áreas inundadas.
La inundación también modifica los patrones de turbulencia del agua así como el nivel de oxigenación. Ambas cosas pueden tener graves efectos ecológicos. Por ejemplo, en los ríos repre- sados no puede tener lugar la migración de los salmones. Esta desaparición se debe, en parte, a que los peces no pueden localizar o atravesar el camino al nivel de agua superior. Además, el agua se parece más a la de un lago que a la de un río, y el agua estancada de un lago no es compatible con la migración del salmón.
La inundación también destruye el hábitat de los peces y puede desmantelar las zonas de cría de los insectos que sirven de alimento a los peces y otros organismos. En algunos casos, la inundación anega productivos terrenos agrícolas y forestales. La inundación de grandes áreas también ha provocado inquietud por el cambio climático y otros cambios del equilibrio ecológico. La retención de agua dulce cuyo destino era mezclarse con una masa de agua salada también plantea el problema de los posibles cambios de salinidad.

jueves, 16 de julio de 2009

PRODUCCION DE PAPEL Y • TRANSFORMADOS: PASTA PAPELERA, PAPEL, Y CARTON (II)

Para producir pasta papelera, la suspensió n de pasta se tamiza una vez más y se ajusta su consistencia (4 al 10 %) antes de que esté preparada para la máquina. Entonces se extiende en una tela metá lica mó vil o malla de plá stico (conocida como “rejilla”) en el “extremo hú medo” de la má quina de pasta, donde los operadores vigilan la velocidad de la cinta en movimiento y el contenido en agua (Figura 72.9; las prensas y la tapa del secador pueden verse en la zona superior izquierda; en las fá bricas modernas, los trabajadores emplean gran parte del tiempo salas de control). El agua y el filtrado se extraen a travé s de la cinta eliminando la humedad de la fibra. La hoja de pasta pasa a travé s de una serie de rodillos rotatorios (“prensas”) que escurren el agua y el aire hasta que la consistencia es del 40 al 45 %. Se hace entonces flotar la hoja a travé s de una serie de pisos de secadores de aire caliente hasta que la consistencia sea del 90 al 95 %. Finalmente, la lá mina continua se corta en pliegos y se apila en balas. Las balas de pasta se comprimen, se embalan y se empaquetan en resmas para su almacenamiento y transporte. Aunque a primera vista parece bastante similar a la producción de hojas de pasta papelera, la fabricació n de papel es bastante má s compleja. Algunas papeleras emplean un surtido de diferentes pastas para optimizar la calidad del papel (p. ej., una mezcla de madera dura, madera blanda, kraft, sulfito, pasta mecá nica o reciclada). Dependiendo del tipo de pasta utilizada, hay que seguir una serie de pasos para obtener la hoja de papel.
Generalmente, la pasta papelera seca se rehidrata, al tiempo que se diluye la pasta de alta consistencia almacenada. Las fibras de la pasta se pueden sacudir para aumentar la zona de enlaces entre fibras para así mejorar la persistencia de la hoja. La pasta se mezcla con aditivos del “extremo hú medo” (Tabla 72.4) y se pasa a travé s de un conjunto final de cribas y lavaderos. Entonces la pasta queda preparada para la má quina de papel.
El esparcidor de la pasta y el cabezal distribuyen una suspensión fina (1 a 3 %) de pasta depurada, en una rejilla mó vil (semejante a la de la má quina de pasta, só lo que a una velocidad mucho mayor, en ocasiones a má s de 55 km/h) que forma con las fibras una fina lá mina afieltrada. La lá mina se desplaza a travé s de una serie de rodillos de prensado a la secció n de secado, donde unos rodillos calentados con vapor evaporan gran parte del agua restante. En esta etapa se han desarrollado por completo los enlaces de hidró geno entre las fibras. Finalmente, el papel se pasa por la calandria y se enrolla en bobinas. El calandrado es el proceso por el cual se alisa la superficie del papel y se reduce su espesor. El papel seco alisado así obtenido se enrolla en una bobina, se etiqueta y se transporta al almacén (Figura 72.10; nó tense el papel residual bajo la bobina y el trabajador en el panel de control abierto). Los aditivos del “extremo seco” se pueden añ adir antes del calandrado sobre la má quina, o en las operaciones de preparación, “fuera de máquina”, en el sector de transformación de la industria.

miércoles, 15 de julio de 2009

PRODUCCION DE PAPEL Y • TRANSFORMADOS: PASTA PAPELERA, PAPEL, Y CARTON

Los productos finales de la fá brica de pasta y de papel dependen del proceso de preparació n de la pasta, pero pueden incluir pasta papelera y varios tipos de productos de papel y cartó n. Por ejemplo, la pasta mecá nica, relativamente frá gil, se transforma en productos de un solo uso, como papel prensa y papel de seda. La pasta kraft se transforma en productos de papel de uso múltiple, como papel de escritorio de alta calidad, libros o bolsas para comestibles. La pulpa al sulfito, que es celulosa fundamentalmente, se puede utilizar en diversos productos finales, tales como papeles especiales, rayón, película fotográ fica, TNT, plá s- ticos, adhesivos y hasta componentes para helados y dulces. Las pastas mecano-químicas son excepcionalmente consistentes, ideales para la estructura necesaria para los recipientes de cartón ondulado. Las fibras de la pasta de papel reciclado son generalmente más cortas, menos flexibles y menos permeables; por consiguiente, no pueden utilizarse en productos de papel de alta calidad. El papel reciclado se utiliza, por tanto, para fabricar productos suaves y blandos, como el papel de seda, el papel higié - nico, las toallitas y las servilletas de papel.

martes, 14 de julio de 2009

FABRICAS DE PAPEL RECICLADO

El uso de residuos o de papel reciclado como materia prima para la preparación de pasta ha aumentado en el transcurso de las ú ltimas dé cadas, hasta el punto de que algunas papeleras dependen casi completamente del papel de desecho. En algunos países, este ú ltimo se separa del resto de los residuos domé sticos, en origen, antes de su recogida. En otros se realiza una separación por clases (por ejemplo, cartón ondulado, papel prensa, papel de calidad, papel mezclado) en plantas especiales de reciclaje.

El papel reciclado se puede retransformar en pasta en un proceso relativamente suave, que utiliza agua y a veces NaOH. Los pequeñ os trozos de metal y de plá stico se separan durante o despué s de la reconversió n en pulpa, utilizando detritus sedi- mentados, ciclones o centrifugació n. Las sustancias de relleno, colas y resinas se eliminan en la fase de lavado por corriente de aire a travé s de los lodos de la pasta, en ocasiones con la adició n de agentes floculantes. La espuma contiene sustancias químicas indeseables y se retira. La pulpa se destinta empleando una serie de lavados que pueden incluir o no el uso de reactivos químicos (por ejemplo, detergentes tensioactivos) para disolver las impurezas restantes, y agentes blanqueantes que aclaran la pulpa.
El blanqueo tiene la desventaja de que puede reducir la longitud de la fibra y, por consiguiente, disminuir la calidad final del papel. Los agentes blanqueantes utilizados en la producció n de pasta reciclada son en general similares a los empleados en las operaciones de abrillantado de la pasta mecá nica. Despué s de las operaciones de rebatido de la pasta y de destintado, la producció n de hojas de papel continú a de una forma muy semejante a la utilizada empleando pasta de fibra virgen.

domingo, 12 de julio de 2009

Peligros y precauciones: Alergenos

Para algunos vaqueros, pueden representar un importante problema de salud. Los principales alergenos se encuentran en los establos, y suelen deberse a la caspa de los animales y a los “ácaros de almacén” que viven en el alimento que se almacena en los establos. Un estudio ha extendido el problema de los ácaros más allá del establo, encontrando considerables pobla- ciones de estas especies habitando también en las casas de los granjeros (van Hage-Hamsten, Johansson y Hogland 1985). Se ha confirmado que la alergia a los ácaros es un problema en diversas partes del mundo, a menudo con diferentes especies de ácaros. La reacción a estos ácaros, a la caspa de las vacas y a otros alergenos menos significativos produce diversas manifestaciones alérgicas (Marx y cols. 1993). Entre éstas se encuentra la aparición inmediata de irritación nasal y ocular, dermatitis alérgica y, lo que es más grave, asma profesional mediado por alergia. Puede tratarse de una reacción inmediata o tardía (hasta 12 horas) y puede aparecer en individuos de quienes no se sabía que eran asmáticos. Esto es preocupante porque el vaquero trabaja en los establos a diario, de modo intensivo y durante toda su vida. Sometidos de modo casi continuo a la estimulación alérgica, es probable que el asma sea cada vez más grave en algunos granjeros. La prevención consiste en evitar el polvo, que es la intervención más eficaz y, lamentablemente, la más difícil para la mayoría de los vaqueros. Los resultados de los tratamientos médicos, incluidas las vacunas, los esteroides tópicos y otros agentes antiinflamatorios, y el alivio sintomático mediante broncodilatadores, han sido variables.

sábado, 11 de julio de 2009

Peligros y precauciones: Polvo

Un problema estrechamente ligado es el del polvo orgánico. Se trata de un material complejo, a menudo alergénico y general- mente ubicuo, que se encuentra en las vaquerías. Con frecuencia, el polvo tiene elevadas concentraciones de endotoxinas y puede contener betaglucanos, histamina y otros materiales biológicamente activos (Olenchock y cols. 1990). Los niveles de polvo total y respirable pueden sobrepasar los 50 mg/m3 y los 5 mg/m3, respectivamente, con ciertas operaciones. Suele tratarse de trabajos con alimentos o lechos contaminados por microbios en un espacio cerrado como un establo, un pajar, un silo o un granero. La exposición a estos niveles de polvo puede producir problemas agudos, como el STPO o la neumonitis por hipersen- sibilidad (“pulmón de granjero”). También la exposición crónica puede desempeñar un papel en el asma, el pulmón de granjero y la bronquitis crónica, que parecen darse con una frecuencia dos veces mayor que en una población no granjera (Rylander y Jacobs 1994). Las tasas de prevalencia de algunos de estos problemas son mayores allí donde es probable que los niveles de humedad sean elevados, y en zonas en las que los establos están más cerca debido a las necesidades climáticas. Diversas prácticas ganaderas como el secado del heno y el desempolvado del alimento de los animales a mano, así como del material de las camas, pueden ser determinantes principales de los niveles de polvo y de las enfermedades que se asocian con él. A menudo, los granjeros pueden poner en práctica algunas técnicas para reducir al mínimo la cantidad de sobrecrecimiento microbiano o su subsecuente aerosolización. Algunos ejemplos son el empleo de serrín, periódicos y otros materiales alternativos para las camas en lugar del heno, que está lleno de moho. Si se emplea heno, la adición de un litro de agua a la superficie de corte de la bala reduce al mínimo el polvo generado por una cortadora mecánica. Si se cubren los silos verticales con láminas de plástico o de alqui trán sin poner más alimento encima de esta capa, se reduce al mínimo el riesgo de producir polvo al retirar dicha cubierta.

A menudo es posible utilizar pequeñas cantidades de humedad y/o de ventilación en situaciones en las que es probable que se genere polvo. Finalmente, los granjeros deben prever las posibles exposiciones al polvo y utilizar la correspondiente protección respiratoria en estas situaciones.