sábado, 31 de marzo de 2012

Organigrama del proceso de una refinería.

viernes, 30 de marzo de 2012

PROCESO DE REFINO DEL PETROLEO (II)

Con la llegada de la producción a gran escala y la primera Guerra Mundial, el nú mero de vehículos propulsados por gasolina aumentó de manera espectacular, como lo hizo la demanda de gasolina. Con todo, los procesos de destilación atmosférica y al vacío sólo permitían obtener del petróleo crudo cierta cantidad de gasolina. El primer proceso de craqueo té rmico se aplicó en 1913. El craqueo té rmico sometía los combustibles pesados a presió n y calor intenso, descomponiendo así físicamente sus grandes molé culas en otras má s pequeñ as, con lo que producía má s gasolina y combustibles de destilació n. A fines del decenio de 1930 se aplicó una forma má s elaborada de craqueo té rmico, la ruptura de la viscosidad, que permitía obtener productos má s valiosos y apreciables.
Al elaborarse motores de gasolina de compresión más elevada, se produjo una demanda de gasolina de mayor octanaje, con mejores cualidades antidetonantes. La introducción del craqueo catalítico y de los procesos de polimerizació n en la segunda mitad del decenio de 1930, satisfizo esta demanda al proporcionar gasolina de mayor rendimiento y octanajes más elevados. Al comienzo del decenio de 1940 se desarrolló la alquilació n, otro proceso catalítico, para producir má s gasolina destinada al campo de la aviació n de alto octanaje y cargas petroquímicas para la fabricació n de explosivos y caucho sinté - tico. Le siguió la isomerizació n catalítica, cuyo objeto era convertir los hidrocarburos para producir mayores cantidades de materias primas para la alquilació n.

jueves, 29 de marzo de 2012

El mé todo Estudio de riesgos y aná lisis funcional de operabilidad (HAZOP)

El mé todo Estudio de riesgos y aná lisis funcional de operabilidad (HAZOP) se utiliza normalmente en las industrias química y petrolífera. Requiere un equipo interdisciplinar dirigido por un experto. El equipo utiliza palabras guía específicas que le sirven de directriz, tales como “no”, “aumento”, “disminución” e “inverso”, que se aplican sistemá ticamente junto a las variables clave (presión, temperatura, flujo, etc.) para identificar las consecuencias de las desviaciones con respecto al diseñ o previsto para los procesos, equipos y operaciones en aná lisis.

miércoles, 28 de marzo de 2012

El método “Lista de control”

El mé todo “Lista de control” es similar al mé todo “¿Qué ocurriría si…?”, a excepció n de que en é ste se utiliza una lista de control previamente elaborada y específica para la operación, los materiales, el proceso y el equipo en cuestión. Es un mé todo ú til cuando se realizan las revisiones previas a la puesta en marcha una vez finalizada la construcción inicial o despué s de importantes ciclos de parada o adiciones a la unidad de procesado. Cuando se analizan unidades idé nticas en su construcción, materiales, equipos y procesos, se emplea por lo comú n una combinación de los mé todos “¿Qué ocurriría si…?” y “Lista de control”.

martes, 27 de marzo de 2012

El mé todo “¿Qué ocurriría si…?”,

El mé todo “¿Qué ocurriría si…?”, en el que se plantean una serie de preguntas para revisar las situaciones de riesgo potencial y las posibles consecuencias. Suele emplearse cuando se examinan las modificaciones o cambios propuestos al proceso, los materiales, el equipo o la instalación.

lunes, 26 de marzo de 2012

PROBLEMAS PARA LA SALUD • PUBLICA Y EL MEDIO AMBIENTE

Toda actividad humana repercute en el medio ambiente. La magnitud y las consecuencias de tal repercusión son variables y se han creado leyes medioambientales para regularlas y minimizarlas.
La generación de energía eléctrica ocasiona varios riesgos importantes, posibles y reales, para el medio ambiente, incluidas emisiones a la atmósfera y contaminación del agua y del suelo (véase la Tabla 76.4). Las centrales que se alimentan de combus- tibles fósiles presentan un problema específico por las emisiones atmosféricas de óxidos de nitrógeno (véase “Ozono” más adelante), óxidos de azufre y la cuestión de la “lluvia ácida”, dióxido de carbono (véase “Cambio global del clima”, más adelante) y partículas, de las que se ha afirmado recientemente que contribuyen a provocar problemas respiratorios.
Las centrales nucleares han despertado preocupación por el almacenamiento a largo plazo de sus residuos y la posibilidad de que se produzcan accidentes catastróficos que acarreen la libera- ción de contaminantes radiactivos a la atmósfera. El accidente ocurrido en 1986 en Chernobil, Ucrania, es un ejemplo clásico de lo que puede ocurrir si no se toman las precauciones adecuadas en las centrales nucleares.
Con respecto a las centrales hidroeléctricas, las principales inquietudes han sido la lixiviación de metales y la perturbación de los hábitats de la fauna acuática y terrestre, aspectos que se tratan en el artículo “Generación de energía hidroeléctrica” de este mismo capítulo.

domingo, 25 de marzo de 2012

RIESGOS (III)

Se precisan excelentes capacidades de control de la radiación para proteger adecuadamente a los trabajadores que acceden a las áreas de radiación durante estos períodos. Como muchos trabajadores contratados pueden entrar en una central nuclear durante una parada y desplazarse después a otra central, es necesario mantener una estrecha coordinación entre las autori- dades reguladoras e industriales para controlar la exposición total anual de un trabajador determinado.
Los sistemas de transmisión y distribución comparten algunos de los peligros de la central nuclear, pero se caracterizan además por exposiciones laborales exclusivas. Las enormes tensiones e intensidades intrínsecas del sistema crean una predisposición a choques eléctricos y quemaduras mortales cuando los trabaja- dores ignoran los procedimientos de seguridad o están inadecua- damente protegidos. Si los transformadores se sobrecalientan, pueden incendiarse y explotar, liberando aceite y posiblemente PCB y sus productos de descomposición.
Las subestaciones eléctricas comparten con las centrales nucleares la posibilidad de una exposición a materiales aislantes,
a los CEM y a los riesgos de los espacios cerrados. En el sistema de distribución, las operaciones de corte, quema y empalme de cables eléctricos exponen a los trabajadores al plomo y a otros metales tanto en forma de polvo como de humos. Las estruc- turas subterráneas que soportan el sistema también deben consi- derarse espacios cerrados con posibles riesgos. El pentaclofenol, un pesticida utilizado para la conservación de los postes de madera de las líneas eléctricas, representa un riesgo exclusivo del sistema de distribución.
Finalmente, los lectores de contadores y los trabajadores al aire libre pueden verse expuestos a la violencia callejera; este conjunto de trabajadores se han visto afectados por muertes producidas en intentos de robo.