sábado, 28 de febrero de 2009

INDUSTRIA AVICOLA: Deshuesado

Si el cuerpo se destina al deshuesado, se deposita en grandes cubas de aluminio o en cajas de cartón situadas en paletas. La carne de pechuga debe conservarse durante un cierto número de horas antes de su elaboración mecánica o manual. El pollo fresco es difícil de cortar y preparar a mano. Desde un punto de vista ergonómico, el envejecimiento de la carne es un elemento esencial que contribuye a reducir las lesiones de la mano provocadas por la reiteración de movimientos.
Hay dos métodos utilizados en el deshuesado. En el manual, una vez preparados, los cuerpos de la aves en los que solo queda la carne de la pechuga se vierten en una tolva que va a parar a una transportador. Los trabajadores de esta sección de la cadena de producción deben manipular cada cuerpo de ave y sujetarlos contra dos rodillos desolladores horizontales texturados. El cuerpo pasa a través de los dos rodillos y la piel es retirada y arrojada a un transportador inferior. Existe el riesgo de que los trabajadores se descuiden o se distraigan y metan los dedos entre los rodillos. Es necesario disponer de interruptores de parada de emergencia al alcance de la mano libre o de la rodilla. No pueden utilizarse guantes ni ropas sueltas en la cercanía de estos equipos. Deben emplearse delantales (perfectamente ajustados) y protectores oculares debido a la posibilidad de contacto con fragmentos de los huesos.
La fase siguiente es llevada a cabo por trabajadores denomi- nados marcadores. Sostienen el cuerpo del ave en una mano y realizan un corte a lo largo de la quilla (o esternón) con la otra. Suelen emplearse cuchillos afilados de hoja corta. Normal- mente, se utilizan guantes de malla de acero inoxidable sobre otros guantes de látex o de nitrilo que recubren la mano que sujeta el cuerpo. Los cuchillos aplicados en esta operación no necesitan tener una punta afilada. Es conveniente utilizar protectores oculares.
La tercera fase corre a cargo de los extractores de quillas. Su tarea puede efectuarse a mano o con un dispositivo en forma de “Y” (realizado con una estructura de barras de acero inoxi- dable) en el que el trabajador sitúa el cuerpo del ave y tira de éste hacia sí. La altura de cada dispositivo debe ajustarse al trabajador. El método manual exige sencillamente al trabajador la utilización de unas tenazas con la mano enguantada para extraer la quilla. Como ya se ha descrito, deben emplearse protectores oculares.
La cuarta fase consiste en el cortado en filetes. Los trabaja- dores se sitúan de pie, hombro con hombro, y recogen la carne de pechuga transportada en bandejas de transmisión situadas en frente de ellos. Hay ciertas técnicas que deben aplicarse en esta parte del proceso. Es necesario impartir una instrucción adecuada al puesto y una corrección inmediata de los errores observados. Los trabajadores se protegen una mano con un guante de malla o con una cadena, mientras que con la otra sostienen un cuchillo muy afilado (con una punta que puede presentar esta misma condición).
El ritmo de la actividad es rápido, y los trabajadores que se retrasan se ven obligados a tomar atajos, como recoger la carne poniéndose delante de los compañeros cercanos o intentar llegar a una bandeja que se desplaza fuera de su alcance pinchando la carne con el cuchillo. El pinchazo no sólo reduce la calidad del producto, sino que también provoca graves lesiones a los trabajadores vecinos en forma de desgarrones, que se infectan a menudo. Pueden utilizarse protectores de plástico en los brazos para evitar este tipo de accidente frecuente.
La carne en filetes vuelve a colocarse en los recipientes de la cinta transportadora y, posteriormente, es recogida por el siguiente grupo de trabajadores, denominados recortadores. Son ellos los que eliminan de la carne la grasa, la piel y los huesos sobrantes utilizando unas tijeras afiladas y ajustadas. Una vez arreglado, el producto terminado se envasa en una bandeja a mano o se guarda en bolsas a granel y se coloca en cajas de cartón para su uso en restauración.

El segundo método de deshuesado requiere la intervención de un equipo de elaboración automático desarrollado en Europa. Como ocurre en el método manual, las cajas a granel o los depósitos con los cuerpos de las aves, en ocasiones aún con las alas, se cargan en una mesa vibratoria o en una rampa. A conti- nuación, los cuerpos pueden recogerse manualmente y situarse en transportadores segmentados o colocarse individualmente, también a mano, en soportes de la máquina. Esta se mueve con rapidez, haciendo pasar el cuerpo a través de una especie de dedos (para eliminar la piel), hojas y cortadoras. El resultado es un esqueleto sin carne que se apila y se utiliza en otras áreas. La mayoría de los puestos de la cadena de producción manual se suprimen, excepto el que ocupan los recortadores con las tijeras. Los trabajadores dedicados al deshuesado están expuestos a graves riesgos ergonómicos derivados de la naturaleza forzada
y repetitiva de su actividad. En cada uno de los puestos de la fase de deshuesado, y en especial los ocupados por los fileteadores y los recortadores, la rotación de tareas puede ser un elemento esencial en la reducción de los factores de estrés ergonómico. Debe entenderse que, en el nuevo puesto al que se asigna un trabajador, no debe utilizarse el mismo grupo muscular. Se ha argumentado sin mucho fundamento que los fileteadores y los recortadores pueden intercambiar sus posiciones, pero no debe permitirse, ya que se emplean los mismos métodos de agarrado, giro y volteo en la mano que no sostiene la herramienta (cuchillo o tijeras). Puede argüirse que los músculos que sostienen un cuchillo sin apretar para girar y voltear al realizar cortes para obtener filetes se utilizan de manera diferente al abrir y cerrar unas tijeras. No obstante, los giros y volteos de la mano siguen siendo necesarios. Las veloci- dades de la cadena productiva desempeñan un papel primordial en el planteamiento de trastornos ergonómicos en estos puestos de trabajo.

viernes, 27 de febrero de 2009

INDUSTRIA AVICOLA: Trinchado

Del área de clasificación, las aves pasan colgadas a diversos procesos, máquinas y líneas de producción en una zona de la fábrica denominada de elaboración secundaria o posterior. Algunas máquinas son alimentadas manualmente con operaciones en las que se han de utilizar las dos manos. Otros equipos europeos más modernos, situados en ubicaciones independientes, pueden separar los muslos y las alas y dividir la pechuga sin la intervención del trabajador. De nuevo en este caso, la homogeneidad del tamaño y del peso de las aves es esencial para un funcionamiento eficaz de estos equipos automáticos. Las hojas circulares rotatorias deben cambiarse todos los días.
Los técnicos y los operarios de mantenimiento cualificados deben permanecer atentos al comportamiento de los equipos. El acceso a los mismos para su ajuste, mantenimiento e higiene debe ser frecuente, utilizando escaleras fijas, no de mano,
y plataformas de trabajo considerables. Al cambiar las cuchillas, deben tomarse precauciones debido al carácter resbaladizo de las mismas por la presencia de grasa. Para proteger la mayor parte de la mano, deben utilizarse guantes especiales resistentes al corte y al deslizamiento, mientras que las puntas de los dedos pueden emplearse para manipular las herramientas, pernos y tuercas aplicados a la sustitución.
La evolución de los gustos de los consumidores han afectado al proceso productivo. En algunos casos, los productos (p. ej., muslos y pechuga) deben comercializarse sin piel. Se han desa- rrollado equipos para retirarla y evitar que los trabajadores deban realizar esta operación manualmente. No obstante, a medida que se incorporan equipos automatizados y se reestruc- turan las líneas de producción, empeoran las condiciones de espacio y comodidad a las que se enfrentan los trabajadores para maniobrar gatos, transportar cargas o contenedores de plástico de producto congelado con pesos superiores a 27 kg por suelos resbaladizos y húmedos.
En función de la demanda de los consumidores y de las ventas de combinaciones de productos, los trabajadores se sitúan de pie frente a transportadores de altura fija, seleccionando y disponiendo el producto en bandejas de plástico. El producto se desplaza en una dirección determinada o cae de una rampa. Las bandejas llegan sobre cintas transportadoras elevadas, que descienden para que los trabajadores puedan coger una pila de ellas y colocarlas en frente para facilitar su alcance. Los productos defectuosos pueden situarse en un transportador que se desplaza inferiormente en dirección contraria o colgarse de argollas que pasan en esta misma dirección por encima de la cabeza. Los trabajadores permanecen de pie durante períodos prolongados casi hombro con hombro, quizá separados única- mente por un contenedor en el que se acumulan los productos defectuosos y los residuos. El personal debe equiparse con guantes, delantales y botas.
Algunos productos pueden envasarse a granel en cajas de cartón cubiertas de hielo. A este envase se le denomina paquete refrigerado. Los trabajadores llenan las cajas a mano, colocadas sobre una báscula, y las transfieren, también manualmente, a cintas transportadoras en movimiento. Después, en la sala de envasado con hielo, se añade éste, se recuperan las cajas y se apilan a mano en paletas listas para su transporte.
Algunos trabajadores que intervienen en las tareas de trinchado también se ven expuestos a niveles de ruido elevados.

jueves, 26 de febrero de 2009

INDUSTRIA AVICOLA: Refrigeración

Dependiendo del proceso, los cuellos se envían a un depósito refrigerante de superficie abierta con aspas, paletas o hélices rota- tivas. Los depósitos de este tipo representan una grave amenaza para la seguridad de los trabajadores durante su funcionamiento y deben ser protegidos adecuadamente mediante cubiertas o enrejados desmontables. Las cubiertas deben permitir la inspección visual del depósito. Si una cubierta se retira o se levanta, debe disponerse de dispositivos de bloqueo para inmovilizar las aspas giratorias. Los cuellos refrigerados se envasan a granel para su elaboración posterior o se trasladan a un área de envasado de menudillos para su recombinación y empaquetado.
Tras superar la fase de extracción de vísceras, las cintas transportadoras acaban en grandes depósitos horizontales y abiertos de refrigeración o, en Europa, se someten a la acción de aire circulante refrigerado. Tales depósitos constan de paletas que giran lentamente, haciendo descender la temperatura corporal del ave. El agua refrigerada presenta una gran concentración de cloro (20 ppm o más) y se ventila por agitación. El tiempo de permanencia del ave en el depósito puede llegar a una hora. Debido al elevado nivel de cloro libre vertido y puesto en circulación, los trabajadores están expuestos y pueden experi- mentar síntomas de irritación ocular y de garganta, toses y difi- cultad respiratoria. El NIOSH ha realizado varios estudios acerca de la irritación de los ojos y de las vías respiratorias supe- riores en los centros de producción avícola, en los que se recomienda un control y un seguimiento exhaustivos de los niveles de cloro, la utilización de pantallas para retener el cloro liberado
(o de un cerramiento de algún tipo que rodee la superficie abierta del depósito) y la instalación de un sistema de ventilación aspirante (Sanderson, Weber y Echt 1995).
El tiempo de permanencia es esencial y objeto de cierta controversia. Al salir de la fase de extracción de vísceras, el cuerpo no está limpio por completo y los poros de la piel y los folículos de las plumas están abiertos y albergan bacterias causantes de enfermedades. El objetivo principal del paso por el depósito de refrigeración es enfriar el ave con rapidez para evitar su deterioro. No se eliminan bacterias, y el riesgo de contaminación cruzada es una cuestión de salud pública grave. Los críticos han denominado al método de refrigeración por inmersión “sopa fecal”. Desde la perspectiva de la rentabilidad, una ventaja complementaria consiste en que la carne absorbe el agua del refrigerador como una esponja. Aumenta en casi un
8 % el peso de comercialización del producto (Linder 1996).
Al salir del depósito refrigerador, los cuerpos se depositan en una cinta transportadora o en una mesa vibratoria. Unos trabajadores especialmente capacitados, denominados clasificadores, inspeccionan las aves para detectar magulladuras, fracturas de la piel, etc. y vuelven a colgarlas en líneas de argollas separadas en movimiento delante de ellos. Las aves que no pasan la prueba se trasladan a otros procesos para la recuperación de ciertas piezas. Los clasificadores deben permanecer de pie durante períodos prolongados manipulando aves refrigeradas, lo que puede dar lugar a entumecimiento y dolor en las manos. Los guantes forrados se utilizan para proteger las manos no sólo de los resi- duos de cloro, sino también del frío.

martes, 24 de febrero de 2009

Cáncer de pulmón

Los estudios sobre cá ncer de pulmó n no coinciden. Algunos no señalan un mayor riesgo de cá ncer de pulmón entre los pescadores. Estudios sobre pescadores suecos muestran una menor incidencia del cá ncer de pulmón que en la población de referencia (Hagmar y cols. 1992). Un estudio italiano considera que el riesgo de cáncer de pulmón está relacionado con el tabaco y no con causas profesionales. Otros estudios sobre pescadores ponen de manifiesto la existencia de un mayor riesgo de cá ncer de pulmón y otros no la confirman. Sin información sobre los hábitos de tabaquismo, es difícil evaluar el papel del tabaco en comparació n con los factores profesionales en los posibles casos. Parece que es necesario estudiar por separado los distintos grupos profesionales de los buques de pesca, pues el personal de la sala de má quinas tiene un alto riesgo de cá ncer de pulmó n atribuido a la exposición al amianto o a los hidrocarburos policíclicos aromáticos. Así pues se requieren nuevos estudios para dilucidar la relación entre cá ncer de pulmón y pesca.

lunes, 23 de febrero de 2009

Cá ncer de labios

Tradicionalmente se ha relacionado la pesca con el cá ncer de labios. Anteriormente se creía que ello se debía a la exposición a los alquitranes utilizados para la conservación de las redes, ya que los trabajadores utilizaban la boca como “tercera mano” al manipular las redes. Ahora se considera que la etiología del cá ncer de labios entre los pescadores se debe al efecto conjunto de la exposición a los rayos ultravioleta durante el trabajo al exterior y del tabaco.

domingo, 22 de febrero de 2009

Mortalidad: Cáncer

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que se dedica entre otras cosas a evaluar los posibles riesgos de cá ncer entre los trabajadores de distintos sectores industriales, no ha incluido la pesca ni la industria de procesamiento del pescado entre las ramas industriales con signos evidentes de riesgo de cá ncer. El riesgo de cá ncer entre los pescadores se aborda en varios estudios de mortalidad y morbilidad del cá ncer (Hagmar y cols. 1992; Rafnsson y Gunnarsdó ttir 1994, 1995). Algunos de ellos han puesto de manifiesto la existencia de un riesgo incrementado de diversos cá nceres entre los pescadores y las explicaciones sobre las posibles causas de ellos se refieren tanto a factores profesionales como de estilo de vida. Se trata de los cá nceres de labios, de pulmón y de estó mago.

sábado, 21 de febrero de 2009

Evaluación y formación de los educadores

La evaluació n de la medida en que las sesiones cumplen sus objetivos es una parte crucial de los proyectos de educación. Como herramientas de evaluación se utilizaron cuestionarios impresos que se repartieron despué s del programa y visitas de seguimiento a las fincas, así como encuestas y entrevistas a los participantes 6 meses despué s de la sesión educativa.
La formació n de los educadores llamados a utilizar los mé todos descritos para informar y educar a los trabajadores agrícolas fue un componente esencial de los programas patrocinados por la OIT en Amé rica Central. Los objetivos del programa de formació n de educadores eran ampliar sus conoci- mientos sobre la salud y seguridad de los plaguicidas y mejorar sus destrezas como educadores; aumentar el nú mero y la calidad de las sesiones educativas dirigidas a los trabajadores agrícolas, los empleadores, otros trabajadores relacionados y los ingenieros agró nomos de los países participantes en el proyecto, e iniciar la creación de una red de educadores sobre la salud y seguridad de los plaguicidas en la región.
Los temas abordados durante la semana que duraba esta sesión de formación eran: resumen de los efectos de los plaguicidas en la salud, prá cticas y equipos de trabajo seguros, principios de la educació n de los adultos, etapas en la planificación de programas educativos y su desarrollo, demostración de algunos métodos de enseñ anza, mejora de las destrezas de comunicació n verbal, enseñanza prá ctica ofreciendo a los participantes la oportunidad de utilizar mé todos participativos y críticos, y desarrollo de planes de acción para la futura educació n sobre los plaguicidas y las alternativas a su utilización. Con una sesió n de dos semanas de duración se disponía de tiempo suficiente para realizar una visita a los campos y evaluar las necesidades de formació n durante el seminario, preparar materiales educativos para clase y realizar sesiones de formació n de los trabajadores en el campo.
Durante el seminario se repartieron el manual para el educador y un ejemplo de programa educativo para facilitar la enseñ anza prá ctica tanto en el aula como al salir de ella. Esta red de educadores constituye otra fuente de apoyo y un vehículo para compartir nuevos mé todos y materiales educativos