sábado, 31 de enero de 2009

Mortalidad

Algunos estudios, aunque no todos, ponen de manifiesto una baja tasa de mortalidad por todas las causas entre los pescadores en comparació n con la població n general masculina. Este fenó meno de baja mortalidad en un grupo de trabajadores se denomina “efecto del trabajador sano” y se refiere a la tendencia constante entre las personas con trabajos activos a presentar una tasa de mortalidad inferior a la de la població n en general. Sin embargo, debido a la alta tasa de mortalidad por accidentes en el mar, los resultados de muchos estudios sobre mortalidad entre pescadores arrojan una elevada tasa de fallecimiento por todas las causas.
En los estudios sobre pescadores la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares isqué micas tanto aumenta como disminuye. La mortalidad ocasionada por enfermedades cerebrovasculares y respiratorias entre los pescadores es equivalente a la media.

viernes, 30 de enero de 2009

Métodos orientados a la acción y la resolución de problemas.

Uno de los principales objetivos del programa educativo era proporcionar a los trabajadores agrícolas informació n y destrezas para cuando se reincorporaran a sus trabajos.

jueves, 29 de enero de 2009

Mé todos orientados al desarrollo de destrezas de conducta: Ejercicios prá cticos.

En Nicaragua, tanto los educadores como los trabajadores agrícolas aprendieron a interpretar las etiquetas de los plaguicidas leyé ndolas en pequeñ os grupos durante la clase. Para realizar esta actividad la clase se dividió en dos grupos, a los que se les encomendó la tarea de leer diferentes etiquetas. En los casos en que todos los trabajadores del grupo eran analfabetos, se buscaron voluntarios entre los participantes para leer las etiquetas en voz alta y ayudar al grupo a rellenar un cuestionario sobre dicha etiqueta, en el que se insistía en las claves visuales para determinar el nivel de toxicidad. Reunidos todos los grupos, los portavoces voluntarios presentaron su plaguicida al resto de los participantes con instrucciones para usuarios potenciales.

miércoles, 28 de enero de 2009

Demostració n del uso de equipos de protección individual.

En una mesa se expuso toda una serie de equipos y prendas de protecció n, algunos adecuados y otros inadecuados. El educador pidió a un voluntario que se pusiera ropa de protecció n adecuada para la aplicación de plaguicidas. El trabajador eligió entre todos los artículos expuestos los que consideró má s adecuados y se los puso; se pidió a la audiencia que hiciera comentarios. Posteriormente se entabló un debate sobre las prendas protectoras adecuadas y las alternativas para ropas poco có modas.

martes, 20 de enero de 2009

Procesos de elaboración de chapa y contrachapado

Se llama contrachapado al panel constituido por tres o más chapas pegadas con cola. El término se aplica asimismo a los paneles con un núcleo compuesto por listones de madera maciza y a los tableros de partículas revestido de chapa por ambos lados. El contrachapado puede fabricarse con madera de diversos árboles, incluidas coníferas y otras especies.
Las chapas suelen elaborarse directamente, a partir de troncos enteros descortezados, en un torno de desenrollado. Para ello se hace girar el tronco contra una barra de presión al mismo tiempo que toca una cuchilla que produce una fina lámina de entre 0,25 y 5 mm de grosor. Los troncos utilizados en este proceso pueden remojarse en agua caliente o vapor para ablan- darlos antes del proceso de corte. Los bordes de la lámina suelen ser recortados por las cuchillas unidas a la barra de presión. Pueden obtenerse chapas decorativas rebanando un cuerpo de troza (el centro cuadrado del tronco) utilizando un brazo de presión y una hoja de corte de manera similar a la obtención de chapas. Tras el laminado o rebanado, las chapas se recogen en largas bandejas planas o se enrollan en carretes. Se cortan a medidas funcionales utilizando una máquina tipo guillotina y se secan utilizando calefacción artificial o ventilación natural. Los paneles secos son inspeccionados y, si es necesario, parcheados con pequeños trozos o listones de madera y resinas a base de formaldehído. Si las chapas secas son más pequeñas que un panel de medidas estándar, pueden empalmarse, aplicando en los bordes un adhesivo líquido a base de formaldehído, uniendo los bordes a presión y aplicando calor para curar la resina.
Para producir los paneles, se forma una chapa, se le aplica una capa de resina a base de formaldehído por medio de un rodillo o pulverizador, y se coloca entre dos chapas sin encolar con su grano en dirección perpendicular. El conjunto pasa después a una prensa caliente, donde se somete a presión y calor para solidificar la resina. Los adhesivos a base de resina fenólica son muy utilizados para fabricar contrachapado de madera blanda destinada a soportar duras condiciones de servicio, como es el caso de la construcción de edificios y barcos. Los adhesivos a base de resinas de urea se utilizan mucho para fabricar contra- chapado de madera dura para muebles y paneles interiores; estos pueden reforzarse con resina melamínica para aumentar su resistencia. Las fábricas de contrachapado llevan más de 30 años utilizando colas para ensamblado a base de formaldehído. Antes de la introducción de estas resinas en el decenio de 1940, se empleaban adhesivos a base de soja y albúmina animal, y era habitual el prensado en frío de los paneles. Puede que estos métodos todavía se utilicen, pero son cada vez más raros.
Los paneles se cortan a la medida adecuada utilizando sierras circulares y se alisan utilizando grandes lijadoras de cinta o rotativas. También puede realizarse un mecanizado adicional para dar al contrachapado características especiales. En algunos casos, se añaden a las colas plaguicidas tales como clorofenoles, lindano, aldrín, heptacloro, cloronaftalenos y óxido de tributilzina, o se trata con ellos la superficie de los paneles. Otros tratamientos superficiales implican la aplicación de aceites ligeros derivados del petróleo (para paneles de encofrado), pinturas, tinturas, lacas y barnices. Todos ellos pueden aplicarse en lugares separados. Las chapas y los paneles suelen transpor- tarse de una operación a otra por medio de equipos móviles.

lunes, 19 de enero de 2009

Riesgos para la seguridad y la salud en las serrerías (II)

Los trabajadores de casi todas las áreas de la serrería pueden verse expuestos a la proyección de material en partículas. Las operaciones de descortezado prácticamente no producen serrín, ya que el objetivo es dejar la madera intacta, pero sí es posible que el aire contenga tierra, cortezas y agentes biológicos en suspensión, tales como bacterias y hongos. Los trabajadores de casi todas las áreas de aserrado, astillado y cepillado pueden verse expuestos al polvo de madera. El calor generado por estas operaciones puede provocar exposición a los elementos volátiles de la madera, como los monoterpenos, aldehídos, cetonas y otros, que varían en función de la especie de árbol y de la temperatura. Algunos de los trabajadores más expuestos al serrín son los que utilizan aire comprimido para limpiar. Los que trabajan cerca de los secaderos se ven expuestos a los elementos volátiles de la madera. Además, pueden darse exposiciones a bacterias y hongos patógenos, que se desarrollan a temperaturas inferiores a 70 C. Existe también el peligro de exposición a bacterias y hongos durante la manipulación de astillas y desechos de la madera, y durante el transporte de los troncos en el patio del almacén.
Existen controles técnicos viables, como una ventilación por aspiración localizada, para controlar los niveles de contaminantes suspendidos en el aire, y es posible combinar medidas para controlar el ruido y el polvo. Así, las cabinas cerradas reducen la exposición tanto al ruido como al serrín (y previenen lesiones oculares y de otro tipo). Sin embargo, sólo protegen al operario encerrado en ellas, y es preferible controlar la exposición en origen aislando las operaciones, sobre todo las de cepillado. En algunas fábricas se aplican métodos de limpieza por aspiración y mojado, habitualmente por los contratistas de limpieza, pero no son de uso general. La exposición a hongos y bacterias puede controlarse reduciendo o aumentando las temperaturas de los secaderos y tomando otras medidas para eliminar las condiciones propicias al desarrollo de estos microorganismos.
En las serrerías existen otras exposiciones potencialmente peligrosas. Es posible quedar expuesto a frío y calor extremos cerca de los puntos por donde los materiales entran o salen de la nave, y el calor es también un riesgo en las zonas de secaderos. Otro factor de riesgo es el alto nivel de humedad al serrar troncos mojados. La exposición a los fungicidas se produce prin- cipalmente por vía cutánea y puede darse si se manejan los tableros mientras todavía están mojados durante la clasificación y otras operaciones. Al manejar tableros mojados con fungicidas, deben utilizarse guantes y delantales apropiados. En las operaciones de pulverizado debe utilizarse ventilación por aspiración localizada con cortinas de pulverización y eliminadores de aerosoles y nieblas. Los equipos móviles utilizados para trasladar troncos y madera de un almacén a otro y para cargar los semi- rremolques o vagones de ferrocarril pueden provocar exposición al monóxido de carbono y a otros productos de la combustión. Los afiladores de sierras pueden verse expuestos a niveles peligrosos de humos y polvos, como los de cobalto, cromo y plomo procedente de las operaciones de amolado y soldadura. Es necesario instalar defensas en la maquinaria y ventilación por aspiración localizada.


domingo, 18 de enero de 2009

Riesgos para la seguridad y la salud en las serrerías (I)


La Tabla 71.3 indica los principales tipos de riesgos para la seguridad y la salud en el trabajo en una serrería típica. Son muchos los peligros graves. Es necesario instalar defensas en el punto de manejo de sierras y otros aparatos de corte, así como de engranajes, correas, cadenas, piñones y puntos de atrapamiento de transportadores, correas y rodillos. En muchas operaciones, como las relacionadas con las sierras circulares, hay que instalar dispositivos antirretroceso para evitar que las piezas de madera atascadas salgan disparadas de la máquina. Se han de instalar barandillas en pasillos que discurren junto a las operaciones o pasarelas que atraviesan transportadores y otras líneas de producción. Es necesario mantener el orden y la limpieza para evitar la acumulación peligrosa de serrín y residuos de la madera, que puedan provocar caídas y comporten un riesgo de incendio y explosión. Muchas de las áreas que requieren limpieza y mante- nimiento rutinario están situadas en zonas peligrosas que normal- mente permanecen inaccesibles mientras la serrería está en funcionamiento. El correcto cumplimiento de los procedimientos de bloqueo de maquinaria es de suma importancia durante las operaciones de mantenimiento, reparación y limpieza. Los equipos móviles deben dotarse de señales luminosas y acústicas de advertencia. Los caminos peatonales y las vías de tránsito rodado deben quedar claramente señalizados. También es necesario utilizar chalecos reflectantes para aumentar la visibilidad de los peatones.
La clasificación, selección y otras operaciones pueden implicar la manipulación manual de tableros y otras piezas pesadas de madera. Deben utilizarse transportadores y cajones de recepción de diseño ergonómico y técnicas apropiadas de manipulación de materiales que contribuyan a evitar lesiones de espalda y de las extremidades superiores. Es necesario utilizar guantes para evitar clavarse astillas, pincharse y el contacto con los productos conservantes. Entre los operarios y los puntos de trabajo deben colocarse pantallas de cristal de seguridad o mate- riales similares, debido al riesgo de que el serrín, las astillas y otros residuos expulsados por las sierras provoquen lesiones oculares y de otro tipo. Los rayos láser también presentan riesgos oculares y han de identificarse las áreas en las que se utilicen aparatos láser de las clases II, III o IV, colocando letreros de advertencia. En la mayoría de las operaciones de la serrería, los operarios deben llevar equipos de protección individual, como gafas de seguridad, cascos y botas de punta de acero.
En la mayoría de las zonas de las serrerías existe un nivel de ruido peligroso producido por las operaciones de descortezado, serrado, canteado, retestado, cepillado y astillado, así como por el golpeo de los troncos en los transportadores, rodillos y clasificadoras. Entre los controles técnicos viables para reducir los niveles de ruido cabe citar las cabinas insonorizadas para operarios, el encerramiento de las máquinas cortadoras con material insonorizante en las entradas y salidas, y la construcción de barreras insonorizantes. También es posible utilizar otros controles técnicos. Por ejemplo, el ruido de funcionamiento de las sierras circulares en vacío puede reducirse utilizando sierras cuyos dientes sean de forma adecuada o ajustando la velocidad de rotación. La instalación de material insonorizante en paredes y techos puede contribuir a reducir el ruido reflejado por toda la fábrica, aunque será necesario un control en la fuente cuando la exposición al mismo sea directa.