martes, 10 de julio de 2012

Trinchado (I)

Del área de clasificación, las aves pasan colgadas a diversos procesos, máquinas y líneas de producción en una zona de la fábrica denominada de elaboración secundaria o posterior. Algunas máquinas son alimentadas manualmente con opera- ciones en las que se han de utilizar las dos manos. Otros equipos europeos más modernos, situados en ubicaciones independientes, pueden separar los muslos y las alas y dividir la pechuga sin la intervención del trabajador. De nuevo en este caso, la homogeneidad del tamaño y del peso de las aves es esencial para un funcionamiento eficaz de estos equipos automáticos. Las hojas circulares rotatorias deben cambiarse todos los días.
Los técnicos y los operarios de mantenimiento cualificados deben permanecer atentos al comportamiento de los equipos. El acceso a los mismos para su ajuste, mantenimiento e higiene debe ser frecuente, utilizando escaleras fijas, no de mano, y plataformas de trabajo considerables. Al cambiar las cuchillas, deben tomarse precauciones debido al carácter resbaladizo de las mismas por la presencia de grasa. Para proteger la mayor parte de la mano, deben utilizarse guantes especiales resistentes al corte y al deslizamiento, mientras que las puntas de los dedos pueden emplearse para manipular las herramientas, pernos y tuercas aplicados a la sustitución.
La evolución de los gustos de los consumidores han afectado al proceso productivo. En algunos casos, los productos (p. ej., muslos y pechuga) deben comercializarse sin piel. Se han desarrollado equipos para retirarla y evitar que los trabajadores deban realizar esta operación manualmente. No obstante, a medida que se incorporan equipos automatizados y se reestruc- turan las líneas de producción, empeoran las condiciones de espacio y comodidad a las que se enfrentan los trabajadores para maniobrar gatos, transportar cargas o contenedores de plástico de producto congelado con pesos superiores a 27 kg por suelos resbaladizos y húmedos.

lunes, 9 de julio de 2012

Refrigeración (II)

El tiempo de permanencia es esencial y objeto de cierta controversia. Al salir de la fase de extracción de vísceras, el cuerpo no está limpio por completo y los poros de la piel y los folículos de las plumas están abiertos y albergan bacterias causantes de enfermedades. El objetivo principal del paso por el depósito de refrigeración es enfriar el ave con rapidez para evitar su deterioro. No se eliminan bacterias, y el riesgo de contaminación cruzada es una cuestión de salud pública grave. Los críticos han denominado al método de refrigeración por inmersión “sopa fecal”. Desde la perspectiva de la rentabilidad, una ventaja complementaria consiste en que la carne absorbe el agua del refrigerador como una esponja. Aumenta en casi un
8 % el peso de comercialización del producto (Linder 1996).
Al salir del depósito refrigerador, los cuerpos se depositan en una cinta transportadora o en una mesa vibratoria. Unos trabajadores especialmente capacitados, denominados clasificadores, inspeccionan las aves para detectar magulladuras, fracturas de la piel, etc. y vuelven a colgarlas en líneas de argollas separadas en movimiento delante de ellos. Las aves que no pasan la prueba se trasladan a otros procesos para la recuperación de ciertas piezas. Los clasificadores deben permanecer de pie durante períodos prolongados manipulando aves refrigeradas, lo que puede dar lugar a entumecimiento y dolor en las manos. Los guantes forrados se utilizan para proteger las manos no sólo de los resi- duos de cloro, sino también del frío.

domingo, 8 de julio de 2012

Refrigeración (I)

Dependiendo del proceso, los cuellos se envían a un depósito refrigerante de superficie abierta con aspas, paletas o hélices rota- tivas. Los depósitos de este tipo representan una grave amenaza para la seguridad de los trabajadores durante su funcionamiento y deben ser protegidos adecuadamente mediante cubiertas o enrejados desmontables. Las cubiertas deben permitir la inspección visual del depósito. Si una cubierta se retira o se levanta, debe disponerse de dispositivos de bloqueo para inmovilizar las aspas giratorias. Los cuellos refrigerados se envasan a granel para su elaboración posterior o se trasladan a un área de envasado de menudillos para su recombinación y empaquetado.
Tras superar la fase de extracción de vísceras, las cintas transportadoras acaban en grandes depósitos horizontales y abiertos de refrigeración o, en Europa, se someten a la acción de aire circulante refrigerado. Tales depósitos constan de paletas que giran lentamente, haciendo descender la temperatura corporal del ave. El agua refrigerada presenta una gran concentración de cloro (20 ppm o más) y se ventila por agitación. El tiempo de permanencia del ave en el depósito puede llegar a una hora. Debido al elevado nivel de cloro libre vertido y puesto en circulación, los trabajadores están expuestos y pueden experimentar síntomas de irritación ocular y de garganta, toses y difi- cultad respiratoria. El NIOSH ha realizado varios estudios acerca de la irritación de los ojos y de las vías respiratorias supe- riores en los centros de producción avícola, en los que se reco- mienda un control y un seguimiento exhaustivos de los niveles de cloro, la utilización de pantallas para retener el cloro liberado (o de un cerramiento de algún tipo que rodee la superficie abierta del depósito) y la instalación de un sistema de ventilación aspirante (Sanderson, Weber y Echt 1995).

sábado, 7 de julio de 2012

Potencia y velocidad de la maquinaria

Aunque los trabajadores comprendan que la maquinaria es potente y funciona a velocidades altas, la mayor parte no se han parado a considerar lo potentes que son las má quinas en comparación con las propias fuerzas, ni tampoco son conscientes de lo rá pidas que son. La potencia de estas má quinas varía considerablemente, pero incluso las pequeñ as generan muchas veces má s caballos de fuerza que cualquier persona. Una acció n rá pida de tracció n de un brazo humano genera normalmente menos de un caballo de fuerza, a veces mucho menos. Una má quina pequeñ a de 16 caballos de fuerza, como una segadora de empuje, puede tener de 20 a 40 veces má s fuerza empujando a una persona dentro de la má quina que la que persona pueda generar tirando hacia afuera. Una má quina de tamañ o medio que funciona de 40
a 60 caballos de fuerza tendrá una potencia varias veces mayor que una persona.
Esta combinació n de fuerza y potencia presenta muchas situaciones de riesgo para los trabajadores. Por ejemplo, el eje de TF del tractor transfiere la potencia entre el tractor y la maquinaria movida por la TF. La transferencia de potencia se consigue conectando un eje accionado desde la maquinaria a la TF del tractor. La matriz y el eje accionado de la TF giran a 540 rpm (9 veces por segundo) o 1.000 rpm (16,7 veces/segundo) cuando se opera a la velocidad má xima recomendada. La mayor parte de los accidentes en los que se implica la TF se producen porque una matriz o eje de la TF engranados pero sin proteger enganchan repentinamente la ropa. Incluso con una reacción relativamente rá pida de 1 segundo (es decir, el trabajador intenta tirar fuera del eje) y un eje de 76 mm de diá metro que funciona solamente a la mitad de su velocidad (por ejemplo a 270 rpm, la mitad de 540), la ropa de la víctima ya se ha enganchado 1,1 m alrededor del eje. Una TF que funciona a mayor velocidad o una reacción más lenta da incluso menos de una oportunidad para que el trabajador evite el enganche con el eje.
Cuando una má quina funciona a la velocidad má xima recomendada de TF, el material de la cosecha se desplaza hacia el á rea de entrada o transformació n de la má quina a aproxima- damente 3,7 m/s. Si un trabajador está retenido dentro del material cuando empieza a entrar en la má quina, muchas veces no puede salir lo bastante rá pido para soltar el material antes de ser empujado dentro de la má quina. En 0,3 segundos será empujado 1,1 m dentro de la má quina. Esto ocurre con frecuencia cuando el material conecta el punto de entrada de la má quina y el trabajador intenta desconectarlo con la TF en funcionamiento.

viernes, 6 de julio de 2012

Riesgos de la maquinaria

En la agricultura mecanizada se utilizan multitud de má quinas.
Estas funcionan gracias a distintos sistemas, como ejes de TF, presión hidráulica de aceite, electricidad, motores y tracción.

Estas má quinas presentan diversos tipos de riesgos. En la
Tabla 64.7 se exponen los riesgos de las má quinas, se describe cada uno de ellos y se dan ejemplos de dó nde está n é stos en las distintas máquinas.

jueves, 5 de julio de 2012

Las normas de seguridad del tractor son:

• El dispositivo de seguridad má s importante para un tractor es una estructura de protecció n contra vuelcos (EPV). Este dispositivo, junto a un cinturón de seguridad adecuadamente abrochado, impide que un operario sea aplastado por el tractor durante un vuelco.
• Una cabina cerrada con EPV proporciona una protección
incluso mayor, ya que las cabinas protegen también de las condiciones climá ticas adversas y de las caídas del tractor.
• Una defensa sobre el eje matriz de la TF protege frente a un enredo en la TF.
• Deben seguirse la norma de un asiento-un pasajero y otras prá cticas seguras de trabajo.
• Deben leerse los manuales de usuario para aprender có mo manejar la máquina con seguridad.
• Los trabajadores han de ser capaces física, psicoló gica y fisiológicamente de manejar la máquina en cuestión.

miércoles, 4 de julio de 2012

Atropellos

Existen tres tipos bá sicos de atropellos por un tractor. En el primero, un pasajero se cae del tractor. El segundo tiene lugar cuando el operador del tractor cae de é ste. El tercero se produce cuando una persona ya en el suelo es atropellada por el tractor. Puede tratarse de un espectador (p. ej. un adulto que no está trabajando o un niñ o pequeñ o), de un compañ ero de trabajo o del propio operador del tractor. En el atropello interviene a menudo la maquinaria de remolque acoplada al tractor; puede ser é sta la que produzca la lesió n. Los accidentes con pasajeros extra se producen porque en un tractor no hay sitio ningún sitio seguro para éstos, aunque la práctica de tomar pasajeros sea muy común, como medio para ahorrar tiempo, por comodidad, como ayuda en el trabajo o para el cuidado de los niñ os. La justificación de un pasajero extra por cualquier motivo depende exclusivamente del observador. Los expertos en seguridad y los fabricantes de tractores recomiendan que los operadores no lleven pasajeros por ningú n motivo. No obstante, este consejo entra en conflicto con varios factores que los agricultores deben afrontar diariamente. Por ejemplo, es humano querer terminar el trabajo lo má s sencilla y rá pidamente posible; otro transporte requeriría má s gasto o menos ingresos; puede que no sea posible cuidar los niñ os de otra forma; y se debe enseñ ar a los nuevos conductores de tractores a manejar la máquina.
Las personas que ya se encuentran en el suelo, normalmente operadores de los tractores o niñ os, son ocasionalmente atrope- llados por aqué llos o por sus equipos acoplados. Los operadores intentan a veces poner en marcha el tractor desde el suelo en lugar de desde su asiento. La mayor parte de estos accidentes se producen con tractores má s antiguos que se ponen en marcha cuando tienen puesta una marcha, o con tractores nuevos cuando se ha saltado el bloqueo de la puesta en marcha. A veces son atropellados niños pequeñ os, normalmente menores de cinco añ os, por tractores y maquinaria que se desplaza en torno
a la casa. A menudo el conductor del tractor no se da cuenta de que el niño está cerca. Un ruido alto como la puesta en marcha de un tractor puede llamar la atenció n del niño y atraerle cerca. Y la práctica de permitir pasajeros extra puede hacer que se ponga a correr hacia el tractor.