Toda actividad humana repercute en el medio ambiente. La magnitud y las consecuencias de tal repercusión son variables y se han creado leyes medioambientales para regularlas y minimizarlas.
La generación de energía eléctrica ocasiona varios riesgos importantes, posibles y reales, para el medio ambiente, incluidas emisiones a la atmósfera y contaminación del agua y del suelo (véase la Tabla 76.4). Las centrales que se alimentan de combus- tibles fósiles presentan un problema específico por las emisiones atmosféricas de óxidos de nitrógeno (véase “Ozono” más adelante), óxidos de azufre y la cuestión de la “lluvia ácida”, dióxido de carbono (véase “Cambio global del clima”, más adelante) y partículas, de las que se ha afirmado recientemente que contribuyen a provocar problemas respiratorios.
Las centrales nucleares han despertado preocupación por el almacenamiento a largo plazo de sus residuos y la posibilidad de que se produzcan accidentes catastróficos que acarreen la libera- ción de contaminantes radiactivos a la atmósfera. El accidente ocurrido en 1986 en Chernobil, Ucrania, es un ejemplo clásico de lo que puede ocurrir si no se toman las precauciones adecuadas en las centrales nucleares.
Con respecto a las centrales hidroeléctricas, las principales inquietudes han sido la lixiviación de metales y la perturbación de los hábitats de la fauna acuática y terrestre, aspectos que se tratan en el artículo “Generación de energía hidroeléctrica” de este mismo capítulo.
Todo sobre las Industrias y como realizar la Seguridad Industrial
lunes, 26 de marzo de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
RIESGOS (III)
Se precisan excelentes capacidades de control de la radiación para proteger adecuadamente a los trabajadores que acceden a las áreas de radiación durante estos períodos. Como muchos trabajadores contratados pueden entrar en una central nuclear durante una parada y desplazarse después a otra central, es necesario mantener una estrecha coordinación entre las autori- dades reguladoras e industriales para controlar la exposición total anual de un trabajador determinado.
Los sistemas de transmisión y distribución comparten algunos de los peligros de la central nuclear, pero se caracterizan además por exposiciones laborales exclusivas. Las enormes tensiones e intensidades intrínsecas del sistema crean una predisposición a choques eléctricos y quemaduras mortales cuando los trabaja- dores ignoran los procedimientos de seguridad o están inadecua- damente protegidos. Si los transformadores se sobrecalientan, pueden incendiarse y explotar, liberando aceite y posiblemente PCB y sus productos de descomposición.
Las subestaciones eléctricas comparten con las centrales nucleares la posibilidad de una exposición a materiales aislantes,
a los CEM y a los riesgos de los espacios cerrados. En el sistema de distribución, las operaciones de corte, quema y empalme de cables eléctricos exponen a los trabajadores al plomo y a otros metales tanto en forma de polvo como de humos. Las estruc- turas subterráneas que soportan el sistema también deben consi- derarse espacios cerrados con posibles riesgos. El pentaclofenol, un pesticida utilizado para la conservación de los postes de madera de las líneas eléctricas, representa un riesgo exclusivo del sistema de distribución.
Finalmente, los lectores de contadores y los trabajadores al aire libre pueden verse expuestos a la violencia callejera; este conjunto de trabajadores se han visto afectados por muertes producidas en intentos de robo.
Los sistemas de transmisión y distribución comparten algunos de los peligros de la central nuclear, pero se caracterizan además por exposiciones laborales exclusivas. Las enormes tensiones e intensidades intrínsecas del sistema crean una predisposición a choques eléctricos y quemaduras mortales cuando los trabaja- dores ignoran los procedimientos de seguridad o están inadecua- damente protegidos. Si los transformadores se sobrecalientan, pueden incendiarse y explotar, liberando aceite y posiblemente PCB y sus productos de descomposición.
Las subestaciones eléctricas comparten con las centrales nucleares la posibilidad de una exposición a materiales aislantes,
a los CEM y a los riesgos de los espacios cerrados. En el sistema de distribución, las operaciones de corte, quema y empalme de cables eléctricos exponen a los trabajadores al plomo y a otros metales tanto en forma de polvo como de humos. Las estruc- turas subterráneas que soportan el sistema también deben consi- derarse espacios cerrados con posibles riesgos. El pentaclofenol, un pesticida utilizado para la conservación de los postes de madera de las líneas eléctricas, representa un riesgo exclusivo del sistema de distribución.
Finalmente, los lectores de contadores y los trabajadores al aire libre pueden verse expuestos a la violencia callejera; este conjunto de trabajadores se han visto afectados por muertes producidas en intentos de robo.
sábado, 24 de marzo de 2012
RIESGOS (II)
Los trabajadores de la industria eléctrica pueden trabajar en muy diversos ambientes: trepan hasta lo más alto de las torres rurales de transmisión y empalman cables en registros situados bajo las ajetreadas calles de las ciudades; sudan a mares en los pisos superiores de las centrales eléctricas en verano y tiritan de frío cuando reparan líneas de distribución elevadas derribadas por un temporal. Las fuerzas físicas a las que se enfrentan son enormes. Una central eléctrica, por ejemplo, impulsa vapor a tal presión que la rotura de una tubería puede escaldarles y sofo- carles. Entre los peligros físicos existentes en las centrales, además del calor, cabe citar el ruido, los campos electromagnéticos (CEM), la radiación ionizante de las instalaciones nucleares
y la asfixia en espacios cerrados. La exposición al amianto ha sido un motivo importante de morbilidad y polémica, y está surgiendo la preocupación por otros materiales aislantes. Se utilizan mucho productos químicos cáusticos, corrosivos y disol- ventes. Las centrales también emplean trabajadores para desempeñar tareas especializadas como la extinción de incendios o el buceo (para inspeccionar sistemas de admisión y descarga de agua), que se ven expuestos a riesgos específicos e intrínsecos de dichas tareas.
Aunque las modernas centrales nucleares han reducido la exposición de los trabajadores a la radiación durante los períodos normales de servicio, puede producirse una exposición importante durante las paradas de mantenimiento y recarga.
viernes, 23 de marzo de 2012
Minas y Canteras: Formación
En los ú ltimos añ os, la OIT ha llevado a cabo diversos proyectos de formació n para mejorar la salud y la seguridad de los mineros a travé s de una mayor concienciación, una mejor inspección y una formación en primeros auxilios para casos de accidente. Hasta el momento, las actividades de la OIT han contribuido al progreso de muchos países al adaptar las legislaciones nacionales a las normas de trabajo internacionales y aumentar el nivel de salud y seguridad profesional en la industria minera.
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MINAS Y CANTERAS
jueves, 22 de marzo de 2012
La OIT y la minería (II)
Dada la naturaleza peligrosa de la minería, la OIT siempre ha estado profundamente preocupada por mejorar la salud y la seguridad profesional en la misma. La Clasificació n Interna- cional de Radiografías de Pneumoconiosis de la OIT es una herramienta reconocida internacionalmente para registrar de forma sistemática anomalías radiográ ficas pulmonares provocadas por la inhalació n de polvos. Dos códigos de prá cticas de salud y seguridad tratan exclusivamente de las minas subterrá neas y a cielo abierto, mientras que otros se refieren a la indus- tria minera en general.
La adopció n en 1995 del Convenio sobre salud y seguridad en la minería, que ha sentado las bases para la actuació n a escala nacional en materia de mejora de las condiciones laborales en la industria minera, es importante porque:
• los mineros se enfrentan a peligros especiales;
• en muchos países, la industria minera está cobrando cada vez má s auge,
• las normas anteriores de la OIT sobre salud y seguridad profesional y la legislació n existente en muchos países resultaban inadecuadas para afrontar las necesidades específicas de la minería.
Las dos primeras ratificaciones del Convenio tuvieron lugar a mediados de 1997 y entrarán en vigor a mediados de 1998.
La adopció n en 1995 del Convenio sobre salud y seguridad en la minería, que ha sentado las bases para la actuació n a escala nacional en materia de mejora de las condiciones laborales en la industria minera, es importante porque:
• los mineros se enfrentan a peligros especiales;
• en muchos países, la industria minera está cobrando cada vez má s auge,
• las normas anteriores de la OIT sobre salud y seguridad profesional y la legislació n existente en muchos países resultaban inadecuadas para afrontar las necesidades específicas de la minería.
Las dos primeras ratificaciones del Convenio tuvieron lugar a mediados de 1997 y entrarán en vigor a mediados de 1998.
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miércoles, 21 de marzo de 2012
La OIT y la minería (I)
La Organizació n Internacional del Trabajo (OIT) viene estu- diando desde su creación los problemas profesionales y sociales de la industria minera y ha realizado considerables esfuerzos para mejorar el trabajo y la vida de los trabajadores de dicha industria desde la adopció n del Convenio sobre las horas de trabajo en la minería (No. 31) en 1931 hasta el Convenio sobre salud y segu- ridad en la minería (No. 176) adoptado por la Conferencia Inter- nacional del Trabajo en 1995. Durante 50 añ os, en las reuniones tripartitas sobre minería se han estudiado numerosas cuestiones, que van desde el empleo, las condiciones de trabajo y la forma- ció n hasta la salud y la seguridad y las relaciones laborales. Los resultados se resumen en má s de 140 conclusiones y resoluciones consensuadas, algunas de las cuales han sido aplicadas a escala nacional, mientras que otras han dado lugar a una actuació n de la OIT, como programas de formació n y asistencia en Estados miembros, o han permitido desarrollar có digos de prá cticas de seguridad y, recientemente, el nuevo está ndar de trabajo.
En 1996 se acordó un sistema de reuniones tripartitas má s breves y específicas que permitirá n identificar y debatir temas concretos relacionados con la minería y, al mismo tiempo, desarrollar los temas de forma práctica en los países y regiones afec- tados, tanto a escala nacional como por la OIT. En la primera de estas reuniones, que se celebrará en 1999, se abordará n los temas sociales y laborales relacionados con las minas pequeñ as. Los aspectos laborales y sociales de la minería no pueden disociarse de otras consideraciones, ya sean econó micas, políticas, té cnicas o ambientales. Aunque no existe un modelo que permita garantizar un desarrollo de la industria minera beneficioso para todos los interesados, é ste debería de ser el ideal. La OIT está haciendo todo lo posible para contribuir al desarrollo laboral y social de esta importante industria. Pero no puede
realizar su trabajo en solitario, sino que debe contar con una participación activa de los agentes sociales para maximizar su repercusión. La OIT trabaja asimismo con otras organizaciones internacionales atrayendo su atenció n hacia la dimensión social y laboral de la minería y colaborando con ellas del modo má s adecuado.
En 1996 se acordó un sistema de reuniones tripartitas má s breves y específicas que permitirá n identificar y debatir temas concretos relacionados con la minería y, al mismo tiempo, desarrollar los temas de forma práctica en los países y regiones afec- tados, tanto a escala nacional como por la OIT. En la primera de estas reuniones, que se celebrará en 1999, se abordará n los temas sociales y laborales relacionados con las minas pequeñ as. Los aspectos laborales y sociales de la minería no pueden disociarse de otras consideraciones, ya sean econó micas, políticas, té cnicas o ambientales. Aunque no existe un modelo que permita garantizar un desarrollo de la industria minera beneficioso para todos los interesados, é ste debería de ser el ideal. La OIT está haciendo todo lo posible para contribuir al desarrollo laboral y social de esta importante industria. Pero no puede
realizar su trabajo en solitario, sino que debe contar con una participación activa de los agentes sociales para maximizar su repercusión. La OIT trabaja asimismo con otras organizaciones internacionales atrayendo su atenció n hacia la dimensión social y laboral de la minería y colaborando con ellas del modo má s adecuado.
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MINAS Y CANTERAS
martes, 20 de marzo de 2012
Peligros y precauciones (II)
Al montar, es importante llevar unas buenas botas y un casco. Cualquier persona que monte debe llevar ropa adecuada al efecto ya sea correr, saltar, un rodeo o entrenar a caballos de carreras. Siempre existe el peligro de ser tirado por el caballo o que éste tropiece o se caiga.
Los sementales pueden ser impredecibles, muy fuertes, y pueden morder o patear con saña. Las yeguas defienden mucho
a sus potros, y luchan si se sienten amenazadas. Los sementales se guardan en dehesas con vallas altas, mientras que otros caba- llos de cría se mantienen en grupos con su propia ley del más fuerte. Los caballos que intentan separarse de un caballo jefe o de un grupo de jóvenes jugando pueden arrollar a cualquiera que se ponga en su camino. Los potros, los recién destetados, los caballos jóvenes y los de dos años de edad pueden morder y pellizcar.
Algunos fármacos que se emplean en la cría (hormonas, p. ej.) se administran por vía oral y pueden ser nocivos para los seres humanos. Se recomienda llevar guantes. También son peligrosos los pinchazos con agujas. Para controlar al animal mientras se le administra la medicación es necesario usar buenas sujeciones, incluso con un potro. Es fácil que los aerosoles tópicos y los sistemas automáticos de aerosoles para eliminar las moscas de los establos se empleen en exceso. Estos insecticidas deben usarse con moderación, y se deben leer las etiquetas de advertencia y seguir las recomendaciones Diversas zoonosis pueden ser transmitidas por los caballos a los seres humanos, especialmente infecciones cutáneas por secre- ciones infectadas. Las mordeduras de caballo pueden ser causa de algunas infecciones bacterianas. Véase en la Tabla 70.19 una lista de zoonosis asociadas con los caballos.
Los sementales pueden ser impredecibles, muy fuertes, y pueden morder o patear con saña. Las yeguas defienden mucho
a sus potros, y luchan si se sienten amenazadas. Los sementales se guardan en dehesas con vallas altas, mientras que otros caba- llos de cría se mantienen en grupos con su propia ley del más fuerte. Los caballos que intentan separarse de un caballo jefe o de un grupo de jóvenes jugando pueden arrollar a cualquiera que se ponga en su camino. Los potros, los recién destetados, los caballos jóvenes y los de dos años de edad pueden morder y pellizcar.
Algunos fármacos que se emplean en la cría (hormonas, p. ej.) se administran por vía oral y pueden ser nocivos para los seres humanos. Se recomienda llevar guantes. También son peligrosos los pinchazos con agujas. Para controlar al animal mientras se le administra la medicación es necesario usar buenas sujeciones, incluso con un potro. Es fácil que los aerosoles tópicos y los sistemas automáticos de aerosoles para eliminar las moscas de los establos se empleen en exceso. Estos insecticidas deben usarse con moderación, y se deben leer las etiquetas de advertencia y seguir las recomendaciones Diversas zoonosis pueden ser transmitidas por los caballos a los seres humanos, especialmente infecciones cutáneas por secre- ciones infectadas. Las mordeduras de caballo pueden ser causa de algunas infecciones bacterianas. Véase en la Tabla 70.19 una lista de zoonosis asociadas con los caballos.
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GANADERIA Y CRIA DE ANIMALES
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