miércoles, 5 de mayo de 2010

Enfermedades no malignas

Los trastornos respiratorios agudos y cró nicos son los problemas sanitarios mejor documentados entre los trabajadores de las fá bricas de pasta y de papel (Toré n, Hagberg y Westberg 1996). La exposició n a concentraciones extremadamente altas de cloro, dió xido de cloro o dió xido de azufre pueden deberse a escapes de gas o a fallos en otros procesos. En los trabajadores expuestos se desarrollan lesiones agudas de pulmó n producidas por los productos químicos, con inflamación de las vías respiratorias y encharcamiento de los pulmones, que requieren hospitalizació n. La gravedad del dañ o depende de la duració n y de la intensidad de la exposició n y del gas implicado. Si el trabajador supera el episodio agudo, puede recuperarse totalmente. Sin embargo, en
incidentes de exposició n menos intensa (tambié n como resultado de una serie de escapes o de fugas), la exposició n aguda al cloro o al dió xido de cloro puede producir el desarrollo ulterior de asma. Este asma causada por la irritació n, segú n se ha informado en numerosos casos y en recientes estudios epidemioló gicos, y tal como la evidencia actual indica, persiste muchos añ os despué s de la exposició n. Trabajadores igualmente expuestos en incidentes de menor intensidad, que no han desarrollado asma, pueden sufrir de forma persistentemente irritació n nasal creciente, tos, sibilancias y disminució n de la capacidad pulmonar. Los trabaja- dores que má s riesgo corren con estos incidentes de exposició n son los de mantenimiento, plantas de blanqueo y construcció n de las propias fá bricas de pulpa. La exposició n a altos niveles de dió xido de cloro causa tambié n irritació n ocular y sensació n de halo alrededor de las luces.
Algunos estudios de mortalidad indican que ha aumentado el riesgo de muerte por enfermedades respiratorias entre los traba- jadores de las fá bricas de pasta expuestos al dió xido de azufre
y al polvo de papel (Jä ppinen y Tola 1990; Torén, Jä rvholm y Morgan 1989). Tambié n se informa del aumento de los síntomas respiratorios en trabajadores de fá bricas de sulfito, permanentemente expuestos a niveles bajos de dió xido de azufre (Skalpe 1964), aunque normalmente no se informa de obstrucció n de las vías respiratorias entre los colectivos de trabajadores de fá bricas de pasta en general. Se registran asimismo síntomas de irritació n respiratoria en los trabajadores expuestos a altas concentraciones de terpenos en el aire en los procesos de recu- peració n de trementina, frecuentes en las fá bricas de pasta. El polvo de papel blando, segú n se informa, está asociado con el aumento del asma y de las enfermedades obstructivas pulmonares crónicas (Toré n, Hagberg y Westberg 1996).
La exposició n a los microorganismos, sobre todo en las inme- diaciones de pilas de astillas de madera, descortezados y lodos prensados, aumenta el riesgo de hipersensibilidad pulmonar. Parece que la evidencia se limita a casos aislados de neumonitis por hipersensibilidad, que puede derivar en cicatrices pulmonares. La bagazosis, o neumonitis por hipersensibilidad, relacio- nada con la exposició n a microorganismos termofílicos y al bagazo (un subproducto de la cañ a de azú car), se observa todavía en fá bricas que utilizan bagazo para obtener fibra.
Otros peligros respiratorios típicos de esta industria son los relacionados con humos de la soldadura del acero inoxidable y del amianto (vé anse “Amianto”, Níquel” y “Cromo” y otros en esta misma Enciclopedia). Los trabajadores de mantenimiento son el grupo má s proclive al riesgo de estas exposiciones.

martes, 4 de mayo de 2010

LESIONES Y ENFERMEDADES NO MALIGNAS

Lesiones
En general, en esta industria se dispone de estadísticas limitadas sobre las tasas de accidentes. En Finlandia, esta tasa fue en 1990 inferior a la media; en Canadá , las tasas de 1990 a 1994 fueron semejantes a las de otras industrias; en Estados Unidos, la tasa de 1988 fue ligeramente superior a la media; en Suecia y Alemania las tasas fueron del 25 % y del 70 % por encima de la media (OIT 1992; Worker’s Compensation Board of British Columbia 1995).
Los factores de riesgo má s corrientemente encontrados en accidentes graves o mortales de la industria del papel y la pasta de papel son el propio equipo de fabricació n utilizado, y el tamañ o y peso extremadamente elevados de las balas o bobinas de pasta y de papel. Seguía un estudio oficial realizado en Estados Unidos, en 1993, sobre accidentes de trabajo mortales desde 1979 a 1984 en fá bricas de pasta, papel y cartó n (Depar- tamento de Comercio 1993), el 28 % correspondieron a operarios atrapados entre los rodillos giratorios o en otro equipo (“puntos de atrapamiento”) y el 18 % a trabajadores arrollados por objetos en caída o rodantes, especialmente balas y bobinas. Otras causas son la electrocució n, la inhalació n de sulfuro de hidró geno y de otros gases tó xicos, las quemaduras masivas té rmicas/químicas y, en un caso, un golpe de calor. Se observa que el nú mero de accidentes graves relacionados con las má quinas ha disminuido con la instalació n de equipo nuevo en algunos países. En el sector de transformació n, el trabajo monó - tono y repetitivo y el empleo de equipo mecanizado, con velo- cidad y fuerza má s elevadas, es cada vez má s corriente. Aunque no se dispone de datos específicos del sector, se espera que aumentará n las tasas de lesiones por sobreesfuerzos relacionados con el trabajo repetitivo.

lunes, 3 de mayo de 2010

Acción preventiva

Los principales peligros profesionales que se producen en la cría de rumiantes son las lesiones, problemas respiratorios y zoonosis.
(Véase el cuadro “Lista de comprobación de las prácticas de seguridad en la cría de animales”).

Hay que mantener en buenas condiciones los escalones de las escaleras, y nivelar los suelos para reducir los riesgos de caídas. Hay que vigilar las correas de transmisión, las taladradoras, los arietes hidráulicos y los equipos de afilado de las esquiladoras. Los cables eléctricos han de estar en buenas condiciones para prevenir las descargas eléctricas. Hay que garantizar las ventilación siempre que se utilicen motores de combustión interna en los establos.
La formación y la experiencia en el manejo adecuado de los animales ayuda a prevenir las lesiones relacionadas con el comportamiento de los animales. Para manejar los animales de forma segura hay que comprender los componentes innatos y adquiridos del comportamiento animal. Las instalaciones han de estar diseñadas de forma que los trabajadores no tengan que estar con los animales en zonas pequeñas o cerradas. La ilumina- ción debe ser difusa, porque las luces intensas pueden confundir
a los animales y hacer que se pierdan. Los ruidos o movimientos repentinos puede asustar a las vacas, haciendo que aplasten a una persona contra superficies duras. Hasta el hecho de colgar ropa en las vallas de forma que ondee al viento puede asustar al ganado. Hay que acercarse a los animales de frente, para no asustarlos. Evite el uso de pinturas de contraste en las instala- ciones para el ganado, porque los animales reducirán su marcha
o se pararán las verlas. Hay que evitar las sombras en el suelo, porque los animales pueden negarse a cruzarlas (Gillespie 1997). Los riesgos de exposición al polvo orgánico pueden evitarse de diversas maneras. Los trabajadores deben ser conscientes de los efectos sobre la salud de la respiración de polvo orgánico,
y deben informar a su médico de las exposiciones recientes al polvo cuando consulten por problemas respiratorios. Si se evita que se estropeen los alimentos puede reducirse al mínimo la posibilidad de exposición a las esporas de hongos. Para evitar estos peligros, los trabajadores deben emplear equipos mecá- nicos para trasladar los materiales en descomposición. Los operadores de las explotaciones deben emplear sistemas de ventilación por aspiración y métodos de supresión de polvo por humedad para reducir al mínimo la exposición. Hay que llevar mascarillas adecuadas cuando no sea posible evitar la exposición al polvo orgánico (NIOSH 1994).
La prevención de las zoonosis depende de la limpieza de las instalaciones, la vacunación de los animales, la cuarentena de los animales enfermos y la evitación del contacto con animales enfermos. Al tratar animales enfermos hay que llevar guantes de goma para evitar los contagios por cortes en las manos. Los trabajadores que caigan enfermos tras el contacto con un animal enfermo deben acudir al médico (Gillespie 1997).

domingo, 2 de mayo de 2010

Peligros II

Quienes tratan con ganado tienen el riesgo de presentar enfermedades respiratorias debido a la exposición a polvos inha- lados. Una enfermedad habitual es el síndrome tóxico por polvo orgánico. Este síndrome puede aparecer tras la exposición a elevadas concentraciones de polvos orgánicos contaminados por microorganismos. Aproximadamente el 30 al 40 % de los traba- jadores que se ven expuestos a polvos orgánicos presentará este síndrome, que incluye los trastornos que se muestran en la Tabla 70.18; en ella también figuran otras afecciones respirato- rias (NIOSH 1994).
Los esquiladores y trasquiladores de ovejas afrontan diversos peligros. Durante el esquilado pueden producirse cortes y abrasiones. Las pezuñas y los cuernos de los animales también son peligros potenciales. Los resbalones y caídas son peligros siempre presentes cuando se manejan animales. A veces las bate- rías para las esquiladoras se llevan en cinturones, y hay que tomar precauciones. También hay peligros eléctricos. Los esqui- ladores tienen también peligros posturales, sobre todo en la espalda, como resultado de la maniobra de atrapar a la oveja y darle la vuelta. Si se sujeta al animal entre las piernas se tensa mucho la espalda, y los movimientos de torsión son frecuentes al esquilar. El esquilado manual suele producir tenosinovitis.
El control de los insectos de vacas, ovejas y cabras mediante plaguicidas en aerosol o en polvo puede exponer a los trabajadores al plaguicida. Cuando se sumerge a las ovejas en baños plaguicidas, el manejo del animal o el contacto con la solución del baño o con la lana contaminada también puede exponer a los trabajadores al plaguicida (Gillespie 1997).
Las zoonosis más habituales son la rabia, la brucelosis, la tuberculosis bovina, la triquinosis, la salmonelosis, la leptospirosis, la tiña, las tenias, la ectima contagiosa, la fiebre Q y la fiebre manchada. Las enfermedades que pueden contraerse tratando con el pelo o la lana son el tétanos, la salmonelosis producida al etiquetar y sujetar a los animales, la leptospirosis, el
ántrax y las enfermedades por parásitos.
Las heces y la orina de los animales son también un mecanismo de infección para los trabajadores. El ganado constituye una reserva de criptosporidosis, enfermedad que puede ser transmitida del ganado a los seres humanos por la vía fecaloral. Los terneros con diarrea pueden albergar esta enfermedad. La esquistosomiasis, una enfermedad producida por duelas hemá- ticas, se encuentra en las vacas, los búfalos de agua y otros animales, en diversas partes del mundo; su ciclo vital empieza en los huevos excretados por orina y heces que se convierten en larvas, entran en los caracoles, luego a pasan a cercarias que nadan en libertad y se adhieren a la piel de los seres humanos, atravesándola. La penetración puede producirse cuando los trabajadores vadean el agua.
Algunas zoonosis son enfermedades virales transmitidas por artrópodos. Los vectores primarios de estas enfermedades son los mosquitos, las garrapatas y los flebotomos. Entre estas enfer- medades se encuentras las encefalitis transmitidas por garra patas y por la leche de oveja, las babesiosis transmitidas por las garrapatas de las vacas y la fiebre hemorrágica de Crimea- Congo (fiebre hemorrágica de Asia central) transmitida por mosquitos y garrapatas a partir de vacas, ovejas y cabras (como huéspedes intermediarios) cuando se producen epizootias (Benenson 1990; Mullan y Murthy 1991).


sábado, 1 de mayo de 2010

Peligros

La Tabla 70.17 muestra otros procesos relacionados con el manejo del vacuno, ovino y caprino, y las exposiciones peligrosas con las que se asocian. En un estudio de Estados Unidos (Meyers 1997), el manejo del ganado representó el 26 % de las lesiones con absentismo. Este porcentaje fue mayor que el de cualquier otra actividad agrícola, como se muestra en la Figura 70.5. Cabe suponer que estas cifras sean representativas de la tasa de lesiones en otros países industrializados. En los países en los que los animales de tiro son habituales, lo lógico es que sean más elevadas. Las lesiones producidas por el ganado suelen producirse en dependencias de la explotación o en su vecindad. El ganado produce lesiones al dar coces o pisar a las personas o aplastarlas contra una superficie dura, como la pared del establo. Las personas también pueden resultar heridas al caerse mientras trabajan con vacas, ovejas y cabras. Los toros provocan las lesiones más graves. La mayor parte de los lesionados son miembros de la familia, no trabajadores contratados. El cansancio puede reducir la capacidad de juicio, de modo que aumenta la posibilidad de lesión (Fretz 1989).
El ganado adopta comportamientos que pueden producir lesiones a los trabajadores. El instinto gregario es fuerte en animales como las vacas o las ovejas, y la imposición de límites como son el aislamiento o el excesivo hacinamiento pueden dar lugar a patrones de comportamiento inhabituales. La respuesta refleja es un comportamiento defensivo habitual en los animales,

y puede ser prevista. El territorialismo es otro comportamiento previsible. Cuando un animal es apartado de su dominio habi- tual y colocado en confinamiento, se resiste de modo reflejo. Los animales que han de pasar por pasillos para cargarlos en los medios de transporte mostrarán el reflejo que les lleva a resis- tirse con fuerza.
En las explotaciones de producción de vacuno, ovino y caprino son numerosas las zonas peligrosas. Se trata de los suelos resbaladizos, los depósitos de estiércol, los corrales, las zonas polvorientas donde se guarda el alimento, los silos, los equipos mecanizados para alimentación y las zonas de confinamiento de los animales. Estas últimas pueden tener depósitos de estiércol, que pueden emitir gases letales. (Gillespie 1997).
El golpe de calor y el ictus son peligros potenciales. La intensa actividad física, el estrés y la tensión, el calor, la elevada humedad y la deshidratación producida por la falta de agua potable contribuyen a estos peligros.


viernes, 30 de abril de 2010

Combinaciones de trabajo manual, manual-motorizado y mecanizado


En muchos países, los trabajadores manuales trabajan junto con o cerca de los operarios de motosierras o máquinas. El operario se sienta en una cabina o utiliza protectores auditivos y buenos equipos protectores. Pero, en la mayoría de los casos, los trabajadores manuales no llevan protección. No se mantienen las distan- cias de seguridad con las máquinas, lo que provoca un riesgo muy alto de accidente y de deterioro auditivo para los trabajadores no protegidos.

jueves, 29 de abril de 2010

Trabajo mecanizado

La exposición a condiciones climáticas desfavorables es más fácil de resolver cuando las máquinas disponen de cabinas. La cabina puede disponer de aislamiento térmico, aire acondicionado, filtros antipolvo y demás. Estas mejoras cuestan dinero, de modo que en la mayoría de las máquinas antiguas y en muchas de las nuevas el operario sigue expuesto al frío, al calor, a la lluvia y al polvo en una cabina más o menos abierta.
Los problemas de ruido se resuelven de manera similar. Las máquinas utilizadas en climas fríos, como los países nórdicos, necesitan un aislamiento térmico eficiente. También es muy frecuente que dispongan de una buena protección acústica, con niveles de ruido de sólo 70 o 75 dBA. Pero las máquinas con cabinas abiertas suelen tener muy altos niveles de ruido (más de 100 dBA). El polvo es un problema especial en climas calientes y secos. Una cabina bien aislada contra el frío, el calor o el ruido también contribuye a evitar la entrada de polvo. Utilizando una ligera sobrepresión en la cabina, la situación puede mejorarse aún más.
En las máquinas forestales, todo el cuerpo puede sufrir vibra- ciones inducidas por el terreno por el que se desplaza la máquina, por el movimiento de la grúa y otras partes móviles de la máquina y por las vibraciones de la transmisión. Un problema concreto es el impacto para el operario cuando la máquina baja de un obstáculo como puede ser una roca. Los operarios de vehículos para transitar a campo traviesa, como arrastradores y recogedores, suelen tener molestias lumbares. Las vibraciones también aumentan el riesgo de sufrir lesiones por esfuerzos repe- titivos (LER) en cuello, hombros, brazos o manos. Las vibra- ciones aumentan notablemente con la velocidad a la que el operario conduce la máquina.
A fin de reducir las vibraciones, la máquinas de los países nórdicos utilizan asientos con amortiguación de vibraciones. También se intenta reducir los impactos ocasionados por la grúa haciendo que funcione de manera más suave técnicamente y aplicando mejores técnicas de trabajo. De este modo también se consigue la máquina y la grúa duren más tiempo. Un nuevo e interesante concepto es la “cabina Pendo”. Esta cabina va suspendida de sus “orejetas” y unida al resto de la máquina tan sólo por una plataforma. La cabina está aislada de las fuentes de ruido y es más fácil de proteger contra las vibraciones. Da buenos resultados.
Otros métodos intentan reducir las repercusiones derivadas de la conducción sobre el terreno, mediante la utilización de una transmisión y ruedas “inteligentes”. El objetivo es reducir el efecto ambiental, aunque también resulta positivo para el operario. Las máquinas menos costosas suelen reducir poco el ruido, el polvo y la vibración. La vibración también puede ser un problema en tiradores y mandos.
Si no se utilizan métodos técnicos para controlar los riesgos, la única solución disponible es reducirlos disminuyendo el tiempo de exposición, p. ej., por rotación del trabajo.
Existen listas de control ergonómico que han sido preparadas y utilizadas con éxito para evaluar maquinaria forestal, orientar al comprador y mejorar el diseño de las máquinas (véase Apud y Valdés 1995).