martes, 16 de febrero de 2010

RIESGOS PROFESIONALES Y • CONTROLES (III)

Las operaciones de preparació n de la pasta química dan lugar a la exposición a los productos químicos de la digestión, así como a los subproductos gaseosos del proceso de cocción, entre ellos compuestos de azufre reducido (pasta kraft) y oxidado (pasta al sulfito), y compuestos orgá nicos volá tiles. La formació n de gases depende de determinadas condiciones de la operació n: la especie de la madera utilizada; la cantidad de madera transformada en pasta; la cantidad y la concentració n del licor blanco aplicado; el tiempo requerido para la formació n de la pasta; y la temperatura má xima alcanzada. Ademá s del cierre automático de las vá lvulas del digestor y de las salas de control para los operarios, otras precauciones para estas zonas son la ventilación localizada de los escapes en la batería de digestores discontinuos y en los tanques de soplado, capaces de ventilar a la misma velocidad a la que los reactores liberan los gases; la aplicación de presión negativa, para evitar los escapes en las calderas de recuperación y en las torres á cidas de sulfito-SO2, la ventilación total o parcial de los lavaderos despué s de la digestión; la instalación de detectores continuos con alarmas en los lugares donde pueden producirse escapes, y los planes de formación de respuesta para emergencias. Los trabajadores que recogen muestras y realizan pruebas deben tomar precauciones ante las potenciales exposiciones a los ácidos y cá usticos reaccionantes y a los vapores residuales, y ante la posibilidad de reacciones secunda- rias debidas a la producció n de sulfuro de hidró geno(H2S)
gaseoso si el licor negro de la pasta kraft entra en contacto con
los á cidos (por ejemplo, en las aguas de alcantarillado).
En las zonas de recuperación de reactivos químicos, por encima de 800 C, puede haber productos y subproductos
químicos resultantes de reacciones á cidas y bá sicas. Las obliga- ciones del puesto de trabajo pueden requerir que los trabaja- dores entren en contacto directo con estos agentes químicos, lo cual exige llevar la ropa de trabajo adecuada. Por ejemplo, hay que recoger la mezcla fundida que queda en la base de las calderas, y que, al salpicar entrañ a el consiguiente riesgo de quemaduras, té rmicas y químicas. Asimismo se produce polvo cuando se añ ade sulfato só dico al licor negro concentrado, y cualquier fisura o abertura libera gases sulfurosos muy nocivos (y potencialmente letales). La posibilidad de una explo- sió n de la solució n acuosa siempre existe en las inmediaciones de la caldera de recuperació n. Escapes de agua en las paredes de la caldera han dado lugar a muchas explosiones fatales. Los calderas de recuperació n deben pararse al menor síntoma de escape, y es preciso tener previstos procedimientos para el tras- lado del material fundido. La carga de cal y otras sustancias cá usticas se debe hacer con transportadores cerrados y venti- lados, elevadores y arcones de almacenaje.
En las plantas de blanqueo, los trabajadores está n expuestos a los agentes blanqueantes y a las sustancias organocloradas y otros subproductos. Las variables del proceso, como la fuerza de los productos blanqueantes, el contenido de lignina, la tempera- tura y la consistencia de la pasta, se vigilan constantemente, y es preciso recoger muestras y hacer pruebas de laboratorio. A causa del peligro que encierran muchos de los agentes blanqueantes utilizados, los detectores continuos con alarma deben estar siempre dispuestos y hay que dotar de má scaras de emer- gencia a todos los trabajadores, que deben ensayar los procedi- mientos de respuesta en caso de emergencia. La instalació n de campanas cerradas con salida de gases propia es una medida de control normal en la zona superior de cada torre de blanqueo y en cada fase de lavado.
La exposició n a los agentes químicos en la sala de má quinas de una fá brica de pasta o de papel incluye el transporte de los productos de la planta de blanqueo, de los aditivos utilizados en la fabricació n de papel y de la mezcla química a las aguas resi- duales. Hay polvos (celulosa, aprestos, revestimientos) y gases de escape del equipo mó vil en el “extremo seco” y en la operaciones finales. La limpieza entre series sucesivas de producció n debe realizarse con disolventes, á cidos y á lcalis. Los controles en esta zona deben incluir el cerramiento total del á rea de secado de hojas, el cerramiento ventilado de las zonas donde los aditivos se descargan, pesan y mezclan; el empleo de los aditivos en solución líquida, mejor que en forma de polvo; la utilización de tintas y colorantes disueltos en agua, mejor que en disolventes, y la eliminació n del uso de aire comprimido para barrer los recortes de papel y el papel de desecho.

lunes, 15 de febrero de 2010

RIESGOS PROFESIONALES Y • CONTROLES (II)

Los riesgos vinculados a los puntos de atrapamiento, las superficies mojadas, la maquinaria en movimiento y los puntos elevados son normales en las operaciones de una fá brica de pasta y de papel. Son esenciales las defensas de las cintas transportadoras y de las partes mó viles de las má quinas, la rá pida limpieza de los derrames, la disponibilidad de superficies de paso que permitan un rá pido drenaje y la dotació n de barandillas en los pasillos adyacentes a las líneas de producció n y en las alturas. Deben establecerse mecanismos de bloqueo para el mantenimiento de las cintas transportadoras de astillas y de los rodillos de las má quinas de papel y de cualquier maquinaria con partes mó viles. En relació n con el equipo mó vil utilizado en el almacenamiento de astillas, así como en los muelles y zonas de embarque, durante el almacenamiento y en otras operaciones debe haber una protecció n contra vuelcos, una buena visibilidad y señ ales acú sticas; las zonas de paso para vehículos y peatones deben estar claramente marcadas y señ alizadas.
El ruido y el calor son tambié n riesgos ubicuos. Como se ha descrito, el mayor avance té cnico es el aislamiento del trabajador, normalmente posible en las zonas de preparació n de la madera, de preparació n de la pasta, de blanqueo y de producció n de papel. Tambié n existen cabinas aisladas con aire acondicionado para el equipo mó vil utilizado en el apilamiento de astillas y en otras operaciones al aire libre. Fuera de estos lugares, los trabaja- dores han de utilizar equipo de protecció n auditiva. En el trabajo en los procesos de elevadas temperaturas o en zonas al aire libre y en las operaciones de mantenimiento de reactores, los trabaja- dores deben tener la formació n precisa para reconocer los síntomas del estré s ocasionado por el calor; en estas zonas, la planificació n del trabajo debe contemplar períodos de aclimata- ció n y de descanso. El tiempo frío provoca riesgos de congelación en tareas al aire libre, aparte de producir neblina cerca de los apilamientos de astillas, que se mantienen templadas.
En los primeros pasos de la preparació n de la pasta y en las operaciones de preparació n de la madera hay que contar con los riesgos vinculados a la madera, a sus extractos y a los microorganismos asociados. La prevenció n dependerá de cada operació n concreta y puede consistir en la instalació n de cabinas para los operarios, el cerramiento y ventilación de las sierras y las cintas transportadoras, y de los depó sitos de astillas así como un stock bajo de astillas. El empleo de aire comprimido para eliminar el polvo de la madera propicia exposiciones considerables que deben evitarse.

domingo, 14 de febrero de 2010

Procesos de producción IV

Las instalaciones que se utilizan para criar vacas, ovejas y cabras suelen clasificarse en confinadas o no confinadas. Son instalaciones en confinamiento las cuadras, cobertizos, establos, corrales (zonas donde se guarda, clasifica y apiña el ganado), los vallados y los canalones de trabajo y carga. Las instalaciones no confinadas son los pastos u operaciones en campo abierto. Las instalaciones para alimentar a los animales consisten en depósitos (silos verticales y horizontales), molinos y equipos de mezcla, almiares, equipo de transporte (como barrenas y grúas), tarimas para alimentación, fuentes de agua y suministradores de minerales y de sal. Además, puede proporcionarse protección contra el sol mediante sombrajos, árboles o enrejados. Otras instalaciones son los rascadores para el control de parásitos, los comederos muy bajos (para que coman los terneros o los corderos sin que lleguen los adultos), comederos individuales, los refugios para crías, los portalones para proteger al ganado y los establos para tratar a los animales. Pueden vallarse los pastos, incluso con alambrado de púas o con vallas eléctricas. Para guardar cabras pueden hacer falta mallas de alambrado. Los animales criados en libertad deben ir en rebaños para poder controlar sus movimientos; las cabras pueden estar atadas, pero han de tener sombra. Para el control de parásitos en grandes rebaños se emplean tanques de inmersión (Gillespie 1997).

sábado, 13 de febrero de 2010

Procesos de producción III

El control de enfermedades y parásitos en vacas, ovejas y cabras forma parte integral del proceso de cría de ganado y requiere estar en contacto con los animales. Las visitas de rutina de un veterinario al rebaño son una parte importante de este proceso, como lo es la observación de las constantes vitales. La vacunación periódica frente a determinadas enfermedades y la puesta en cuarentena de los animales enfermos también son importantes. Los parásitos externos son moscas, piojos, sarna, ácaros y garrapatas. Una forma de controlarlos son los productos químicos. Los plaguicidas se aplican por pulverización o mediante etiquetas impregnadas de insecticida que se aplican a las orejas. Las moscas ponen sus huevos en el pelo del ganado, y sus larvas, los gorgojos, se entierran en la piel. Una forma de controlar a los gorgojos son los plaguicidas sistémicos (que se pulverizan por el cuerpo con un aerosol, por inmersión o añadiéndolos a los alimentos). Los parásitos internos, como los nematelmintos y platelmintos, se controlan con medicamentos, antibióticos o purgantes (administración oral de un medicamento líquido). El saneamiento también es una estrategia para el control de las enfermedades infecciosas y de las infestaciones parasitarias (Gillespie 1997).
El esquilado de animales vivos ayuda a mantenerlos limpios o cómodos y los prepara para las exhibiciones en las ferias. Pero se puede retirar el pelo de los animales vivos para usarlo como producto, como la lana de las ovejas o el moer de las cabras. El esquilador lleva al animal a un establo, lo sube a un altillo y los
pone boca abajo para la operación de esquilado, sujetándolo por las patas. Los cortadores de pelo y los esquiladores de ovejas usan tijeras manuales o trasquiladoras a motor para cortar el pelo. Habitualmente, las trasquiladoras a motor son eléctricas. Antes de esquilar y también como parte de la preparación para la gestación, se marca y limpia a las ovejas (es decir, se elimina el pelo en el que han quedado heces incrustadas). La trasquiladora se ajusta a mano en función de la calidad y la hebra del pelo. Luego se comprime en balas para su transporte, mediante dispo sitivos manuales o con pistones hidráulicos.


viernes, 12 de febrero de 2010

Procesos de producción II

La producción intensiva de grandes cantidades de vacas depende de diversas operaciones interrelacionadas. Una es el sistema de vaca-ternera, que implica el mantenimiento de un rebaño de vacas. Estas son cubiertas por toros o por inseminación artificial para producir terneras que, una vez deste- tadas, son vendidas a los ganaderos correspondientes, que las crían para sacrificio. Los machos son castrados para el mercado de matanza; un ternero castrado recibe el nombre de novillo. Los criadores de razas puras mantienen los rebaños de animales de cría, incluidos los toros, que son animales muy peligrosos.
Las ovejas se cuidan en pastos o en granjas. En los pastos es frecuente que haya de 1.000 a 1.500 cabezas. En las granjas, la producción suele ser pequeña y, habitualmente, un negocio secundario. Las ovejas se crían por la lana o por los corderos. Estos no tienen cola, y la mayor parte de los machos son castrados. Algunas empresas se especializan en criar carneros para obtener razas puras.
Las cabras se crían en pastos o en pequeñas explotaciones para obtener su piel, leche y carne. Los criadores de razas puras tienen pequeñas explotaciones donde crían carneros con fines reproductivos. Existen razas específicas para cada uno de estos productos. A las cabras se les quitan los cuernos, y se castra a la mayor parte de los machos. Las cabras se alimentan de brotes,ramitas y hojas de arbustos, por lo que también pueden ser utilizadas para controlar los arbustos en un rancho o en una explotación.
Otros procesos importantes que forman parte de la cría de vacuno, ovino y caprino son la alimentación, el control de enfermedades y parásitos, el esquilado de la lana y el trasquilado. El proceso de ordeño y el de eliminación de residuos se abordan en otros artículos de este capítulo.
Las vacas, ovejas y cabras se alimentan de diversas maneras, como el pasto, el heno o el ensilaje. El pasto es la forma más barata de aportar forraje a los animales. Los animales suelen pacer en dehesas, campos sin cultivar o en los que se ha recolectado el maíz, y en los que quedan residuos, como los tallos de la planta. El heno suele recolectarse en el campo y almacenarse suelto en balas. La operación de alimentación consiste en pasar el heno de los almiares a campo abierto o a comederos en los que se alimentan los animales. Algunos cultivos, como el maíz, se recolectan y se convierten en ensilaje. Habitualmente, el ensilaje es trasladado por medios mecánicos a los pesebres para que se alimenten los animales.

jueves, 11 de febrero de 2010

Trabajo forestal manual - Riesgos relacionados con las herramientas

El ruido, las vibraciones, los gases de escape, etcétera, no suelen causar problemas en el trabajo forestal manual. Los impactos que se producen al golpear nudos duros mientras se está escandalando un árbol con un hacha o al golpear piedras mientras se plantan árboles pueden provocar problemas en codos y manos.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Trabajo forestal manual - Clima

El trabajo al aire libre, sujeto a condiciones climáticas, es tanto positivo como negativo para el trabajador forestal. El aire fresco en un clima agradable está muy bien, pero en condiciones desfavorables pueden surgir problemas.
Trabajar en un clima caliente pone presión al trabajador forestal que realiza trabajos pesados. Entre otras cosas, la frecuencia cardíaca aumenta para mantener la temperatura corporal baja. Sudar conlleva la pérdida de fluidos corporales. El trabajo pesado a altas temperaturas supone que un trabajador puede necesitar beber 1 litro de agua por hora para mantener el equilibrio de los fluidos corporales.
En un clima frío, los músculos no funcionan bien. Aumenta el riesgo de sufrir lesiones musculosqueléticas y accidentes.

Además, el gasto energético aumenta notablemente, ya que sólo mantenerse caliente cuesta mucha energía.
Las condiciones lluviosas, sobre todo en combinación con el frío, entrañan un mayor riesgo de accidente, ya que es más difícil sujetar las herramientas. También suponen un enfriamiento del cuerpo aún mayor.
Para que el trabajador forestal se mantenga caliente y seco es esencial que disponga de ropa adecuada para diferentes condiciones climáticas. En climas calientes sólo se requiere ropa muy ligera. Entonces resulta bastante problemático utilizar calzado y ropa que le proteja suficientemente contra espinas, golpes de ramas y plantas irritantes. Los alojamientos deben disponer de instalaciones suficientes para lavar y secar la ropa. La mejora de las condiciones en los campamentos ha reducido mucho los problemas de los trabajadores en muchos países.
Establecer límites de condiciones climáticas aceptables para trabajar basándose exclusivamente en la temperatura es muy difícil. En primer lugar, la temperatura varía bastante de un lugar del bosque a otro. El efecto sobre la persona depende además de muchas otras cosas, como la humedad, el viento y la ropa.