viernes, 10 de julio de 2009

Peligros y precauciones: Riesgos ergonómicos

Aunque los datos actuales sobre la prevalencia del conjunto de problemas musculosqueléticos son incompletos, es evidente que los vaqueros tienen mayor riesgo de padecer artrosis de la cadera y de las rodillas. También, su riesgo de padecer problemas de espalda puede ser elevado. Aunque no está bien estudiada, hay pocas dudas de que la ergonomía es un problema importante. El trabajador puede cargar habitualmente pesos de más de 40 kg, que a menudo se añaden a un peso corporal considerable. La conducción de tractores provoca abundantes vibraciones. Sin embargo, es la parte del trabajo dedicada al ordeño la que tiene más importancia ergonómica. Un ganadero puede agacharse o inclinarse de 4 a 6 veces para ordeñar a una sola vaca. Estos movimientos se repiten con cada vaca dos veces al día durante decenios. El acarreo del equipo de ordeño de establo a establo constituye una carga ergonómica adicional para las extremidades superiores. Puede que en países en los que el ordeño está poco mecanizado la carga ergonómica sobre el vaquero sea diferente, pero sigue teniendo probabilidades de reflejar una considerable tensión por repetición. En algunos países, una posible solución es utilizar salas de ordeño. En ellas el granjero puede ordeñar a varias vacas a la vez permaneciendo de pie varios centímetros por debajo de ellas, en el puesto central de la sala. De esta forma no es necesario agacharse e inclinarse, y se elimina el acarreo del equipo de establo a establo con las extremidades superiores. Este problema también puede abordarse mediante sistemas de transporte elevados que se están introduciendo en algunos países escandinavos. Sujetan el peso del equipo de ordeño mientras el granjero se mueve entre los establos, y hasta puede proporcionar un asieJustificar a ambos ladosnto adecuado para el ordeñador. Incluso con estas soluciones potenciales, queda mucho por aprender sobre los problemas ergonómicos y su solución en las vaquerías.

miércoles, 8 de julio de 2009

Riesgos y su prevención: Las quemaduras térmicas

Las quemaduras térmicas pueden producirse por el contacto con conductos de vapor y la limpieza con este elemento, así como por fugas o roturas de los conductos de equipos hidráulicos de alta presión. Las “quemaduras” criogénicas pueden sufrirse por la exposición a un refrigerante compuesto por amoníaco líquido. Un mantenimiento correcto, la formulación de procedimientos de actuación en caso de vertidos y fugas y la formación pueden reducir al mínimo el riesgo de quemaduras.

martes, 7 de julio de 2009

Riesgos y su prevención: Los pasillos deben mantenerse despejados.

Los pasillos deben mantenerse despejados. Los materiales derra mados deben limpiarse de inmediato. Los suelos deben cubrirse de material antideslizante. La maquinaria debe protegerse de manera adecuada y ponerse a tierra, y deben instalarse interruptores de circuito de tierra accidental en las áreas húmedas. Es necesario establecer los procedimientos de bloqueo y advertencia pertinentes para garantizar que la posibilidad de un arranque imprevisto de las máquinas y los equipos no provoque lesiones al personal de las fábricas.

lunes, 6 de julio de 2009

Riesgos y su prevención

Los riesgos para la seguridad consisten en los resbalones y las caídas causados por las superficies húmedas o jabonosas de suelos y escaleras; las exposiciones a máquinas desprotegidas como las que tengan puntos de mordedura, los transportadores, los dispositivos de empaquetado, los mecanismos de relleno, los cortadores, etc.; y las exposiciones a descargas eléctricas, sobre todo en áreas húmedas.

sábado, 4 de julio de 2009

Seguridad de los alimentos del mar: patógenos, productos contaminantes y toxinas naturales (III)

Consumo de alimentos del mar contaminados con toxinas procedentes de algas, como el á cido domoico, la ciguatoxina y la saxitoxina. Diversas especies de algas producen una amplia gama de toxinas que pueden acumularse en una serie de productos del mar, en particular los moluscos (salvo la ciguatoxina, que só lo se encuentra en los peces de roca). Entre las enfermedades resultantes se encuentran: la “intoxicació n con moluscos” —ya sea paralítica (PSP), amné sica (ASP), diarré ica (DSP) o neuró tica (NSP)— y la ciguatera; no se conocen casos mortales de ASP desde su descubrimiento en 1987, en que murieron tres personas. Parece haberse producido un incre mento en el florecimiento de algas tó xicas desde el decenio de 1970, así como cambios en la distribució n e intensidad de la toxicidad del pescado y los moluscos. Si bien la aparició n de algas es un suceso natural, existen serios indicios de que la contaminació n de la costa con productos nutrientes —en particular procedentes de fertilizantes y aguas residuales— incrementa su formación o duración, aumentando las probabilidades de episodios de toxicidad de los productos del mar (Anderson 1994). Cabe señ alar que, a diferencia de los patógenos, una cocción completa no reduce la toxicidad de los alimentos del mar contaminados con venenos naturales.

viernes, 3 de julio de 2009

Seguridad de los alimentos del mar: patógenos, productos contaminantes y toxinas naturales (II)

2. Consumo de alimentos del mar contaminados por productos químicos industriales, como mercurio, plomo y pesticidas. El cará cter global y la omnipresencia de la contaminació n medioambiental significa que una amplia variedad de productos químicos industriales —como los pesticidas y los metales pesados (p. ej., plomo y mercurio)— se encuentren en los alimentos del mar. Sin embargo, la extensió n de la contaminació n varía mucho de una regió n a otra y de una especie a otra. Son motivo de especial preocupació n los productos químicos que pueden ser objeto de una acumulació n bioló gica en los seres humanos, como los PCB, las dioxinas y el mercurio. En esos casos, la carga contaminante (procedente de diversas fuentes, incluidos los alimentos del mar) aumenta con el tiempo hasta llegar a niveles que pueden tener efectos tó xicos. Aunque queda mucho por saber sobre los efectos de una exposición crónica a los contaminantes en la salud humana, una enorme cantidad de información permite suponer que existe una clara posibilidad de aumento del riesgo de cá ncer, inmunosupresión, consecuencias reproductivas y una sutil afecció n del desarrollo neuroló gico en los fetos y niñ os. En un importante informe sobre la seguridad de los alimentos del mar, el Institute of Medicine of the US Academy of Sciences (Food and Nutrition Board 1991) recomienda —al igual que numerosas organizaciones sanitarias y medioambientales— la creación de una instancia medioambiental activa destinada a prevenir la contaminació n como el mejor medio de evitar los continuos problemas de salud humana y los desastres de contaminació n producidos por los productos químicos industriales.

miércoles, 1 de julio de 2009

OPERACIONES DE RECOLECCION (III)

Las lesiones asociadas con las operaciones de recolección modernas está n relacionadas con los tractores, la maquinaria, el equipo de manipulació n de cereales y las instalaciones de almacenamiento. Desde el decenio de 1950, los tractores han contribuido a aproximadamente la mitad de todas las víctimas, siendo el principal factor contribuyente los vuelcos. Se ha demostrado que la utilizació n de estructuras de protección contra vuelcos (EPV) es la estrategia de intervención má s importante en la reducció n del nú mero de víctimas (Deere & Co. 1994). Otras características de diseñ o que mejoran la segu- ridad y salud de los operarios de los tractores son unas bases má s anchas para las ruedas y unos diseñ os que bajan el centro de gravedad para mejorar la estabilidad, unas cabinas para todo tipo de condiciones climá ticas a fin de reducir la exposición a los elementos y al polvo, unos asientos y mandos ergonó micamente diseñ ados y la reducció n en los niveles de ruido.
No obstante, el problema de las lesiones asociadas a los tractores sigue siendo importante y una preocupació n cada vez mayor en zonas que se mecanizan con rapidez, como China y la India. En muchas á reas del mundo, el tractor se utiliza má s como vehículo de transporte por carretera o como fuente de energía estacionaria que para cultivar los campos, tarea para la que fue diseñ ado. En estas á reas, los tractores se introducen en muchos casos con una formació n mínima del operador y se utilizan ampliamente como medio de transporte de muchos pasajeros, otro uso para el que no han sido diseñ ados. Como consecuencia, los atropellos de pasajeros que han caído al suelo durante el trabajo se han convertido en la segunda causa de víctimas asociadas a los tractores. Si continú a la tendencia a la mayor utilizació n de EPV, los atropellos podrían pasar a ser la principal causa de mortalidad relacionada con ellos en todo el mundo.
A pesar de utilizarse menos horas al año que los tractores, la maquinaria de recolecció n, como las cosechadoras, es responsable de aproximadamente el doble de accidentes por cada 1.000 unidades (Etherton y cols. 1991). Estas lesiones a menudo se producen durante el mantenimiento, reparación o ajuste de la má quina, cuando aú n está n en marcha sus componentes (NSC 1986). Recientemente se han realizado algunos cambios de diseñ o que incorporan má s advertencias y enclavamientos pasivos y activos para el operador, como la instalación de interruptores de seguridad en su asiento para impedir el funcionamiento de la máquina cuando nadie está sentado, y la reducció n del nú mero de puntos de mantenimiento para disminuir así la exposició n en funcionamiento. No obstante, muchos de estos conceptos de diseñ o son voluntarios, y frecuentemente se omiten
y no se incorporan en todas las cosechadoras.
El equipo de recolecció n de heno y forraje expone a los trabajadores a riesgos similares a los que plantean las cosechadoras. Este equipo contiene componentes que cortan, aplastan, trituran, pican y soplan el cultivo a gran velocidad, dejando muy poco margen para el error humano. Como en la recolecció n de cereales, la de heno y forraje debe tener lugar en el momento adecuado, con el fin de evitar dañ os a las cosechas. Se produce así el estré s añ adido de terminar las tareas rá pidamente, que, junto a los riesgos de la maquinaria, lleva con frecuencia a lesiones (Murphy y Williams 1983).
Tradicionalmente, las empacadoras de heno han sido una fuente frecuente de lesiones graves. Estas má quinas se utilizan en algunas de las condiciones má s rigurosas que se dan en la reco- lecció n. Las altas temperaturas, el terreno á spero, el polvo y la necesidad de frecuentes ajustes contribuyen a una elevada tasa de lesiones. La conversió n en grandes fardos o balas de heno y los sistemas mecá nicos han mejorado la seguridad con algunas pocas excepciones, como ocurrió con la introducció n de los primeros diseñ os de la empacadora redonda. Los rollos de compresió n de la parte frontal de esta má quina provocaron un gran nú mero de amputaciones de manos y brazos. Este diseñ o fue sustituido má s tarde por una unidad de recogida menos agresiva, que prá cticamente eliminó el problema.
El fuego es un problema potencial para muchos tipos de operaciones de recolecció n. Los cultivos que se deben secar hasta una humedad inferior al 15 % para su almacenamiento correcto constituyen un excelente combustible cuando se inflaman. Las cosechadoras combinadas y las cosechadoras de algodó n son especialmente vulnerables a los incendios durante el trabajo de campo. Se ha demostrado que características de diseñ o tales como el uso de motores diesel y de sistemas elé c- tricos protegidos, un mantenimiento adecuado del equipo y el acceso del operario a extintores disminuyen el riesgo de dañ os o lesiones relacionados con el fuego (Shutske y cols. 1991).
El ruido y el polvo son otros dos riesgos intrínsecos a las operaciones de recolecció n. Ambos pueden afectar a largo plazo a la salud de los operadores de las má quinas. La inclusión de cabinas con un medio ambiente controlado ha permitido reducir la exposició n. En todo caso, la mayor parte de los agri- cultores se benefician ya de esta medida de seguridad. El uso de equipo de protecció n individual como tapones para los oídos y mascarillas antipolvo desechables ofrece un medio alternativo, pero menos eficaz, de protecció n frente a estos riesgos.
A medida que las operaciones de recolecció n se mecanizan en todo el mundo, se produce una transició n de las lesiones relacionadas con el medio ambiente, con los animales o con las herramientas manuales a las causadas por las má quinas. La experiencia de los agricultores y de los fabricantes de é stos será
ú til para reducir el período de adaptación y prevenir las lesiones causadas por la falta de adaptació n y el diseñ o inadecuado. En todo caso, la experiencia de los agricultores incluso con el equipo má s moderno sugiere que el problema de las lesiones no se eliminará completamente. Los errores del operador y el diseñ o de la máquina seguirán desempeñando un papel importante como causas de lesiones. Por lo demás es incuestionable que, además de una mayor productividad, el proceso de mecanización ha reducido significativamente los riesgos asociados con la recolección