martes, 9 de junio de 2009

Procedimiento al sulfato y recuperación

El procedimiento al sulfato produce una pasta más fuerte y oscura, y requiere la recuperación química para poder competir econó micamente. Su punto de partida está en el procedimiento a la sosa (que utiliza ú nicamente hidró xido só dico para la digestión)
y comenzó a adquirir importancia en la industria del decenio de 1930 al de 1950 con el desarrollo del blanqueo por dió xido de cloro y la implantación de procedimientos químicos de recuperació , que tambié n producen vapor y energía para la fábrica. Tambié n desempeñ ó un papel importante el desarrollo de los metales anticorrosión, como el acero inoxidable, para manejar el entorno ambiental de las fá bricas de pasta á cida y de pasta alcalina.
La mezcla de cocció n (licor blanco) es hidró xido sódico (NaOH) y sulfuro de sodio (Na2S). La moderna pasta kraft se transporta generalmente en digestores continuos con frecuencia revestidos de acero inoxidable (Figura 72.8). La temperatura del digestor se sube lentamente hasta unos 170 C y se mantiene a ese nivel durante 3 ó 4 horas. La pasta (llamada “parda”, por su color) se tamiza para separar los trozos de madera que hayan quedado sin digerir, se lava para separar la mezcla de cocció n utilizada (ahora licor negro) y se envía o a la nave de blanqueado o a la de la má quina de producción de pasta. La madera sin digerir se devuelve al digestor o a la caldera para quemarla y producir energía.
El licor negro recogido del digestor y el “papel pardo” de los lavaderos contienen sustancias orgá nicas disueltas cuya composición química exacta depende de las características de la especie de la madera y de las condiciones de la cocción. El licor se concentra por evaporació n hasta que su contenido en agua es inferior al 40 %, y se pulveriza en la caldera de recuperación. La parte orgá nica se consume como combustible, generando calor que se recupera en la parte superior del horno en forma de vapor a elevada temperatura. La parte inorgá nica no quemada se recoge en el fondo de la caldera como una mezcla fundida. El fundido fluye fuera del horno y se disuelve en una solució n cá ustica dé bil, obtenié ndose un “licor verde” que contiene principalmente Na2S disuelto y carbonato só dico (Na2CO3). Este licor se bombea a una planta de recaustificación, donde se clarifica y entonces reacciona con cal apagada (Ca(OH)2), formando NaOH y carbonato cá lcico (CaCO3). El licor blanco se filtra y se almacena para su ulterior uso. El CaCO3 se envía a un horno de cal, donde se calienta para regenerar cal viva (CaO).

domingo, 7 de junio de 2009

Peligros y precauciones: Productos químicos

El vaquero tiene contacto con alguna sustancias químicas que suelen encontrarse en otros tipos de agricultura, y con otras que son específicas de la industria láctea, como las que se emplean para limpiar el sistema de ordeño automático al vacío. Este sistema de tubos ha de ser eficazmente limpiado antes y después de cada uso. Tal tarea suele hacerse irrigando el sistema primero con una solución de jabón muy alcalina (normalmente, hidróxido sódico al 35 %), y luego con una solución ácida como ácido fosfórico al 22,5 %. Se han observado algunas lesiones asociadas al empleo de estas sustancias. Los escapes producen quemaduras importantes. Las salpicaduras pueden lesionar la córnea o la conjuntiva si no se lleva protección en los ojos. Puede producirse la ingestión accidental con resultados trágicos (sobre todo por niños pequeños) cuando se pasan estas sustancias a envases que luego se descuidan durante un instante. La mejor forma de evitar estas situaciones consiste en utilizar un sistema de irrigación auto- mático y cerrado. Si el sistema no es automático, hay que tomar precauciones para restringir el acceso a estas soluciones. Las unidades de medida deben ir cuidadosamente etiquetadas, deben reservarse sólo para este fin, nunca quedar desatendidas y deben aclararse bien después de cada uso.
Al igual que otros trabajadores del ganado, los vaqueros pueden verse expuestos a diversos agentes farmacéuticos, desde antibióticos y progestágenos hasta inhibidores de las prostaglan- dinas y hormonas. Dependiendo del país, los vaqueros también pueden utilizar fertilizantes, herbicidas e insecticidas con diversos grados de intensidad. En general, los vaqueros usan menos de estas sustancias químicas que las personas que se dedican a otras tareas agrícolas. Sin embargo, han de observarse las mismas precauciones al mezclar, aplicar y almacenar estas sustancias. Las correspondientes técnicas de aplicación y las ropas protectoras son tan importantes para el vaquero como para cualquier otra persona que trabaje con estos compuestos.

sábado, 6 de junio de 2009

Peligros y precauciones: Ruido

Un peligro potencial claramente relacionado con el grado de mecanización es el del ruido. En las vaquerías es habitual que el ruido alcance niveles nocivos, siempre relacionados con algún tipo de aparato mecánico. Fuera del establo, las principales agresiones proceden de los tractores y de las sierras de cadena. Los niveles de ruido de estos aparatos superan a menudo los
90-100 dBA. Dentro del establo, otras fuentes de ruido son las cortadoras, las pequeñas cargadoras y las bombas de ordeño automático. También estos niveles de ruido pueden superar a los que se consideran nocivos para el oído. Aunque hay pocos estu- dios sobre sorderas por ruido en vaqueros, se combinan para mostrar un patrón convincente de déficit auditivos que afectan sobre todo a las frecuencias más altas. Estas pérdidas pueden ser muy importantes y se dan considerablemente más a menudo en granjeros de cualquier edad que en los controles que no son gran- jeros. En algunos de los estudios, las sorderas fueron más notables en el oído izquierdo que en el derecho, posiblemente porque los granjeros pasan mucho tiempo con el oído izquierdo vuelto hacia el motor y el silenciador cuando conducen algún vehículo. Puede lograrse prevenir estas sorderas mediante la reducción del ruido y el empleo de silenciadores, y mediante la implantación de un programa de reducción de ruidos. Ciertamente, el hábito de llevar dispositivos de protección de los oídos, ya sean orejeras o tapones, puede ayudar a reducir el riesgo de sorderas por ruido en la próxima generación.

viernes, 5 de junio de 2009

VAQUERIAS

El vaquero es un especialista cuyo objetivo es optimizar la salud, la nutrición y el ciclo reproductor de un rebaño de vacas con el empeño último de maximizar la producción de leche. Los principales determinantes de la exposición del vaquero a los peligros son el tamaño de la explotación y del rebaño, la acumulación de tareas, la geografía y el grado de mecanización. Una vaquería puede ser un pequeño negocio familiar en el que se ordeñan 20 vacas al día o menos, o bien una empresa con tres turnos de trabajadores para alimentar y ordeñar a miles de vacas las veinticuatro horas del día. En las zonas del mundo en las que el clima es muy suave, se puede alojar al ganado en cobertizos abiertos con tejados y paredes mínimos. Por el contrario, en otras regiones los establos han de estar bien cerrados a fin de que conserven calor suficiente para proteger a los animales y a los sistemas de suministro de agua y de ordeño. Todos estos factores contribuyen a la variabilidad del perfil de riesgo del vaquero. No obstante, existen algunos peligros que toda persona que trabaje en una vaquería en cualquier sitio del mundo encontrará en mayor o menor grado.

miércoles, 3 de junio de 2009

TRATAMIENTO Y CONTROL DE • INCENDIOS FORESTALES

La importancia de los incendios forestales
Una tarea importante para la ordenación forestal es la protección de los recursos forestales.
De los muchos tipos de ataques que puede sufrir el bosque, el fuego suele ser el más peligroso. Este peligro es también una amenaza real para las personas que viven en el interior o en las proximidades de la zona forestal. Cada año, miles de personas pierden sus hogares debido a los incendios descontrolados y cientos de personas fallecen en estos accidentes; además, decenas de miles de animales domésticos perecen. El fuego destruye las cosechas agrícolas y provoca la erosión del suelo, que a largo plazo es aún más desastrosa que los accidentes ya descritos. Cuando la tierra queda yerma tras el incendio, si caen fuertes lluvias se empapa y pueden ocurrir enormes corrimientos de tierras y fangos.
Se calcula que cada año:

• se queman de 10 a 15 millones de hectáreas de bosques templados o boreales;
• se queman de 20 a 40 millones de hectáreas de bosques
pluviales tropicales,

• se queman de 500 a 1.000 millones de hectáreas de sabanas

tropicales y subtropicales, terrenos arbolados y bosques maderables.
Más del 90 % de todos estos incendios son provocados por la actividad humana. Por consiguiente, está bastante claro que la prevención y el control de incendios deben recibir la máxima prioridad entre las actividades de ordenación forestal.

martes, 2 de junio de 2009

Peligros, efectos y medidas preventivas: Carga musculosquelética y fisiológica

Aunque no existe literatura epidemiológica específica que vincule la plantación de árboles con problemas musculosqueléticos, los movimientos enérgicos asociados al transporte de cargas, así como la variedad de posturas y de trabajo muscular que comporta el ciclo de plantación, constituyen sin duda factores de riesgo que se ven incrementados por la naturaleza repetitiva del trabajo.
Las flexiones y extensiones extremas de las muñecas —p. ej., para coger los plantones de las bandejas— y la transmisión a manos y brazos del impacto que se produce cuando la herramienta de plantación golpea una roca oculta, son algunos de los peligros biomecánicos a los que se ven expuestos los miembros superiores. El peso total acarreado, la frecuencia de levantamiento y la naturaleza física y repetitiva del trabajo —sobre todo el intenso esfuerzo muscular necesario para hundir el almocafre en la tierra— son factores que contribuyen a la tensión muscular ejercida sobre los miembros superiores.
Los problemas lumbares están relacionados con la frecuencia con que los trabajadores encorvan la espalda. La manipulación de bandejas de plantones (de 3,0 a 4,1 kg cada una cuando están llenas) al descargar los camiones de reparto es también un riesgo potencial. El transporte de cargas con arneses también puede provocar molestias lumbares, sobre todo si el peso no está bien distribuido sobre los hombros y alrededor de la cintura.
Conviene no olvidar la carga muscular sobre los miembros inferiores: caminar varios kilómetros diarios transportando una carga sobre terreno irregular, a veces cuesta arriba, puede convertirse rápidamente en un trabajo agotador. Además, esta faena implica frecuentes flexiones de las rodillas y la constante utilización de los pies. La mayoría de los plantadores silvícolas se sirven de los pies para despejar los detritos con un movimiento lateral antes de realizar un hoyo, así como para aplicar peso sobre el estribo de la herramienta a fin de hundirla en el suelo y para compactar la tierra alrededor del plantón una vez insertado.
La prevención de la tensión musculosquelética depende de la minimización de las cargas transportadas, en términos de peso, frecuencia y distancia, junto con la optimización de las posturas de trabajo, lo que implica herramientas y prácticas de trabajo apropiadas.

Por ejemplo, si hay que llevar los plantones en un cubo, el agua puede reemplazarse por musgo turboso húmedo para reducir el peso transportado. En Chile, el rendimiento aumentó un 50 % tras reemplazar las pesadas cajas de madera de trans- porte de plantones por otras de cartón más ligeras (Apud y Valdés 1995). Las herramientas también tienen que estar bien adaptadas a la faena. El cambio de pico y pala por una escarda especialmente diseñada redujo la carga de trabajo un 50 % y mejoró el rendimiento hasta un 100 % en la reforestación de Pakistán (Saarilahti y Asghar 1994). El peso de la herramienta de plantación también es crucial. Por ejemplo, en un estudio de campo de herramientas de plantación realizado en Quebec, las variaciones oscilaban entre 1,7 y 3,1 kg, lo que significa que la elección del modelo más ligero puede ahorrar el levantamiento de 1.400 kg diarios, sobre la base de 1.000 levantamientos diarios.
Las herramientas de plantación con mangos largos y rectos son preferibles porque si la herramienta golpea una roca oculta, la mano resbalará por el mango en lugar de absorber el choque. Un mango liso y conificado permite un agarre óptimo para un mayor porcentaje de la población. El Instituto de Investigación de Técnica Forestal de Canadá (Forest Engineering Research Institute of Canada) recomienda utilizar herramientas ajustables con propiedades amortiguadoras, pero indica que en el momento de la realización de su estudio de 1988 no existía ninguna herramienta de este tipo (Stjernberg 1988).
Los plantadores también deben recibir formación relativa a las posturas óptimas de trabajo. Por ejemplo, utilizar el peso corporal para hundir el almocafre en lugar del esfuerzo muscular, evitar la torsión de la espalda o el esfuerzo excesivo de los brazos mientras se encuentran totalmente extendidos, evitar plantar cuesta abajo y utilizar la herramienta de plantación como soporte al encorvarse, todo ello puede contribuir a minimizar la tensión musculosquelética. A los plantadores principiantes no se les debe pagar a destajo hasta que estén bien entrenados.

lunes, 1 de junio de 2009

Peligros, efectos y medidas preventivas: Peligros químicos

El uso de plaguicidas y fungicidas para proteger los plantones (durante su cultivo o almacenamiento) comporta un posible riesgo al manejar plantas recién rociadas (Robinson, Trites y Banister 1993). Debido a la constante necesidad de aplicar lociones o aerosoles repelentes de insectos puede producirse irritación ocular.