sábado, 7 de marzo de 2009

Enfermedades no malignas

Los trabajadores de serrerías e industrias relacionadas están expuestos a diversos riesgos para el sistema respiratorio, causados por el polvo de madera, los componentes volátiles de la madera, los mohos y bacterias en suspensión y el formaldehído. Varios estudios han examinado la salud respiratoria entre los trabajadores de serrerías y fábricas de contrachapado, tableros de partículas y tableros de hebras. El interés de los estudios en las serrerías se ha centrado generalmente en el polvo, mientras que los estudios de las fábricas de contrachapado y tableros de partículas se han centrado principalmente en la exposición al formaldehído.
La exposición laboral al serrín se ha relacionado con una gran variedad de efectos para el sistema respiratorio superior e inferior. Debido al tamaño de las partículas generadas por las opera- ciones de las industrias madereras, la nariz es el destino natural de los efectos de la exposición al polvo de madera. Se han documentado muy diversos efectos en los senos nasales, como rinitis, sinusitis, obstrucción nasal, hipersecreción nasal y eliminación mucociliar deficiente. La exposición al polvo de madera se ha relacionado también con efectos para el tracto respiratorio infe- rior como el asma, la bronquitis crónica y la obstrucción respira- toria crónica. Las especies de coníferas y frondosas, maderas duras y blandas, procedentes de climas tropicales y templados se han asociado a efectos tanto para el tracto respiratorio superior como para el inferior. Por ejemplo, se ha asociado el asma, como enfermedad profesional, a la exposición al polvo de arce afri- cano, roble gateado africano, fresno, sequoia californiana, cedro del Líbano, nogal centroamericano, cedro blanco oriental, ébano, iroko, caoba, roble, ramin y cedro rojo occidental, entre otras especies.
La madera se compone principalmente de celulosa, poliosas y lignina, pero también contiene diversos compuestos orgánicos biológicamente activos, como monoterpenos, tropolones, ácidos resínicos (diterpenos), ácidos grasos, fenoles, taninos, flavonoides, quinonas, lígnanos y estilbenos. Como se ha demostrado que los efectos para la salud varían según la especie de árbol, se sospecha que puedan deberse a estos productos químicos naturales, conocidos como extractivos, que también varían según la especie. En algunos casos, se han identificado extractivos específicos como la causa de los efectos para la salud asociados a la exposición a la madera. Por ejemplo, el ácido plicático, que aparece naturalmente en el cedro rojo occidental y en el cedro blanco oriental, produce asma y otros efectos alergé- nicos en los humanos. Mientras que los extractivos de mayor peso molecular permanecen en el polvo durante las operaciones de transformación de la madera, otros, los extractivos más ligeros, tales como los monoterpenos, se volatilizan fácilmente durante las operaciones de secado en cámara, aserrado y retes- tado. Los monoterpenos (como el -pineno, el -pineno, el 3-careno y el limoneno) son componentes importantes de la resina de muchas coníferas comunes y están relacionados con la irritación de boca y garganta, la disnea y la afectación de la función pulmonar.
Los mohos que se desarrollan en la madera son otro riesgo natural con posibles efectos perjudiciales. La exposición a ellos parece ser común entre los trabajadores de serrerías ubicadas en regiones de clima suficientemente húmedo y cálido para su desa- rrollo. Entre los trabajadores de las serrerías de los países escan- dinavos, Reino Unido y Norteamérica se han registrado casos de alveolitis alérgica extrínseca, también conocida como neumonitis por hipersensibilidad (Halpin y cols. 1994). Un efecto mucho más común, aunque menos grave de la exposición a mohos, es la fiebre por inhalación, también conocida como síndrome tóxico del polvo orgánico, caracterizada por crisis agudas de fiebre, malestar, dolores musculares y tos. Se ha calculado que la prevalencia de la fiebre por inhalación entre los desramadores suecos oscila entre un 5 y un 20 %, aunque es probable que estos porcentajes sean mucho menores en la actua- lidad, debido a la introducción de medidas preventivas.
La exposición a los productos químicos utilizados como adhe- sivos en la industria maderera puede tener asimismo efectos en el sistema respiratorio. El formaldehído es un irritante y puede provocar inflamación de nariz y garganta. Se han observado efectos agudos en los pulmones y se sospechan efectos crónicos. También se ha documentado que esta exposición provoca asma y bronquitis crónica.
Los efectos irritantes o alergénicos del polvo de madera, el formaldehído y otros materiales no se limitan al sistema respira- torio. Por ejemplo, los estudios que comunican síntomas nasales suelen indicar una mayor incidencia de irritación ocular. Se ha demostrado la relación de las dermatitis con el polvo de más de 100 especies diferentes de árboles, algunas de ellas especies comunes de maderas duras, maderas blandas y especies tropicales. El formaldehído es además un irritante cutáneo y puede provocar dermatitis alérgica por contacto. También se ha demostrado que algunos fungicidas antimanchas utilizados en la madera de maderas blandas provocan irritación ocular y cutánea.
Los trabajadores de las serrerías y otras industrias madereras tienen un alto riesgo de pérdida auditiva por ruido. Por ejemplo, en un reciente estudio realizado en una serrería de Estados Unidos, el 72,5 % de los trabajadores presentaban algún grado de deterioro auditivo a una o más frecuencias en las pruebas audiométricas (Tharr, 1991). Las personas que trabajan en las proximidades de sierras y otras máquinas de transformación de la madera suelen verse expuestas a niveles superiores a 90 o 95 dBA. A pesar de este riesgo perfectamente conocido, los intentos de reducir los niveles de ruido son relativamente escasos (con la excepción de los encerramientos de las cepilladoras) y continúan produciéndose nuevos casos de pérdida auditiva inducida por ruido.

viernes, 6 de marzo de 2009

Procesos de gestión

La gestión del estiércol implica su recogida, una o más operaciones de transferencia, almacenamiento y/o tratamiento opcional y, finalmente, su utilización. La humedad que contiene el estiércol, según se recoge en la Tabla 70.13 determina su consistencia. Los excrementos de diferentes consistencias requieren distintas técnicas de tratamiento y por eso pueden constituir diferentes peligros para la salud y para la seguridad (USDA 1992). El reducido volumen de estiércol sólido o de escasa humedad suele permitir tratarlo con escasos gastos en equipo y menores necesidades energéticas, pero no es fácil automatizar los sistemas de procesamiento. La recogida, transferencia y tratamiento opcional de los excrementos líquidos son más fáciles de automatizar y requieren menos atención diaria. La exigencia de almacenar el estiércol es cada vez mayor, al ir aumentando la variabilidad estacional de las cosechas locales; el método de almacenamiento debe adaptarse para estar a la altura del ritmo al que se produce y al calendario de utilización a la vez que se preserva el medio ambiente, sobre todo en lo referente a vertidos de agua. Las posibilidades de utilización son como nutrientes para plantas, protección de plantas, alimento para animales, mullidos o como fuente de producción de energía.

jueves, 5 de marzo de 2009

GESTION DEL ESTIERCOL Y DE LOS EXCREMENTOS

La importancia de la gestión de desechos ha ido creciendo a la vez que lo ha hecho la intensidad de la producción agrícola en las explotaciones. Los desechos de la producción ganadera están dominados por el estiércol, pero también se incluyen en este concepto las camas y mullidos, los alimentos y el agua no utilizados, y la tierra negra. En la Tabla 70.13 aparece una relación de características relevantes del estiércol; también se incluyen los desechos humanos para poder establecer una comparación, y porque en una explotación también resulta necesario tratarlos. El elevado contenido orgánico del estiércol proporciona un excelente medio de cultivo para las bacterias. La actividad metabólica de las bacterias consumirá el oxígeno y mantendrá los excrementos almacenados como estiércol en estado anaerobio. La acti- vidad metabólica anaerobia puede producir ciertos productos intermediarios gaseosos bien conocidos, como el dióxido de carbono, el metano, el ácido sulfhídrico y el amoníaco

miércoles, 4 de marzo de 2009

Peligros y precauciones: Alergias a los animales

Todos los animales tienen antígenos no humanos y que por eso pueden funcionar como alergenos potenciales. Además, el ganado suele albergar ácaros. Como hay muchas posibles alergias a animales, el reconocimiento de un alergeno específico exige una cuidadosa y exhaustiva historia de la enfermedad y de la ocupación. Incluso disponiendo de esos datos puede ser difícil reconocer un alergeno específico.
La expresión clínica de las alergias a los animales puede representar un cuadro de tipo anafiláctico, con urticaria, hinchazón, secreción nasal y asma. En algunos pacientes, los únicos síntomas son secreción nasal y picores.
El control de la exposición a alergias por animales es una tarea ingente. La mejora de las prácticas de cría de animales domésticos y la introducción de cambios en los sistemas de ventilación de las instalaciones para el ganado pueden reducir la posibilidad de que quien maneja el ganado se vea expuesto. Sin embargo, acaso haya poco más que hacer que la desensibilización para impedir que se formen alergenos específicos. En general sólo resulta posible desensibilizar a un trabajador cuando el alergeno específico ha quedado adecuadamente caracterizado.

martes, 3 de marzo de 2009

Peligros, efectos y medidas preventivas

Los estudios dedicados a la seguridad y la salud de los plantadores silvícolas son escasos en todo el mundo. La plantación de árboles a escala industrial, aunque aparentemente bucólica, es fatigosa y peligrosa. Un estudio pionero en este campo, realizado por Smith (1987) en la Columbia Británica, reveló que el 90 % de los 65 plantadores entrevistados habían sufrido una enfermedad, lesión o accidente durante toda una vida de trabajo en planta- ciones silvícolas. En un estudio similar realizado por el IRSST (Instituto para la Seguridad y la Salud en el Trabajo) de Quebec (Giguère y cols. 1991, 1993), 24 de cada 48 plantadores silvícolas declararon haber sufrido una lesión relacionada con su trabajo a lo largo de su vida profesional en este campo. En Canadá, 15 plantadores silvícolas fallecieron entre 1987 y 1991 por las siguientes causas relacionadas con su trabajo: accidentes de tráfico (7), animales salvajes (3), rayos (2), incidentes durante el alojamiento (incendio, asfixia: 2) e insolación (1).
Aunque escasas y realizadas con un pequeño número de trabajadores, las pocas investigaciones de indicadores fisiológicos de esfuerzo físico (frecuencia cardíaca, parámetros de hematoLogía sanguínea, elevada actividad de enzimas séricas) conclu- yeron todas ellas que la plantación de árboles es una ocupación muy fatigosa tanto en términos de esfuerzo cardiovascular como musculosquelético (Trites, Robinson y Banister 1993; Robinson Trites y Banister 1993; Giguère y cols. 1991; Smith 1987). Banister, Robinson y Trites (1990) definieron el “agotamiento del plantador”, un síndrome derivado de una deficiencia hema- tológica y caracterizado por la presencia de somnolencia, debilidad y mareos, parecido al “síndrome de agotamiento suprarrenal” o “anemia deportiva” que desarrollan los atletas en sus entrenamientos. (Para conocer datos sobre cargas de trabajo en Chile, véase Apud y Valdés 1995; en Pakistán, véase Saarilahti y Asghar 1994).

lunes, 2 de marzo de 2009

Ciclo de plantación: Paso a la siguiente microestación.

El plantador pasa a la siguiente microestación, generalmente a 1,8 m de distancia. Los planta- dores experimentados suelen calcular esta distancia a ojo. En este momento, el plantador debe identificar los peligros del camino, pensar la forma de rodearlos o determinar otra estra- tegia evasiva. En la Figura 68.12, el plantador que se ve en primer término está a punto de introducir el plantón en el hoyo. El plantador que se ve en segundo término está a punto de realizar un hoyo con una herramienta de plantación de mango recto. Ambos transportan los plantones en envases sujetos a un arnés. Los plantones y los equipos pueden pesar hasta 16,8 kg
(véase la Tabla 68.4). Obsérvese también que los plantadores van totalmente cubiertos por ropas que les protegen contra los insectos y el sol.

domingo, 1 de marzo de 2009

Ciclo de plantación: Compactación de la tierra

Alrededor del plantón recién colocado se compacta la tierra para afirmarlo en el hoyo y eliminar el aire, que podría secar las raíces. Aunque es recomendable piso- tear la tierra, suele ser más habitual dar un fuerte golpe con el pie o talón.