sábado, 14 de febrero de 2009

LESIONES Y ENFERMEDADES

Lesiones
Las serrerías y otros talleres de transformación de la madera son ambientes de trabajo extremadamente peligrosos debido a la naturaleza del proceso, que comporta el movimiento y corte de trozos de madera muy grandes y pesados a velocidades relativamente altas. Aunque se disponga de buenos controles técnicos, es preciso cumplir estrictamente normas y procedimientos de seguridad. Existen varios factores generales que pueden contribuir al riesgo de lesiones. No mantener el orden y la limpieza adecuadamente aumenta el riesgo de resbalones, tropezones y caídas, y el polvo de madera puede plantear un peligro de incendio o explosión. Los altos niveles de ruido han provocado lesiones debido a la menor capacidad de los trabajadores para comunicarse y oír las señales acústicas de advertencia. Muchas fábricas grandes trabajan en varios turnos, y las horas de trabajo, en especial los cambios de turno, pueden aumentar las probabilidades de accidente.
Entre los accidentes más comunes con riesgo de que se produzcan heridas muy graves o mortales hay que citar los golpes por los equipos móviles; las caídas de plataformas y pasos elevados; la no desconexión o bloqueo de los equipos mientras se realizan tareas de mantenimiento o se intenta eliminar atascos; los golpes por el retroceso de sierras, canteadoras y cepilladoras; y el ahogamiento en vías fluviales de conducción de troncos o estanques de almacenamiento. Los trabajadores de reciente contratación corren un riesgo mayor. Por ejemplo, en un análisis de las causas de 37 fallecimientos ocurridos en serrerías entre 1985 y 1994 en la Columbia Británica, Canadá, 13 (el 35 %) de ellas ocurrieron durante el primer año de empleo, y 5 de estas últimas durante la primera semana de empleo (4 el primer día) (Howard, 1995).
También existe un alto riesgo de lesiones no mortales. Las partículas y pequeños trozos de madera o residuos expulsados por la maquinaria pueden provocar lesiones oculares. El contacto entre la madera y la piel sin proteger puede dar lugar a pinchazos, cortes y astillas clavadas. Intentar empujar o levantar materiales pesados durante la clasificación y selección u otras operaciones implica riesgo de torceduras, esguinces y otras lesiones musculoesqueléticas.

viernes, 13 de febrero de 2009

Otras industrias de manufactura de tableros

Este grupo de industrias, en el que se incluyen la manufactura de tableros de partículas, de tableros de obleas, tableros de hebras, tableros aislantes, tableros de fibra y tableros duros, produce tableros compuestos por elementos de madera de varios tamaños, desde grandes escamas u obleas hasta fibras, unidas por colas resinosas o, en el caso de los tableros de fibra elaborados por procesos húmedos, por la unión “natural” entre las fibras. En el proceso más sencillo, los tableros se fabrican en dos fases. La primera fase es la producción de los elementos, bien directamente a partir de los troncos enteros o bien como subproducto residual de otros ámbitos de la industria maderera, como las serrerías. La segunda fase es su recombinación en forma de planchas o paneles utilizando adhesivos químicos.
Los tableros de partículas, de escamas, de hebras y de obleas se elaboran con astillas de madera de varios tamaños y formas utilizando procesos similares. Los de partículas y de escamas se elaboran con pequeños elementos de madera y se destinan en general a la elaboración de paneles de chapa de madera o lami- nados de plástico para la fabricación de muebles, armarios y otros productos de madera. La mayoría de los elementos se obtienen directamente de los desechos de la madera. Los tableros de obleas y de hebras se elaboran con partículas muy grandes —virutas y hebras de madera, respectivamente— y se utilizan principalmente para aplicaciones estructurales. Por lo general, los elementos se obtienen directamente de los troncos, utilizando una máquina provista de una serie de cuchillas girato- rias que cortan finas obleas. El diseño puede ser parecido al de una astilladora, excepto que la madera debe alimentarse a la cortadora con el grano orientado en paralelo a las cuchillas. También pueden utilizarse diseños de desarrollo periférico. En estos procesos es mejor utilizar madera saturada de agua y, como la madera debe estar orientada, suelen utilizarse troncos cortos. Antes de elaborar las planchas o paneles, es preciso clasificar los elementos por su tamaño y calidad, y después secarlos por medios artificiales controlando estrictamente la humedad. Los elementos secos se mezclan con un adhesivo y se extienden en mantas. Se utilizan tanto resinas de formaldehído fenólico como de formaldehído ureico. Como ocurre con el contrachapado, las resinas fenólicas se utilizan más con paneles destinados a aplicaciones que requieren durabilidad en condiciones adversas, mien- tras que las de urea-formaldehído se emplean para aplicaciones interiores, menos exigentes. Las resinas de melamina-formaldehído también aumentan la durabilidad, pero son más caras. En las últimas décadas, ha surgido una nueva industria de producción de madera reconstituida para varios usos estructu- rales, como vigas, soportes y otros elementos de apoyo de cargas. Aunque los procesos de fabricación pueden ser parecidos a los utilizados para los tableros de partículas, se utilizan resinas a base de isocianatos, debido a la mayor resistencia que se precisa. Las mantas se dividen en secciones a la medida del panel, utilizando generalmente un equipo automático de aire comprimido o una hoja recta. Esta operación se realiza en un recinto cerrado, de modo que pueda reciclarse el material sobrante de la manta. Los paneles se unen para formar planchas por medio de una resina termoestable que se solidifica en una prensa caliente en un proceso similar a la elaboración del contrachapado. Posteriormente los paneles se enfrían y se recortan a medida. En caso necesario, se utilizan lijadoras para el acabado superficial. Por ejemplo, los tableros reconstituidos que han de recubrirse con una chapa de madera o laminado plástico deben lijarse para obtener una superficie relativamente lisa y uniforme. Aunque antes se utilizaban en esta industria lijadoras rotativas, en la actualidad se utilizan generalmente lijadoras de cinta. También pueden aplicarse revestimientos superficiales.
Los tableros de fibra (incluidos los tableros aislantes, los de fibra de densidad media (FDM) y los tableros duros) son paneles compuestos por fibras de madera enlazadas. Su producción es algo distinta de la de los tableros de partículas y otros tableros manufacturados. (véase la Figura 71.1). Para producir las fibras, se reducen (a pasta) pequeños troncos o astillas de madera de forma similar a lo que se hace para producir pasta para la industria papelera (véase el capítulo Industria del papel y la pasta de papel). En general, se utiliza un proceso de desfibrado mecánico por el que se remojan las astillas en agua caliente y después se trituran mecánicamente. Los tableros de fibra pueden ser de muy diversa densidad, desde tableros aislantes de baja densidad hasta tableros duros, y se elaboran con madera de coníferas u otras especies. Para fabricar tableros duros es mejor utilizar otras especies, mientras que las coníferas son mejores para los tableros aislantes. Los procesos que intervienen en el desfibrado tienen un efecto químico menor sobre la madera triturada, eliminando una pequeña cantidad de lignina y otros materiales extraíbles.
Pueden utilizarse dos procesos diferentes, húmedo y seco, para unir las fibras y producir los paneles. Los tableros duros (tableros de fibra de alta densidad) y FDM pueden elaborarse por medio de procesos “húmedos” o “secos”, mientras que los tableros aislantes (tableros de fibra de baja densidad) se han de elaborar por medio del proceso húmedo. Fue éste el que se desarrolló en primer lugar, y procede de la producción de papel, mientras que el proceso seco se desarrolló posteriormente y se deriva de las técnicas de elaboración de tableros de partículas. En el proceso húmedo, se distribuye una lechada de pasta y agua sobre un tamiz para formar una manta que después se prensa, se seca, se corta y se labra. Los tableros elaborados por procesos húmedos unen gracias a componentes de la madera parecidos a los adhesivos y a la formación de enlaces de hidrógeno. El proceso seco es similar, excepto en que las fibras se distribuyen sobre la manta tras la adición de un ligante (ya sea una resina termoestable, una resina termoplástica o un aceite secante) para que se unan las fibras. Por lo general, se utilizan resinas de fenolformaldehído o urea-folmaldehído. A veces se emplean otros productos químicos diversos como aditivos, incluyendo sales inorgánicas como agentes ignífugos y fungicidas como agentes conservantes.
En general, los riesgos para la seguridad y la salud en las fábricas de tableros de partículas y otros tableros manufacturados son bastante parecidos a los existentes en las fábricas decontrachapado, con la excepción de las operaciones de desfi- brado para la producción de tableros de fibra (véase la Tabla 71.3). La elaboración de los elementos puede implicar una exposición al polvo de madera, que varía mucho en función de la humedad de la madera y de la naturaleza de los procesos. Las operaciones de corte y acabado de los paneles, especialmente el lijado, son las que suponen una mayor exposición al polvo de madera si no existen controles técnicos o no funcionan correcta- mente. La mayoría de las lijadoras son sistemas cerrados, y se necesitan sistemas de aire de gran capacidad para eliminar el polvo generado. Los trabajadores que realizan las operaciones de astillado y trituración de madera secada y los que intervienen en el transporte de las astillas desde los almacenes hasta las áreas de proceso también pueden verse expuestos al polvo, así como a hongos y bacterias. Es posible quedar expuesto a niveles muy altos de ruido cerca de las operaciones de lijado, astillado, tritu- ración y otras operaciones de transformación de la madera. Es posible quedar expuesto al formaldehído y a otros componentes de las resinas durante las operaciones de mezcla de colas, prepa- ración de las mantas y prensado en caliente. Las medidas de control para limitar la exposición a los riesgos para la seguridad, al polvo de madera, al ruido y al formaldehído aplicadas en las fábricas de tableros son parecidas a las aplicables a las fábricas de contrachapado y serrerías.

jueves, 12 de febrero de 2009

Riesgos derivados de la elaboración de chapas y contrachapado

La Tabla 71.3 indica los principales tipos de riesgos para la segu- ridad y la salud en el trabajo en una fábrica típica de contrachapado. Muchos de ellos son parecidos a los existentes en las serrerías, y las medidas de control también son semejantes. En esta sección sólo se tratan las cuestiones que difieren de las operaciones de aserrado.
Los obreros que trabajan en las operaciones de preparación de colas, empalme, parcheado, lijado y prensado en caliente, y los que trabajan en las proximidades, pueden verse expuestos por vía cutánea y respiratoria al formaldehído y a otros compo- nentes de las colas, resinas y adhesivos. Las resinas de urea liberan formaldehído durante el curado más fácilmente que las fenólicas; con todo, las mejoras logradas en la formulación de resinas han reducido estas exposiciones. Es necesario disponer de una ventilación por aspiración localizada y utilizar guantes y otros equipos protectores apropiados para reducir la exposición cutánea y respiratoria al formaldehído y otros componentes de las resinas.
La madera utilizada para producir chapas está mojada, y las operaciones de desenrollado y corte no suelen producir mucho polvo. Las operaciones de producción de contrachapado que más exposición al polvo producen son las de lijado, mecanizado y aserrado necesarias para el acabado. En particular, el lijado produce grandes cantidades de polvo fino porque durante el labrado puede eliminarse entre un 10 y un 15 % del tablero. Estos procesos deben estar encerrados y tener ventilación por aspiración localizada; las lijadoras manuales deben disponer de aspiración integrada mediante una bolsa de recogida del polvo. Si no se dispone de ventilación localizada o no funciona
correctamente, la exposición al polvo de madera puede ser importante. En las fábricas de contrachapado es muy normal utilizar métodos de limpieza húmedos y por aspiración, porque el pequeño tamaño de las partículas de polvo resta eficacia a otros métodos. Si no existen medidas de control del ruido, los niveles de ruido producidos por las operaciones de lijado, aserrado y mecanizado pueden superar los 90 dBA.
Una vez secas las chapas, pueden liberarse varios componentes químicos de la madera, tales como monoterpenos, ácidos de las resinas, aldehídos y cetonas. Los tipos y cantidades de los productos químicos liberados dependen de la especie del árbol y de la temperatura del secador de chapa. Es necesario disponer de una ventilación por aspiración adecuada y reparar inmediatamente las fugas del secador de chapa. Los trabajadores pueden verse expuestos a los humos de escape de los motores de las carretillas elevadoras en toda la fábrica, y los equipos móviles también presentan un riesgo para la seguridad. Los plaguicidas mezclados con las colas apenas son volátiles y no deberían ser detectables en el aire ambiental del lugar de trabajo, con la excepción de los cloronaftalenos, que se evaporan notablemente. La exposición a los plaguicidas puede producirse por vía cutánea.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Peligros y precauciones: Herrería

La herrería (trabajo de forja) produce fundamentalmente lesiones musculosqueléticas y ambientales. La manipulación del metal que ha usarse para atender a los animales, como es el caso de las herraduras, exige un trabajo duro, con intensa actividad muscular para preparar el metal y colocar las patas del animal. Además, la aplicación del producto creado en la forja al animal, como es el caso de una herradura, constituye una fuente adicional de lesiones (véase la Figura 70.4).
Con frecuencia, el calor necesario para doblar los metales implica una exposición a gases nocivos. Existe un síndrome, la fiebre por vapor de metales, cuyo cuadro clínico es similar al de una infección pulmonar y se produce por la inhalación de vapores de níquel, magnesio, cobre u otros metales.
Los efectos perjudiciales para la salud del trabajo de forja pueden aliviarse trabajando con una adecuada protección respiratoria. Se trata de mascarillas o respiradores purificadores de aire con cartuchos y filtros capaces de filtrar los vapores ácidos de gases/orgánicos y los procedentes de metales. Si la forja se practica en un sitio fijo, la fragua debe contar con un sistema de ventilación por aspiración. Los controles de ingeniería, que ponen distancia o barreras entre el animal y el trabajador, redu- cirán el riesgo de lesión.

martes, 10 de febrero de 2009

Peligros y precauciones: Zoonosis

La cría de animales exige un íntimo contacto entre trabajadores y animales. Los seres humanos pueden resultar infectados por microorganismos que están presentes normalmente en los animales, y que rara vez son patógenos humanos. Además, los tejidos de los animales infectados y los comportamientos asociados con ellos pueden exponer a trabajadores que apenas tendrían contacto con ellos si se ocupan de ganado sano o con los que ni siquiera entrarían en contacto.
Entre las zoonosis relevantes hay numerosos virus, bacterias, microbacterias, hongos y parásitos (véase la Tabla 70.12). Muchas zoonosis como el ántrax, la tinea capitis o la ectima contagiosa, se deben a contagio cutáneo. El contagio resultante de la exposición a animales enfermos es un factor de riesgo para la rabia y la tularemia. Dado que los ganaderos suelen tener más probabilidades de ingerir productos animales poco tratados, presentan riesgo de enfermedades como la infección por Campylobacter, criptosporidiosis, salmonelosis, triquinosis o tuberculosis.
El control de las zoonosis debe extenderse a la vía de contagio y la fuente del mismo. La eliminación de la fuente y/o la interceptación de la vía son esenciales para controlar las enfermedades. Por ejemplo, debe haber una forma adecuada de deshacerse de los animales enfermos que hayan muerto. A menudo, las enfermedades humanas pueden evitarse tratándolas en los animales. Además, los productos o tejidos de origen animal deben ser adecuadamente transformados antes de utilizarlos en la cadena alimentaria humana. Algunas zoonosis se tratan en el trabajador con antibióticos. Sin embargo, el empleo rutinario de antibióticos profilácticos en el ganado puede hacer surgir microorganismos resistentes que se conviertan en un problema de salud pública.

lunes, 9 de febrero de 2009

Peligros y precauciones: Lesiones


Es frecuente que los estudios de lesiones asociadas con la agricultura señalen a los animales como agentes lesivos. Se han propuesto varias explicaciones para estas observaciones. La íntima asociación entre el trabajador y el animal, que a menudo tiene un comportamiento impredecible, supone un riesgo para el trabajador. Muchos animales les superan en tamaño y fuerza. A menudo las lesiones se deben a un traumatismo directo producido por una coz, un mordisco o el aplastamiento contra alguna estructura, siendo las extremidades inferiores las más frecuentemente afectadas. También el comportamiento de los trabajadores también puede contribuir al riesgo de lesión. Los trabajadores que penetran en el “radio de acción” del ganado o que se colocan en las “zonas ciegas” de los animales tienen mayor riesgo de resultar lesionados por reacciones de vuelo, embestidas, coces y aplastamientos.


Entre los cuidadores del ganado, las mujeres y los niños están abundantemente representados. Posiblemente se deba a determinados factores sociales que llevan a estos grupos a encargarse del trabajo relacionado con los animales, o a que las diferencias de tamaño entre el trabajador y el animal son en este caso exageradas o, en el caso de los niños, a que emplean técnicas de manejo del ganado a las que los animales no están habituados.
Las intervenciones específicas para evitar las lesiones correspondientes son la intensificación de los esfuerzos educativos, la selección de animales que sean más compatibles con los seres humanos, la selección de trabajadores que tengan menos probabilidades de poner nerviosos a los animales y la adopción de técnicas que disminuyan el riesgo de exposición para los seres humanos y los animales.

domingo, 8 de febrero de 2009

Ciclo de plantación: Introducción de la planta en el hoyo

Si el plantador todavía no tiene un plantón en su mano, coge uno del envase, lo dobla, lo introduce en el hoyo y lo endereza. La planta debe quedar recta, bien introducida en la tierra, y las raíces deben quedar cubiertas por completo. Es interesante observar aquí que la herramienta juega un importante papel secundario al servir de soporte al plantador en el momento de doblar y enderezar, aliviando así el esfuerzo de los músculos dorsales. Los movimientos pueden realizarse con la espalda recta o flexionada, en función de la longitud de la barra y del tipo de mango.