Este paso es fundamental para la supervivencia de los árboles jóvenes y depende de varios crite- rios que deben tener en cuenta los inspectores de control de calidad, entre los que cabe citar la distancia respecto a la planta precedente y su descendencia natural, la proximidad a materia orgánica, la ausencia de detritos en las proximidades y la evitación de lugares secos o inundados. El plantador debe aplicar todos estos criterios para cada uno de los árboles plantados, ya que su incumplimiento puede dar lugar a pérdidas económicas. Perforación de la tierra. Se realiza un hoyo en el suelo con la herramienta de plantación. Se observan dos modalidades de trabajo, en función del tipo de mango y de la longitud de la barra. Una de ellas consiste en utilizar el peso del cuerpo aplicado a un estribo situado en el extremo inferior de la herramienta para hundirla a la fuerza en la tierra, mientras que la otra implica levantar la herramienta hasta donde alcance el brazo y hacerla caer con fuerza sobre el suelo. Para evitar que caigan partículas de tierra en el hoyo al retirar la herramienta, los plantadores tienen la costumbre de alisar sus paredes, bien haciendo girar la herramienta sobre sí misma con un movimiento de la mano o bien ensanchando el hoyo con un movimiento circular del brazo.
Todo sobre las Industrias y como realizar la Seguridad Industrial
sábado, 7 de febrero de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
Ciclo de plantación
Un ciclo de plantación silvícola se define como la serie de pasos necesarios para poner un plantón en la tierra. Las condiciones del lugar, como la pendiente, la tierra y el sotobosque, influyen de manera importante en la productividad. En Canadá, la producción de un plantador puede oscilar entre las 600 plantas diarias de un principiante hasta las 3.000 plantas diarias de un trabajador experimentado. El ciclo puede subdividirse de la forma siguiente.
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INDUSTRIA FORESTAL
jueves, 5 de febrero de 2009
INDUSTRIA AVICOLA: Extracción de vísceras
Cuando el transportador de aves sale del área de elaboración y accede a otra parte del proceso físicamente separada, éstas suelen pasar por otra chamuscadora y a través de un cuchilla circular rotativa que extrae la bolsa o glándula de aceite que presenta cada ave en su parte posterior en la base de la cola. A menudo, estas cuchillas giran libremente y deben ser equipadas con las defensas oportunas. De nuevo en este caso, si la máquina no se ajusta de acuerdo con el peso, deben asignarse trabajadores para la retirada de dicha glándula mediante su extracción con un cuchillo.
A continuación, la cinta transportadora de la aves pasa a través de un dispositivo automático que oprime ligeramente el abdomen hacia arriba mientras que una cuchilla abre el cuerpo del animal sin alterar las vísceras. En la siguiente máquina o fase del proceso se penetra en la cavidad y se extraen las vísceras inalteradas para su inspección. En Estados Unidos, las siguientes etapas de la elaboración pueden contar con la intervención de inspectores de la Administración que comprueban los engordes, las enfermedades de la bolsa de aire, la contaminación fecal y otras anomalías. Normalmente, cada inspector se ocupa de supervisar sólo dos o tres elementos. Si la tasa de anomalías es elevada, los inspectores ralentizan la cadena productiva. A menudo, estas deficiencias no provocan un rechazo completo del producto, y partes específicas de las aves pueden lavarse y sepa- rarse del resto del cuerpo para aumentar el rendimiento.
Cuantos más rechazos, más tareas manuales deben volver a efectuar los trabajadores, lo que exige la realización de movi- mientos repetitivos de corte, partición, etc. Los inspectores de la Administración suelen sentarse en puestos elevados ajustables previstos en la reglamentación, mientras que los trabajadores denominados ayudantes, situados a ambos lados, permanecen de pie sobre enrejados o utilizan un asiento ajustable si éste se encuentra disponible. Los dispositivos de apoyo para los pies, las plataformas de altura ajustable, los asientos y la rotación de puestos de trabajo contribuirá a aliviar el estrés físico y psicoló- gico asociado a esta fase del proceso.
Después de las inspecciones, las vísceras se clasifican según pasan a través de un recogedor de hígados, corazones y demás despojos. Los intestinos, estómagos bazos, riñones y vesículas biliares se descartan y se arrojan a un canal de salida inferior. Los corazones y los hígados se separan y se colocan en otras cintas transportadoras de clasificación o se llevan a un área de elaboración independiente para ser envasadas a granel manual- mente o recombinadas con posterioridad en un paquete de menudillos para su introducción a mano en la cavidad del cuerpo completo del ave puesta a la venta.
Una vez que el cuerpo pasa el recogedor, la cavidad del buche se comprueba a mano para extraer las mollejas y las vísceras restantes si es necesario. Los trabajadores aplican cada mano a un ave cuando pasa la cinta transportadora. Suele emplearse un dispositivo succionador para extraer los pulmones y riñones que permanezcan en el cuerpo del animal. Con frecuencia, debido a la costumbre de las aves de ingerir pequeñas piedras o elementos de la basura durante su crecimiento, los trabajadores sufren heridas punzantes dolorosas en la punta de los dedos o bajo las uñas al explorar las cavidades de los animales.
Estas pequeñas heridas, si no se tratan convenientemente, suponen un riesgo de infección grave, ya que la cavidad de las aves aún no se ha limpiado de bacterias. Puesto que la sensibilidad táctil es necesaria para el trabajo, en esta fase aún no se pueden utilizar guantes que prevengan estos incidentes habituales. Se ha probado con cierto éxito el empleo de guantes de cirujano. El ritmo de la cinta es tan rápido que no permite una inserción cuidadosa de las manos por parte del trabajador.
A continuación, la cinta transportadora de la aves pasa a través de un dispositivo automático que oprime ligeramente el abdomen hacia arriba mientras que una cuchilla abre el cuerpo del animal sin alterar las vísceras. En la siguiente máquina o fase del proceso se penetra en la cavidad y se extraen las vísceras inalteradas para su inspección. En Estados Unidos, las siguientes etapas de la elaboración pueden contar con la intervención de inspectores de la Administración que comprueban los engordes, las enfermedades de la bolsa de aire, la contaminación fecal y otras anomalías. Normalmente, cada inspector se ocupa de supervisar sólo dos o tres elementos. Si la tasa de anomalías es elevada, los inspectores ralentizan la cadena productiva. A menudo, estas deficiencias no provocan un rechazo completo del producto, y partes específicas de las aves pueden lavarse y sepa- rarse del resto del cuerpo para aumentar el rendimiento.
Cuantos más rechazos, más tareas manuales deben volver a efectuar los trabajadores, lo que exige la realización de movi- mientos repetitivos de corte, partición, etc. Los inspectores de la Administración suelen sentarse en puestos elevados ajustables previstos en la reglamentación, mientras que los trabajadores denominados ayudantes, situados a ambos lados, permanecen de pie sobre enrejados o utilizan un asiento ajustable si éste se encuentra disponible. Los dispositivos de apoyo para los pies, las plataformas de altura ajustable, los asientos y la rotación de puestos de trabajo contribuirá a aliviar el estrés físico y psicoló- gico asociado a esta fase del proceso.
Después de las inspecciones, las vísceras se clasifican según pasan a través de un recogedor de hígados, corazones y demás despojos. Los intestinos, estómagos bazos, riñones y vesículas biliares se descartan y se arrojan a un canal de salida inferior. Los corazones y los hígados se separan y se colocan en otras cintas transportadoras de clasificación o se llevan a un área de elaboración independiente para ser envasadas a granel manual- mente o recombinadas con posterioridad en un paquete de menudillos para su introducción a mano en la cavidad del cuerpo completo del ave puesta a la venta.
Una vez que el cuerpo pasa el recogedor, la cavidad del buche se comprueba a mano para extraer las mollejas y las vísceras restantes si es necesario. Los trabajadores aplican cada mano a un ave cuando pasa la cinta transportadora. Suele emplearse un dispositivo succionador para extraer los pulmones y riñones que permanezcan en el cuerpo del animal. Con frecuencia, debido a la costumbre de las aves de ingerir pequeñas piedras o elementos de la basura durante su crecimiento, los trabajadores sufren heridas punzantes dolorosas en la punta de los dedos o bajo las uñas al explorar las cavidades de los animales.
Estas pequeñas heridas, si no se tratan convenientemente, suponen un riesgo de infección grave, ya que la cavidad de las aves aún no se ha limpiado de bacterias. Puesto que la sensibilidad táctil es necesaria para el trabajo, en esta fase aún no se pueden utilizar guantes que prevengan estos incidentes habituales. Se ha probado con cierto éxito el empleo de guantes de cirujano. El ritmo de la cinta es tan rápido que no permite una inserción cuidadosa de las manos por parte del trabajador.
Por último, el cuello es eliminado por un dispositivo al efecto y recogido. La aves pasan por un dispositivo específico de lavado que utiliza agua pulverizada y clorada para lavar las vísceras restantes dentro y fuera del cuerpo del animal A lo largo de las fases de preparación y extracción de vísceras, los trabajadores se ven expuestos a niveles de ruido elevados, suelos resbaladizos e importantes factores de estrés ergonómico en las operaciones de sacrificio, corte y envasado. De acuerdo con un estudio del NIOSH, las tasas de TTA documentados en los centros de producción avícola pueden oscilar entre el 20 y el 30 % de los trabajadores (NIOSH 1990).
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INDUSTRIA ALIMENTARIA
miércoles, 4 de febrero de 2009
INDUSTRIA AVICOLA: Preparación
A continuación, la cinta transportadora de aves pasa a través de una serie de cubas o depósitos de agua caliente circulante. Se denominan escaldaderas. El agua suele calentarse mediante serpentines de vapor y tratarse o clorarse para destruir las bacterias. Con ello se consigue una rápida eliminación de las plumas. Deben tomarse precauciones al trabajar alrededor de escaldaderas. Con frecuencia, los conductos y las válvulas no están protegidas, su aislamiento es deficiente y el contacto con los mismos provoca quemaduras.
Cuando las aves salen de estos depósitos, el cuerpo se pasa a través de un dispositivo en forma de U que lo decapita. Estas piezas suelen transportarse en cubas de agua a un área de clasificación (o de tratamiento de subproductos).
La línea con el cuerpo de las aves pasa a través de máquinas dotadas de varios tambores rotatorios con una especie de dedos de caucho que retiran las plumas. Estas caen en un canal inferior con agua en circulación que se dirige al área de clasificación.
La homogeneidad en el peso de las aves es fundamental en todos los aspectos del proceso de elaboración. Si los pesos varían de una carga a otra, los departamentos productivos deben ajustar sus equipos convenientemente. Por ejemplo, si a aves de poco peso les siguen otras de peso superior en las despluma- doras, es posible que los tambores rotativos no consigan eliminar la totalidad de las plumas, lo cual provoca rechazos y repetición del trabajo. No sólo aumenta los costes de elaboración, sino que también provoca estrés ergonómico adicional de las manos, ya que alguien debe extraer las plumas utilizando unas tenazas.
Una vez superadas las desplumadoras, la línea de aves pasa a través de una chamuscadora. Se trata de un dispositivo a gas con tres quemadores a cada lado, utilizado para quemar los pelos y las plumas más pequeñas de las aves. Debe tomarse precauciones para asegurar el mantenimiento de la integridad de los conductos de gas, debido a las condiciones corrosivas de las áreas de desplumado y preparación.
Posteriormente, las aves se someten a la acción de una máquina que les corta las patas. Estas pueden transportarse por separado a un área de elaboración independiente para su limpieza, clasificación por tamaño, selección, refrigeración y envasado para el mercado asiático.
Las aves deben volverse a colgar de otras argollas antes de entrar en la sección de extracción de vísceras de la fábrica. La forma de las argollas en esta fase es ligeramente diferente y suelen ser más largas. La automatización en esta parte del proceso puede aplicarse de inmediato (véase la Figura 67.7). No obstante, los trabajadores deben estar pendientes de los bloqueos de las máquinas, de volver a colgar las aves que se caen y de cortar manualmente las patas a tijera si la desjarretadora no corta adecuadamente. Desde el punto de vista de la elaboración
y de los costes, es esencial que se utilicen todas las argollas. Volver a colgar las aves exige de los trabajadores la realización de movimientos muy repetitivos y la adopción de posturas incómodas (elevación de los codos y de los hombros), por lo que corren un mayor riesgo de sufrir trastornos por traumatismos acumulados (TTA).
En caso de avería o desajuste de la maquinaria, debe dedicarse un gran esfuerzo a la restitución de las líneas, en ocasiones a costa de la seguridad de los trabajadores. Al tratar de acceder a los puntos pertinentes de los equipos, puede que los trabajadores de mantenimiento no se entretengan en conseguir una escalera y se suban a la parte superior de las máquinas húmedas y resbaladizas. Las caídas constituyen un riesgo. Cuando se adquieren e instalan estos equipos, debe preverse la disposición de un acceso y un mantenimiento sencillos. Es necesario instalar en cada máquina puntos de bloqueo e interruptores. El fabricante debe considerar el medio ambiente y las condiciones peligrosas en las que ha de llevarse a cabo el mantenimiento.
Cuando las aves salen de estos depósitos, el cuerpo se pasa a través de un dispositivo en forma de U que lo decapita. Estas piezas suelen transportarse en cubas de agua a un área de clasificación (o de tratamiento de subproductos).
La línea con el cuerpo de las aves pasa a través de máquinas dotadas de varios tambores rotatorios con una especie de dedos de caucho que retiran las plumas. Estas caen en un canal inferior con agua en circulación que se dirige al área de clasificación.
La homogeneidad en el peso de las aves es fundamental en todos los aspectos del proceso de elaboración. Si los pesos varían de una carga a otra, los departamentos productivos deben ajustar sus equipos convenientemente. Por ejemplo, si a aves de poco peso les siguen otras de peso superior en las despluma- doras, es posible que los tambores rotativos no consigan eliminar la totalidad de las plumas, lo cual provoca rechazos y repetición del trabajo. No sólo aumenta los costes de elaboración, sino que también provoca estrés ergonómico adicional de las manos, ya que alguien debe extraer las plumas utilizando unas tenazas.
Una vez superadas las desplumadoras, la línea de aves pasa a través de una chamuscadora. Se trata de un dispositivo a gas con tres quemadores a cada lado, utilizado para quemar los pelos y las plumas más pequeñas de las aves. Debe tomarse precauciones para asegurar el mantenimiento de la integridad de los conductos de gas, debido a las condiciones corrosivas de las áreas de desplumado y preparación.
Posteriormente, las aves se someten a la acción de una máquina que les corta las patas. Estas pueden transportarse por separado a un área de elaboración independiente para su limpieza, clasificación por tamaño, selección, refrigeración y envasado para el mercado asiático.
Las aves deben volverse a colgar de otras argollas antes de entrar en la sección de extracción de vísceras de la fábrica. La forma de las argollas en esta fase es ligeramente diferente y suelen ser más largas. La automatización en esta parte del proceso puede aplicarse de inmediato (véase la Figura 67.7). No obstante, los trabajadores deben estar pendientes de los bloqueos de las máquinas, de volver a colgar las aves que se caen y de cortar manualmente las patas a tijera si la desjarretadora no corta adecuadamente. Desde el punto de vista de la elaboración
y de los costes, es esencial que se utilicen todas las argollas. Volver a colgar las aves exige de los trabajadores la realización de movimientos muy repetitivos y la adopción de posturas incómodas (elevación de los codos y de los hombros), por lo que corren un mayor riesgo de sufrir trastornos por traumatismos acumulados (TTA).
En caso de avería o desajuste de la maquinaria, debe dedicarse un gran esfuerzo a la restitución de las líneas, en ocasiones a costa de la seguridad de los trabajadores. Al tratar de acceder a los puntos pertinentes de los equipos, puede que los trabajadores de mantenimiento no se entretengan en conseguir una escalera y se suban a la parte superior de las máquinas húmedas y resbaladizas. Las caídas constituyen un riesgo. Cuando se adquieren e instalan estos equipos, debe preverse la disposición de un acceso y un mantenimiento sencillos. Es necesario instalar en cada máquina puntos de bloqueo e interruptores. El fabricante debe considerar el medio ambiente y las condiciones peligrosas en las que ha de llevarse a cabo el mantenimiento.
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INDUSTRIA ALIMENTARIA
martes, 3 de febrero de 2009
INDUSTRIA AVICOLA: Recepción y colgado en vivo
El primer paso del proceso de elaboración consiste en la descarga de los módulos y colocación de las bandejas en un sistema de transporte que conduce al área de colgado en vivo. El trabajo en esta fase se lleva a cabo casi en completa oscuridad, puesto que esta medida tiene un efecto tranquilizador para las aves. La altura de la cinta transportadora con una bandeja encima es, aproximadamente, la de la cintura. Un colgador, enguantado, debe agarrar el ave por ambos muslos y colgarlo de las patas en las argollas de una cinta transportadora elevada que se desplaza en la dirección opuesta.
Los riesgos de esta operación son variables. Aparte del nivel elevado de ruido habitual, la oscuridad y el efecto desorientador de las cintas de transporte que se mueven en direcciones opuestas, las aves, al aletear, generan polvo, pueden expulsar orina y heces hacia la cara del trabajador y existe la posibilidad de pillarse un dedo con una argolla. Las cintas transportadoras deben equiparse con interruptores de emergencia. Los colgadores se golpean constantemente la parte anterior de las manos con las argollas cercanas que pasan sobre su cabeza.
Lo habitual es que se exija a estos trabajadores colgar una media de 23 (o más) aves por minuto. (Algunos puestos en las líneas de producción de los colgadores requieren un mayor número de movimientos, quizá 26 aves por minuto). En general, siete colgadores en una cinta pueden colgar 38.640 aves en
4 horas antes de llegar a un período de descanso. Si cada ave pesa unos 1,9 kg, un colgador levanta un total de 1.057 kg en las 4 primeras horas de su turno. Es una labor extremadamente estresante desde un punto de vista fisiológico y psicológico. La reducción de la carga de trabajo podría atenuar este estrés. Las tareas de agarrar con ambas manos, sujetar y, de forma simultánea, levantar un ave que aletea y araña a la altura del hombro
o de la cabeza pone en tensión la parte superior de los hombros
y el cuello.
Las plumas y las patas de estos animales pueden arañar con facilidad los brazos de un colgador si no están protegidos. Estos trabajadores se ven obligados a permanecer de pie durante períodos prolongados sobre superficies duras, lo que puede dar lugar a molestias y dolores en la parte inferior de la espalda. Para proteger a los colgadores, debe disponerse de un calzado apropiado, posiblemente un lugar donde sentarse, gafas protectoras, protección respiratoria desechable de un solo uso, instala- ciones para el lavado de ojos y protectores de brazos.
Un elemento muy importante para garantizar la salud del trabajador es la formulación de un programa de adaptación al puesto adecuado. Durante un período máximo de dos semanas, el nuevo colgador se acostumbrará a las condiciones de su acti- vidad y comenzará a desarrollar su trabajo gradualmente hasta que realice un turno completo. Otro elemento fundamental es la rotación de puestos; después de dos horas colgando aves, este trabajador puede ser asignado a una tarea menos extenuante. La división del trabajo entre colgadores puede ser tal que la institución de descansos breves y frecuentes en áreas de aire
acondicionado resulta esencial. En algunas fábricas se ha inten- tado duplicar las plantillas para que los trabajadores puedan desempeñar su labor durante 20 minutos y descansar otros 20, reduciendo así los factores de estrés ergonómico.
Las condiciones de salud y comodidad de los colgadores dependen en cierta medida de las condiciones meteorológicas externas y de la situación de las aves. Si el tiempo es cálido y seco, las aves portan polvo y ácaros, que quedan en suspensión en el aire con facilidad. Si es húmedo, las aves resultan más difíciles de manipular, los guantes se humedecen de inmediato y los colgadores deben aumentar su esfuerzo para agarrarlas. Recientemente se ha avanzado en el desarrollo de guantes reutilizables con almohadillas.
El efecto de las partículas, las plumas, los ácaros y otros elementos en suspensión en el aire puede moderarse con un sistema eficaz de extracción localizada (VAL). Un sistema equilibrado en el que se aplique el principio de contrafase y se utilice la refrigeración o la calefacción de corriente descendente, resul- tará beneficioso para los trabajadores. Otros ventiladores distri- buidos en el área en cuestión reducirían la eficacia de dicho sistema.
Una vez colgadas de las argollas, las aves son transportadas para su aturdimiento inicial con electricidad. El alto voltaje no las mata, pero las obliga a colgar flácidamente mientras una rueda rotante (neumático de bicicleta) dirige su cuello hacia una hoja cortante circular que gira en dirección contraria. El cuello se secciona parcialmente con el corazón del animal aún latiendo para que bombee al exterior el resto de la sangre, que ha de eliminarse totalmente del cuerpo. Un trabajador cualificado debe situarse para sacrificar las aves que la máquina no ha alcanzado. Debido al exceso de sangre, el trabajador ha de protegerse utilizando ropa impermeable y protectores oculares. Asimismo, debe disponerse de instalaciones para el lavado de ojos.
Los riesgos de esta operación son variables. Aparte del nivel elevado de ruido habitual, la oscuridad y el efecto desorientador de las cintas de transporte que se mueven en direcciones opuestas, las aves, al aletear, generan polvo, pueden expulsar orina y heces hacia la cara del trabajador y existe la posibilidad de pillarse un dedo con una argolla. Las cintas transportadoras deben equiparse con interruptores de emergencia. Los colgadores se golpean constantemente la parte anterior de las manos con las argollas cercanas que pasan sobre su cabeza.
Lo habitual es que se exija a estos trabajadores colgar una media de 23 (o más) aves por minuto. (Algunos puestos en las líneas de producción de los colgadores requieren un mayor número de movimientos, quizá 26 aves por minuto). En general, siete colgadores en una cinta pueden colgar 38.640 aves en
4 horas antes de llegar a un período de descanso. Si cada ave pesa unos 1,9 kg, un colgador levanta un total de 1.057 kg en las 4 primeras horas de su turno. Es una labor extremadamente estresante desde un punto de vista fisiológico y psicológico. La reducción de la carga de trabajo podría atenuar este estrés. Las tareas de agarrar con ambas manos, sujetar y, de forma simultánea, levantar un ave que aletea y araña a la altura del hombro
o de la cabeza pone en tensión la parte superior de los hombros
y el cuello.
Las plumas y las patas de estos animales pueden arañar con facilidad los brazos de un colgador si no están protegidos. Estos trabajadores se ven obligados a permanecer de pie durante períodos prolongados sobre superficies duras, lo que puede dar lugar a molestias y dolores en la parte inferior de la espalda. Para proteger a los colgadores, debe disponerse de un calzado apropiado, posiblemente un lugar donde sentarse, gafas protectoras, protección respiratoria desechable de un solo uso, instala- ciones para el lavado de ojos y protectores de brazos.
Un elemento muy importante para garantizar la salud del trabajador es la formulación de un programa de adaptación al puesto adecuado. Durante un período máximo de dos semanas, el nuevo colgador se acostumbrará a las condiciones de su acti- vidad y comenzará a desarrollar su trabajo gradualmente hasta que realice un turno completo. Otro elemento fundamental es la rotación de puestos; después de dos horas colgando aves, este trabajador puede ser asignado a una tarea menos extenuante. La división del trabajo entre colgadores puede ser tal que la institución de descansos breves y frecuentes en áreas de aire
acondicionado resulta esencial. En algunas fábricas se ha inten- tado duplicar las plantillas para que los trabajadores puedan desempeñar su labor durante 20 minutos y descansar otros 20, reduciendo así los factores de estrés ergonómico.
Las condiciones de salud y comodidad de los colgadores dependen en cierta medida de las condiciones meteorológicas externas y de la situación de las aves. Si el tiempo es cálido y seco, las aves portan polvo y ácaros, que quedan en suspensión en el aire con facilidad. Si es húmedo, las aves resultan más difíciles de manipular, los guantes se humedecen de inmediato y los colgadores deben aumentar su esfuerzo para agarrarlas. Recientemente se ha avanzado en el desarrollo de guantes reutilizables con almohadillas.
El efecto de las partículas, las plumas, los ácaros y otros elementos en suspensión en el aire puede moderarse con un sistema eficaz de extracción localizada (VAL). Un sistema equilibrado en el que se aplique el principio de contrafase y se utilice la refrigeración o la calefacción de corriente descendente, resul- tará beneficioso para los trabajadores. Otros ventiladores distri- buidos en el área en cuestión reducirían la eficacia de dicho sistema.
Una vez colgadas de las argollas, las aves son transportadas para su aturdimiento inicial con electricidad. El alto voltaje no las mata, pero las obliga a colgar flácidamente mientras una rueda rotante (neumático de bicicleta) dirige su cuello hacia una hoja cortante circular que gira en dirección contraria. El cuello se secciona parcialmente con el corazón del animal aún latiendo para que bombee al exterior el resto de la sangre, que ha de eliminarse totalmente del cuerpo. Un trabajador cualificado debe situarse para sacrificar las aves que la máquina no ha alcanzado. Debido al exceso de sangre, el trabajador ha de protegerse utilizando ropa impermeable y protectores oculares. Asimismo, debe disponerse de instalaciones para el lavado de ojos.
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INDUSTRIA ALIMENTARIA
lunes, 2 de febrero de 2009
Mortalidad: Accidentes ocurridos fuera del mar
Entre los pescadores se ha observado un nú mero excesivo de accidentes mortales de tráfico, intoxicaciones y otros accidentes, así como suicidios y homicidios (Rafnsson y Gunnarsdó ttir 1993). A este respecto, se ha avanzado la hipó tesis de que la gente del mar sufre la influencia de su peligrosa profesión, que les empuja a una conducta arriesgada o a un estilo de vida peligroso. Los propios pescadores señalan que ya no está n acostumbrados al tráfico, lo que explicaría los accidentes. Otra explicació n consiste en que los pescadores, al regresar de largas travesías que les han mantenido alejados de su familia y amigos, intentan ponerse al día en su vida social. A veces, pasan poco tiempo en tierra (un día o dos) entre dos travesías largas. El nú mero excesivo de muertes por accidentes no ocurridos en el mar destaca este estilo de vida poco habitual.
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PESCA
domingo, 1 de febrero de 2009
Mortalidad: Causas desconocidas
En varios estudios, la mortalidad por causas desconocidas entre los pescadores es superior a la de otros hombres. Las causas desconocidas son números especiales de la Clasificación internacional de enfermedades que los mé dicos utilizan al cumplimentar el certificado de defunción cuando no pueden determinar una enfermedad o lesión como causa de la muerte. En ocasiones, las muertes registradas en la categoría de causas desconocidas se deben a accidentes en que no llega a encontrarse el cuerpo, y es muy probable que se trate de accidentes de transporte marítimo o suicidios cuando la muerte se produce en el mar. En todo caso, un nú mero excesivo de muertes por causas desconocidas puede indicar no só lo que se trata de un trabajo peligroso, sino tambié n de un estilo de vida peligroso.
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PESCA
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