sábado, 15 de noviembre de 2008

Lesiones no mortales

Las lesiones no mortales son tambié n bastante frecuentes en la industria pesquera (vé ase la Tabla 66.2). Las partes del cuerpo má s afectadas son las manos, las extremidades inferiores, la cabeza y el cuello y las extremidades superiores, seguidas del pecho, la columna vertebral y el abdomen, en orden decreciente de frecuencia. Los tipos de traumatismos más comunes son heridas abiertas, fracturas, tensiones, esguinces y contusiones. Numerosas lesiones no mortales pueden ser graves, provocando, por ejemplo, la amputación de dedos, manos, brazos y piernas, así como lesiones en la cabeza y el cuello. Las infecciones, laceraciones y traumatismos menores de las manos y dedos son sumamente frecuentes y a menudo el mé dico del barco recomienda el tratamiento con antibió ticos en todos los casos.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Accidentes mortales


Los accidentes mortales en el mar pueden estudiarse fá cilmente a travé s de los registros de mortalidad, pues en los certificados de segú n la Clasificació n internacional de enfermedades y se indica si la lesió n se sufrió mientras la víctima estaba empleada a bordo. Las tasas de mortalidad por accidente laboral de los trabajadores de la industria pesquera son altas, má s altas que las de muchos otros grupos profesionales en tierra. En la Tabla 66.1 se muestra el índice de mortalidad por 100.000 por causa de accidente laboral en varios países. Las lesiones mortales se clasifican tradi- cionalmente en: 1) accidentes individuales (es decir, individuos que caen al mar, son barridos de cubierta por la mar brava o sufren lesiones mortales causadas por la maquinaria) y 2) individuos perdidos por accidentes del buque (naufragio, vuelco, buques perdidos, explosiones e incendios). Ambas categorías está n relacionadas con las condiciones meteoroló gicas. El número de accidentes sufridos por individuos superan a los demás. La seguridad de un buque depende de su diseño, tamaño y tipo, así como de factores como la estabilidad, el francobordo, la estanqueidad y la protección estructural contra incendios. Una navegación negligente o errores de juicio pueden causar accidentes a los buques, y la fatiga producida por los turnos prolongados tambié n desempeñ a un papel y es causa importante de accidentes personales.
La reducció n de los accidentes en los buques má s modernos puede deberse a una mayor eficiencia té cnica y humana. La formación del personal, un mejor uso de los sistemas de flotación, una vestimenta adecuada y el empleo de monos de trabajo flotantes pueden aumentar las probabilidades de rescate en caso de accidente. En la industria pesquera en general, puede ser necesario un uso má s extendido de otras medidas de seguridad, como líneas de seguridad, casco y calzado de seguridad, tal como se expone en otra sección de esta Enciclopedia.

martes, 11 de noviembre de 2008

Electricidad

Debido a las condiciones de humedad reinantes, las instalaciones y el equipo elé ctrico necesitan una protección especial, y esto se aplica sobre todo a los aparatos portá tiles. Donde se precise, se deben instalar interruptores de circuitos conectados a tierra para las averías y, donde sea posible, utilizar voltajes bajos, especialmente en las lá mparas portá tiles de inspecció n. El vapor se utiliza mucho, por lo que son frecuentes las quemaduras y escaldaduras; se debe proporcionar aislamiento y protección a las tuberías y a los cierres de seguridad de las válvulas de vapor, que evitará n la liberación accidental de vapor.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Maquinaria para la Industria de la Cerveza

Si la malta se almacena en silos, la abertura debe estar protegida y han de cumplirse obligatoriamente las normas en materia de entrada de personal, tal como se describe en el recuadro sobre espacios confinados de este capítulo. Las má quinas transportadoras se usan mucho en las plantas de embotellado; se puede evitar que los trabajadores queden enganchados entre las correas y tambores utilizando protecciones de maquinaria eficaces. Debe adoptarse un programa eficaz sobre bloqueo de má quinas y carteles de advertencia con fines de mantenimiento y reparació n. Donde existan vías de paso a travé s o por encima de las cintas transportadoras, se deben instalar botones de parada. En el proceso de llenado, las botellas que estallan pueden ocasionar lesiones muy graves; protecciones adecuadas para la maquinaria y protectores faciales, guantes de goma, delantales de goma y botas antideslizantes para los trabajadores pueden prevenir las lesiones.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Educación de los trabajadores

Evaluación de las necesidades
La primera etapa en el desarrollo del programa de educació n era la evaluació n de necesidades o la “fase de escucha”, para identificar los problemas y obstá culos a un cambio real, reconocer los factores que podían facilitar el cambio, definir valores y creencias en los trabajadores agrícolas e identificar exposiciones y experiencias peligrosas que tenían que incorporarse al programa. El equipo del proyecto de Nicaragua recurrió a inspecciones in situ para observar las prá cticas de trabajo y las fuentes de exposición de los trabajadores a los plaguicidas. Se tomaron fotografías de los lugares y las prá cticas de trabajo con fines de documentación, aná lisis y debate durante las sesiones educativas. El equipo prestó también atención a los problemas emocionales que podían constituir barreras para la acción: la frustración de los trabaja- dores por una protecció n personal inadecuada, la ausencia de jabó n o agua o la inexistencia de alternativas seguras a los plaguicidas utilizados.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

EDUCACION DE LOS TRABAJADORES AGRICOLAS SOBRE LOS PLAGUICIDAS: ESTUDIO DE UN CASO

En la finca San Antonio, varios trabajadores se intoxicaron al aplicar el plaguicida Lannate. Una investigació n del caso reveló que habían utilizado fumigadores colgados en la espalda sin llevar prendas protectoras, guantes o botas. El empleador nunca les había proporcionado el equipo necesario y tampoco disponían de jabón ni duchas. Después de las intoxicaciones, se obligó al empleador a emprender las acciones correctoras oportunas.
Cuando el Ministerio de Sanidad realizó una inspección de seguimiento, descubrió que muchos trabajadores seguían sin utilizar prendas ni equipos protectores. Cuando les preguntaron la razó n, algunos respondieron que el equipo les daba demasiado calor y era incó modo. Otros explicaron que habían trabajado así durante añ os y que nunca habían tenido problemas. Algunos comentaron que no necesitaban el equipo porque bebían grandes vasos de leche después de aplicar los plaguicidas.
Esta experiencia, que tuvo lugar en Nicaragua, es común en muchas partes del mundo e ilustra la necesidad de un programa eficaz de educació n de los trabajadores agrícolas. La educació n debe ir acompañ ada de la creación de un entorno de trabajo seguro y de la aplicació n de la legislación vigente, aunque tambié n tienen que considerarse las barreras que existen para la adopció n de unas prá cticas de trabajo seguras e incorporarlas a los programas de educació n. Estas barreras, como un entorno de trabajo poco seguro, la ausencia de equipos protectores y actitudes y creencias que no promueven la salud, deben abordarse directamente en las sesiones educativas y diseñ ar estrategias para su eliminación.
En este artículo se describe un programa de educación orientado a la acción incorporado a dos proyectos multidisciplinarios para solucionar los problemas de la intoxicació n de los trabaja- dores agrícolas por plaguicidas. Estos proyectos fueron desarrollados en Nicaragua por CARE, Nicaragua y el American Friends Service Committee (entre 1985 y 1989) y en la region centroamericana por la Organización Internacional del Trabajo (OIT, desde 1993 hasta la actualidad). Ademá s de su clara orientación educativa, el proyecto de Nicaragua desarrolló mé todos perfeccionados para mezclar y cargar los plaguicidas, un plan de vigilancia mé dica para diagnosticar en los trabajadores un exceso de exposició n a los plaguicidas y un sistema para recabar datos epidemioló gicos (Weinger y Lyons 1992). En su proyecto
multifacé tico, la OIT insistió en la necesidad de mejoras legisla- tivas, formació n y creació n de una red regional de educadores sobre los plaguicidas.
Los elementos bá sicos de ambos proyectos fueron la evaluación de las necesidades de educació n para adaptar el contenido del programa a la audiencia diana, el uso de una serie de mé todos de enseñ anza participativos (Weinger y Wallerstein 1990) y la elaboración de un manual para el educador y materiales didá cticos para facilitar el proceso de aprendizaje. Los temas tratados fueron los efectos de los plaguicidas en la salud, los síntomas de la intoxicació n por plaguicidas, los derechos de los trabajadores, los recursos y un componente de resolución de problemas que analizaba los obstá culos para un trabajo seguro y la manera de superarlos.
Aunque existían muchas similitudes entre los dos proyectos, el de Nicaragua hacía hincapie en la educación de los trabajadores, mientras que el proyecto regional se centraba en la formación de los educadores. En este artículo se ofrecen algunas directrices para la formació n tanto de los trabajadores como de los educadores.

domingo, 2 de noviembre de 2008

PERFIL GENERAL (II)

Los tableros manufacturados y de madera maciza pueden elaborarse a partir de una gran variedad de especies arbóreas. La elección se hace según la forma y el tamaño del árbol, las características físicas de la madera en sí, como su solidez o resistencia al deterioro, y sus propiedades estéticas. Se denomina madera dura la procedente de especies frondosas o de hojas anchas, clasificadas botánicamente como angiospermas, mientras que se conoce como madera blanda la que se obtiene de las coníferas o árboles de hojas aciculares, clasificados botánicamente como gimnospermas. Muchas maderas duras y algunas blandas que crecen en las regiones tropicales suelen recibir el nombre de maderas tropicales o exóticas. Aunque la mayoría de la madera cortada en todo el mundo (el 58 % del volumen) se obtiene de árboles no integrados en el grupo de las coníferas, gran parte de ella se consume como combustible, de modo que la mayoría de la que se destina a usos industriales (el 69 %) procede de coníferas (FAO, 1993). Esto puede reflejar en parte la distribución de los bosques en relación con el desarrollo indus- trial. Los mayores bosques de coníferas están emplazados en las regiones septentrionales de Norteamérica, Europa y Asia, mientras que los principales bosques de frondosas están situados tanto en regiones tropicales como templadas.