viernes, 13 de junio de 2008

Frío y calor

En las áreas de trabajo de las industrias alimentarias se registran temperaturas extremas. Hay personas que deben desarrollar su actividad en cámaras frigoríficas con temperaturas de –18 °C o inferiores. Las ropas utilizadas en estos lugares ayudan a aislar al trabajador del frío, pero es necesario además disponer de salas de descanso acondicionadas en las que se puedan consumir bebidas calientes. Los centros de producción cárnica deben mantenerse a temperaturas que oscilan entre los 7 y los 10 °C. Es una banda que se encuentra por debajo del umbral de comodidad y es posible que los trabajadores necesiten utilizar ropas adicionales.
Los hornos y los cocedores de vapor generan calor radiante y húmedo. El estrés por calor puede producirse durante los cambios de estación y las olas de calor. El consumo abundante de líquidos y la salazón de los alimentos pueden aliviar los síntomas hasta que el trabajador se aclimate, normalmente transcurridos de5a 10 días. Las pastillas de sal no son recomendables debido a las complicaciones asociadas a la hipertensión y los trastornos gastrointestinales.

miércoles, 11 de junio de 2008

Buques pequeños de pesca

A bordo de los buques pequeñ os de pesca, los miembros de la tripulación suelen estar emparentados de varias maneras. Una tripulación puede estar formada por padre e hijo, por hermanos o por una mezcla de parentescos más o menos cercanos. En la tripulación puede haber otros miembros de la comunidad. Dependiendo de la disponibilidad de parientes masculinos o de las costumbres locales, las mujeres forman parte de la tripulación. Las esposas pueden trabajar en un buque con sus maridos o una hija puede formar parte de la tripulació n de su padre.
Una tripulació n es algo má s que un grupo de compañ eros de trabajo. Puesto que a menudo les unen lazos de parentesco, de vecindad y la vida en comunidad, el buque y la tripulació n está n integrados socialmente con la familia y la vida comunitaria en tierra. Estos lazos tienen un efecto bidireccional. La coopera- ció n en la pesca y la pertenencia a un buque también confirman
y reafirman otras relaciones sociales. Cuando un grupo de parientes pesca conjuntamente, un miembro de la tripulación no puede ser sustituido por un extrañ o, aun cuando sea una persona má s experimentada. Dentro de una red tan cerrada, los pescadores tienen seguridad en su puesto de trabajo. Por otra parte, esto también limita los cambios a otros buques por motivos de lealtad para con la propia familia.
Las polifacé ticas relaciones sociales mitigan los conflictos a bordo. Los pescadores a pequeñ a escala comparten un reducido espacio físico y están sometidos a condiciones naturales impredecibles y a veces peligrosas. En circunstancias tan exigentes puede resultar necesario evitar los conflictos abiertos. La autoridad del patrón tambié n se ve limitada por esta trama de relaciones.
En general, los buques de pequeñ a escala regresan a tierra cada día, lo que permite a los miembros de la tripulación interactuar con otras personas de forma perió dica, aunque sus hora- rios de trabajo pueden ser prolongados. El aislamiento es poco frecuente, pero puede afectar a los pescadores que navegan solos en su embarcació n. Sin embargo, la comunicació n por radio en el mar y las transmisiones de los buques que pescan en las cercanías disminuyen el efecto de aislamiento que conlleva trabajar solo en la pesca moderna a pequeñ a escala. Los procesos de aprendizaje y la seguridad a bordo está n marcadas por los lazos de parentesco y de localidad. Los miembros de la tripulación son responsable entre sí y dependen el uno del otro. Trabajar há bilmente y con responsabilidad puede ser de extrema importancia

lunes, 9 de junio de 2008

INDUSTRIA DE LICORES DESTILADOS

R.G. Aldi y Rita Seguin

Se pueden obtener licores destilados a partir de muchos mate- riales, entre los que se encuentran las masas fermentadas de cereales, los zumos de fruta fermentados, jugo de azú car de cañ a, melazas, miel y jugo de cactus. La fermentació n para elaborar vino y cerveza data de los añ os 5000 y 6000 a.C.; sin embargo, la historia de la destilació n es mucho má s reciente. Aunque no está claro dó nde se originó la destilació n, se atribuye a los alquimistas,
y su uso comenzó a extenderse en los siglos XIII y XIV. Los primeros usos fueron fundamentalmente farmacé uticos.

sábado, 7 de junio de 2008

Uso de plaguicidas en los invernaderos

Las enfermedades e insectos que atacan a las plantas pueden causar graves problemas a los trabajadores de los invernaderos. En general, es más fá cil prevenir estos dañ os que intentar erradicar la plaga despué s. Algunas plagas comunes en invernaderos son insectos, hongos, virus, bacterias y nematodos. Para combatirlas se aplican productos químicos (plaguicidas).
Existen muchos mé todos de aplicación de los plaguicidas para que sean eficaces. Los má s comunes son: pulverización de líquidos, nebulizació n, o distribución de nieblas, polvos, vapores, humos, aerosoles y grá nulos. Los pulverizadores constan de un recipiente con una mezcla de agua y plaguicida, dotado de un tubo flexible al que se ha conectado una boquilla rociadora. Al presionar, la mezcla se distribuye sobre las plantas en forma de gotas de líquido. Los nebulizadores utilizan una té cnica similar, pero las gotas resultantes son má s pequeñas. Los plaguicidas en polvo suelen liberarse al aire dejando que se depositen sobre la superficie de las plantas. Los vaporizadores utilizan dispositivos calefactores para generar gotas muy pequeñas diri- gidas a las plantas. Los humos de plaguicida se generan mediante la ignició n de un quemador y su introducción en un recipiente que contiene el compuesto químico.
Los aerosoles se introducen a presión en un envase provisto de un vá lvula que libera el producto a la atmó sfera cuando se abre. Finalmente, los plaguicidas en grano se depositan en el suelo y se riega a continuació n. El agua del riego los disuelve y trans- porta la sustancia química hasta las raíces de la planta, matando a los organismos en el mismo suelo o siendo absorbida por la planta y matando a los organismos que se alimentan de ella. Todos estos mé todos de aplicació n de plaguicidas conllevan el riesgo de exposición a la sustancia química. Las dos vías má s frecuentes de exposición son la piel (dérmica) y los pulmones (por inhalación). Otra, aunque menos comú n, es la ingestió n de alimentos y bebidas contaminadas con plaguicidas. Los trabajadores de los invernaderos que manipulan los productos químicos o las plantas fumigadas pueden intoxicarse si no adoptan las oportunas medidas de precaución.
Las intoxicaciones por plaguicidas pueden evitarse instalando sistemas de ventilació n adecuados en los invernaderos, utilizando los equipos de protección individual necesarios (trajes, guantes, respiradores, botas —véase la Figura 64.7) y manteniendo é stos en perfecto estado, respetando los tiempos recomendados antes de volver a entrar en el invernadero y siguiendo las instrucciones que aparecen en las etiquetas. Otras medidas de precaució n se basan en almacenar todos los plaguicidas en una zona cerrada bajo llave y bien ventilada, colocar carteles en las zonas donde se han fumigado las plantas e instruir a los trabajadores sobre los plaguicidas y las té cnicas correctas para su aplicación y manipulación. Finalmente, todos los trabajadores encargados de la aplicación de plaguicidas deben aprender unas té cnicas adecuadas para la eliminación de los productos ya inservibles y de los recipientes vacíos.

martes, 3 de junio de 2008

Problemas de salud en el trabajo relacionados con los artrópodos


Los artrópodos comprenden más de 1 millón de especies de insectos y miles de especies de otros animales, como garrapatas, ácaros, arañas, escorpiones y ciempiés. Las abejas, hormigas, avispas y escorpiones pican e inyectan veneno; los mosquitos y las garrapatas chupan sangre y transmiten enfermedades; las escamas y pelos de los cuerpos de los insectos pueden irritar los ojos y la piel, así como los tejidos de la nariz, la boca y el sistema respiratorio. Casi todas las picaduras que reciben los seres humanos se deben a abejas sociales
(abejorros, abejas de la miel). Otras picaduras se deben a avispas, avispones, tábanos y hormigas.
Los artrópodos pueden constituir un peligro para la salud en el centro de trabajo (véase la Tabla 70.6), pero los posibles peligros deri- vados de ellos no suelen ser exclusivos de ninguna ocupación concreta. Más bien, la exposición a artrópodos en el centro de trabajo depende de la localización geográfica, de las condiciones locales y de la estación del año. En la Tabla 70.7 figura una lista de algunos de estos peligros y sus correspondientes agentes. Para todos los peligros derivados de los artrópodos, la primera línea de defensa es la evitación
o exclusión del agente agresor. La inmunoterapia puede aumentar la tolerancia de una persona al veneno de artrópodo, y se consigue inyectando dosis crecientes de veneno a lo largo de un período de tiempo. Es eficaz en el 90 al 100 % de los individuos hipersensibles al veneno, pero comporta una ciclo indefinido de costosas inyecciones. En la Tabla 70.8 se recoge una lista de reacciones normales y alér- gicas a las picaduras de insectos.

domingo, 1 de junio de 2008

Métodos, equipos y riesgos comunes: Extracción (VI)


Los arrastradores de garabato van directamente hasta cada tronco o atado, levantan el extremo delantero de la carga y la arrastran hasta el cargadero. Los arrastradores con cabrestantes pueden trabajar desde caminos de arrastre. Sus cargas suelen juntarse con bragas, correas, cadenas o cables cortos que se fijan a trozas individuales. Un bragador prepara las trozas para el enganche y, cuando el arrastrador vuelve del cargadero, fija varias bragas al cable principal y utiliza el cabrestante para llevarlas al arrastrador. La mayoría de los arrastradores tienen un arco sobre el que puede levantarse el extremo delantero de la carga para reducir el rozamiento durante el arrastre. Si se utilizan arrastradores con cabrestantes mecánicos, es esencial que los operarios mantengan una buena comunicación a través de radios bidireccionales o señales ópticas o acústicas. Es nece- sario acordar señales claras; cualquier señal que no se comprenda significará “¡Parar!”. En la Figura 68.8 se ofrecen las propuestas para el uso de arrastradores con tornos mecánicos. Como regla práctica, los equipos de arrastre no deben utili- zarse en pendientes de más de 15°. Los tractores de orugas pueden emplearse para extraer árboles grandes en terrenos relativamente abruptos, pero si no se hace con cuidado, los daños a los suelos pueden ser notables. Por motivos ecológicos y de seguridad, todas las operaciones de arrastre deben suspenderse en condiciones climatológicas muy lluviosas. La extracción con animales de tiro es una opción viable desde el punto de vista económico cuando se trata de pequeños troncos, sobre todo en operaciones de clareo. Las distancias de arrastre deben ser cortas (por lo común 200 m o menos) y las pendientes suaves. Es importante utilizar arneses adecuados que proporcionen la máxima potencia de tracción, y dispositivos como palas de arrastre, ruedas de saca o narrias que reduzcan la resistencia al arrastre.

El arrastre manual es cada vez más infrecuente en la saca industrial, pero continúa practicándose en la saca de subsistencia, sobre todo con leña. Aunque las trozas suelen ser pequeñas, esta faena es muy pesada y puede ser peligrosa en pendientes abruptas. A fin de mejorar la eficacia y la seguridad se utilizan ganchos, palancas y otras herramientas de mano para levantar y tirar de las trozas. Los deslizaderos, tradicionalmente hechos con maderos, aunque también los hay en forma de semitubos de polietileno, son una alternativa al arrastre manual de trozas cortas en terreno abrupto.
Los recogedores son máquinas de extracción que transportan una carga de trozas completamente separada del suelo, ya sea dentro de su propio bastidor o en un remolque. Suelen tener una grúa mecánica o hidráulica para realizar la autocarga y descarga de las trozas. Tienden a utilizarse en combinación con equipos de apeo y transformación mecanizados. La distancia de extracción económica es de 2 a 4 veces la de los arrastradores. Los recogedores funcionan mejor si el tamaño de las trozas es más o menos uniforme.
Los accidentes con recogedores son similares a los de los trac- tores y otras máquinas forestales: vuelco, penetración y caída de objetos, líneas de corriente eléctrica y problemas de mantenimiento. Entre los riesgos para la salud cabe citar la vibración, el ruido y los aceites hidráulicos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Sistema musculosquelético (II)

Los trastornos debidos a la vibración también se asocian a un aumento en el grado de mecanización. Los trabajadores de la industria alimentaria no son una excepción, aunque tal vez el problema no sea tan grave como en otros sectores. Los miembros de este colectivo que utilizan máquinas, como sierras de banda, mezcladores y cuchillas, están expuestos a las vibraciones. Además, las bajas temperaturas elevan la probabilidad de sufrir este tipo de trastornos en los dedos de la mano. Un 5 % de los participantes en el estudio finlandés mencionado pade cieron un nivel de vibración elevado, y un 9 %, intermedio.
Una exposición excesiva a la vibración provoca, entre otros problemas, trastornos musculosqueléticos en las muñecas, los codos y los hombros. El tipo y el grado de las dolencias dependen de la clase de máquina, del modo en que se emplee y del nivel de oscilación en cuestión. Una vibración elevada puede dar lugar al crecimiento de protuberancias en los huesos y la destrucción gradual del hueso en la articulación, lo que produce fuertes dolores y/o una limitación de la movilidad.
La rotación de trabajadores como vía para evitar los movimientos repetitivos puede reducir el riesgo mediante el reparto de la tarea crítica entre los miembros de un grupo. El trabajo en equipo mediante la rotación de tareas o la manipulación de sacos de ingredientes pesados o incómodos por dos personas puede reducir el estrés soportado por un solo trabajador en el manejo de materiales. El mantenimiento de herramientas, y en especial el afilado de cuchillos, desempeña asimismo un papel importante. Un equipo ergonómico de trabajadores de gestión y producción puede abordar mejor estas cuestiones a medida que se plantean.
Los controles técnicos se centran en la reducción o la elimina- ción de las tres causas principales de problemas musculosquelé- ticos: fuerza, posición y repetición. El lugar de trabajo debe ser analizado para detectar los cambios necesarios, incluido el diseño de los puestos de trabajo (favoreciendo la ajustabilidad), los métodos de trabajo, las ayudas automáticas o mecánicas a la realización de tareas y las herramientas de mano adecuadas desde el punto de vista ergonómico. Debe impartirse una forma- ción apropiada a los trabajadores que utilizan cuchillos sobre el afilado de estos instrumentos para minimizar la fuerza aplicada. Además, los centros de producción deben ofrecer instalaciones de afilado adecuadas y evitar el corte de carne congelada. La formación facilita a los trabajadores la comprensión de la causa y la prevención de los trastornos musculosqueléticos. Refuerza la necesidad de utilizar correctamente las herramientas
y las máquinas específicas para cada tarea. Asimismo, debe animar a los trabajadores a declarar los síntomas médicos que presenten a la mayor brevedad posible. La supresión de intervenciones médicas más invasivas mediante la restricción de tareas y otras medidas de atención moderadas es un método eficaz de tratamiento de estas dolencias.