Los protectores auditivos sólo son eficaces si se colocan las orejeras bien apretadas contra la cabeza. Por consiguiente, deben utilizarse con cuidado. Cualquier separación entre la cabeza y los aros de las orejeras reducirá su eficacia notablemente. Por ejemplo, las patillas de unas gafas graduadas pueden producir tal separación. Los aros se inspeccionarán con frecuencia y deberán cambiarse siempre que se deterioren.
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